El coste de lo gratis

gratisSolemos estar dispuestos a pagar mucho dinero por conseguir cosas gratis. Cuando uno quiere comprar un libro “on line” que cuesta 15 euros (perdón, 14,99) uno se da cuenta que si hace una compra de más de 20 euros el envío le sale gratis. Así que lo que uno hace es buscar otro libro. Elige uno que le cuesta 9 euros, y así el envío le sale gratis.

Por supuesto que el segundo libro no lo va a leer. Posiblemente ni siquiera vaya a leer el que ha comprado primero, pero ha conseguido ahorrarse los tres euros que costaba el envío. Conseguir que el envío le salga gratis le ha costado 9 euros. Uno queda muy contento con su hazaña.

Me pasa a mi cuando cada año participo en la carrera que unos grandes almacenes organiza en Barcelona. Suele ser en mayo y participamos entre sesenta y ochenta mil corredores. Por participar, al inscribirte te dan una tarjeta de cartulina que, presentada en la meta, te da derecho a tomarte un refresco. Suele ser un vaso de plástico con Coca-Cola o algo similar. Con tal multitud corriendo, cada minuto llegamos cientos de corredores a la meta, y nos acumulamos durante mucho rato en una multitudinaria cola en zigzag de gente apretada y sudorosa para conseguir aquello a lo que tenemos derecho: nuestro vaso de Coca-Cola gratis.

Lo gratis tiene un especial atractivo. Lo saben los bancos, los periódicos y todos los que hacen promociones: por abrir una cuenta, suscribir una tarjeta de crédito o comprar el periódico, te regalan algo, y vamos en plancha a conseguir ese algo. Solemos estar dispuestos a pagar mucho dinero por conseguir cosas gratis.

¿Estoy decidiendo bien?

decisiones estrategicasPara conseguir un objetivo normalmente lo que hacemos es tomar una decisión que supuestamente nos va a llevar a ese objetivo y la ponemos en práctica. Si no conseguimos lo que pretendíamos corregimos hasta que conseguimos el objetivo buscado o nos damos cuenta que esa meta no se puede alcanzar.

Parece que hasta aquí todo bien. Pues no. Este es un modo erróneo de decidir. Pues con la decisión seleccionada y su puesta en práctica, además de alcanzarse o no el objetivo, puede tener otras consecuencias que no habíamos contemplado y podemos estar metiéndonos en un atolladero mayor.

Cuando tomamos una decisión hemos de intentar evaluar todas sus posibles consecuencias. Si nos fijamos solo en si vamos a conseguir el objetivo que pretendíamos no estaremos evaluando bien la decisión. Estaremos haciendo una evaluación parcial, y por tanto incorrecta por incompleta.

A grandes rasgos, una decisión hay que evaluarla bajo tres dimensiones: la primera ¿consigo o no el objetivo que pretendo? Segunda ¿Qué les pasa a las personas a las que les afecta esta decisión que voy a tomar? Y por último ¿Qué consecuencias tiene en mí esta decisión tomada? En concreto, ¿me hago mejor o peor persona? ¿Me hago injusto porque estoy cometiendo una injusticia? ¿Me hago más o menos confiable?

Es un análisis bastante genérico el que propongo, pero muy aplicable. Se podría hablar mucho más de estos tres tipos de consecuencias que hay que analizar, pero la brevedad de los mensajes de este blog no lo permite. En mis clases en el IESE abundo mucho más en este asunto. Hasta el jueves que viene.

Mayorías absolutas

democraciaCuando un partido político gana unas elecciones con mayoría absoluta tiene la posibilidad gobernar como quiera y dictar las leyes que quiera pues posee un control total del parlamento. Si gobierna de modo que no tiene en cuenta lo que opinan los demás partidos y sus votantes, luego que no se queje si en las siguientes elecciones mucha gente, decepcionada, deja de votarle y pierde el poder que tenía.

En mi opinión, cuando un partido gana con mayoría absoluta, debe tener unos asuntos, pocos, que debe defender a capa y espada y utilizar para ello la mayoría que posee. Pero estos asuntos deben ser solo los que considera críticos de su programa de gobierno. Para  el resto de las cosas, la mayoría, debe atender a las opiniones del resto de los partidos, hacer concesiones, dejarles respirar. Ceder.

Con este modo de actuar, un partido puede seguir siendo fiel a sus principios, los asuntos que considera importantes los defiende, y además estará gobernando teniendo en cuenta los intereses de todos y no solo los suyos propios. La gente verá que es un gobierno flexible y dialogante y lo seguirá votando. Si por el contrario se aprovecha del poder que tiene en un momento dado para no dejar respirar a los que no piensan como ellos, entonces lo va a tener muy difícil en las siguientes elecciones.

¡Qué mal se administran en algunos países las mayorías absolutas! ¡Qué oportunidades perdidas de gobernar para todos! Y no estoy hablando de ningún país ni de ningún partido en concreto, sino de todos los que así actúan. Hasta el jueves que viene. Reconozco que me gustaría ser parlamentario o concejal.

Otra vez sobre listos y tontos

listoCualquier persona inteligente se pude hacer pasar por tonto, pero ningún tonto se puede hacer pasar por inteligente. A un tonto, dice mi buen amigo y antiguo alumno Carlos Abadía, se le reconoce enseguida: se cree muy listo.

Hacerse pasar por más tonto de lo que uno es tiene a veces sus ventajas. La gente de tu alrededor piensa que no te enteras de lo que está pasando y actúa con menos reservas. Bajan la guardia. Y es observando cómo actúa la gente cómo obtienes mucha información. Aprendes cómo tienes que tratar a cada uno. Y todo esto no es maquiavelismo. Es entender mejor el entorno en el que te mueves y manejarte mejor en este mundo.

