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Posts Tagged ‘errores en la toma de decisiones’

Directivos desarrolladores y directivos empequeñecedores

febrero 19, 2015 18 comentarios

lideresAunque ya hablé de este tema hace más de un año, voy  tocarlo ahora desde otra perspectiva. Hay directivos que la gente que trabaja con ellos salen muy desarrollados. Dan autonomía. No cortan las alas. Animan y facilitan las cosas cuando alguno de sus colaboradores se presenta con un plan que le entusiasma. La gente crece con este tipo de directivos. Además con ellos se trabaja muy a gusto.

En cambio otros cortan las alas. Dan órdenes precisas a su gente y ponen mala cara cuando algo no se hace exactamente como se había dictado que se hiciese. Ahogan todo tipo de iniciativa. Sofocan a su gente. La empequeñecen. Parece que no contentos con vivir su vida, se empeñan en vivir también la vida de los demás. Suelen creerse en posesión de la infalibilidad de lo que hay que hacer y no admiten que alguien pueda sugerir un plan mejor. Agobian. No son muy inteligentes. Si lo fueran no actuarían así.

Ante un jefe empequeñecedor intenta cambiar si puedes. Los que hemos tenido algún jefe desarrollador hemos experimentado la satisfacción del crecimiento personal. Piensa tú qué tipo de directivo eres. O qué tipo de padre o madre de familia eres, porque esto sirve también para la familia. Hasta el jueves que viene.

¿Petróleo barato para siempre?

precio del petroleoLeo en un titular: “El petróleo podría no volver jamás a los 100 dólares”, y me echo a reir. A principios del año 2.000, antes de los atentados terroristas del 11.IX el Dow Jow Industrial Average, el índice de la bolsa de New York había superado los 11.000 puntos. Había tenido una rentabilidad espectacular en los años anteriores. Había euforia colectiva y todavía no había estallado la burbuja de la llamada “nueva economía” liderada por las famosas punto.com.

Afamados comentaristas económicos se hacían eco de las previsiones de los bancos: en dos años el Dow Jow llegaría a los 30.000 puntos. Una rentabilidad del 70% cada uno de los dos años. Ni que decir tiene que dos años después el susodicho índice no llegaba a los 10.000 puntos, y actualmente en 15 años después está en torno a 17.000. Es decir, el 70% de rentabilidad ha tardado 15 años, dando lugar a una rentabilidad anual del 3,6%.

Pues sí, el petróleo volverá a superar los 100 dólares y los volverá a perder. En nuestros juicios sobre las cosas nos dejamos llevar por los últimos datos que tenemos y por las últimas impresiones. Y pensamos que lo que está pasando ahora va a ocurrir siempre, que es la nueva tendencia. Si nos ocurre algo malo, ya generalizamos y pensamos que la desgracia es la compañera de nuestra vida, y si algo nos va bien, pensamos que siempre las cosas nos van bien.

Pues no, en la vida pasa de todo, cosas buenas y cosas menos buenas. Y en economía se dan las fluctuaciones y los ciclos. Y si ahora los precios están bajando (la famosa e injustificadamente temida deflación) no significa que van a estar bajando indefinidamente. Ya volverán a subir.

Aprendizaje de esta semana: Se más objetivo y no te dejes llevar por las últimas impresiones al hacer tus juicios. Te equivocarás. Os escribo desde New York, donde estoy dando clase en un programa del IESE. La  ciudad está nevada. Hasta el jueves que viene.

Terrorismo y libertad

respetoMenos mal. No me atrevía a expresar mi opinión por no parecer un bicho raro. Pero también el Papa Francisco ha levantado la voz diciendo que la libertad de expresión tiene unos límites.

Evidentemente estoy en contra de cualquier acto de terrorismo sea cual sea la causa que lo produce, pero también pienso que la libertad de expresión tiene como límite el respeto a los demás. Especialmente si hace referencia a las convicciones religiosas sean estas cualesquiera que sean.

