Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

A esas madres, un monumento

Comentaba una joven madre de tres niños pequeños la frecuencia con que la gente le manifestaba extrañeza por el tamaño de su familia. Un día un señor le preguntó que hasta cuantos hijos pensaba tener. Ella, harta de que la increparan, le contestó que 25 mostrando a ese señor lo inoportuna que había sido su pregunta.

Hace años, otra madre de cuatro hijos me dijo que cuando la gente le hacía comentarios sobre el tamaño de su familia les contestaba que eran adoptados y así los callaba. El juicio que de ella hacían pasaba de ser una irresponsable madre de familia a una heroína con preocupación social.

¿Por qué la gente se tiene que meter en los asuntos privados de las familias? Comprendo la hartura de estas madres y estas familias. A ellas habría que hacerles un monumento. Entre otros muchos beneficios, son esos hijos que tienen esas madres responsables los que van a pagar las pensiones de la inmensa cantidad de ancianos que seremos en las próximas décadas.

Europa está envejeciendo, faltan niños. No habrá invierno demográfico debido a la inmigración. Pero esta inmigración junto a la falta de nacimientos autóctonos va a cambiar la configuración de Europa. Configuración cultural, social, religiosa y de valores. Pienso en el cambio que ha habido en esta configuración en los últimos 25 años. No tenemos que irnos muy lejos, al año 2000. Y me impresiona pensar lo que va a ser dentro de 25 años.

Una advertencia, no estoy en contra de la inmigración. Bienvenida sea, pero la inmigración legal, la de gente que viene a trabajar. No la ilegal que solo beneficia a las mafias a costa del riesgo de los inmigrantes. Pero mucha más bienvenidos sean los que nacen aquí, y no tan denostados como hace mucha gente. Hasta el jueves que viene. Yo ya he empezado mis vacaciones.

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