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Posts Tagged ‘conflicto de intereses’

Frustración

decepcionarseAcabo de terminar un curso con los MBA del IESE sobre la toma de decisiones desde el punto de vista de la dirección general. El tema que ha surgido en la última clase ha sido cómo motivar a los empleados y directivos. Hemos hablado mucho de incentivos, pero también ha surgido que si una empresa tiene que motivar a sus empleados, malo. Tienen que estar ya motivados. Y si no lo están, no sirven.

La empresa lo que tiene que hacer es crear las condiciones para que estos empleados puedan desarrollarse y contribuir eficazmente a los objetivos de la organización. Y para eso lo fundamental es no desmotivarles. Cuando un empleado o directivo observa que por lo único que se le valora es por su contribución económica en la empresa, entonces esta persona se frustra y se desmotiva.

Y se frustra porque su aportación a la empresa es en muchas más dimensiones que solamente la económica. Y solo se le valora en esa dimensión. Y acaba produciéndose una paradoja. Cuando un jefe piensa que a su gente solo le mueve el dinero, y los trata con esta premisa, a su gente acaba importándoles solo el dinero. Pues están totalmente frustrados. Y luego este jefe no hara más que quejarse de lo poco motivados que está su gente. Qué esperaba, sino ha hecho más que desmotivarles.

Conclusión, no intentes motivar a tu gente. Intenta solo no desmotivarles. Hasta el jueves que viene.

No me lo puedo creer!!!!!

febrero 25, 2016 21 comentarios

educacionNoticia del lunes en La Vanguardia: “El supremo autoriza a los padres a controlar el Facebook de los hijo”. No me lo podía creer. Pero ¿Nos hemos vuelto loco?, es que para que unos padres eduquen a sus hijos como creen conveniente necesitan la autorización del supremo? ¿Pero quien es el Supremo ni nadie para decir cómo unos padres deben actuar ante sus hijos?

Yo entiendo que cuando unos padres se vuelven locos o impedidos y no pueden hacerse cargo de sus hijos ni tampoco otros familiares puedan hacerlo, entonces subsidiariamente, algún organismo público se haga cargo de ellos. Pero sólo cuando los padres no puedan. Pero mientras haya unos padres capaces, cómo es la situación habitual de la mayoría de las familias ¡no tienen nada que decir ni el Supremo ni Rita la cantadora!

No sé si es que nos hemos vuelto locos o es que nos hemos vuelto tontos. El estado y sus leyes se entrometen de un modo totalitario en la vida de los ciudadanos. Una cosa es que haya unas instituciones que gobiernes los intereses comunes de todos los ciudadanos y otra que esas instituciones se otorguen el derecho de inmiscuirse en todos los ámbitos de las personas. ¡Qué asfixiante! ¡Qué agobiante! Basta de intromisión, déjenme vivir con libertad.

Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de una entrevista que me hicieron el año pasado. El password es “decidir”

 

Aprende a tomar buenas decisiones from IESE Business School on Vimeo.

Agradecer

febrero 11, 2016 32 comentarios

academia de cineHay mucha gente que tiene la costumbre de dar las gracias cuando trata asuntos con otras personas. Y esto aunque la persona a la que se le está dando las gracias esté cumpliendo con su obligación. Este es el caso cuando un camarero te sirve un café o una señora de la limpieza borra la pizarra. A mí me parece que esta es una práctica que facilita que haya relaciones humanas cordiales.

A raíz de la reciente ceremonia de concesión de los premios Goya de cine en España me sorprende mucho que algunos artistas y personas del cine, etc. se dediquen a despotricar por lo mal que los tratan aquellos que les subvencionan.

Si recibes una subvención lo mínimo que hay que hacer es dar las gracias. Pues esa subvención la estamos pagando entre todos los españoles. Es como si yo me quejara de que cuando me voy a comprar una casa el gobierno no me pagara un porcentaje de su coste.

Hagan un cine que atraiga a muchos espectadores y dejen de quejarse. La mayoría de las actividades no reciben ninguna subvención. Sean agradecidos y no muerdan la mano de quienes les dan de comer. ¡Es que la actividades culturales están pagan un impuesto muy alto! Pues hay muchas actividades que tienen impuestos muy altos. Intenten que los bajen, pero de momento agradezcan todas las ayudas y subvenciones que reciben. ¡Si no se pagan impuestos ¿de dónde va a salir el dinero para las subvenciones?!