Yo, os podéis imaginar, no soy musulmán. Soy católico y me parece que mofarse de las creencias de cualquier colectivo es algo deplorable. Y si a lo que se le falta al respeto es a una de las religiones más mayoritarias del mundo…

Alguien podrá argumentar “es que hay musulmanes que matan en nombre de la religión”. Bien, que una mínima minoría de musulmanes malinterpretando el Corán actúen de esa manera no da licencia para ridiculizar las creencias de millones de personas de buena voluntad.

Si queremos que haya paz en las personas, en las familias, en las organizaciones y entre los pueblos lo primero que tenemos que hacer es respetarnos unos a otros. No quiero terminar el mensaje de esta semana sin dejar claras dos cosas que ya he dicho. Primero, que soy católico (y practicante). Y segundo que condeno cualquier acto terrorista del signo que sea. Hasta el jueves que viene.

Pedir ayuda

gente simpáticaNinguno somos perfectos ni autosuficientes. Necesitamos ayuda de unos y otros. Sin embrago hay mucha gente, especialmente directivos de primer nivel que no se plantean pedir esta ayuda. Piensan inconscientemente que sería reconocer que son vulnerables, que no dominan la situación.

Esto es un error. Pedir ayuda a nuestros colaboradores debería ser lo más normal del mundo. Pedir ayuda es reconocer que el trabajo de dirección es lo suficientemente complejo como para requerir los inputs de jefes y colaboradores.

El directivo que reconoce que necesita la opinión y parecer de su gente es un directivo que genera confianza. Es cercano. Transmite con los hechos que no es perfecto. El directivo que no cuenta con la ayuda de su gente transmite distanciamiento. Su gente celebra disimuladamente los resbalones fruto de su arrogancia.

Directivo, no tengas miedo en solicitar la ayuda de tu gente. Te presentarás ante ellos más humano. Tendrás a la gente contigo.

Además de felicitaros el año nuevo os informo que el dia 22 de este mes impartiré una sesión webinar desde el IESE a las 13.00. Para participar en ella inscríbete aquí.

El jefe siempre tiene razón

diciembre 31, 2014 35 comentarios

jefesLa relación entre colegas en el trabajo suele ser distinta a la que hay entre jefes y los de abajo. Con frecuencia ésta es menos fluida y la menor familiaridad entre unos y otros hace que a veces no sea fácil a los de abajo comunicarse con los de arriba. Y es una lástima, porque con frecuencia los de abajo tienen información que sería útil a los de arriba, pero que no se dan las condiciones de confianza para que pueda transmitirse.

Esta falta de comunicación hace que a veces los de abajo no salgan de su asombro al ver cómo actúan los jefes. “¿Como puede ser que no se den cuenta de esto y hagan esto otro?” se preguntan sorprendidos los de abajo. Pues sí, esto es muy frecuente y lleva a veces asociado injusticias, ponen medallas al caradura que no se las merece y el sacrificado que hace el trabajo escondido y luce poco pasa totalmente desapercibido. Esto unas veces resta autoridad a los jefes y otras causa risa entre su gente al ver lo fuera de juego en que se encuentra éste.

Es esencial para el que manda crear entre su gente un clima de confianza que facilite que se comparta todo lo que está pasando. Es necesario que el jefe sea consciente que puede hacer juicios que estén equivocados y rectificar cuando los de abajo se lo insinúan. Malo el jefe que siempre tiene la razón.

Feliz última noche del año. Feliz 2015 y gracias a todos los que activa o pasivamente participáis en este blog.

Manual del buen jefe

noviembre 27, 2014 19 comentarios

buenos jefesComienzo recordándoos que el próximo jueves 4 de diciembre tendremos la reunión presencial de lectores del blog. Será a las 19.15 en el campus sur del IESE en Barcelona. El objetivo conocernos y hablar de lo que queráis, pero llevaré preparado algunas ideas sobre “los fallos más comunes en las empresas” Los que penséis asistir y todavía no os hayáis apuntado podeis enviar un email a esta dirección. Dentro de dos o tres días os enviaré un email a los que os hayáis inscrito diciéndoos exactamente el aula.

