Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

¡Qué difícil es ser coherente!

incoherencia

Admiro a las personas coherentes. Son los que mantienen sus argumentos tanto si le llevan a unas conclusiones que les benefician como si le llevan a conclusiones que les perjudican.

Cuando otros tardan mucho en hacer algo es que son lentos. Cuando tardo yo es que estoy muy ocupado. Cuando otros hacen algo que no se les había dicho, se están pasando. Cuando lo hago yo es que tengo iniciativa. Cuando otros mantienen sus posturas es que son tozudos. Cuando la mantengo yo es que soy una persona con convicciones. Cuando otros progresan es que tienen suerte. Cuando progreso yo es que trabajo duro.

Pasa en la actividad política, pero también en muchos otros ámbitos de la vida. Cuando un político está en la oposición suele decir que es catastrófico todo lo que está pasando por falta de liderazgo de los que están gobernando. En cuanto pasa a gobernar, el juicio sobre la misma situación cambia de repente y pasa a “no puede ser de otra manera”. ¡Qué difícil es ser coherente!

Es muy fácil, y de personas poco serias, utilizar unos argumentos cuyas conclusiones le favorecen, pero luego utilizar los argumentos contrarios para no llegar a conclusiones que les perjudican. Siempre se salen con la suya.

Una vez mantuve una desagradable conversación con una persona que mantenía en la misma conversación una cosa y su contraria, dependiendo si abordábamos un aspecto u otro del asunto que estábamos tratando. ¡Qué difícil es ser coherente! Hasta el jueves que viene

Salir de la versión móvil