Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Otra vez sobre listos y tontos

listo

Cualquier persona inteligente se pude hacer pasar por tonto, pero ningún tonto se puede hacer pasar por inteligente. A un tonto, dice mi buen amigo y antiguo alumno Carlos Abadía, se le reconoce enseguida: se cree muy listo.

Hacerse pasar por más tonto de lo que uno es tiene a veces sus ventajas. La gente de tu alrededor piensa que no te enteras de lo que está pasando y actúa con menos reservas. Bajan la guardia. Y es observando cómo actúa la gente cómo obtienes mucha información. Aprendes cómo tienes que tratar a cada uno. Y todo esto no es maquiavelismo. Es entender mejor el entorno en el que te mueves y manejarte mejor en este mundo.

Un tonto por mucho que lo intente nunca puede actuar más allá de sus posibilidades. Y cuando lo intenta, queda patente su estulticia. Y cuando hablo de listos y tontos no me estoy refiriendo grado de capacidad analítica que tiene una persona. Me refiero a la capacidad de una persona de entender por qué pasan las cosas que pasan. Personas con capacidad de captar las causas más profundas de las cosas. Ese es el inteligente.

He conocido personas con grandes capacidades analíticas y técnicas y sin el más elemental sentido de la realidad. Mucha gente confunde pensar con calcular. Hay grandes científicos que no tienen ni la más remota idea de lo que pasa a su alrededor. Hasta el jueves que viene.

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