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No funciona

diciembre 27, 2018 8 comentarios

tontosCuando nos enfrentamos a una situación en la que tenemos que solucionar algo o conseguir alguna cosa, ideamos un plan que nos parece razonable y que con él conseguiremos lo que pretendemos conseguir. Y oh sorpresa, no acabamos de conseguir nuestro objetivo porque incomprensiblemente, las personas que tenían que actuar de una determinada manera, no están actuando como corresponde y la cosa no se acaba de solucionar.

Esto pasa muchas veces y no deberíamos sorprendernos tanto. En primer lugar, a nosotros nos puede parecer que si actuamos de determinada manera “los demás” responderán haciendo “esto y lo otro” y así se resolverá el asunto. Pero “los demás” son “los demás” y actúan como creen que es mejor y lo que ellos creen que es lo mejor no es necesariamente lo mismo que nosotros creemos que es lo mejor. Cada uno tiene sus opiniones, sus puntos de vista, y entiende las cosas de un modo particular. Y no todo el mundo ve las cosas del mismo modo que nosotros

O sea que ojo con los planes muy bien ideados. Hay que ver si los que tienen que colaborar en la ejecución de un plan lo ven del mismo modo que nosotros. La mayoría de las veces no es así. De ahí la importancia de contar con los demás a la hora de llevar a cabo las cosas.

Otras veces lo que sucede es que, efectivamente, nuestro plan es objetivamente bueno, y sin embargo otros no colaboran y no sale adelante. Efectivamente, no todo el mundo tiene la capacidad de ver que ese plan es bueno, muy bueno. Un error que a veces se da, aunque este no es muy común, es pensar que las personas con las que colaboras son inteligentes.

Finalmente puede pasar que las personas con las que colaboras no estén alineadas contigo y buscan sutilmente la manera de torpedear tus planes. Si esto es así, debes preguntarte cómo has estado tratando a estas personas para que hayan llegado a tener esta actitud. Espero que hayáis pasado un feliz día de navidad

Agotadores

diciembre 20, 2018 10 comentarios

trabajoEn la actividad empresarial los objetivos se consiguen mediante la coordinación de actividades de diversas personas. En estas actividades intervienen jefes y sus colaboradores. Y es aquí donde se cuece que el lugar de trabajo sea un entorno agradable o un verdadero infierno.

Hay jefes que marcan a su gente lo que hay que hacer y luego les dejan libertad para que con iniciativa estos resuelvan lo que tiene que resolver del modo que creen oportuno. Quizá recibiendo algunas indicaciones de los jefes. Esta gente puede emplear su creatividad y con iniciativa conseguir lo que tienen que conseguir.

Sin embargo, hay otro tipo de jefes que son inaguantables. Dan indicaciones hasta el último detalle. Una vez el trabajo está terminado indican cambios que hay que hacer, que contradicen las indicaciones dadas anteriormente. Estos cambios apenas mejoran el resultado, suponen un gran esfuerzo para el que lo tiene que realizar, y una vez hechos el jefe tampoco está contento y sugiere nuevos cambios.

Es agotador. Las personas que trabajan con semejante jefe acaban absolutamente hartas. Su trabajo deja de tener sentido. En vez de intentar realizar un buen trabajo lo que acaban haciendo es un sinfín de cosas sin sentido, contradictorias unas con otras para intentar ajustarse a los volátiles e impredecibles requerimientos de su jefe.

Si eres un jefe de este tipo quizá necesites ir al siquiatra. Confía en tu gente. Déjales trabajar. No estés continuamente dando indicaciones sobre cosa nimias y sin importancia. No exasperes a tu gente. Qué bien se está con lo jefes que confían en su gente. Que dan indicaciones y luego te permiten usar tu inteligencia para hacer del mejor modo posible lo que hay que hacer. Jefe, piensa que tu principal misión es desarrollar a la gente que trabaja contigo. Hasta la próxima semana. Feliz navidad.

Disfrutar

diciembre 13, 2018 10 comentarios

IESE

Recomiendo hacer todo lo posible por disfrutar en el lugar de trabajo. Muy aproximadamente dedicamos un tercio de nuestra vida a dormir, otro tercio a trabajar y otro tercio a familia, descanso, amigos, etc. Si todo este tiempo que pasamos en el trabajo estamos a disgusto y enfadados, estamos desaprovechando una buena parte de nuestra vida.

