Pasé la semana pasada una mañana conduciendo y en los informativos de cada hora en la radio anunciaban que el mes de diciembre estaba siendo el peor mes en cuanto asesinatos de mujeres por sus actuales o anteriores novios o maridos. Un desastre. Y escuchaba a políticos diciendo que algo estaba fallando a la hora de proteger a las personas en riesgo de sufrir este tipo de violencia, pues muchas de ellas habían denunciado previamente malos tratos por parte de sus agresores.
Algo está fallando pues, y proponían una mayor vigilancia y protección a estas mujeres. Todas las medidas que en este sentido se puedan adoptar me parecerán muy bien. Pero todas las soluciones que aportaban no iban a la raíz del problema sino a buscar una solución una vez el problema ya se había presentado, en lugar de evitar que se presente el problema.
Además de proteger a las mujeres que se enfrentan a estas amenazas creo que lo que hay que hacer antes es evitar que se den este tipo de situaciones. Para ello no hay otra cosa que la educación. Algo está fallando en la educación. Durante mi solitaria conducción del coche lo que se me ocurrió es que, si en las escuelas se explicaran los 10 mandamientos de la ley de Dios, y se mostrara porqué es importante vivir de acuerdo con ellos la sociedad iría mejor en todos los sentidos. Son mandamientos de paz y convivencia que puede ser suscritos por cualquier persona de cualquier religión o sin ella que con buena voluntad busque el bien de todos.
Si se quita la religión de las escuelas, no podemos después quejarnos de que haya gente que piense que todo vale. Educación. Esa es la clave de casi todo. Como sabéis los que seguís mis escritos, soy un apasionado de la educación. Enseñar a razonar porqué vivir de acuerdo con cada uno de los 10 mandamientos daría lugar a un mundo mucho mejor. Esto sin menoscabo de todas las demás cosas que haya que hacer para defender a las personas de su agresores inmediatos. Feliz 2023 y hasta el jueves que viene.
