Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Asfixiante

enseñanza

El gobierno catalán pretende sacar un decreto por el cual serán, no sé si los ayuntamientos o las oficinas del mismo gobierno, quienes decidan a qué colegio tiene que ir cada niño. ¿Y por qué no dejan a las familias que lo escojan? Si una familia prefiere, por los motivos que sean, el colegio A le asignan el B y otra familia prefiere el B y le asignan el A, están fastidiando a las dos familias. Que dejen que cada familia escoja el colegio que quiera.

Alguien argumentará que unas familias con recursos económicos llevarán a sus hijos a colegios mejor dotados y otras familias menos adineradas tendrán que llevarlos a colegios más modestos. Pues si se financian todo tipo de colegios, no habrá colegios mejor dotados y colegios peor dotados.

Mejor si a cada familia se le asigna una cantidad por hijo y que se lo gaste en el colegio que quiera. Público, privado o el que quiera. Los colegios en vez de competir por los recursos de las familias competirían por dar la educación de mejor calidad, sean estos públicos o privados. Familias con pocos recursos podrían acceder a los colegios que quisieran, públicos o privados.

Pero Miguel Angel, qué inocente eres. Lo que propones implicaría dar libertad a la gente y eso es incompatible con un estado controlador y autoritario. Además, los ciudadanos no somos suficientemente maduros para decidir por nuestra cuenta. Afortunadamente tenemos un estado que vela por nosotros, decide por nosotros y nos evitamos problemas y complicaciones de tener que tomar decisiones. Además, si decidimos nos podemos equivocar, y eso un estado benevolente no lo puede permitir. Es verdad, no me había dado cuenta. Miguel Angel, qué inocente eres!

Que se empiece teniendo el estado el monopolio de la educación, luego que nacionalicen la banca, las eléctricas, los supermercados y los grandes almacenes y así hasta llegar a la tierra prometida del paraíso comunista donde no tendremos que preocuparnos de nada. El estado vela por nosotros. Basta ya. Que no somos borregos. ¿Por qué tanto miedo a la libertad?

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