Creer en Dios

creerUna de las secciones más leídas de “La Vanguardia”, el periódico de más solera en Barcelona, es la contraportada. La sección se titula “La Contra” y en ella cada día entrevistan a un personaje. Hay una entradilla donde dan los datos más relevantes del entrevistado y a continuación la entrevista. En la entradilla habitualmente hablan de sus convicciones religiosas.

En una de las entrevistas de la semana pasada el personaje en cuestión decía “Creo en una energía superior”. Con frecuencia se hacen afirmaciones de ser tipo: “mi religión es la paz”, “creo en el ser humano” etc. También alguna vez alguno afirma se católico practicante.

Yo me pregunto ¿y no es más fácil creer en Dios? Menuda fe hay que tener para creer en fuerzas cósmicas, energías superiores y otras mandangas. ¿No es más fácil creer en Dios? Pues no, hay que ser original e inventarse una creencia y, al parecer, cuanto más rara, mejor. Felices vacaciones y hasta el jueves que viene.

  1. FM
    agosto 2, 2018 en 9:32 am

    Creo que fue Chesterton quien dijo algo así como que “..cuando se deja de creer en Dios, se termina creyendo en cualquier cosa”. Descriptivo, en mi opinión.
    Gracias y buen verano

    • agosto 3, 2018 en 10:50 am

      y también alguien dijo que cuando se da la espalda a Dios se acaba dando la espalda al hombre.
      Muchas gracias FM
      saludos,
      Miguel Angel

  2. pablodchuelga
    agosto 2, 2018 en 1:59 pm

    Estimado profesor Ariño. Personalmente considero que lo sencillo es lo mejor y dejarse de inventos efímeros, pero así está la situación, queremos ser tan originales que nos pasamos.

    Un cordial saludo y felices vacaciones

    • agosto 3, 2018 en 10:50 am

      Sí Pablo, parece un concurso de originalidad.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  3. Jordi
    agosto 2, 2018 en 4:08 pm

    Efectivamente, lo más fácil es creer en Dios, no es necesario plantearse preguntas difíciles o incluso imposibles de resolver de momento para nuestras mentes.

    No obstante, afortunadamente ha habido en la historia quienes han osado desafiar esta indolencia intelectual y gracias a ellos hoy sabemos irrefutablemente que la tierra es redonda, que las especies evolucionan y algunas cosas más.

    Benditos sean y que vengan más como ellos!

    Buen verano

    • agosto 3, 2018 en 11:08 am

      Gracias Jordi por tu participación. Efectivamente, quizá en el post en vez de emplear la expresión “lo más sencillo” debería decir “lo más razonable”, pues no hay que seguir el criterio de lo que sea más sencillo si no de lo que sea más razonable.

      Por lo que dices en tu comentario parece como si creer fuera en contra de la razón. Precisamente mi tesis es la contraria, creer es lo más razonable. Y de hecho es el modo más común de conocer las cosas. Hay tres modos de alcanzar el conocimiento y los expongo a continuación.

      El primero es la evidencia. Por ejemplo que en España en verano hace más calor que en invierno es algo evidente.

      El segundo es el razonamiento. Por ejemplo el teorema de Pitágoras. Via razonamiento se puede conocer que es cierto.

      Y el tercero es la fe. Cuando voy al médico porque me encuentro mal y el médico me dice que me tiene que operar de apendicitis, yo me lo creo. Tengo fe en el médico. Para mi no es evidente que tengo apendicitis, ni puedo llegar a saberlo razonando. El único modo que tengo de saber que es apendicitis es porque creo en el médico. Me inspira confianza.

      Además, en el ejemplo del apendicitis no solo es fe en el médico, sino que también es lo más razonable.

      El grandísimo error consiste en pensar que fe y razón están contrapuestas, que lo que se afirma por fe es contrario a lo que dice la razón, y viceversa. Pues no, por fe en el médico sé que lo que tengo es apendicitis, y además, por esa misma fe que tengo en el médico, lo más razonable es pensar que, efectivamente, tengo apendicitis.

      La fe se fundamenta en la confianza que tengo en en la persona de la que me fío, en este caso en el médico. Los que tenemos fe en Dios, nuestra fe no se basa en la irracionalidad, sino en la confianza que nos produce Dios.

      Quien no tiene esa confianza en Dios, tiene menos medios para llegar a conocer las cosas, solo dispone de la evidencia y del razonamiento, pero no en la confianza en lo que te dicen otros. Es una pena.

      En definitiva, que creer en Dios no solo es lo más razonable, (es más razonable creer en Dios que no creer en Dios, y por supuesto más razonable que creer en cualquier otra cosa), sino que también es lo más sencillo. Bingo.

