Quien siembra vientos…

diciembre 18, 2014 7 comentarios

tempestadesQuien siembra vientos cosecha tempestades dice la sabiduría popular. Es muy fácil exigir derechos pero no cumplir con las obligaciones. Hay personas e instituciones que no se cortan a la hora de transgredir los más elementales principios de honestidad cuando se trata de hacer negocios. La pela es la pela y ante la cuenta de resultados todo vale. Sin embargo lanzan un grito al cielo cuando es a ellos a los que se está agrediendo.

Cuando alguien no cumple con sus obligaciones tiene poca autoridad moral para exigir sus derechos. Hace unos pocos años vaticiné que vendrían tiempos difíciles para cierta multinacional. Mi predicción se basaba la falta de honestidad en alguna de sus operaciones. No digo de qué empresa se trata para ser coherente con mi mensaje de la semana pasada. El tiempo me ha dado la razón. Nunca es motivo de alegría que una empresa esté teniendo dificultades. Lo que sí me alegra es comprobar que mis teorías sobre dirección de empresas se ven verificadas por los hechos. El que siembra vientos…

La semana que viene el jueves es navidad, así que adelantaré el post al miércoles. También informaros que el 22 de enero hablaré sobre la toma de decisiones en un webinar transmitido en vivo desde el IESE. Si queréis participar os podéis apuntar en este enlace. Saludos.

Hablar siempre bien de los demás

diciembre 11, 2014 27 comentarios

pazEl otro día coincidí con un amigo al que hacía tiempo no veía. Años atrás, hablo de hace unos 25 años, nos habíamos tratado mucho. Empezamos a recordar viejos tiempos y salieron en la conversación conocidos comunes de aquella época. Después de casi una hora de conversación, sentí que había estado muy a gusto con este antiguo amigo, y empezando a pensar porqué me di cuenta que sólo había hablado muy bien de cada persona que habíamos recordado, apuntando las cualidades que cada uno tenía. Ninguna crítica. Ningún defecto salió a relucir. ¡Qué rato más a gusto pasé con esta persona y qué buen sabor de boca me dejó esa conversación!

Pues sí. Todo el mundo tiene más virtudes que defectos. ¿No es mejor resaltar esas virtudes de cada uno y no amargar con los defectos que otros puedan tener? Se genera alrededor más paz y más alegría resaltando las cosas positivas. Criticar a los demás nos amarga la existencia a nosotros mismos.

Consejo, hablar siempre bien de los demás. De cualquier persona siempre podemos encontrar muchas cosas de las que podamos hablar bien.

El jueves pasado tuvimos la reunión de lectores del blog. Estuvimos unas 50 personas. Después de intercambiar opiniones sobre si la recuperación económica se afianzaba o se frenaba pasamos a hablar de razones por las que fallan las empresas. Creo que todos aprendimos, y después algunos nos fuimos a tomar unas cervezas.

Hasta el jueves que viene.

Pedro Sánchez y el déficit cero

diciembre 4, 2014 20 comentarios

PSOELeo hace unos días un titular de prensa “Sánchez vota cambiar la reforma de la Constitución de Zapatero“. Para los de fuera de España. Pedro Sánchez es el actual líder del Partido socialista en España. Dice la noticia que el líder del PSOE admite que, en su día, votó el déficit cero, pero que fue un error.

Evidentemente. Obligar a un país a tener déficit cero es un error y por razones elementales. Está claro que no se puede gastar más de lo que se ingresa. Pero esto es así en el largo de los años, porque hay periodos en que está justificado gastar más de lo que se ingresa y endeudarse para sufragar déficit.

En una familia de jóvenes recién casados que se quieren comprar un coche seguramente no lo podrán pagar de golpe. Lo lógico es endeudarse y pagar el prestamos del coche en los sucesivos años. Lo que esta familia no puede hacer es permanentemente gastar más de lo que ingresa y aumentar continuamente su deuda. Llegará un momento que los bancos ya no le prestarán. A lo largo de los años habrá periodos de superávit familiar que compensarán los periodos de déficit. Normalmente en edades maduras se ingresa más de lo que se gasta y se devuelve la deuda contraída anteriormente.

Pues lo mismo pasa con un país. Si se quiere construir una tren de alta velocidad, no se puede esperar a tener el dinero disponible. Nunca se tiene. El país se endeuda, construye el AVE y va pagando la deuda en los años sucesivos. Obligarse por ley a no tener nunca déficit es limitar innecesariamente el desarrollo de un país. Más lógico sería poner un límite a la deuda que el país pueda contraer. Hay épocas que por recesión económica o por necesidad de infraestructuras se necesita gastar más dinero del que se ingresa y otras épocas que sucede al revés y se pagan las deudas contraídas anteriormente.

