Icono del sitio Toma de Decisiones. Miguel Angel Ariño

Responsabilidad

ChinaEstos días atrás he estado dando clases en Shanghai. Algún día que he tenido libre he aprovechado para patearme la ciudad. He podido ver cómo conviven las grandes avenidas con sus modernos edificios y el evidente desarrollo económico con situaciones de verdadera miseria.

He visto personas que tienen su lugar de trabajo en medio de una acera, o debajo de una de las autopistas volantes que cruzan la ciudad, rodeado de trastos y lonas recogidas de no se sabe donde y que probablemente sean su medio de sustento y el de su familia. Estás situaciones también se empiezan a ver últimamente en España.

Observando todo esto he estado considerando la gran responsabilidad que tiene el hombre de empresa. La gran responsabilidad de utilizar sus capacidades de emprendimiento y de dirección para llevar a cabo proyectos empresariales que permitan generar empleo y así elevar el nivel de vida de tantas familias.

Hablo de responsabilidad porque la actividad empresarial puede muy bien orientarse para obtener un beneficio propio no importando lo que les pase a los demás (ejemplos abundantes tenemos en la prensa) o para generar desarrollo social y personal. Le leí a Juan Pablo II que la propiedad privada tiene una hipoteca social, y las capacidades directivas que uno pueda tener son propiedad suya, pero ha de ponerlas al servicio de los demás y en beneficio de todos.

Incluyo entre los que llamo a la responsabilidad a los que trabajamos en escuelas de negocios. La formación que impartimos no es neutra y podemos estar enseñando a la gente solo a ganar dinero o podemos estar ayudándoles a desarrollar capacidades para ponerlas al servicio de todos. La elección que he hecho yo y la que ha hecho el IESE está muy clara. En el fondo está en juego la felicidad personal a cada uno. Al final de la vida uno debe sentirse orgulloso de cómo la ha vivido.

Aprovecho para mostraros el libro que recientemente ha publicado Pablo Maella: «La casa de la eficacia» en la misma editorial que el del Iceberg. Proximamente hablaré de este libro. Hasta el jueves que viene.

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