Ayudar

dejarse ayudarTodas las personas disponemos con un incierto número de años en los que desarrollamos nuestra vida. Las circunstancias que nos encontramos y las decisiones que tomamos configuran lo que va a ser nuestra vida. Y el resultado final es una vida bien vivida o una vida poco aprovechada.

Un planteamiento vital que puede facilitar que nuestra vida haya sido plena es tener la predisposición de ayudar a la gente siempre que podamos. Desarrollamos nuestra vida junto con otras personas, de nuestra familia, de nuestro trabajo, otras amistades etc. En estas relaciones podemos tener una actitud de intentar salir beneficiados o una actitud de ayuda.

Si vivimos la vida pensando solo en nosotros mismos, una vez que nos hayamos muerto no habremos dejado nada. Ninguna huella. Todo nuestro rastro se irá con nosotros. Intentar ayudar siempre que podamos facilitar algo a alguien, hace que nuestra vida sea útil, que tengamos impacto. Ayudar a resolver los problemas en que se encuentren las personas de nuestro entorno da sentido a la vida de uno.

Y al hablar de ayudar no me estoy refiriendo a grandes asuntos que requieran heroísmo en un momento dado. Basta con montones de detalles pequeños que podemos tener cada día con las personas con las que nos topamos. Proponerse sonreír y ser amable con la gente ya hace mucho.

Hay personas con las que se puede contar cuando necesitamos ayuda y personas que mejor no contar con ellas ¿Tú de cuál de los dos tipos eres? Adivina quienes son las personas que tienen más amigos. Hasta el jueves que viene.

  1. Miguel Angel Parejo
    noviembre 21, 2019 de 9:09 am

    Que gran verdad. Los pequeños gestos hacia los demás son la base de la convivencia y la realización personal. Enhorabuena por el artículo.

    • noviembre 24, 2019 de 5:22 pm

      Muchas gracias Miguel Angel. Efectivamente, orientar la vida en hacer pequeños favores que puedas mejora mucho tu entorno.
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Anónimo
    noviembre 21, 2019 de 10:36 am

    “Huye de los tontos”. Las palabras de un profesor.

    • Anónimo
      noviembre 21, 2019 de 10:38 am

      Soy Alberto Valls Mulero. Sigo esperando que me expliques tu afirmación desde una perspectiva cristiana.

      • noviembre 24, 2019 de 5:28 pm

        Hola Alberto, gracias por participar en el blog. De lo que me pides, ya me lo preguntaste en mi mensaje del 17 de octubre de este año titulado “Amabilidad”. Ya allí te dí una contestación que tu agradeciste a continuación.
        De todas maneras, abundo en mi explicación en este mensaje sobre “Inteligentes y humildes” que escribí hace cuatro años: https://miguelarino.com/2015/04/23/inteligentes-y-humildes/
        Sobre si es una perspectiva cristiana o no, no lo sé. Es mi perspectiva.
        Saludos, y a ver si nos vemos pronto
        Miguel Angel

    • Anónimo
      noviembre 21, 2019 de 10:50 am

      Como profesor, he vivido varios casos en que el tonto y hasta frecuentador de bajos fondos a ojos de otros profesores se convertía en el alumno aventajado. Gracias a la ayuda de los que no se alejaron de él…

      • noviembre 24, 2019 de 5:30 pm

        Anónimo, ¿Sigues siendo Alberto?, yo a los alumnos les tengo mucho respeto. A ninguno lo etiqueto de tonto, pues como muy bien dices, hay personas que no se les da bien los estudios y luego son muy buenos profesionales y al revés.
        A un alumno nunca juzgar, y siempre intentar ayudar. Y por supuesto, al menos en mi caso, de quienes más he aprendido ha sido de mis alumnos.
        Saludos Alberto, o quien seas,.
        Miguel Angel

  3. Juan Ignacio Pinedo
    noviembre 21, 2019 de 11:19 am

    Excelente artículo, querido Profesor. Para pensar y para compartir. Tengo la enorme dicha de pertenecer a una profesión ligada mucho a lo que expones: la medicina. Es raro el día que no vuelva uno a casa con el sentimiento y la satisfacción de haber podido hacer aportaciones a la vida de los pacientes que haya visto. Su componente de transcendencia es muy importante para ayudar a dar sentido al día a día. Muchas gracias.

    • noviembre 24, 2019 de 5:31 pm

      Gracias Juan Ignacio, es la suerte que tenemos los que nos dedicamos profesionalmente a tratar a otras personas.
      Saludos,
      Miguel Angel

  4. Anónimo
    noviembre 21, 2019 de 1:00 pm

    Respecto a otra entrada, en la que se comentaba la necesidad de que las empresas se enfoquen más en las personas y no acoten su misión a obtener beneficios con el fin de incrementar el valor de las acciones, fue divertido ver como otro “ilustre”: Fainé, decía lo mismo el otro día.

    Curioso, no obstante, como “La Caixa” ha vendido productos no necesarios a analfabetos financieros…

    Curioso como “La Caixa” obligaba a contratar servicios ya cubiertos por los clientes (y clientes sobradamente solventes) como condición a la concesión de hipotecas…

    VIVA EL OPUS…

    Alberto Valls Mulero

    • noviembre 24, 2019 de 5:44 pm

      Alberto, no conozco los entresijos de La Caixa. En cualquier caso, este blog intento que sea pacificador. Y cuando pongo ejemplos positivos de empresas algunas veces cito la empresa, como por ejemplo Southwest Airlines o Zara. Sin embargo cuando tengo que decir algo negativo, hablo en genérico y nunca cito a ninguna empresa concreta. No conozco bien La Caixa, y por lo tanto no hablo de ella. Y sin lugar a duda, siempre pienso bien de todo el mundo y todas las empresas, así que saldré en defensa de cualquiera hasta que me demuestre que no es digno de esa defensa.
      El intento del blog de ser pacificador, no significa que no se puedan exponer ideas contrarias a las que yo expongo, pues eso enriquece la discusión. Pero siempre intento que mis mensajes ayuden a la gente, y muchos antiguos alumnos mios y otras personas me reconocen que les ayuda.
      Lo que dice tu “ilustre” Fainé, yo no lo sé. Lo que yo te aseguro que yo intento ser coherente y mis escritos y mis actuaciones intento que vayan en la misma línea.
      Espero que entiendas mis puntos de vista, los compartas o no. Yo intento entender los puntos de vista de todo el mundo.
      Saludos,
      Miguel Angel

  5. noviembre 22, 2019 de 1:18 pm

    Reblogueó esto en SER+POSITIVOy comentado:
    “Si vivimos la vida pensando solo en nosotros mismos, una vez que nos hayamos muerto no habremos dejado nada. Ninguna huella. Todo nuestro rastro se irá con nosotros. Intentar ayudar siempre que podamos facilitar algo a alguien, hace que nuestra vida sea útil, que tengamos impacto. Ayudar a resolver los problemas en que se encuentren las personas de nuestro entorno da sentido a la vida de uno.

    Y al hablar de ayudar no me estoy refiriendo a grandes asuntos que requieran heroísmo en un momento dado. Basta con montones de detalles pequeños que podemos tener cada día con las personas con las que nos topamos. Proponerse sonreír y ser amable con la gente ya hace mucho.”

  1. noviembre 28, 2019 de 9:00 am

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