Ya he comentado en anteriores mensajes que, tras un final del siglo XX calmado y con buenas expectativas, encaramos un siglo XXI lleno de optimismo y oportunidades. Pero poco duraron esas buenas perspectivas. En el año 2001 surgió de repente el terrorismo islámico. En 2008 una recesión como nunca habíamos imaginado. Luego la crisis sanitaria, después la guerra de Ucrania ¿Qué será lo próximo?
En un programa del IESE en el que di clases la semana pasada dirigido a miembros de consejos de administración, aventuré que la siguiente gran crisis podría ser el apagón causado por un ciberataque masivo, como el que no ha habido ninguno hasta ahora. Pero la realidad me sorprendió. La crisis del banco del Silicon Valley arrastró a otro banco europeo, que tuvo que ser protegido por su gobierno con una infusión de fondos. No se sabía si iba a haber efecto contagio en otros bancos. Parece que no, pero vete a saber qué pasará dentro de un mes. ¿Se ha arreglado el problema o esto ha sido un parche que lo único que hace es retrasarlo? No se sabe, pero el impacto de la actual subida de los tipos de interés todavía no se ha manifestado en toda su plenitud. A ver qué pasa.
Total, que la economía mundial parece subida a una montaña rusa llena de sorpresas. Todas las cosas están tan dependientes unas de otras, la famosa globalización, que los problemas que surgen fácilmente alcanzan dimensiones mundiales. Alerta a ver cómo se desenvuelve las incertidumbres y complejidades actuales. Y atención al ciberterrorismo. Hasta el jueves que viene, que intentaré mostrar os aspectos positivos de la situación actual, que son muchos.