Mi consejo a los blog-lectores es que practiquen al saludable hábito de dar las gracias. Cuando nos hagan un favor o cuando estén cumpliendo con nosotros una obligación. Gozaremos de mayor optimismo y de mayor salud mental.

Este Año Nuevo: Acción

diciembre 31, 2015 9 comentarios

decidirEl proceso de toma de decisiones acaba cuando se pone en práctica lo que se ha decidido. Si no se pone en práctica, la decisión tomada no sirve para nada. No basta con decidir. La acción es necesaria para hacer que las cosas pasen.

Viene esta reflexión porque a principios de año se hacen muchos propósitos, y cuantas veces se quedan en eso, en propósitos: perder peso, dejar de fumar, ir al gimnasio… ¿Y cómo podemos poner en práctica esos propósitos? Muchas veces abordarlos directamente es ir directo al fracaso.

Si uno quiere perder peso hacer una dieta puede ser costoso, pero uno puede comprarse una báscula y pesarse cada 2 días. Las ganas de ver como poco a poco vamos bajando de cien en cien gramos pueden ayudar. Quizá dejar de fumar sea algo difícil, pero no comprar tabaco puede ser más fácil. No consultar el móvil con frecuencia para ver qué está pasando, nos puede costar, pero quizá decidir tenerlo apagado sea más fácil. Os lo aseguro, salvo en escasísimas profesiones, se puede estar sin móvil cinco horas seguidas y no pasa nada, el sol seguirá saliendo cada mañana.

Acción. Sin acción las decisiones no sirven para nada. Este paso es muy fácil de entender, pero es el más difícil de conseguir. En cualquier caso ánimo y para todos feliz 2016.

Evaluar al profesorado o evaluar a los colegios

noviembre 12, 2015 25 comentarios

aulaSe está hablando estos días en España sobre la posibilidad de evaluar la calidad de los profesores de los colegios y ligar su remuneración a los resultados de la evaluación. Estoy totalmente en contra de esta práctica. Evaluar a los profesores, por supuesto. La evaluación la deben hacer los respectivos jefes de cada profesor, que deben decir lo que hacen bien y los puntos de mejora.

Pero ligar la remuneración a la evaluación se presta a todo tipo de chanchullos. En primer lugar ¿Qué se entiende por ser un buen profesor? Distintos evaluadores pueden entender muy distintas cosas, y de esta manera, si el salario depende de la evaluación que se haga, un profesor dejará de intentar hacer lo que es bueno para el alumno y se centrará en cumplir los requisitos necesarios para ser bien evaluado.

Con estos procedimientos se adultera toda la actividad formativa. Un profesor en un momento dado tiene que ser exigente, en otro momento cariñoso, en otro severo. ¿Cómo se aquilata todo esto en una evaluación? El buen hacer de un profesor es multidimensional y se acopla mal a ser reducido a un parámetro.

Puestos a evaluar, cosa que me parece muy bien, yo evaluaría a los centros educativos según el rendimiento de sus alumnos, y pagaría más a todo el profesorado de los centros de donde haya mejores resultados. Individualizar la remuneración a cada profesor crearía rivalidades y envidias, y la tarea educativa es una tarea de conjunto de todo el claustro de profesores

Y por supuesto, nunca cometer el error que sean los alumnos los que evalúen a los profesores (hace unos años en un colegio se me preguntó mi opinión sobre esta posibilidad). La labor educativa se desvirtuaría. ¿Reñiría un profesor a un alumno cuando este lo mereciera, sabiendo que iría en detrimento de su evaluación y de su salario?

Se trata de cualificar y dignificar al máximo la profesión docente. De formar a los profesores. De fomentar en ellos pasión y entusiasmo por la actividad educativa. Pero nunca de amenazar al profesor con aumentos o disminuciones de sueldo. Y por supuesto, si un profesor no sirve, pues … que no sea profesor. Hasta el jueves que viene que os escribiré desde Hong Kong

Soledad

soledadEn una agradable conversación con unos amigos en estos días que dispongo de vacaciones salió el tema de cómo es que el desarrollo económico y tecnológico de las últimas décadas ha ido parejo con que la vida ahora es mucho más complicada. Al menos eso me parece a mi. Yo percibo, aunque es un juicio que podría estar equivocado, que la vida ahora es más difícil que, por ejemplo, cuando yo empezaba a situarme profesionalmente a principios de los años 80.

