Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Equipos de dirección y conflictos afectivos

Termino con este post una triada de mensajes sobre equipos de dirección. Decíamos en el primer mensaje que cuanto más heterogéneos eran los equipos de dirección de mayor calidad eran las decisiones. En el segundo mensaje decíamos que equipos heterogéneos eran más difíciles de dirigir, por lo que normalmente un director general prefiere rodearse de gente que piensa como él.

En el post de esta semana quiero advertir de un peligro que tienen los equipos de dirección. La mayor heterogeneidad de los equipos es buena porque da lugar a más puntos de vista y más opiniones. Esta heterogeneidad genera mayores conflictos a la hora de llegar a una decisión. El conflicto es bueno siempre que sea lo que se llama un conflicto cognitivo, es decir, un conflicto sobre el asunto que se está discutiendo. El peligro es cuando se llega al conflicto afectivo: cuando la diversidad de opiniones deriva en adversidad entre las personas. Es un peligro en el que es muy fácil caer. El sano conflicto en las ideas pasa al plano personal. Si un equipo de dirección cae en esta situación, el diálogo sereno desaparece y todo se convierte en una confrontación entre ganadores y perdedores. La calidad de las decisiones se resiente tremendamente.  El equipo deja de funcionar.

Saber discutir sobre un tema sin que se llegue a la confrontación en el plano personal es una habilidad directiva que no es fácil de poseer. Quizá más adelante hable de como se puede adquirir esta capacidad.

Tengo la alegría de comunicar a los blog-lectores que ha salido ya la segunda edición de mi libro «Iceberg a la vista, Principios para tomar decisiones sin hundirse«, del que es coautor Pablo Maella.  Para que lo compreis. Los que no lo habeis leido para que lo leais y los que ya lo habeis reido para que lo regaleis. En junio salió la edición italiana del libro.

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