Las circunstancias en las que nos encontramos son las que son. Si podemos hacer algo por mejorarlas lo hacemos y si no podemos hacer nada entonces hay que aceptarlas. Lo que sí depende de nosotros totalmente es la actitud que tomamos ante nuestro trabajo.

Mi recomendación es ir con disposición de ayudar a la gente que trabaja con nosotros, a no ser generadores de problemas, a estar dispuestos a aportar todo lo que esté en nuestra mano para resolver los problemas que puedan surgir. En definitiva, a estar pendientes de las personas con las que trabajamos. Si adoptamos una actitud así disfrutaremos más de nuestro trabajo.

Desde que tenía 7 años quise ser profesor, y lo estoy siendo desde hace 37 años. Y cada vez disfruto más en el aula. Voy dispuesto a aprender mucho de los alumnos y a que ellos aprendan mucho en las clases. Acabo de terminar dos cursos en el MBA del IESE y las caras de agradecimiento de los alumnos es algo impagable. Reflexión para todos: piensa qué puedes hacer para disfrutar de tu trabajo. Hasta el jueves que viene.

MBA IESE

Ryanair, lo podían hacer mejor

diciembre 6, 2018 10 comentarios

mal tratoLos que me leéis con asiduidad sabéis que soy poco amigo de Ryanair y de su modo de actuar. La semana pasada, invitado por la Sociedad Gallega de Reumatología, asistí a su congreso anual impartiendo una conferencia sobre Toma de Decisiones. La combinación más conveniente para viajar hasta Vigo desde Barcelona requería volar con Ryanair.

Los organizadores del congreso tuvieron la delicadeza de comprarme un billete tipo “priority”. Lo cual me daba derecho a entrar de los primeros y llevar en cabina una pequeña maleta. Lo de la maleta no era necesario pues para pasar una noche suelo llevar un equipaje muy ligero. Sin embargo la posibilidad de tener preferencia a la hora de entrar me resultó atractiva.

Mientras esperábamos a que nos llamaran a embarcar se fueron formando dos colas. Una muy larga y la otra muy corta. Inocente de mi pensé que la cola corta era para los que viajábamos con “priority”. Cuál fue mi sorpresa cuando al incorporarme a la cola me enteré que los de “priority” éramos mayoría, éramos los de la cola larga.

Cuando me tocó mostrar mi billete mostré a la mujer que los controlaba mi sorpresa por que habiendo comprado “priority” había tenido que hacer una gran cola. Me dijo que había 100 con “priority”. Le pregunté que cuantos eran el resto y me dijo que 70.

Si todo el mundo hubiera comprado “priority”, ¿Qué prioridad era esta? Deberían limitar la venta de los pasajes “priority” para que estos tuvieran sentido. Pues no.

Aproveché esta breve conversación para preguntarle si los empleados también estaban hasta el gorro de la compañía al igual que los usuarios. Y me respondió que sí, con cara de pena. Esto me pareció mucho más triste que lo que pudiera ocurrirme a mi. En el fondo yo viajaba en esa compañía porque quería. Demás mi trato con esa compañía se reduce a un viaje cada 3 o 4 años. Sin embargo, para los empleados es una pesadilla diaria de la que la mayoría no pueden escapar si no quieren ir al paro. Espero la semana que viene comentar alguna noticia más positiva.

¿Eres un jefe predictible?

noviembre 29, 2018 4 comentarios

decisionesTipologías de jefes hay muchas, los hay muy serios y distantes, los hay cercanos, los hay controladores, los que facilitan la iniciativa de su gente, y así montones de posibles perfiles. Sea como sea un jefe, hay una característica necesaria para ser buen jefe: ser predictible. Qué la gente sepa cómo va a responder en las distintas circunstancias.

No hay cosa que aleje más a un jefe de su gente, que el que sea impredecible. Antes una situación un día actúa de una manera muy amigable y simpática, y al día siguiente en la misma situación y circunstancias estalla en cólera. Esto deja a la gente desconcertada y sin saber cómo tratarle. El jefe se queda solo y las relaciones entre el jefe y su gente pasan a ser de temor.

Uno puede ser muy duro, o bien muy afable, o como sea, pero lo importante es que su gente sepa a qué atenerse cuando trata con él. Así que consejo se consistente. Y si además eres amable, mucho mejor. Hasta la semana que viene.

