Muchas de las decisiones que se toman en las empresas, los que las toman saben de antemano que no es la mejor decisión. Sin embargo las toman para cubrirse las espaldas. A veces lo que razonablemente se ve como mejor comporta un riesgo y si sale mal la culpa se le echa al que tomó la decisión. Ante esta posibilidad mejor tomar una segunda opción, que aunque es menos ventajosa, uno queda cubierto de la responsabilidad ante el fracaso. Son las llamadas decisiones defensivas.
Yo ya sé lo que hay que hacer, pero para cubrirme las espaldas contrato a una consultora que avale que es precisamente esto lo que hay que hacer. Así si la cosa sale mal, yo estoy libre de responsabilidad. Si no hubiera contratado a la consultora, sería yo el responsable. Total, que se hace lo que ya teníamos pensado de antemano, pero habiendo pagado una buena suma en servicios de consultoría.
En US, país dado a los litigios, es costumbre que los médicos encarguen más pruebas y análisis de los necesarios, también para cubrirse las espaldas ante ulteriores litigios. La consecuencia es que la sanidad norteamericana está quebrada.
Un buen jefe debe saber esto y evitar que en su equipo se tomen este tipo de decisiones defensivas. Para ello ser conscientes de que hasta la mejor alternativa puede fracasar sin que sea responsable del fracaso el que tomó la decisión. Y debe crear un clima en su empresa en el que se valore el cómo se toma la decisión y no si la suerte a estado a favor o en contra.
Muchos ejemplos hay de decisiones defensivas que seguro compartiréis en vuestros comentarios. Hasta el jueves que viene. Yo ya estoy de vacaciones.
