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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Tu verdad no, la verdad

septiembre 18, 2014 18 comentarios

Tu verdadno, la verdadHay bastantes periódicos que en su versión digital lanzan diaria o semanalmente una encuesta para ver qué opinan los lectores. Una pregunta típica sería ¿Va a ganar Barcelona la liga de futbol este año? o ¿Cree que abortar es un derecho de la mujer?, etc. Siempre hay tres posibles respuestas, “Si”, “No” y “No sabe/No contesta”

Ante la pregunta de si el Barça ganaría la liga este año, al cabo de unos meses, cuando la liga se ha acabado, se puede saber quiénes estaban en lo cierto y quiénes en el error. Lo mismo pasa con la pregunta sobre el aborto: abortar es un derecho de la mujer o no lo es, por lo que, tanto en un caso como en otro, unos están en lo cierto y otros en el error, pues no puede suceder que una cosa y su contraria sean ambas verdaderas (esto ya lo dijo Aristóteles).

Distintos son los temas en los que nos organizamos como queremos. Por ejemplo si la pregunta fuera ¿Se debe permitir fumar en los bares si al dueño le parece bien? Tan válida es una posición como la contraria, pues no hay una verdad subyacente que haga que permitir fumar en los bares sea verdadero o sea falso. En este caso nos organizamos como queremos.

Ante los hechos, o se está en la verdad o en el error. Ante las opiniones, puede ser válida cualquier opinión. Antonio Machado decía: “Tu verdad no, la verdad. Y ven conmigo a buscarla, la tuya guárdatela”. Conclusión para esta semana, asegúrate que no te equivocas en hechos que son verdaderos o falsos. Las decisiones que tomes al respecto serán equivocadas si tomas por verdadera una cosa que sea falsa.

Para los que queráis saber mis contestaciones a las dos preguntas anteriores. Afirmo que el Barcelona ganará la liga y sobre el aborto ya me pronuncié hace unos meses. En cualquier caso, siguiendo el consejo de Machado, tenemos que buscar la verdad. Hasta el jueves que viene.

Prohibido pensar. Es peligroso

septiembre 11, 2014 10 comentarios

decisiones estrategicasHay directivos que valoran la paz en su empresa por encima de todas las cosas. Intentan evitar que haya controversias. Se rodean por tanto de gente que siempre va a estar de acuerdo con él. Intentan a toda costa apagar puntos de vista distintos al suyo.

¿Qué consiguen con esto? Pues que las decisiones que se toman en su empresa no pasan el escrutinio de la crítica. Se llega siempre a un acuerdo enseguida a base de que no se discuten los pros y los contras de lo que se hace. Las decisiones son por tanto de peor calidad.

También consiguen que mucha gente en su empresa se frustre, pues ven cómo alternativas mejores no pueden salir a la luz y discutirse. Estas personas acaban arrinconadas o marchándose. Eso sí, hay gran paz en la organización y nunca hay discusiones. Pero es una paz ficticia. Es una paz fruto del desinterés que se genera en muchos de sus profesionales.

Esto puede pasar en la alta dirección de una empresa o en departamentos más pequeños dentro de las empresas. Si observaras que te pasa a ti, haz algo para corregirlo. No tengas miedo a la gente capacitada que hay a tu alrededor. No seas pequeñito.

Acabo de empezar las clases en el EMBA del IESE y creo que me lo voy a pasar tan bien como en años anteriores.

Más sobre cooperación e individualismo en la empresa

cooperacionHablaba la semana pasada de las perniciosas consecuencias de sustituir en una empresa un sistema de cooperación por uno de incentivos. Voy a poner un ejemplo que me comentó un antiguo alumno al que veo con frecuencia. Para no desvelar pistas sobre la empresa de que se trata, lo explicaré cambiando el sector, aunque la empresa no es muy grande ni muy conocida. Lo situaré en una correduría de seguros.