No hay más ciego que el que no quiere ver

noviembre 22, 2018 8 comentarios

insistirA veces sucede que estamos comprometidos con algo, queremos que algo pase y ponemos todo el esfuerzo para que suceda. Puede ser un proyecto empresarial, que nuestro hijo sea ingeniero, o cualquier otra cosa. Y resulta que las cosas no van como nosotros pensábamos, el proyecto empresarial no acaba de salir, a nuestro hijo las matemáticas no se le dan, etc. Y en vez de reconocer la realidad, rectificar e ir a por otra cosa, como estamos encariñados con nuestro objetivo seguimos empeñándonos en que va a salir, cuando la evidencia es que el fracaso está asegurado.

No aceptamos el fracaso y seguimos ciegos ante la realidad, encontrando excusas de por qué de momento está fallando y por qué enseguida las circunstancias cambiarán y obtendremos lo que pretendíamos. Esto es autoengañarnos. No aceptar la realidad y huir hacia adelante. Pasa muchas veces, cuando las cosas no acaban de salir no lo reconocemos y seguimos intentando nuestro objetivo, convencidos de que las circunstancias adversas son pasajeras, y cuando vuelvan las circunstancias normales, con ellas vendrá el éxito.

Recomiendo ser realista y no insistir en el error. Si algo no funciona reconocerlo y a por otra cosa. Esta reflexión no significa que tengamos que abandonar los proyectos que iniciamos en cuanto se presenta una dificultad. No. Las cosas normalmente hay que trabajarlas y duro para que salgan. La reflexión de esta semana es para advertir, que cuando ya es evidente que una cosa no va a salir, por el mucho esfuerzo que hemos puesto y los pocos resultados, no nos ceguemos, reconozcamos la realidad y rectifiquemos. Como decía Peter Drucker, no sigamos cavando si lo que pretendemos es salir de un hoyo. Hasta la semana que viene.

El imperio de la frivolidad

noviembre 15, 2018 22 comentarios

aprobarHan aparecido esta semana dos noticias en la prensa española que me han dejado pasmado. El gobierno anuncia que prohibirá en el año 2040 los coches de gasolina y diésel. Podrán circular solo los eléctricos.

Menuda imprudencia. En primer lugar, ¿cómo pueden asegurar una ley que entrará en vigor dentro de 22 años? Pues no habrá habido para entonces cambios de gobiernos, de opiniones, de datos, etc, para que en cualquier momento de estos 22 años salga una ley revocando esta futura prohibición. En segundo lugar, ¿quién asegura que las baterías para los coches eléctricos no requerirán unos metales (litio por ejemplo) que solo se encuentren en unos pocos países, y que pasemos vivir de una dependencia del petróleo a una dependencia de un material mucho más escaso?

Con el actual debate de la contaminación de los coches diésel está cayendo sustancialmente la venta de coches, ralentizándo la economía en un sector tan importante, al menos en España.

Esta noticia me parece simplemente una frivolidad sin grandes consecuencias, pues cuando se pase de moda el tema quedará en el olvido. ¡Quién sabe lo que pasará de aquí a 22 años! Lo que me parece más serio es la otra noticia que quiero comentar. También aparecida esta semana. Pues resulta que el gobierno plantea dar el título de bachillerato aún con una asignatura suspendida. Y la sorprendente razón que ha aducido nuestra brillante ministra de educación es que “El peor castigo que puede tener una persona es la rebaja de la autoestima”. Para que no se frustren los chicos que no tienen capacidad para el estudio se les da un título que no implica que tengan las competencias y conocimientos necesarios que confieren ese título.

Tener el título de bachillerato en España ya no valdrá nada, porque no garantiza que se posean las capacidades que el título otorga. Menuda faena para aquellos que obtienen ese título superando todas las asignaturas. Los equiparan a los que no las han superado. ¿De qué autoestima está hablando la señora ministra? Frustración tendrán esos chicos cuando vean que no pueden ejercer esas profesiones que requieren el bachillerato. Que estudien otra cosa o adquieran una capacitación para la cual sí que estén dotados. Toda persona sirve para algo, y será más feliz y sacará más provecho si se dedica a esas cosas para las que sirve, y no si tienen un título ficticio que no refleja la formación que tiene.

¿Nos hemos vuelto locos o es que ya lo estábamos desde el principio? Hasta la semana que viene.

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