Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Equivocarse


Hace pocos días se ha sabido que los responsables de custodiar el código de seguridad que permitía al presidente Bill Clinton activar el lanzamiento de misiles habían perdido dicho código y lo habían ocultado durante tres meses. La seguridad norteamericana había estado en peligro, remoto pero grave, durante todo este tiempo. Frecuentemente sucede  que cuando hacemos algo mal, en lugar de decirlo para que se pueda poner rápidamente remedio lo ocultamos confiando que el error pase inadvertido. Pero esta es una actitud muy arriesgada, pues normalmente las consecuencias de no atajar el problema al principio son mucho peores.

En muchas ocasiones los directivos facilitan esta conducta entre sus subordinados. Lo hacen cuando ponen mala cara ante los errores que comete su gente. Es de humanos cometer errores. Si al equivocarte lo que te espera es una reprimenda del jefe entonces los incetivos para ocultar el error son muy grandes. Un buen directivo debe saber que en su empresa va a haber cosas que salgan mal, y que es su trabajo conseguir que lo que sale mal se arregle. Si se penaliza cuando las cosas no suceden como estaban previsto, la gente ocultará los errores hasta que la situación sea insostenible. Pero entonces ya será demasiado tarde. Cuanto antes afloren los errores más fácil será ponerles remedio. Sea consciente de que en su organización habrá cosas que saldrán mal, y esté preparado para ello.

La semana que viene trataré el tema de la información a la hora de tomar decisiones, y propondré a los blog-lectores un experimento.

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