Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Pedro Sánchez y el déficit cero

PSOE

Leo hace unos días un titular de prensa «Sánchez vota cambiar la reforma de la Constitución de Zapatero«. Para los de fuera de España. Pedro Sánchez es el actual líder del Partido socialista en España. Dice la noticia que el líder del PSOE admite que, en su día, votó el déficit cero, pero que fue un error.

Evidentemente. Obligar a un país a tener déficit cero es un error y por razones elementales. Está claro que no se puede gastar más de lo que se ingresa. Pero esto es así en el largo de los años, porque hay periodos en que está justificado gastar más de lo que se ingresa y endeudarse para sufragar déficit.

En una familia de jóvenes recién casados que se quieren comprar un coche seguramente no lo podrán pagar de golpe. Lo lógico es endeudarse y pagar el prestamos del coche en los sucesivos años. Lo que esta familia no puede hacer es permanentemente gastar más de lo que ingresa y aumentar continuamente su deuda. Llegará un momento que los bancos ya no le prestarán. A lo largo de los años habrá periodos de superávit familiar que compensarán los periodos de déficit. Normalmente en edades maduras se ingresa más de lo que se gasta y se devuelve la deuda contraída anteriormente.

Pues lo mismo pasa con un país. Si se quiere construir una tren de alta velocidad, no se puede esperar a tener el dinero disponible. Nunca se tiene. El país se endeuda, construye el AVE y va pagando la deuda en los años sucesivos. Obligarse por ley a no tener nunca déficit es limitar innecesariamente el desarrollo de un país. Más lógico sería poner un límite a la deuda que el país pueda contraer. Hay épocas que por recesión económica o por necesidad de infraestructuras se necesita gastar más dinero del que se ingresa y otras épocas que sucede al revés y se pagan las deudas contraídas anteriormente.

Obligar por ley a no tener nunca déficit es tan absurdo como obligar a las familias a no pedir préstamos. Poco se puede avanzar así. Dicho todo esto, hay que añadir que no se puede gastar irresponsablemente y contraer unas excesivas deudas que pueden lacrar el desarrollo en años futuros. También añadir que hay que estar seguro de que las infraestructuras que se construyen son necesarias y que están dentro de las posibilidades económicas de un país. Lo que he defendido en este mensaje no debe entenderse como una licencia para derrochar.

Saludos y hasta el jueves que viene.

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