En un momento dado la dirección de la empresa, para aumentar las ventas decidió dar unos incentivos individuales a los agentes en función de los seguros que suscribían. Resultado: las ventas de toda la empresa y la de cada uno de los agentes disminuyeron. ¿Qué había pasado? me comentó este antiguo alumno mío. Inicialmente, un agente se encargaba de seguros de coches, otro de robos, otro de incendios, etc. Cuando a un agente de seguros de coches le llegaba un cliente que quería asegurar su casa, se lo pasaba al correspondiente agente. Había cooperación entre ellos.

Cuando instauraron el sistema de incentivos individuales, cuando a este agente encargado de seguros de coches le llegaba un cliente queriendo un seguro contra incendios, no lo dirigía a su compañero, total esa venta no le iba a beneficiar nada. ¿para qué molestarse en la gestión?

Se había pasado de un sistema de cooperación a un sistema que potenciaba el interés individual. Cada uno iba a lo suyo. La eficacia disminuyó ostensiblemente. De nuevo directivo, en toda organización para que funcione es necesaria la cooperación entre la gente. No sustituyas un sistema de cooperación por uno que fomente el interés individual. Se resentirá la eficacia. Además luego es muy difícil volver a la situación inicial. Feliz vuelta al trabajo a todos y gracias por seguir leyendo y difundiendo el blog

¿Cálculo o cooperación desinteresada?

con amigosCuando a uno le invitan a cenar a un domicilio particular es frecuente acudir con algún pequeño obsequio, unos bombones o caramelos para los niños. Lo que nunca se hace es pretender pagar a los anfitriones el coste de la cena. Sería ofensivo.

En las relaciones humanas hay muchas cosas que se hacen voluntariamente en atención a los demás. Cuando se pretende cuantificar económicamente esa atención desinteresada, se pierde el carácter voluntario de lo que se hace y se pierde el interés por los demás.

Ocurrió en un parvulario en Australia. Los padres hacían el esfuerzo de ir a recoger a los niños a las 5 de la tarde, la hora de salida. Si alguna vez, cosa que ocurría muy esporádicamente, unos padres se retrasaban, en el parvulario cuidaban del niño hasta que acudieran sus padres. Había colaboración por ambas partes. Un año en el parvulario decidieron imponer una penalización de no sé cuántos dólares cada vez que una familia se retrasase. Ocurrió lo contrario a lo que se pretendía, los padres con mayor frecuencia que antes acudieron tarde a recoger al niño, prefiriendo pagar la penalización.

Se habían cambiado las reglas del juego. Se paso de pensar en el interés de los demás a ver qué me interesa más a mí en cada momento, con el consiguiente deterioro de los objetivos.

¿Y qué tiene esto que ver con la empresa? pues muy sencillo. La buena marcha de una empresa requiere muchas veces la colaboración desinteresada de unos con otros. hoy por ti, mañana por mí. Es imposible regularlo todo. Al final las cosas funcionan si hay cooperación. Si pretendes sustituir esta cooperación propia de la naturaleza humana con un sistema de premios y castigos te cargarás la cooperación y cada uno pensará solo en lo suyo. El mal ambiente y la pérdida de eficacia está asegurada. He puesto el ejemplo de Australia, pero muchos de vosotros me habéis contado situaciones similares que que se han dado en vuestras compañías.

Imaginación y realidad en la toma de decisiones

equivocarseAl tomar decisiones elegimos una opción u otra en función de la satisfacción que anticipamos nos va a producir cada una de las opciones que consideramos. Pero lo que nos pasa con frecuencia es que una vez que hemos decidido lo que pensamos va a ser mejor, la cosa no nos gusta. No tiene nada que ver con lo que pensábamos que nos iba a gustar.

Las  cosas en la realidad son distintas de cómo nos las imaginábamos a priori. Podemos llevar varios años pensando en hacer un crucero un verano por las islas griegas, y cuando por fin conseguimos hacerlo la experiencia no es gratificante como esperábamos.