Hoy voy a hablar de algunas características de un buen jefe. Para ser un buen jefe un primer principio a aplicar es el de “dirige a tus subordinados como te gustaría que te dirigieran a ti”. Una segunda idea es que cuando des instrucciones sobre lo que hay que hacer, sé claro y explícito. No dejes las cosas ambiguas de modo que tengan que ser interpretadas, no sea que la interpretación que dé tu subordinado no te guste. La culpa habrá sido tuya y la bronca se la llevará el subordinado. Ser claro y explícito no significa que tengas que llegar hasta el último detalle de la ejecución. Una vez está claro lo que hay que hacer y las directrices generales, hay que dejar espacio a tu subordinado para que lo realice del modo que él crea mejor. ël no es tonto, y llegar al último insignificante detalle asfixia a la gente.

El tercer consejo es decir lo que hay que hacer con suficiente antelación. Si eres un jefe con cierto orden rara vez tendrás que pedir las cosas con urgencia, las habrás pensado antes. Así tu gente podrá trabajar con orden y con calma y todos seréis más eficaces. Esto es perfectamente compatible con que alguna vez surja una urgencia. Esto tu subordinado lo entenderá perfectamente. Pero si son muy frecuentes las urgencias… entonces es que no trabajas bien.

Y como cuarto y último consejillo, piensa que la persona es una. No hay disociación, no hay dos personalidades, la de empleado y la de padre o madre de familia. La persona es una, y todo esto hay que tenerlo en cuenta. Hay que saber entender preocupaciones puntuales que un empleado pueda tener, y tener en cuenta que no se puede le puede cargar con responsabilidades que no le corresponden. No es exhaustivo el manual del buen jefe, pero estas consideraciones pueden ayudar. Hasta el jueves que viene.

Dirigir es dirigir personas

octubre 30, 2014 18 comentarios

personasCualquier mecánico de coches debe conocer bien cómo es un coche. Todo cirujano debe saber cómo es el cuerpo humano. Cualquier directivo, si quiere desempeñar bien su trabajo, debe saber bien qué es una persona, pues dirigir es dirigir personas. Las cosas no se dirigen, se gestionan o se administran.

Y a mí me parece que hay directivos que, a juzgar por cómo actúan, no saben qué son las personas. Dan órdenes pensando que sus subordinados son meros ejecutores que lo mejor que pueden hacer es cumplir lo que se les manda sin pensar más ni tener iniciativas. Son ellos los que han pensado y saben lo que se debe hacer.

Este tipo de directivos no cuentan con que las personas son libres, y pueden poner interés en hacer lo que se les manda o simplemente ejecutar las órdenes como autómatas. Un directivo, si tiene suficiente poder, puede conseguir que un subordinado haga lo que él mande. Basta con amenazar con despedirlo u ofrecer unos incentivos suficientemente potentes para que su subordinado acabe obedeciendo. Lo que nunca conseguirá este directivo por mucho poder que tenga es que su subordinado quiera hacer lo que se le manda. Independientemente de que lo tenga que hacer, qerrá hacerlo sólo si este subordinado quiere.

Por eso cuando un directivo consigue que su gente no solo haga lo que se le manda sino que además quiera hacerlo, este directivo conseguirá lo que quiera de su gente. Ah! pero para esto hay que tratarlo como persona, hay que saber que sus subordinados son personas libres y tratarlos como tales. Y actuar así requiere una gran dosis de sabiduría directiva.

Os recuerdo que el jueves 4 de diciembre tenemos reunión presencial de los lectores del blog en el IESE en Barcelona. Los que queráis asistir y todavía no os hayáis inscrito podéis enviar un email a esta dirección electrónica. Esta reunión será para conocernos, pero también podremos tratar el tema “Fallos más comunes en la empresa y cómo evitarlos” o cualquier otra cosa que querais. Posteriormente haremos una reunión similar en Madrid.

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