Un tonto por mucho que lo intente nunca puede actuar más allá de sus posibilidades. Y cuando lo intenta, queda patente su estulticia. Y cuando hablo de listos y tontos no me estoy refiriendo grado de capacidad analítica que tiene una persona. Me refiero a la capacidad de una persona de entender por qué pasan las cosas que pasan. Personas con capacidad de captar las causas más profundas de las cosas. Ese es el inteligente.

He conocido personas con grandes capacidades analíticas y técnicas y sin el más elemental sentido de la realidad. Mucha gente confunde pensar con calcular. Hay grandes científicos que no tienen ni la más remota idea de lo que pasa a su alrededor. Hasta el jueves que viene.

Totalitarismo

fanatismoHay fanáticos que cuando acceden al poder piensan que ha llegado el momento de imponer su voluntad sobre los demás, ahogando así la posibilidad de ejercer la libertad a los que no piensan como ellos. Son totalitarios.

Viene todo esto a cuenta de la noticia que esta semana ha corrido como la pólvora: que en Carabanchel se ha prohibido la participación en la cabalgata de Reyes a una carroza de un colegio de 800 alumnos. Razón: al parecer el colegio, que es de inspiración cristiana, de las 36 aulas que tiene en 6 de ellas estudian por separado los chicos y las chicas.

¡Qué fanatismo! Y aunque fueran las 36 aulas las que tuvieran clases por separado chicos y chicas. ¿Qué tiene eso que ver con participar en una cabalgata de reyes?

Se ve desde hace unos años una presión por impedir que los padres escojan la educación que prefieren para sus hijos. Se quiere homogeneizar a todo el mundo obligando a estudiar en colegios mixtos hasta el punto de pretender retirar la financiación a los colegios que optan por la educación diferenciada. Las familias que en legítimo ejercicio de su libertad escogen este tipo de educación también pagan impuestos como todas las demás. Pues no. Dictadura. O se hace lo que quiere el que manda o uno pierde sus derechos.

Si solo se financia un tipo de educación, solo  las familias ricas podrán escoger opciones alternativas. No es socialista ni de izquierdas promover políticas que permitan ejercer la libertad solo a los ricos.

Os dejo aquí el comunicado que ha hecho el colegio de Carabanchel ante tamaña agresión, y también la noticia sobre la denuncia que Manos Limpias ha interpuesto a la concejal del distrito de Carabanchel por su actitud. Bueno ya se ve que el atropello de los derechos y las agresiones a la libertad me ponen de muy mal humor. Espero que los reyes se hayan portado bien, y hasta el jueves que viene.

Este Año Nuevo: Acción

diciembre 31, 2015 9 comentarios

decidirEl proceso de toma de decisiones acaba cuando se pone en práctica lo que se ha decidido. Si no se pone en práctica, la decisión tomada no sirve para nada. No basta con decidir. La acción es necesaria para hacer que las cosas pasen.

Viene esta reflexión porque a principios de año se hacen muchos propósitos, y cuantas veces se quedan en eso, en propósitos: perder peso, dejar de fumar, ir al gimnasio… ¿Y cómo podemos poner en práctica esos propósitos? Muchas veces abordarlos directamente es ir directo al fracaso.

Si uno quiere perder peso hacer una dieta puede ser costoso, pero uno puede comprarse una báscula y pesarse cada 2 días. Las ganas de ver como poco a poco vamos bajando de cien en cien gramos pueden ayudar. Quizá dejar de fumar sea algo difícil, pero no comprar tabaco puede ser más fácil. No consultar el móvil con frecuencia para ver qué está pasando, nos puede costar, pero quizá decidir tenerlo apagado sea más fácil. Os lo aseguro, salvo en escasísimas profesiones, se puede estar sin móvil cinco horas seguidas y no pasa nada, el sol seguirá saliendo cada mañana.

Acción. Sin acción las decisiones no sirven para nada. Este paso es muy fácil de entender, pero es el más difícil de conseguir. En cualquier caso ánimo y para todos feliz 2016.

Para estas navidades

diciembre 24, 2015 11 comentarios

belen de navidadEn alguna otra ocasión ya he comentado que hay  personas a las que se les echa de menos cuando no están y en cambio con otras uno puede respirar tranquilo cuando no están ¿Qué tipo de persona eres tú? La navidad es una buena ocasión para intentar ser más de los primeros y menos de los segundos.

Hay quienes están siempre discutiendo y basta con que alguien diga una cosa para que estos estén afirmando lo contrario. En cambio con otras se está muy a gusto. Son afables, buenos conversadores, cercanos, y que valoran lo positivo de todas las personas y restan importancia a lo negativo.

¿No es también una buena ocasión para que los que se dedican a la actividad política dejen de tirarse los trastos a la cabeza unos a otros, y empiecen a pensar qué es lo mejor para la ciudadanía? Me parece que en España se presenta ahora una ocasión de oro para construir en vez de para destruir.

Por cierto no puedo estar satisfecho del experimento que hicimos de intentar predecir los resultados de las elecciones en España. Aunque dimos en el clavo en el porcentaje de votos de los dos partidos mayoritarios, no se predijeron bien los de los otros partidos. No se puede decir que la sabiduría de la muchedumbre funcione. Unas veces funciona y otras no, y cómo aún no sabemos bajo qué condiciones funciona y bajo cuáles no, de momento no podemos afirmar que sea una metodología válida para predecir. Pero gracias a todos los que participasteis y feliz navidad.

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