      Podria extenderme más , pero no quiero cansar.
      Gracias Jordi por permitirme explayarme.
      Miguel Angel

      • Mercedes Soucheiron Sala
        agosto 6, 2018 en 8:12 am

        Muy bueno

      • Xavier
        agosto 7, 2018 en 11:41 am

        Profesor Ariño,

        no estoy de acuerdo con el paralelismo entre el médico y Dios. La fe o confianza que pueda tener en el médico se basa en la evidencia de que este existe (lo he visto, me ha visitado,..) y de que es una persona con estudios y válida para realizar el diagnóstico (tiene una carrera, unas prácticas,..). La fe es pues, en este caso, consecuencia de la evidencia y el razonamiento. En el caso de Dios, en mi opinión, esta fe en Dios no cumple las mismas premisas. No hay evidencia ni razonamiento previo. Es puramente fe, la cual respeto, pero no es equiparable en mi opinión al tipo de fe que pueda tener en la medicina representada en la figura del médico.
        Confianza y fe no son equiparables. Las bases que las sustentan tienen diferente solidez.

        Saludos,
        Xavier

        • agosto 8, 2018 en 9:17 am

          Gracias Xavier por tus interesantes aportaciones. A lo que apuntas tengo que decir que se puede razonar la existencia de Dios, y que se puede tener una relación personal con Dios, así que la comparación con el médico es válida.
          Al final es un problema de actitud, el que quiere creer cree y el que no quiere creer no cree. Es un asunto de actitud.
          Muchas gracias por tus comentarios.
          saludos,
          Miguel Angel

  4. agosto 2, 2018 en 5:51 pm

    Talvez la pregunta sería ¿Por Qué o Para Qué creer en Dios? Creer o no creer sin un propósito carecería de absoluto sentido.
    En esta parte de nuestra evolución como ser humano con capacidad de hacer uso de nuestra razón, a pesar de nuestros limitados sentidos, pienso que creer en Dios para cualquier creyente en cualquier religión debería implicar reconocer que Él es desde la partícula fundamental Quark Up del Fermion Neutrón de un Atomo de Carbono de la Celulosa, biomolécula de la biomasa mas abundante en la tierra, hasta que es el universo o conjunto de universos ya “desaparecidos”(dado que el tiempo no es absoluto, es relativo) y de los existentes “aún teóricos” que dan sentido a las formulas del todo planteada por los científicos.
    Pensar que Dios es un viejito con barba y bastón que no forma parte de lo que existe, o que cuando le da la gana interviene en nuestras vidas y se salta nuestro libre albedrío interfiriendo con el uso de la razön, y/o que nos observa en otra dimensión, me resulta mas a película de los Avengers mezclado con magia de Harry Potter.
    Pienso que para no quedarse en el mero “palabreo” en estos tiempos un verdadero filosofo, o clérigo religioso debe actualizarse y estar al tanto y entender lo båsico de física cuántica, leer, investigar o que le cuenten de como el hombre va descubriendo las fórmulas matematicas, ojo que no las inventamos, ellas ya existen. Ademas deben darse cuenta que el pensar y el comportamiento no deben ser antinatural, el prejuicio no se puede anteponer a la realidad de “lo creado”, de lo que existe, es decir a la naturaleza, no usar la razón es un acto antinatural, y en extremo demencial.
    Cada día las creencias religiosas y los rituales que en ellas se práctican dejan de ser atractivas para adultos y sobretodo para los nuevos jóvenes por que no encajan con el pensamiento basado en la razón, el acto de FE necesita actualizarse, modernizarce. Si una creencia no usa la razon, termina siendo solo prejuicio, y sería antinatural. Lamentablemente las creencias religiosas mas responden a un coctel de hormonas entre ellas la dopamina actuando en nuestro cerebro cómo principal estimulo para reforzar dichas creencias.

    Dado que gozamos de “libre albedrio” (realmente no somos tan libres, hasta ahora nada de lo que existe puede escapar a la distorsión espacio-tiempo que llamamos gravedad) cada quien es libre de creer en revelaciones o no, mas, mientras estamos existiendo y en uso de razón procuremos que las creencias contribuyan al desarrollo que nos corresponde como ser humano, con base en valores, sin ellos estamos condenados a la extinción mas pronto que tarde dentro de los casi 50 mil millones de años de vida que le quedan a nuestro universo, que dicho de paso ya tiene 13.8mil millones de edad.

