Hacer la pelota al jefe

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Son muchos los antiguos alumnos y otros directivos que me hablan de la existencia en las empresas del «pelota»: el típico directivo que siempre le parecen bien las ideas de su jefe y siempre está de acuerdo con sus sugerencias

Me cuentan que hay dos perfiles: los que no tienen personalidad ni ideas propias y que les va bien estar siempre de acuerdo con el jefe, y los que están siempre de acuerdo con el jefe porque así pueden manipularlo a su favor. Su táctica es estar siempre a bien con su superior para que a éste le resulte facil y cómodo aceptar lo que le propone el subordinado. Así el subordinado «pelota» siempre se sale con la suya. Consigue lo que quiere. Manipula a su jefe.

El problema es que este subordinado suele caer muy mal al resto de la organización, pues sus tácticas manipulativas son patentes a todo el mundo. De todas maneras, si hay un suficiente número de personajes así, que se asocian, llegan a formar una especie de camarilla beneficiosa tanto para el jefe como para ellos. Puede funcionar durante mucho tiempo ante el asombro del resto de la organización.

¿Y qué decir del jefe al que le hacen la pelota? me contaba un antiguo alumno que esto suele ser por dos razones o por vanidad o por inseguridad. ¿A qué jefe no le gusta que se halaguen todas sus propuestas? Vanidad. Así se está muy a gusto. Además el jefe está seguro que esos fieles perros falderos no le van a crear problemas. Aunque la razón más frecuente por la que suelen florecer los pelotas es por la inseguridad de un jefe. Los jefes inseguros necesitan a su alrededor gente que les apuntalen y que no cuestionen sus propuestas. Esto les da confianza. Consejo a los jefes: rodeaos de profesionales competentes y así evitareis estas actitudes a vuestro alrededor.

La semana pasada publicamos el Índice IESE de Incertidumbre Económica. La incertidumbre está en los níveles mínimos de los últimos 10 años, prueba de que hay mucha confianza en la próxima recuperación.

26 COMENTARIOS

  1. Hola a todos,

    Excelente radiografía, Miguel Ángel, de lo que nos encontramos en las organizaciones.

    La verdad es que, el primer perfil no aporta nada a la empresa: únicamente seguidismo (ya se dirijan al éxito o al más rotundo fracaso). Me parece interesante centrarse en el segundo ya que puede condicionar la táctica e incluso la estrategia de la empresa; pero también quería decir que, desde mi punto de vista, este tipo de trabajador también, en ciertas situaciones, puede reforzar al jefe (aunque sea en interés propio) a tomar decisiones necesarias para el devenir de la empresa.

    Un cordial saludo,

    SAR
    twitter: @salonso

  2. El segundo perfil requiere de un análisis que no es de menos preciar. No lo veo tan pragmatico como comentas. ¿No es el roll de la Dirección/Ejecuitivo influenciar en la toma de decisiones? Yo diria que en el segundo caso si desarrollas tus funciones para mejorar la estrategia de empresa, potenciar otros departamentos funcionales y lograr metas positivas para el conjunto de la empresa/clientes/proveedores…. No esta tan mal. Necessitamos muchos de esta especie. Ademas, por lo que yo he vivido, estos suelen ser directivos discretos y que dejan el protagonismo a los Directores Generales.

    • JBS, si es como tú dices entonces estoy totalmente de acuerdo. El problema es que suele ser autoengaño y manipulación, y no se trata de conseguir que se haga lo que se tiene que hacer para la buena marcha de la compañía sino conseguir mis objetivos particulares. Y eso es lo problemático.
      Saludos,
      Miguel Angel

  3. Los pelotas se dividen además en : los pelotas que de espaldas critican el jefe y los pelotas que aun en su ausencia le adulan. Entre estos últimos, los hay incluso que sinceramente idolatran a su jefe, lo cual no significa que no dejen de ser pelotas

  4. Creo que el pelota no es más que un superviviente….en un entorno en el que el jefe es un mediocre (con perdón) y se lo cree.
    No pensáis que un líder de verdad repele a los pelotas?.

    • Irene, estoy totalmente de acuerdo. Los «pelotas» afloran en las organizaciones en las que el jefe es mediocre. Aunque a veces el pelota está independientemente del jefe. El jefe habitualmente no tiene tiempo par dedicarese a él.y sin embargo el pelota sigue y sigue…
      gracias y saludos,
      Miguel Angel

    • Irene, el líder a diferencia del jefe, conoce muy bien a sus colaboradores y sabe cuales son los talentos y las debilidades de cada uno de ellos.

  5. Te falta otro tipo de pelota: el profesional. Es el que además de ser pelota es capaz de caer bien a «todos» porque encima es simpático, hace la pelota pero con gracia. Estos son más difíciles de descubrir porque suelen manejar las situaciones a su favor muy bien y, a la vez, a la empresa.

    • Efectivamente Lucía, estos son efectivamente pelotas profesionales. pero si caen bien a todos no es problema, entonces no son pelotas. son gente simpática. El problema es cuando caen bien a muchos salvo a unos pocos que sufren su actitud.
      Gracias Lucía por participar. ¿Es la primera vez que intervienesen el blog? ¿Te he dado clase?
      Saludos,
      Miguel Angel

  6. Si hay un pelota es porque alimenta el ego del jefe. Lealtad del empleado? Hacia quién?, hacia la empresa o hacia el jefe. Cuántos casos habrá que han tenido que abandonar el barco por decir lo que creen que era mejor para la empresa aunque luego se hiciese, obviamente, lo que el jefe dijese. Cuando un elefante se preocupa tanto en pisar a una hormiguita, lamentablemente la hormiguita acaba espachurrada, aunque quien tenga un evidente problema sea el elefante.

  7. Creo que dentro del saco del segundo perfil pueden acabar muchos empleados que, sin «ser pelotas», tienen mano izquierda, son prudentes y centran su discurso en las oportunidades. La excelente consonancia de estos empleados con sus superiores puede ser vista desde fuera con cierto recelo y etiquetarse como peloteo. No obstante, considero que es en estos casos cuando se genera una dinámica constructiva que posibilita la ruptura de los tradicionales estereotipos y las barreras de co-creación entre empleado y jefe.

  8. La evidencia es que siempre han existido los pelotas del jefe, lo que ocurre es que el instinto de supervivencia hace que vaya aumentado el número de ellos. Hay un dicho por ahí que afirma que cuando dos personas de un mismo departamento siempre piensan igual, una de las dos sobra. Conocí a una directiva que cuando se incorporó a su nuevo equipo les pidió que le fueran diciendo todo aquello que a un directivo no le gustaba oír. Terminó desprendiéndose de los que cumplieron su petición y se fue quedando con los silenciosos y con los que le decían a todo, «jefa qué maravillosa idea has tenido. Nunca se me hubiera ocurrido a mi…», jejeje.

    Es sabido que el mundo avanza gracias a los insatisfechos, y casi nunca gracias a las «barrigas agradecidas». Cuando un buen líder se encuentra con un insatisfecho asertivo, que se saben gestionar de forma recíproca, se asegura el éxito de su trabajo.

    Enhorabuena por tu artículo Miguel Ángel.
    Un saludo.
    Genoveva Vera

  9. jajaja cuánta razón tienes Miguel Angel, yo los llamo perros pastores. Pero en este caso quíen es más responsable del desaguisado, el perro? o el pastor?
    Saludos,
    Moritz

  10. Hay que ser valiente y rodearse de jefes y compañeros que compartan es valentía. En otro caso, el entorno te hace más tonto, no mejor.
    Gracias por el post

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