En los atentados terrorista del 11 de septiembre en Nueva York murieron casi 3.000 personas. Fruto de ese atentado mucha gente le cogió miedo a volar y se empezó a utilizar más el automóvil en detrimento del avión. Consecuencia, los meses siguientes al atentado, el número de víctimas mortales en accidentes de coche excedió al número habitual de víctimas en mucho más de 3.000.
A este hecho no se le presta atención, porque estos últimos fueron de uno en uno y los fallecidos en el atentado fueron todos de golpe. Además, dado un fallecido en accidente de coche después del 11 de septiembre, no se sabe si fue fruto del miedo a volar, o si habría sido un fallecido de los que son habituales cada mes.
¿A qué viene todo esto, y qué tiene que ver con el confinamiento? Pues muy sencillo. Para erradicar la propagación del virus actual, el gobierno de España está imponiendo unas severas medidas de aislamiento a la población. Todo esto con el loable objetivo de preservar nuestra salud. Lo cual está muy bien. Pero además de preservar nuestra salud, simultáneamente nuestra economía se está hundiendo. Fruto de lo cual está habiendo mucho desempleo y mucho más que habrá, lo cual ira en contra del bienestar y la salud mental, y quien sabe si física, de mucha gente. Se elevará la tasa de suicidios, etc.
Es decir, que una de las consecuencias, ni querida ni buscada, de intentar prevenir la salud de los ciudadanos va a ser un deterioro de la salud de los ciudadanos. Como ya dijo el presidente de una de las comunidades autónomas de España, ojo no sea que intentando matar al virus muramos nosotros también en el intento.
No soy profesional de la salud y no sé si hay que confinar tal cómo se está haciendo, si hay que confinar más o si hay que confinar menos. No lo sé. Lo que si quiero apuntar es que ojo que el excesivo confinamiento de los ciudadanos puede ir en detrimento de la propia salud.
Por favor que después de este mensaje que nadie me tache de poner por delante los asuntos económicos sobre los de salud. Cualquiera que me haya leído lo suficientemente sabrá que no pienso así. Solo estoy poniendo sobre la mesa alguna posible consecuencia para la salud de un excesivo confinamiento, además de declararme incompetente para hacer un juicio sobre este asunto. Solo lo pongo encima de la mesa para reflexionar. Si este mensaje te enfada, aun así, por el bien físico y mental tuyo y de tu familia, te deseo que no pierdas tu empleo. Hasta el jueves que viene.