    Saludos y que tengan un día pleno y siempre agradeciendo que existimos!
    (Dado que es un comentario, y no un blog, no cito la diversas fuentes, en todo caso a solicitud)

    • agosto 3, 2018 en 11:13 am

      Gracias Alejandro por tu participación, efectivamente en mi contestación a Jordi comento que creer es razonable y no va contra la razón, por eso lo que dices es muy necesario. La fe hay que razonarla en la medida en que podamos.
      No hay que olvidar que el estudio de la teología en la edad media es la que dió lugar a las universidades. Es decir que el estudio de la fe como ciencia ha sido la prmera carrera universitaria (amen de los anteriores trivium y quadrivium griegos)
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

      • Alejandro Garcia
        agosto 4, 2018 en 2:40 am

        La existencia toma conocimiento o conciencia de que ella existe, valga la redundancia, únicamente a travės de los seres inteligentes que razonan y se dan cuenta de ello. El ser humano es un fruto (que aún debe dar semilla) dentro del arbol de la existencia (me atrevería a afirmar que ahora es el único ser conocido con esta capacidad apoyando la paradoja de Fermi o incluso el principio antrópico postulado por los cientificos hace décadas, principio en el que coincido en parte con lo que opina el Dr. en Astrofísica Padre Manuel Carreira SJ).
        Mi punto es que antes de preguntar si creer en Dios o no, realmente cada uno debe hacerse la pregunta de ¿Qué es lo que resuelve en tí la respuesta a dicha pregunta?

        Finalmente ambas respuestas podrían ser correctas, dado que la pregunta principal si ¿Dios existe? jamas será resuelta, quedando relegado quien desee o no al plano de creencia por Fé.

        No coincido con el Sr. que comentó “creer en Dios porque es lo mas fácil”. Las posiciones facilistas, sin convicción, débiles, llevan al deterioro o pérdida de brújula de las instituciones religiosas (constituidas por personas que toman decisiones) que no convencen y son causa del porque masivamente a los adolescentes y adultos jóvenes no les atrae el creer en Dios, con el posible perjuicio de una decadencia de valores (los que deberán cultivar en otro lado, si es que se los enseñan en otro lado). Sin valores nuestra civilización estará condenada a la extinción, y la naturaleza continuará sin nosotros hasta que éste u “otro universo”(teórico aún) vuelva a crear vida inteligente.

        Gracias por responder, llegue por casualidad a este post, y veo que hay muy buen material por leer.

        Saludos desde Perú!

        • agosto 6, 2018 en 9:17 am

          Gracias Alejandro, me alegra que te guste el blog. A lo que planteas de
          “antes de preguntar si creer en Dios o no, realmente cada uno debe hacerse la pregunta de ¿Qué es lo que resuelve en tí la respuesta a dicha pregunta?”
          Lo que me resuelve a mi esa pregunta es el tipo de vida que debo llevar.
          Saludos desde España,
          Miguel Angel

  5. Orlando Borrero
    agosto 3, 2018 en 12:10 pm

    Cierto es mucho mas facil y esperanzador, ademas nos brinda paz ynos ayuda a tener una vida mucho mas feliz apesar de las dificultades que se nos presentan en el dia a dia

    • agosto 6, 2018 en 9:18 am

      Efectivamente Orlando, esa esas son unas ventajas adicionales de tener confianza en Dios.
      Saludos,
      Miguel Angel

  6. agosto 3, 2018 en 5:46 pm

    Hola Miguel Ángel,
    no añadiré nada a lo que ya has dicho claramente y de forma divertida. Creo que no puede decirse mejor. Te deseo igualmente buenas vacaciones… si las tienes, que creo que eres de los que no se detienen, dicho esto con un guiño. Un saludo cordialísimo.

  7. josepserracots
    agosto 5, 2018 en 8:29 am

    Me parece que es más importante la fe que el creer.

    Muchos creyentes en algún momento han dejado de creer, porque para nosotros se producen injusticias que no se deberían permitir.

    Nosotros somos parte de energía, que desconocemos la mayoría de personas. Si esta energía se controla y se desarrolla, nos puede ayudar.

    • agosto 6, 2018 en 9:20 am

      Josep, de las injusticias a las que aludes hay que pedir responsabilidades a quien las comete. Dios no tiene la culpa de que haya gente que actúe causando mal a otros. Precisamente Dios es la solución.
      Gracias por participar.
      Miguel Angel

