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El nuevo ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del gobierno de España, afirmaba la semana pasada que en 30 años España necesitará nueve millones más de trabajadores para mantener activa la economía. Nueve millones de trabajadores significa un aumento de la población de entre 18 y 20 millones de personas más.

Como ya advertía en mi post de hace quince días, el crecimiento vegetativo en España actualmente es negativo: mueren más personas que nacen. Y la tendencia es a que esto vaya a peor. Por lo tanto, este aumento de la población tendrá que ser de inmigrantes de otros países.

Bienvenidos sean estas nuevas personas de otras procedencias, que con el trabajo que aporten van a mantener activa la economía. Estas personas seguramente vendrán de culturas distintas a la nuestra. Verán en nuestro país oportunidades de aumentar su nivel de vida, por lo que vendrán dispuestos a trabajar mucho. Tendrán más hijos que las familias españolas. Va a haber un cambio radical en la configuración de nuestro país en las próximas décadas.

Ante esta nueva realidad caben dos actitudes: la defensiva, que intentará que estos nuevos habitantes nos afecten lo menos posible. Y la actitud que verá en esta nueva configuración una oportunidad. Una oportunidad de aprender de gente distinta de un mismo. Eso siempre enriquece. Unas nuevas familias para las que la posibilidad de mejora en su nivel de vida hará que se esfuercen. Vendrán con esperanza y con ganas de construirse un futuro.

Bienvenidos sean. Qué futuro más apasionante nos espera. Qué grandes oportunidades de aprender. El que piense que nuestros nuevos vecinos van a ser molestos, que tenga una actitud más generosa ante la vida, y que piense que será esta nueva gente quienes con su trabajo nos mantendrán a los que ya seamos ancianos. Las personas generosas son más felices. Los egoístas suelen ser personas amargadas. Ahora bien, los delincuentes a la cárcel, sean de donde sean. Hasta el jueves que viene.

10 COMENTARIOS

  1. Me encanta el colofón final: «Las personas generosas son más felices. Los egoístas suelen ser personas amargadas. Ahora bien, los delincuentes a la cárcel, sean de donde sean. Hasta el jueves que viene».

    Magistral, profesor. Gracias.

    • Pues las dos afirmaciones las suscribo. La primera por las muchas personas que conozco y lo que he observado. La segunda no por venganza sino para defendernos de quien nos puede hacer daño.
      Saludos,
      Miguel Angel

  2. Totalmente de acuerdo, aunque no estoy tan seguro que los inmigrantes que vengan tendrán más hijos que los españoles. Me suena que la baja natalidad es un fenómeno universal. Quizá la primera generación no, pero a partir de la segunda ya se hacen a la tendencia del lugar y no pasan de 1 o 2 hijos (Fuente: FANOC). Saludos,

    • Pablo, estoy de acuerdo con lo que dices. Generalizando (lo cual siempre es muy arriesgado), cuando uno no está muy seguro en el mundo entonces tiene hijos que le sostengan en la vejez. Cuando uno está a sentado y tiene el presente y el futuro arreglado, entonces la cosa cambia. El error de esa actitud es no darse cuenta del valor de una persona, con independencia de las circunstancias que le rodean. Efectivamente, vienen unos inmigrantes con una cultura natalista, y con l tiempo se «europeizan»
      Gracias por tu aportación Pablo,
      Miguel Angel

  3. Hola
    A mi me da la sensacion que el sistema de pensiones actual de España ( y otros paises), se acerca mucho a un juego piramidal, que solo se sostiene con crecimiento indefinido. No tengo claro que el Planeta aguante el plan por mucho tiempo.
    Dicho eso, nada tengo contra nuevas gentes y costumbres (ojo con las religiones intolerantes!)que acudan a ganarse la vida, en mayor medida que a «explotar» el estado del bienestar
    Saludos

    • Puro sistema piramidal Miguel, mientras crece la población no hay problema, pero en el momento que deja de crecer el asunto explota. Sobre podo si se quieren mantener los servicios sociales a los que estamos acostumbrados.
      Efectivamente los inmigrantes que vengan (bienvenidos) tienen que respetar las costumbres locales, también enriquecerlas y mejorarlas. Pero nada de imposiciones.
      Saludos y gracias por participar
      Miguel Angel

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