Todo trabajo es importante

noviembre 20, 2014 16 comentarios

trabajadorSolo pueden ser buenos jefes las personas que comprenden que pueden aprender de los demás. Seas tú lo importante que seas, de cualquier persona que tienes a tu alrededor siempre puedes aprender algo. Pero para que se pueda aprender, tienes que estar predispuesto a hacerlo.

Hay quienes creen que por el puesto que ocupan o por lo importantes que son, no tienen nada que aprender de nadie. Saben en cada momento lo que tienen que hacer y no pueden perder el tiempo atendiendo a otros. Es una lástima y dan lástima.

A mí siempre me produce admiración las personas que cuando termino una clase aparecen para limpiar la pizarra. Al terminar una clase los alumnos me suelen entretener en la pizarra para aclarar dudas o plantear algún asunto. Las señoras que limpian la pizarra se quedan en un segundo plano, no interrumpen, y solo cuando les dirijo la mirada, me preguntan con un gesto si pueden ya borrar. Una vez empiezan realizan un trabajo diligente y rápido y saludando se encaminan a otra aula. Son para mí un ejemplo de servicio y de buen hacer.

En una clase el profesor es el elemento visible. Pero para que una clase salga bien, hay un montón de personas que realizan un trabajo escondido indispensable para que la clase funcione. En todas las empresas hay puestos de trabajo poco brillantes que son indispensables para que la organización funcione. El que no sean brillantes no significa que no sean importantes.

Todo trabajo es importante porque sirve para que la persona que lo realiza se desarrolle como persona. El directivo que solo presta atención a los trabajos brillantes no sirve como directivo. Juan Antonio Pérez López decía que le bastaba ver cómo un directivo trataba al conserje de su empresa para saber si era un buen directivo.

Hasta el jueves que viene.

No todo vale

noviembre 13, 2014 12 comentarios

corrupcionAparecen últimamente muchas noticias de personas que abusan de la situación profesional que ostentan, ya sea como directivos en empresas o en cargos públicos. Ante estas situaciones quizá sea bueno recordar dos ideas que hemos desarrollado en el IESE para el buen funcionamiento de las organizaciones: las políticas institucionales y las políticas de servicio en una organización.

Las políticas institucionales recogen todos aquellos comportamientos que se esperan y se exigen de las personas que trabajan en esa organización: honradez, uso correcto de los fondos que se utilizan, etc. Estas políticas institucionales son de obligado cumplimiento para todas las personas de la organización.

Las políticas de servicio, en cambio, describen aquellos comportamientos que se exigen a los responsables de esa organización. Estas políticas son más exigentes que las políticas institucionales. Está claro que el comportamiento que se debe exigir  a un alcalde o a un concejal respecto a su ciudad es mucho mayor que el que se exige a un ciudadano cualquiera. También lo que se exige a los dirigentes de una empresa debe ser mucho más que los comportamientos que se exigen a un empleado cualquiera. El dirigente ha de ser ejemplar. Si a un empleado de un supermercado no debe robar productos del supermercado, y que cumpla con su horario, a un directivo posiblemente se le deba exigir más. Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?

Tanto las políticas institucionales como las de servicio deben formularse en términos negativos. Más que decir lo que se debe hacer, deben indicar cuáles son los comportamientos que son inaceptables en esa organización. Bien para todo el mundo en el caso de las políticas institucionales, bien para los dirigentes en el caso de las de servicio.

Estas políticas no necesariamente tienen que estar escritas. Basta con que sean comportamientos que se viven y están firmemente arraigadas en la cultura de la empresa. De todas formas, si están escritas mejor. El grado de credibilidad de estas políticas depende de cuánto se exige su cumplimiento. Es decir de las sanciones asociadas a su incumplimiento. Si se usan fondos de la empresa para fines particulares y no pasa nada, esas políticas son papel mojado.

Muchos escándalos se habrían evitado en empresas y organismos públicos, si estuvieran claras y arraigadas estas políticas, y si su incumplimiento llevara asociado la sanción proporcionada. Hasta el jueves que viene, y os recuerdo que podeis enviar un email a esta dirección los que querais inscribiros en la reunión de lectores del blog del 4 de diciembre.

Agradecimiento

noviembre 2, 2014 12 comentarios

graduacionEl viernes pasado tuvimos en Madrid la reunión anual de antiguos alumnos del IESE. Estaban apuntados 2900 antiguos, y aunque no todos estuvieron simultáneamente, había allí un montón de participantes. Me pasé el día saludando a antiguos alumnos. Junto con los días de graduación en que damos a los alumnos sus correspondientes títulos y diplomas, esta es una de las jornadas más agradables del año.