  8. Jose
    agosto 5, 2018 en 9:59 pm

    El problema de lo más razonable y de la confianza en Dios es cuando en 1330 la Yersinia Pestis viajaba en pulgas que a lomos de ratas desembarcaron en los puertos italianos y en pocos años la poblacion europea sufrió la peste negra. Las personas lógica y razonablemente creyeron en Dios, y a él le rezaron para quitarle de demonios, posesiones y maleficios… sin éxito. Cuando la viruela llegó a México fueron otros dioses, de otras culturas, y en vez de exorcismos y rezos se hicieron ceremonias y rituales con resultados desastrosos. Ver morir a tu hijo y confiar en Dios da igual si la Yersinia Pestis y la viruela aparecen. Hoy en día parece que ya no dejamos a Dios lo que parece que no es Dios así que el humanismo es la opción más razonable. Incluso los creyentes han liberado a Dios de cosas como aprender un idioma, curar una enfermedad o superar una hambruna. Quizá porque muchos se cansaron de rezar y prefirieron hacerlo por ellos mismos.
    Incluso la toma de decisiones, que antaño correspondía a Dios, ahora corresponde al cerebro, por fin. Parece sin duda más razonable, dada la capacidad de Dios para permitir el sufrimiento humano, la corrupción de los poderosos, la muerte de los inocentes y un largo etcétera.

    Como catarrino primates hominoideos que hemos sido durante milenios, hemos tardado muchos años en simplemente ser conscientes. Nos hemos creado azarosamente por selección natural y ya llevamos 150 años en los que hemos confirmado que no somos la especie elegida sino una especie más en este planeta. Por fortuna ya necesitamos rezar, nos basta un antibiótico y por tengo fe en el médico.

    • agosto 6, 2018 en 9:23 am

      Estoy totalmente de acuerdo contigo José, Dios nos ha dado un cerebro para que resolvamos nuestros problemas. Lo que podemos hacer nosotros, con los dones que Dios nos ha dado, no nos lo va a ahorra Dios.
      Discrepo en lo que dices que somos una especie más en el planeta. Hay una clara diferencia entre la persona humana y el resto de los seres. Eso es pura evidencia empírica.
      Saludos,
      Miguel Angel

      • Jose
        agosto 6, 2018 en 10:17 am

        Muchas gracias Miguel por tu respuesta. El caso es que esos dones que nos dió, los hemos descubierto nosotros y mientras cayeron como moscas millones de personas sufriendo y “Dios” mirando. Hoy por la Yersinia no caen gracias a la medicina.
        Somos una especie más, no la elegida, porque venimos de un tronco común y nos hemos adaptado al ambiente y creado soluciones al respecto. Por causalidad de un meteorito en Yucatán los dinosaurios perecieron, por glaciaciones frecuentes se diezmaron otras. Nuestros hermanos Neandertales con los que fornicábamos en cuevas y eran tan inteligentes y “elegidos” como nosotros (de hecho tenemos 3% de ADN de ellos aún) parece que por frío perecieron. Nuestro famoso lenguaje humano antaño obra de Dios, hoy encuentran precursores en el cerebro de pájaros y otras especies. Nuestras diferencias con otras especies se han ido formando con el paso del tiempo por adaptación al medio. Antaño como Descartes manifestaba, había facultades divinas y otras animales. Las antes divinas resulta que son ante todo cerebrales y con similitudes en primates no humanos. Aún así siempre habrá misterio, de ahí a que ese misterio nos haya creado y encima contenga una “moral” va un mundo.

        Y como el blog habla de toma de decisiones me permito enfatizar que las decisiones del individuo las toma el individuo no una entidad externa. Basta tocar determinadas áreas del cerebro para influir, determinar o anular las mismas.

        Un saludo

        • agosto 8, 2018 en 9:20 am

          Gracias Jose por tu comentario. Cojo tu párrafo final. Las decisiones las tomamos los individuos, las personas, no la especie humana ni entidades externas. Al final el que quiere creer cree y el que no quiere no cree. Somos libres (salvo que como dices al final se haya influido en el cerebro de alguien y se haya anulado su capacidad de decidir)
          Muchas gracias por tu participación.
          Miguel Angel

  9. Sergio
    agosto 7, 2018 en 8:53 am

    Y que más dará Miguel en lo que crea el buen hombre al que entrevistan, que crea en lo que más le reconforte/ayude/aporte y mientras haya respeto (el cual no veo en su escrito) que cada uno defienda lo que crea oportuno.
    Espero no transmitir impertinencia, pues no es mi pretensión, pero no veo que case si siempre bien medida opinión con sus expresión cuando de religión se trata.
    A mi también me parece que mucha gente se mueve en la moda, la egolatria y las pseudo-sectas sociales que no llevan asociadas verdadera fe, pero también creo que se mezclan con otras personas que encuentran (más allá de la moda) en su fe por alguna de estas creencias, reconforte y tranquilidad para su alma que las religiones tradicionales a ellos personalmente no les han podido aportar.

    • agosto 8, 2018 en 9:32 am

      Gracias Sergio, a mi me afecta poco lo que crea cada uno de los que intervienen en la Vanguardia. Solo apuntaba que me chocaba en las cosas tan raras en que cree la gente, cuando tan fácil y razonable es creer en Dios
      saludos,
      Miguel Angel

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