Uno de los conversantes adujo que la vida ahora es más difícil porque la gente está más sola. Y sola, no porque no esté rodeada de gente alrededor, sino porque muy en general las relaciones con los que nos rodean son muy superficiales. Añadía además que son muy superficiales por la falta de confianza de unos con otros. Si eres profesor de niños, ojo con lo que le haces a un niño con tus mejores intenciones para educarle, porque sus padres te pueden denunciar. Si te vas a casar posiblemente tengas la duda de si tu cónyuge te va a dejar al cabo de unos pocos años cuando ya no le compense estar contigo. Ojo con darle un merecido suave cachete a un hijo, que puedes ser acusado de malos tratos.

Hay demasiada desconfianza y así las relaciones entre las personas se deterioran. Cuando la situación llega a este punto prolifera una agobiante legislación en los países que acaba regulando todos los aspectos de las relaciones humanas.

Cuál es la solución todo esto. Pues recordar que las personas tenemos una capacidad afectiva. Una capacidad de querer y una necesidad de ser queridos. Pero para ser queridos, y este tema les gusta mucho a mis alumnos cuando lo introduzco en clase, uno tiene que ser querible. Y para ser querible uno tiene que ser capaz de perdonar ofensas que una persona nos pueda hacer. Uno tiene que ser capaz de sacrificarse por ese otro. Es el modo de demostrarle que le apreciamos.

Si no, todo son exigencias de derechos y cumplimientos de deberes, que sofocan la posibilidad de ayudar a los demás. La sensación de soledad se instala en cada uno. Y todo acaba deviniendo en cumplir una legislación cada vez más asfixiante que se nos entromete en nuestra vida. Esto es lo que pienso. Pero podría estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Yo no he sido

meter la pataMuchas de las decisiones que se toman en las empresas, los que las toman saben de antemano que no es la mejor decisión. Sin embargo las toman para cubrirse las espaldas. A veces lo que razonablemente se ve como mejor comporta un riesgo y si sale mal la culpa se le echa al que tomó la decisión. Ante esta posibilidad mejor tomar una segunda opción, que aunque es menos ventajosa, uno queda cubierto de la responsabilidad ante el fracaso. Son las llamadas decisiones defensivas.

Yo ya sé lo que hay que hacer, pero para cubrirme las espaldas contrato a una consultora que avale que es precisamente esto lo que hay que hacer. Así si la cosa sale mal, yo estoy libre de responsabilidad. Si no hubiera contratado a la consultora, sería yo el responsable. Total, que se hace lo que ya teníamos pensado de antemano, pero habiendo pagado una buena suma en servicios de consultoría.

En US, país dado a los litigios, es costumbre que los médicos encarguen más pruebas y análisis de los necesarios, también para cubrirse las espaldas ante ulteriores litigios. La consecuencia es que la sanidad norteamericana está quebrada.

Un buen jefe debe saber esto y evitar que en su equipo se tomen este tipo de decisiones defensivas. Para ello ser conscientes de que hasta la mejor alternativa puede fracasar sin que sea responsable del fracaso el que tomó la decisión. Y debe crear un clima en su empresa en el que se valore el cómo se toma la decisión y no si la suerte a estado a favor o en contra.

Muchos ejemplos hay de decisiones defensivas que seguro compartiréis en vuestros comentarios. Hasta el jueves que viene. Yo ya estoy de vacaciones.

¿Qué se les debe exigir a los próximos alcaldes?

alcaldesEl domingo pasado fueron las elecciones en los casi 10.000 ayuntamientos que hay en España, y en bastantes comunidades autónomas. En las próximas semanas serán proclamados los alcaldes que tomarán decisiones que afectarán a los ciudadanos. Me pregunto ¿Qué condiciones deben cumplir estos, quizá nuevos, alcaldes? Yo propongo dos.

La primera competencia profesional. Que sean capaces de dirigir corporaciones en las que trabajan centenares de empleados municipales, con decenas de oficinas de servicios, que en algunos casos afectan a cientos de miles de ciudadanos. Parece un requisito obvio, pero quizá no lo sea tanto

La segunda que conciban su función como un servicio y no como un privilegio. No me refiero solo a que no metan mano en la caja ni que den concesiones acuñados y amigos. Eso es lo mínimo. Me refiero a que en su quehacer de gobierno han de buscar el beneficio de los ciudadanos cuyos servicios administran y no pensando en las políticas que les ayudarán a mantenerse en el sillón dentro de cuatro años.