Notaba en los antiguos alumnos un gran agradecimiento hacia el IESE. Vinieron de muchas partes del mundo. Pues sí, me siento orgulloso de trabajar en el IESE. ¿Que no es una organización perfecta? Pues no, no lo es, pero qué organización lo es. También es cierto que intentamos mejorar cada día.

Un indicador de la calidad de una organización es el agradecimiento y orgullo que, hacia la empresa, sienten sus empleados y los usuarios de sus productos y servicios.

¿Se me puede acusar de vanidad y autocomplacencia en el mensaje de esta semana? A esta posible acusación tengo dos cosas que decir. Primera que no formo parte de la estructura directiva del IESE. No mando. Solo soy un profesor. Segundo: en casi cinco años de existencia de este blog nunca he cantado alabanzas hacia la institución. Permítaseme hacerlo por una vez.

¿Qué tiene esto que ver con la toma de decisiones? Pues que la calidad de una empresa es en muy buena parte fruto de las decisiones que toman sus directivos, y el agradecimiento que sienten hacia la empresa empleados y usuarios es un indicador de su calidad. Pero directivo no confundas agradecimiento de tu gente con que te hagan la pelota. Son cosas muy distintas. Directivo, pregúntate qué puedes hacer que haga que tu gente esté agradecida. Hasta el jueves que viene.

Os recuerdo que el 4 de diciembre tendremos la reunión de blog-lectores en Barcelona. Estais todos invitados. Inscribiros en esta dirección

Dirigir es dirigir personas

octubre 30, 2014 18 comentarios

personasCualquier mecánico de coches debe conocer bien cómo es un coche. Todo cirujano debe saber cómo es el cuerpo humano. Cualquier directivo, si quiere desempeñar bien su trabajo, debe saber bien qué es una persona, pues dirigir es dirigir personas. Las cosas no se dirigen, se gestionan o se administran.

Y a mí me parece que hay directivos que, a juzgar por cómo actúan, no saben qué son las personas. Dan órdenes pensando que sus subordinados son meros ejecutores que lo mejor que pueden hacer es cumplir lo que se les manda sin pensar más ni tener iniciativas. Son ellos los que han pensado y saben lo que se debe hacer.

Este tipo de directivos no cuentan con que las personas son libres, y pueden poner interés en hacer lo que se les manda o simplemente ejecutar las órdenes como autómatas. Un directivo, si tiene suficiente poder, puede conseguir que un subordinado haga lo que él mande. Basta con amenazar con despedirlo u ofrecer unos incentivos suficientemente potentes para que su subordinado acabe obedeciendo. Lo que nunca conseguirá este directivo por mucho poder que tenga es que su subordinado quiera hacer lo que se le manda. Independientemente de que lo tenga que hacer, qerrá hacerlo sólo si este subordinado quiere.

Por eso cuando un directivo consigue que su gente no solo haga lo que se le manda sino que además quiera hacerlo, este directivo conseguirá lo que quiera de su gente. Ah! pero para esto hay que tratarlo como persona, hay que saber que sus subordinados son personas libres y tratarlos como tales. Y actuar así requiere una gran dosis de sabiduría directiva.

Os recuerdo que el jueves 4 de diciembre tenemos reunión presencial de los lectores del blog en el IESE en Barcelona. Los que queráis asistir y todavía no os hayáis inscrito podéis enviar un email a esta dirección electrónica. Esta reunión será para conocernos, pero también podremos tratar el tema “Fallos más comunes en la empresa y cómo evitarlos” o cualquier otra cosa que querais. Posteriormente haremos una reunión similar en Madrid.

Tener razón

octubre 22, 2014 30 comentarios

tontosNormalmente ante una situación en la que hay que tomar una decisión, cuando una alternativa es razonable y su contraria no, uno piensa que hay que llevar a cabo esa alternativa. Y nos llevamos un chasco cuando comprobamos que esa tan razonable propuesta no es aceptada por otras personas.

Pasa muchas veces y uno se lleva un chasco porque da por sentado que los demás también son razonables y la verdad es que muchas veces las personas con las que uno interactúa no razonan bien (otras veces es uno mismo quien no razona). Esto lo hemos de tener en cuenta en nuestras decisiones. Hemos de estar abiertos a la posibilidad de que nuestro interlocutor no razone.

