Más sobre estrés

febrero 26, 2015 27 comentarios

estresMe explicó un amigo hace tiempo la razón por la que se desprendió de la segunda casa que tenía en un lugar en el Pirineo catalán, en la Cerdanya, donde frecuentemente pasaba fines de semana. Ya tiene a los hijos mayores y comentaba un día con su mujer:”Tenemos que ir a la Cerdanya a revisar….” Me decía que en ese momento los dos se percataron que tenían que vender la casa. Se dijeron los dos “¿Tenemos que ir…?”. Se dieron cuenta que esa casa empezaba a esclavizarles y fueron tajantes: la vendieron.

Muchas veces nos esclavizamos con obligaciones innecesarias que nos auto-imponemos por no se sabe qué razones. A nivel familiar esto a veces hace que a los niños se les asfixie con un exhaustivo programa de actividades extraescolares: música, ballet, baloncesto. Quizá más ratos de convivencia familiar sean más formativos.

Me parece que una de las razones del estrés en que se encuentra mucha gente es el querer abarcar muchas cosas que nos auto-imponemos como obligaciones que realmente no son necesarias. Ni siquiera convenientes. Quizá para no sentirnos inferiores cuando nos comparamos con los demás nos obligamos a hacer cosas que nos parecen imprescindibles y de las que realmente se puede prescindir.

Cuántas insatisfacciones subjetivas y sin base real genera el compararse con los demás. No te compares y vivirás más feliz. No es necesario tener una segunda casa, vacaciones exóticas, clases de piano y de ballet… Conversaciones con buenos amigos producen satisfacciones, son low cost y no estresan. Consejo: no te compares con los demás. Serás mucho más feliz. Hasta el jueves que viene.

Directivos desarrolladores y directivos empequeñecedores

febrero 19, 2015 18 comentarios

lideresAunque ya hablé de este tema hace más de un año, voy  tocarlo ahora desde otra perspectiva. Hay directivos que la gente que trabaja con ellos salen muy desarrollados. Dan autonomía. No cortan las alas. Animan y facilitan las cosas cuando alguno de sus colaboradores se presenta con un plan que le entusiasma. La gente crece con este tipo de directivos. Además con ellos se trabaja muy a gusto.

En cambio otros cortan las alas. Dan órdenes precisas a su gente y ponen mala cara cuando algo no se hace exactamente como se había dictado que se hiciese. Ahogan todo tipo de iniciativa. Sofocan a su gente. La empequeñecen. Parece que no contentos con vivir su vida, se empeñan en vivir también la vida de los demás. Suelen creerse en posesión de la infalibilidad de lo que hay que hacer y no admiten que alguien pueda sugerir un plan mejor. Agobian. No son muy inteligentes. Si lo fueran no actuarían así.

Ante un jefe empequeñecedor intenta cambiar si puedes. Los que hemos tenido algún jefe desarrollador hemos experimentado la satisfacción del crecimiento personal. Piensa tú qué tipo de directivo eres. O qué tipo de padre o madre de familia eres, porque esto sirve también para la familia. Hasta el jueves que viene.

Maternidad y trabajo

febrero 12, 2015 29 comentarios

mujeres trabajandoMe cuenta un antiguo alumno lo que ya me han comentado varios y varias. A su mujer, en la empresa donde trabaja, habían pensado promocionarla. Al enterarse que se iba a casar le preguntaron ¿Y mantendrás la disponibilidad actual o piensas tener hijos? Resultado: no promocionada. No se sabe porqué, pero al parecer valía para el puesto. Una empresa que no es capaz de integrar en sus puestos directivos una mujer que quiera ser madre será una empresa coja. Perderá un importante potencial directivo. Pondrá en una tesitura muy seria a personas que quieran tener hijos a la vez que desarrollar una carrera profesional. La empresa que sea capaz de diseñar los puestos de trabajo compatibles con la realidad de sus empleados y empleadas seguramente también estará más capacitada de abordar los retos que se le presenten. Al diseñar los puestos de trabajo hay que tener en cuenta la realidad de las personas que los van a desempeñar. Hasta el jueves que viene.

¿Petróleo barato para siempre?

precio del petroleoLeo en un titular: “El petróleo podría no volver jamás a los 100 dólares”, y me echo a reir. A principios del año 2.000, antes de los atentados terroristas del 11.IX el Dow Jow Industrial Average, el índice de la bolsa de New York había superado los 11.000 puntos. Había tenido una rentabilidad espectacular en los años anteriores. Había euforia colectiva y todavía no había estallado la burbuja de la llamada “nueva economía” liderada por las famosas punto.com.

Afamados comentaristas económicos se hacían eco de las previsiones de los bancos: en dos años el Dow Jow llegaría a los 30.000 puntos. Una rentabilidad del 70% cada uno de los dos años. Ni que decir tiene que dos años después el susodicho índice no llegaba a los 10.000 puntos, y actualmente en 15 años después está en torno a 17.000. Es decir, el 70% de rentabilidad ha tardado 15 años, dando lugar a una rentabilidad anual del 3,6%.

Pues sí, el petróleo volverá a superar los 100 dólares y los volverá a perder. En nuestros juicios sobre las cosas nos dejamos llevar por los últimos datos que tenemos y por las últimas impresiones. Y pensamos que lo que está pasando ahora va a ocurrir siempre, que es la nueva tendencia. Si nos ocurre algo malo, ya generalizamos y pensamos que la desgracia es la compañera de nuestra vida, y si algo nos va bien, pensamos que siempre las cosas nos van bien.

