En el primer capítulo del libro cuenta Cervantes que el Quijote “se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio”. Ojo, después de estar tres meses hablando de la misma cosa y sólo pensando en la misma cosa, sin nada más que hacer, nos vaya a pasar a muchos lo mismo que a Don Quijote.
Lo digo porque veo actitudes excesivamente exageradas. Gente que increpa a otros otorgándose el derecho a juzgar lo que hacen los demás. El otro día iba por la calle sin mascarilla, siempre a más de dos metros de distancia del resto de la gente. Me crucé con un matrimonio y la señora me reprendió indignada, que por qué no llevaba mascarilla. Vecinos que durante el confinamiento han protestado porque alguna familia salía con los niños. Eso sí a los perros hay que cuidarlos mucho.
Ojo no nos vayamos a volver locos cómo D. Quijote. Procuremos cuanto antes llevar una vida normal y pronto olvidaremos todo. Pero no a la nueva normalidad, como se dice ahora, sino a la normalidad de siempre, a la de toda la vida, a la de hace 5 meses. Ojo, no nos autoinduzcamos conductas raras. Los problemas pueden generarse porque nos autosugestionemos con ellos. No digo que no haya que tener cuidado de no contagiarse y de no expandir el virus. Pero no nos pasemos, que nos vamos a volver locos. Espero que los comentaristas del blog no se me vuelvan a echar encima como hace dos semanas. Pero estoy preparado. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de hace unos años.