Estas dos condiciones se pueden resumir en la idea de ejemplaridad. Los que han salido elegidos como gobernantes de nuestras ciudades deben ser ejemplares. Como lo debe ser cualquier directivo que esté a cargo de una organización.

Como siempre cualquier comentario es bienvenido, y muchas gracias a todos los que participais y difundís el blog. Hasta el jueves que viene.

Solo faltaba

becasLeo hace un par de días el titular de prensa “El Supremo avala que se exija rendimiento para acceder a becas“. Pues solo faltaba. La asignación de recursos exige que cualquier uso que se haga de ellos den rendimiento.

Pienso que cualquiera que tenga capacidad debe tener oportunidades para estudiar, y que su posible falta de recursos económicos no debe ser un impedimento. Esto me parece elemental y por tanto un suficiente e incluso abundante sistema de becas me parece que es un uso muy bueno de los impuestos que pagamos todos.

Ahora bien, dos condiciones me parecen elementales para otorgar becas. La primera que el destinatario tenga capacidad para hacer los estudios que pretende hacer con la beca. Y segundo que además estudie, que tenga un suficiente rendimiento académico.

Si una persona no tiene capacidad para unos determinados estudios lo que hay que hacer es orientarla a una actividad profesional para la que sí esté capacitada. Todo el mundo sirve para algo. Lo que hay que hacer es ayudarle a encontrar ese algo para lo que sirve.

Por otro lado, si alguien aún teniendo capacidad, no rinde en los estudios que ha escogido entonces mejor es dedicar ese dinero a otras personas que sí que rindan. Por supuesto que el juicio sobre si hay rendimiento o no ha de ser cuidadoso y justo. Todo el mundo puede pasar unos malos momentos en alguna temporada de su vida y eso no debe ser causa de que se le retiren las ayudas. Pero cuando permanentemente uno no consigue sacar adelante sus estudios, entonces se acabó. No hay que financiar la holgazanería.

Pues sí, exíjase rendimiento para acceder a becas. No estamos para despilfarrar. Hasta el jueves que viene.

Manual del buen jefe

noviembre 27, 2014 19 comentarios

buenos jefesComienzo recordándoos que el próximo jueves 4 de diciembre tendremos la reunión presencial de lectores del blog. Será a las 19.15 en el campus sur del IESE en Barcelona. El objetivo conocernos y hablar de lo que queráis, pero llevaré preparado algunas ideas sobre “los fallos más comunes en las empresas” Los que penséis asistir y todavía no os hayáis apuntado podeis enviar un email a esta dirección. Dentro de dos o tres días os enviaré un email a los que os hayáis inscrito diciéndoos exactamente el aula.

Hoy voy a hablar de algunas características de un buen jefe. Para ser un buen jefe un primer principio a aplicar es el de “dirige a tus subordinados como te gustaría que te dirigieran a ti”. Una segunda idea es que cuando des instrucciones sobre lo que hay que hacer, sé claro y explícito. No dejes las cosas ambiguas de modo que tengan que ser interpretadas, no sea que la interpretación que dé tu subordinado no te guste. La culpa habrá sido tuya y la bronca se la llevará el subordinado. Ser claro y explícito no significa que tengas que llegar hasta el último detalle de la ejecución. Una vez está claro lo que hay que hacer y las directrices generales, hay que dejar espacio a tu subordinado para que lo realice del modo que él crea mejor. ël no es tonto, y llegar al último insignificante detalle asfixia a la gente.

El tercer consejo es decir lo que hay que hacer con suficiente antelación. Si eres un jefe con cierto orden rara vez tendrás que pedir las cosas con urgencia, las habrás pensado antes. Así tu gente podrá trabajar con orden y con calma y todos seréis más eficaces. Esto es perfectamente compatible con que alguna vez surja una urgencia. Esto tu subordinado lo entenderá perfectamente. Pero si son muy frecuentes las urgencias… entonces es que no trabajas bien.

Y como cuarto y último consejillo, piensa que la persona es una. No hay disociación, no hay dos personalidades, la de empleado y la de padre o madre de familia. La persona es una, y todo esto hay que tenerlo en cuenta. Hay que saber entender preocupaciones puntuales que un empleado pueda tener, y tener en cuenta que no se puede le puede cargar con responsabilidades que no le corresponden. No es exhaustivo el manual del buen jefe, pero estas consideraciones pueden ayudar. Hasta el jueves que viene.

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