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Aprender de los sabios

Una de las ventajas de trabaja en el IESE es que de vez en cuando tienes conversaciones con colegas que son tremendamente formativas. A la vuelta del verano hablando con uno de ellos de diversas cosas me dijo: “Ni los incentivos son un buen sustitutivo del «good management» ni la transparencia es un buen sustitutivo de la confianza”

Sobre lo perniciosos que son los incentivos en una organización ya he hablado en muchas otras ocasiones. Hacen a las personas olvidarse de hacer un buen trabajo y centrarse en conseguir los objetivos asociados al incentivo.

Por otro lado, cuando en una organización se exige transparencia, y está muy bien la transparencia, es que falla la confianza. Si hay confianza en las personas te fías de ellas y no hace falta la transparencia. Pero para ello tienes que ser una persona confiable. Si se te exige transparencia es porque no se fían de ti.

Independientemente de lo anterior, la transparencia, siempre es buena. Indica que no hay nada que ocultar. No hay modo más eficaz de que una noticia se propague que el intentar ocultarla.

Lo dicho anteriormente sobre la bondad de la transparencia no indica que todo el mundo tenga que saberlo todo. Hay que ser transparente con aquellos que tengan derecho a saber algo. Saludos y hasta el próximo jueves.

  1. sandra ferrer
    septiembre 20, 2018 en 11:17 am

    Hola Sr Miguel Ángel Me atrevo a escribirle porque le leo a menudo desde mi etapa en la gestión. Me gustaría si me puede orientar cuando hay personas que por intentar hacer las cosas bien Atribuyen la bondad de la accion a ser buenista. Para mi tiene un transfondo de que sienten interrogada su conciencia. Gracias Sandra Ferrer

    Enviado desde mi iPhone

    • septiembre 21, 2018 en 11:09 am

      Sandra, hay que centrarse en hacer las cosas bien. Si uno intenta hacerlas bien y le tildan de “buenista”, el problema lo tienen aquellos que así lo juzgan. El buenismo es manipulación, y como hay quien no soporta que los demás actúen bien, empiezan a sembrar dudas sobre sus intenciones. Pero eso es para tranquilizar las conciencias de los que no actúan correctamente. El bien genera envidias, así que tranquilidad. El problema es de los demás.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

  2. septiembre 20, 2018 en 1:52 pm

    Muy AGRADECIDO estimado Profesor por esta IMPECABLE REFLEXIÓN!!! Sencillamente es E X C E L E N T E !!! Sus ideas deberían colocarla como parte constitutiva de toda “DECLARACIÓN de PRINCIPIOS” para cualquier Empresa Pública o Privada… #Chapeau Monsieur le Professeur!!!

  3. Anónimo
    octubre 3, 2018 en 4:34 pm

    ¡Grandes palabras!

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