Pues no, en la vida pasa de todo, cosas buenas y cosas menos buenas. Y en economía se dan las fluctuaciones y los ciclos. Y si ahora los precios están bajando (la famosa e injustificadamente temida deflación) no significa que van a estar bajando indefinidamente. Ya volverán a subir.

Aprendizaje de esta semana: Se más objetivo y no te dejes llevar por las últimas impresiones al hacer tus juicios. Te equivocarás. Os escribo desde New York, donde estoy dando clase en un programa del IESE. La  ciudad está nevada. Hasta el jueves que viene.

¿Qué aporta el cristianismo al hombre de empresa?

GEMBA 0206 198He empezado con mis alumnos que han querido un ciclo de sesiones de formación cristiana donde entre otras cosas abordamos el tema de “Qué aporta al cristianismo al hombre de empresa“. Con antiguos alumnos de años anteriores hace tiempo que vengo impartiéndolas.

En la primera sesión hablamos de varias cosas. Una de ellas fue que hay dos tipos de concepciones de la sociedad dependiendo del concepto que se tiene de persona: si se concibe la persona como un ser autónomo (que no independiente) con libertad, sujeto de derechos y responsabilidades, entonces la sociedad es una sociedad de seres libres y la misión del estado es salvaguardar los derechos de los individuos, pero no se erige como otorgador y administrador de derechos.

Si se piensa que la persona es una molécula dentro del engranaje social, entonces la persona queda reducida a una pieza dentro de la máquina estatal. En ese caso las libertades son las que el estado decide darle a la persona, y es el estado el que decide quien tiene derecho a qué. La persona y sus derechos quedan anulados, salvo en aquellos derechos que el estado quiera concederle

Alguien preguntará ¿y qué tiene que ver esto con el cristianismo? esto es asumible por muchos cristianos y no cristianos. Efectivamente. Cualquier principio cristiano es asumible por las persona de buena voluntad. Sin embargo la Iglesia lo recuerda porque con frecuencia se han cometido abusos.

De unas cuantas cosas más hablamos en esas sesiones, pero aquí solo quería apuntar alguna idea que pueda ser útil. Conclusión: respeta la libertad de tu gente. Hasta el jueves que viene.

Terrorismo y libertad

respetoMenos mal. No me atrevía a expresar mi opinión por no parecer un bicho raro. Pero también el Papa Francisco ha levantado la voz diciendo que la libertad de expresión tiene unos límites.

Evidentemente estoy en contra de cualquier acto de terrorismo sea cual sea la causa que lo produce, pero también pienso que la libertad de expresión tiene como límite el respeto a los demás. Especialmente si hace referencia a las convicciones religiosas sean estas cualesquiera que sean.

Yo, os podéis imaginar, no soy musulmán. Soy católico y me parece que mofarse de las creencias de cualquier colectivo es algo deplorable. Y si a lo que se le falta al respeto es a una de las religiones más mayoritarias del mundo…

Alguien podrá argumentar “es que hay musulmanes que matan en nombre de la religión”. Bien, que una mínima minoría de musulmanes malinterpretando el Corán actúen de esa manera no da licencia para ridiculizar las creencias de millones de personas de buena voluntad.

Si queremos que haya paz en las personas, en las familias, en las organizaciones y entre los pueblos lo primero que tenemos que hacer es respetarnos unos a otros. No quiero terminar el mensaje de esta semana sin dejar claras dos cosas que ya he dicho. Primero, que soy católico (y practicante). Y segundo que condeno cualquier acto terrorista del signo que sea. Hasta el jueves que viene.

El pequeño Nicolás

hackersHe de anticipar que desde que supe de este personaje hace un par de meses me ha caído simpático. Me cuadra que haya sacado de quicio a los políticos. No es para menos. Ha puesto de manifiesto las vulnerabilidades del sistema político.

Un hacker es una persona que se dedica a buscar las grietas de un sistema para poder burlarlo. Y eso es lo que ha hecho nuestro pequeño Nicolás. Un hacker informático es el que busca fallos en los sistemas informáticos e introducirse donde se supone debía ser una zona impenetrable. Su motivación no es beneficiarse de los fallos del sistema sino la satisfacción que produce haber encontrado esos fallos. Uno que burla los sistemas informáticos de un banco para traspasar dinero a su cuenta no es un hacker es un delincuente.

Parace que nuestro Nicolás es una persona que ha tenido la habilidad de encontrar fallos en el mundo de las influencias y ha conseguido que se le abran las puertas de los sitios más inverosímiles.

Tengo un amigo que es un hacker en su empresa. Le importan un pito los incentivos. Pone esfuerzo en su trabajo porque le gusta lo que hace, y trae de cabeza a sus jefes. Se las ingenia para cumplir con los requisitos que le hacen merecedor de los incentivos que estos jefes han establecido, haciendo lo contrario de lo que los jefes esperan que haga. No es que lo haga continuamente. Es un buen profesional. Pero lo hace de vez en cuando para mostrar la incongruencia del sistema de incentivos. ¡Cómo nos reímos cuando me cuenta lo que hace!. ¡Qué despistados andan muchos jefes!

¡El pequeño Nicolás! ¡Cómo ha sacado de quicio a los políticos! Quizá se lo merecen. Os recuerdo que el dia 22 de este mes, el jueves que viene, impartiré una sesión webinar desde el IESE a las 13.00. Para participar en ella inscríbete aquí.

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