Obligar por ley a no tener nunca déficit es tan absurdo como obligar a las familias a no pedir préstamos. Poco se puede avanzar así. Dicho todo esto, hay que añadir que no se puede gastar irresponsablemente y contraer unas excesivas deudas que pueden lacrar el desarrollo en años futuros. También añadir que hay que estar seguro de que las infraestructuras que se construyen son necesarias y que están dentro de las posibilidades económicas de un país. Lo que he defendido en este mensaje no debe entenderse como una licencia para derrochar.

Saludos y hasta el jueves que viene.

Manual del buen jefe

noviembre 27, 2014 19 comentarios

buenos jefesComienzo recordándoos que el próximo jueves 4 de diciembre tendremos la reunión presencial de lectores del blog. Será a las 19.15 en el campus sur del IESE en Barcelona. El objetivo conocernos y hablar de lo que queráis, pero llevaré preparado algunas ideas sobre “los fallos más comunes en las empresas” Los que penséis asistir y todavía no os hayáis apuntado podeis enviar un email a esta dirección. Dentro de dos o tres días os enviaré un email a los que os hayáis inscrito diciéndoos exactamente el aula.

Hoy voy a hablar de algunas características de un buen jefe. Para ser un buen jefe un primer principio a aplicar es el de “dirige a tus subordinados como te gustaría que te dirigieran a ti”. Una segunda idea es que cuando des instrucciones sobre lo que hay que hacer, sé claro y explícito. No dejes las cosas ambiguas de modo que tengan que ser interpretadas, no sea que la interpretación que dé tu subordinado no te guste. La culpa habrá sido tuya y la bronca se la llevará el subordinado. Ser claro y explícito no significa que tengas que llegar hasta el último detalle de la ejecución. Una vez está claro lo que hay que hacer y las directrices generales, hay que dejar espacio a tu subordinado para que lo realice del modo que él crea mejor. ël no es tonto, y llegar al último insignificante detalle asfixia a la gente.

El tercer consejo es decir lo que hay que hacer con suficiente antelación. Si eres un jefe con cierto orden rara vez tendrás que pedir las cosas con urgencia, las habrás pensado antes. Así tu gente podrá trabajar con orden y con calma y todos seréis más eficaces. Esto es perfectamente compatible con que alguna vez surja una urgencia. Esto tu subordinado lo entenderá perfectamente. Pero si son muy frecuentes las urgencias… entonces es que no trabajas bien.

Y como cuarto y último consejillo, piensa que la persona es una. No hay disociación, no hay dos personalidades, la de empleado y la de padre o madre de familia. La persona es una, y todo esto hay que tenerlo en cuenta. Hay que saber entender preocupaciones puntuales que un empleado pueda tener, y tener en cuenta que no se puede le puede cargar con responsabilidades que no le corresponden. No es exhaustivo el manual del buen jefe, pero estas consideraciones pueden ayudar. Hasta el jueves que viene.

Todo trabajo es importante

noviembre 20, 2014 18 comentarios

trabajadorSolo pueden ser buenos jefes las personas que comprenden que pueden aprender de los demás. Seas tú lo importante que seas, de cualquier persona que tienes a tu alrededor siempre puedes aprender algo. Pero para que se pueda aprender, tienes que estar predispuesto a hacerlo.

Hay quienes creen que por el puesto que ocupan o por lo importantes que son, no tienen nada que aprender de nadie. Saben en cada momento lo que tienen que hacer y no pueden perder el tiempo atendiendo a otros. Es una lástima y dan lástima.

A mí siempre me produce admiración las personas que cuando termino una clase aparecen para limpiar la pizarra. Al terminar una clase los alumnos me suelen entretener en la pizarra para aclarar dudas o plantear algún asunto. Las señoras que limpian la pizarra se quedan en un segundo plano, no interrumpen, y solo cuando les dirijo la mirada, me preguntan con un gesto si pueden ya borrar. Una vez empiezan realizan un trabajo diligente y rápido y saludando se encaminan a otra aula. Son para mí un ejemplo de servicio y de buen hacer.

En una clase el profesor es el elemento visible. Pero para que una clase salga bien, hay un montón de personas que realizan un trabajo escondido indispensable para que la clase funcione. En todas las empresas hay puestos de trabajo poco brillantes que son indispensables para que la organización funcione. El que no sean brillantes no significa que no sean importantes.

