Menos mal. No me atrevía a expresar mi opinión por no parecer un bicho raro. Pero también el Papa Francisco ha levantado la voz diciendo que la libertad de expresión tiene unos límites.
Evidentemente estoy en contra de cualquier acto de terrorismo sea cual sea la causa que lo produce, pero también pienso que la libertad de expresión tiene como límite el respeto a los demás. Especialmente si hace referencia a las convicciones religiosas sean estas cualesquiera que sean.
Yo, os podéis imaginar, no soy musulmán. Soy católico y me parece que mofarse de las creencias de cualquier colectivo es algo deplorable. Y si a lo que se le falta al respeto es a una de las religiones más mayoritarias del mundo…
Alguien podrá argumentar «es que hay musulmanes que matan en nombre de la religión». Bien, que una mínima minoría de musulmanes malinterpretando el Corán actúen de esa manera no da licencia para ridiculizar las creencias de millones de personas de buena voluntad.
Si queremos que haya paz en las personas, en las familias, en las organizaciones y entre los pueblos lo primero que tenemos que hacer es respetarnos unos a otros. No quiero terminar el mensaje de esta semana sin dejar claras dos cosas que ya he dicho. Primero, que soy católico (y practicante). Y segundo que condeno cualquier acto terrorista del signo que sea. Hasta el jueves que viene.