Muy en concreto, cuando el que tiene el poder es un tonto, el tener razón no sirve para nada. También se dan situaciones de intereses creados que hacen que una persona no acepte una alternativa razonable. Es famosa la frase “es muy difícil que una persona entienda una cosa si su sueldo depende de no entenderla

Como anuncié la semana pasada, os convoco a todos los blog-lectores a una reunión presencial en el IESE de Barcelona el jueves 4 de diciembre a las 19.15 de la tarde. Propongo que tratemos el tema “Causas por las que a veces las empresas no consiguen lo que se proponen”. En lenguaje sencillo, “fallos más comunes en las empresas y cómo evitarlos“. Para tener una idea de cuantos seremos, los que penséis asistir, enviar un mensaje a esta dirección electrónica. Posteriormente haremos una reunión similar en Madrid. Hasta el jueves que viene, y hasta el 4 de diciembre.

Ébola y burocracia

octubre 15, 2014 48 comentarios

control de costesAlgo elemental en la toma de decisiones es que al hacer algo el coste de hacerlo no debe ser superior al beneficio que se consigue. Cuando uno compra un seguro la prima que paga nunca debe ser superior al valor de lo asegurado. Cuando se busca información para decidir mejor, el coste de esta información no debe ser superior al valor que aporta. Del mismo modo el coste de controlar algo no debe ser superior a lo que se consigue controlándolo.

Las burocracias colapsan precisamente por eso, porque pretendiendo tenerlo todo controlado asumen unos costes siempre en aumento hasta hacerse insostenibles. Pasó en la Rusia comunista y acaba pasando en toda sociedad en el que el estado pretende estar omnipresente en la vida de sus ciudadanos. Pasa también en las empresas dirigidas por controladores más preocupados en que cada uno haga en cada momento lo que está dispuesto que haga en vez de centrarse en conseguir objetivos comunes.

¿Y qué tiene que ver todo esto con el ébola? Pues que me parece que en esto también hemos equivocado los objetivos y por tanto los medios para tratar el problema. El objetivo debe ser el tratamiento de las personas que hayan podido contraer la enfermedad y evitar que se propague, y lo que parece que están haciendo los responsables de tratar el asunto es emplearse a fondo en demostrar que ellos no tienen la culpa y que los culpables son otros. Así se despilfarran muchos recursos y esfuerzos.

Punto de reflexión: piensa si en lo que haces a diario no puedes simplificar algo y hacerlo más sencillo. Cambiando de asunto, estoy pensando en organizar otra reunión de blog-lectores como hicimos hace un par de años. No sé si estaréis interesados. Hasta el jueves que viene.

Las decisiones tienen consecuencias

titanicMuchos de vosotros sabéis que hace cuatro años publiqué con Pablo Maella el libro “Iceberg a la vista. Principios para tomar decisiones sin hundirse. En aquel entonces lo presentamos en diversas ciudades en sesiones a antiguos alumnos del IESE, aunque abiertas al público en general. Cuando llegaba el enunciado del octavo principio advertíamos que aunque el asunto pareciera obvio, era mucho más importante de lo que parecía. Este octavo principio dice “Ten en cuenta que tus decisiones tienen consecuencias”. Efectivamente parece una tontería, pero demasiada gente no sabe que las decisiones tienen consecuencias.

Tomamos decisiones para resolver algún problema o lograr algún objetivo, y pensamos que una vez resuelto el problema o logrado el objetivo el asunto se ha acabado. Pero resulta que nuestras decisiones además de lograr o no lo que pretendíamos tienen otras consecuencias que no habíamos previsto.

Cuando los responsables del Titanic decidieron navegar a toda velocidad para llegar a Nueva York un día antes y callar así las críticas que decían que era un barco lento por lo grande y pesado que era, no cayeron en la cuenta que podían chocar con un iceberg. Cuando cometo una injusticia con un colega, de la que salgo beneficiado, quizá no caigo en la cuenta que el resto de compañeros van a intentar no tener que tratar asuntos conmigo. Cuando no atiendo a un alumno con suficiente interés no me estoy dando cuenta de que me convierto en un mal profesor. Si por pasarlo bien en el coche aprieto el acelerador demasiado….

Aprendizaje de esta semana, cuando tomamos decisiones no tenemos que prestar atención solo a lo que pretendemos conseguir con nuestra decisión, sino también a todo tipo de consecuencias queridas o no que se puedan derivar de nuestra decisión, tanto a corto como a largo plazo. Parece una perogrullada, pero evitaríamos muchas malas decisiones si actuáramos así 

Os dejo un video sobre los programas del IESE. Hasta el jueves que viene.

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