Lo dicho hasta ahora es muy elemental y básico, aunque muchas veces no se tiene en cuenta. Pero hay otras características de la buena comunicación. La gesticulación del cuerpo y en especial de la cara es muy importante. El número de palabras que se utiliza para transmitir algo también afecta a la buena comunicación. Hay quienes para decir algo utilizan el triple de palabras de las necesarias, y esto aburre al interlocutor o a la audiencia. Si uno es demasiado escueto y transmite demasiadas ideas por unidad de tiempo entonces agota a los oyentes. Vocalizar bien y no comerse sílabas es también importante.
Comunicar es un arte. No es suficiente con emitir bien. Mucha gente piensa que con haber dicho claramente lo que se quería decir ya es suficiente. No. Hasta que el interlocutor no ha captado lo que se quería transmitir, no ha habido comunicación. Uno puede pensar que lo que capte el interlocutor es asunto suyo y no del que habla. No, si uno quiere comunicar, uno es responsable de que su interlocutor capte lo que se quiere decir.
Todo esto aplicado a un profesor significa que la labor de un profesor no es enseñar, es que el alumno aprenda. La semana que viene empiezo las clases con los alumnos del MBA del IESE. Espero disfrutar tanto como los años anteriores. Hasta el jueves que viene.