Todo trabajo es importante porque sirve para que la persona que lo realiza se desarrolle como persona. El directivo que solo presta atención a los trabajos brillantes no sirve como directivo. Juan Antonio Pérez López decía que le bastaba ver cómo un directivo trataba al conserje de su empresa para saber si era un buen directivo.

Hasta el jueves que viene.

No todo vale

noviembre 13, 2014 13 comentarios

corrupcionAparecen últimamente muchas noticias de personas que abusan de la situación profesional que ostentan, ya sea como directivos en empresas o en cargos públicos. Ante estas situaciones quizá sea bueno recordar dos ideas que hemos desarrollado en el IESE para el buen funcionamiento de las organizaciones: las políticas institucionales y las políticas de servicio en una organización.

Las políticas institucionales recogen todos aquellos comportamientos que se esperan y se exigen de las personas que trabajan en esa organización: honradez, uso correcto de los fondos que se utilizan, etc. Estas políticas institucionales son de obligado cumplimiento para todas las personas de la organización.

Las políticas de servicio, en cambio, describen aquellos comportamientos que se exigen a los responsables de esa organización. Estas políticas son más exigentes que las políticas institucionales. Está claro que el comportamiento que se debe exigir  a un alcalde o a un concejal respecto a su ciudad es mucho mayor que el que se exige a un ciudadano cualquiera. También lo que se exige a los dirigentes de una empresa debe ser mucho más que los comportamientos que se exigen a un empleado cualquiera. El dirigente ha de ser ejemplar. Si a un empleado de un supermercado no debe robar productos del supermercado, y que cumpla con su horario, a un directivo posiblemente se le deba exigir más. Si el alcalde corta pinos, ¿qué no harán los demás vecinos?

Tanto las políticas institucionales como las de servicio deben formularse en términos negativos. Más que decir lo que se debe hacer, deben indicar cuáles son los comportamientos que son inaceptables en esa organización. Bien para todo el mundo en el caso de las políticas institucionales, bien para los dirigentes en el caso de las de servicio.

Estas políticas no necesariamente tienen que estar escritas. Basta con que sean comportamientos que se viven y están firmemente arraigadas en la cultura de la empresa. De todas formas, si están escritas mejor. El grado de credibilidad de estas políticas depende de cuánto se exige su cumplimiento. Es decir de las sanciones asociadas a su incumplimiento. Si se usan fondos de la empresa para fines particulares y no pasa nada, esas políticas son papel mojado.

Muchos escándalos se habrían evitado en empresas y organismos públicos, si estuvieran claras y arraigadas estas políticas, y si su incumplimiento llevara asociado la sanción proporcionada. Hasta el jueves que viene, y os recuerdo que podeis enviar un email a esta dirección los que querais inscribiros en la reunión de lectores del blog del 4 de diciembre.

Agradecimiento

noviembre 2, 2014 12 comentarios

graduacionEl viernes pasado tuvimos en Madrid la reunión anual de antiguos alumnos del IESE. Estaban apuntados 2900 antiguos, y aunque no todos estuvieron simultáneamente, había allí un montón de participantes. Me pasé el día saludando a antiguos alumnos. Junto con los días de graduación en que damos a los alumnos sus correspondientes títulos y diplomas, esta es una de las jornadas más agradables del año.

Notaba en los antiguos alumnos un gran agradecimiento hacia el IESE. Vinieron de muchas partes del mundo. Pues sí, me siento orgulloso de trabajar en el IESE. ¿Que no es una organización perfecta? Pues no, no lo es, pero qué organización lo es. También es cierto que intentamos mejorar cada día.

Un indicador de la calidad de una organización es el agradecimiento y orgullo que, hacia la empresa, sienten sus empleados y los usuarios de sus productos y servicios.

¿Se me puede acusar de vanidad y autocomplacencia en el mensaje de esta semana? A esta posible acusación tengo dos cosas que decir. Primera que no formo parte de la estructura directiva del IESE. No mando. Solo soy un profesor. Segundo: en casi cinco años de existencia de este blog nunca he cantado alabanzas hacia la institución. Permítaseme hacerlo por una vez.

¿Qué tiene esto que ver con la toma de decisiones? Pues que la calidad de una empresa es en muy buena parte fruto de las decisiones que toman sus directivos, y el agradecimiento que sienten hacia la empresa empleados y usuarios es un indicador de su calidad. Pero directivo no confundas agradecimiento de tu gente con que te hagan la pelota. Son cosas muy distintas. Directivo, pregúntate qué puedes hacer que haga que tu gente esté agradecida. Hasta el jueves que viene.

Os recuerdo que el 4 de diciembre tendremos la reunión de blog-lectores en Barcelona. Estais todos invitados. Inscribiros en esta dirección

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