Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

El imperio de la frivolidad

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Han aparecido esta semana dos noticias en la prensa española que me han dejado pasmado. El gobierno anuncia que prohibirá en el año 2040 los coches de gasolina y diésel. Podrán circular solo los eléctricos.

Menuda imprudencia. En primer lugar, ¿cómo pueden asegurar una ley que entrará en vigor dentro de 22 años? Pues no habrá habido para entonces cambios de gobiernos, de opiniones, de datos, etc, para que en cualquier momento de estos 22 años salga una ley revocando esta futura prohibición. En segundo lugar, ¿quién asegura que las baterías para los coches eléctricos no requerirán unos metales (litio por ejemplo) que solo se encuentren en unos pocos países, y que pasemos vivir de una dependencia del petróleo a una dependencia de un material mucho más escaso?

Con el actual debate de la contaminación de los coches diésel está cayendo sustancialmente la venta de coches, ralentizándo la economía en un sector tan importante, al menos en España.

Esta noticia me parece simplemente una frivolidad sin grandes consecuencias, pues cuando se pase de moda el tema quedará en el olvido. ¡Quién sabe lo que pasará de aquí a 22 años! Lo que me parece más serio es la otra noticia que quiero comentar. También aparecida esta semana. Pues resulta que el gobierno plantea dar el título de bachillerato aún con una asignatura suspendida. Y la sorprendente razón que ha aducido nuestra brillante ministra de educación es que «El peor castigo que puede tener una persona es la rebaja de la autoestima». Para que no se frustren los chicos que no tienen capacidad para el estudio se les da un título que no implica que tengan las competencias y conocimientos necesarios que confieren ese título.

Tener el título de bachillerato en España ya no valdrá nada, porque no garantiza que se posean las capacidades que el título otorga. Menuda faena para aquellos que obtienen ese título superando todas las asignaturas. Los equiparan a los que no las han superado. ¿De qué autoestima está hablando la señora ministra? Frustración tendrán esos chicos cuando vean que no pueden ejercer esas profesiones que requieren el bachillerato. Que estudien otra cosa o adquieran una capacitación para la cual sí que estén dotados. Toda persona sirve para algo, y será más feliz y sacará más provecho si se dedica a esas cosas para las que sirve, y no si tienen un título ficticio que no refleja la formación que tiene.

¿Nos hemos vuelto locos o es que ya lo estábamos desde el principio? Hasta la semana que viene.

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