Leo en un titular de la prensa que importantes bancos españoles alertan a sus inversores del riesgo que supone para sus negocios la actual inestabilidad política en España.
La verdad es que en España ya llevamos varios años de inestabilidad política, tanto a nivel de toda España como a nivel de alguna de sus zonas. Y lo que se ha visto en estos años es que la incertidumbre política no ha afectado para nada a la actividad económica. Si acaso una desaceleración puntual en algún momento puntual en alguno de los territorios.
La actividad económica en España la mueven los acontecimientos internacionales, no las diatribas locales. Son las incertidumbres sobre el precio del petróleo, las noticias de aceleración o desaceleración de la economía china, la deuda internacional, etc lo que mueve al crecimiento económico, y no nuestras batallitas políticas.
La economía en el mundo desarrollado está tan globalizada que solo le afectan acontecimientos de ámbito internacional y no local. La prueba está en qué después de la convulsión política en Cataluña el cuarto trimestre del 2017, la economía siguió creciendo a buen ritmo. Y sin que ocurriera nada especial desde el punto de vista político desde el verano, desde entonces la economía ha venido desacelerándose. Y lo ha hecho por razones de economía internacional y no local.
Uno puede argumentar que poco antes del verano hubo un drástico cambio de gobierno en España y esto ha podido afectar a la desaceleración. Pues no. La desaceleración (que de momento no es grave) está viniendo a la par de una desaceleración en todas las economías. De hecho, los mismos bancos que ahora alertan del impacto de la incertidumbre política, en su día aplaudieron la solidez del equipo económico del nuevo gobierno.
Resumen, la economía española la mueven las fuerzas económicas internacionales y no la política local. De esto ya hablé hace un año aproximadamente.