A veces también pasa que no es que nos equivoquemos al calibrar cuanto nos va a gustar cada una de las alternativas, sino que cambia nuestra escala de preferencias. Lo que nos gustaba en un momento dado nos gusta menos pasado el tiempo. Uno puede estar ilusionado con una determinada profesión, abogado, arquitecto, profesor… hace los estudios que le conducen a esa profesión y posteriormente se dedica a otra cosa en la que ve más oportunidades.

Estas dos cosas hay que tenerlas en cuenta cuando decidimos. En vez de pensar cuanto nos gusta ahora esta realidad futura que estamos imaginando, hay que pensar hay que pensar cuanto nos gustará en su día esa realidad cuando realmente se dé. Tomaremos mejores decisiones.

De todas maneras a veces la vida da sorpresas. Yo a los siete años ya sabía que quería ser profesor, y a los quince que quería ser profesor universitario. Ahora que ya lo soy puedo decir que las satisfacciones de esta profesión son muy superiores a las que anticipé en su día cuando la imaginaba. Hasta el jueves que viene.

Directivos competentes

estrategiaLos que habeis sido alumnos mios lo recordareis, porque en casi todos mis cursos sale este tema en un momento u otro. Un criterio que uso para saber si un directivo es competente o incompetente es el siguiente: directivo incompetente es aquel que al juzgar las decisiones de sus subordinados utiliza información que no estaba disponible cuando se tomó la decisión.

Según me comentais unanimemente cuando hablamos de esto en clase ésta es una actitud frecuente en los directivos. Es muy fácil una vez que se sabe lo que ha pasado decir qué decisión se tenía que haber tomado. Pero esto no vale. La decisión hay que juzgarla teniendo en cuenta las circunstancias que había cuando se tomó.

Los buenos directivos saben que cuando se decide y se opta por una alternativa, las cosas pueden salir de modo distinto a como queríamos que salieran. Que eso es parte de la acción directiva, y no se ponen nerviosos si esto pasa. Saben que se decidió bien y que por causas que escapan al control de sus subordinados, las cosas salieron mal. Esto es síntoma de calidad directiva.

Lo contrario, echar las culpas cuando las cosas no salen como queremos, sin pararse a juzgar si la decisión era la más adecuada dada la información que se tenía en el momento que se tomó, es síntoma de directivo inmaduro  e infantil. Además con esa actitud los subordinados dejarán de tomar las decisiones más convenientes y pasarán a tomar las que suponen menos riesgo para ellos mismos.

Directivo, cuando se decide bien a veces las cosas salen como se quiere que salgan y a veces no. Tenlo en cuenta y mejorará tu calidad como directivo y como persona. Hasta el jueves que viene.

La viga en el ojo

decisiones estrategicasEn otras ocasiones ya he hablado de que una de las cualidades más importantes de un directivo es conocer bien la realidad. Es imprescindible para tomar buenas decisiones. Y una de las dificultades que con frecuencia nos impide conocer bien la realidad es que magnificamos los defectos ajenos y minimizamos los nuestros. Es la famosa cita del evangelio que dice que nos fijamos en la mota del ojo ajeno y no nos damos cuenta de la viga que tenemos en el nuestro.

Hemos de ser personas de mentalidad abierta. Ser críticos con nosotros mismos. Estar abiertos a la posibilidad de que estemos equivocados, y a la posibilidad de que los demás tengan razón. Si tenemos esa actitud nuestras decisiones serán mejores. Por un lado a veces adoptaremos propuestas de otros, que nunca contemplaríamos si pensáramos que nosotros siempre tenemos razón.

Por otro lado, las propuestas nuestras que mantengamos habrán sido comparadas con propuestas de otros y honradamente habremos visto que la nuestra es mejor, por lo que tendremos más confianza en que estamos actuando bien. Nuestras decisiones no serán fruto de un juicio personal sesgado, sino que estarán abiertas a posibilidades distintas de las que contemplamos.

Esta actitud que acabo de describir es la contraria que se observa en los políticos. Ellos siempre tienen razón. Basta con que el partido contrario diga una cosa para que yo mantenga la opuesta. Si surgiera un político que gobernara con mentalidad más abierta todos ganaríamos.

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