Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Todo lo que pasa, pasa por alguna razón

Este es un principio básico que creo que viene de Aristóteles. Todo lo que pasa pasa por alguna razón. El pasado 17 de junio, recién convocadas las elecciones generales en España, publiqué en un artículo en la prensa que el Partido Popular ganaría las elecciones pero que el presidente del gobierno volvería a ser Pedro Sánchez. También en otoño del 2016 auguré que Trump ganaría las elecciones en Estados Unidos. De esto no dejé constancia escrita, pero si que lo recuerdan muchos amigos.

Y me preguntan Miguel Angel ¿cómo pudiste acertar? Pues muy sencillo. Todo lo que pasa, pasa por alguna razón. Cuando se suspende un examen, se suspende por alguna razón. Porque no he estudiado, porque el profesor me tiene manía, porque ese día me dolía la cabeza, porque me pillaron copiando, o por cualquiera que fuera la razón. Pero siempre hay, por lo menos, una razón.

Basta observar la realidad, observar relaciones de causas y efectos, entenderlas, y cuando se ve una causa se puede predecir el efecto. Pero para eso hay que ser buen observador. Además, no todas las causas y efectos se pueden captar. Algunas están muy ocultas. Esto es lo que da lugar a la incertidumbre. Y cuando actúan esas causas que no se pueden conocer, se dice que ha habido suerte, si las causas han jugado a nuestro favor, o mala suerte si han jugado en contra.

Pero las causas que se pueden observar facilitan el saber qué es lo que va a pasar. Siempre con un margen de error, porque siempre pueden actuar esas causas imperceptibles. Pero si observáramos más cuidadosamente el mundo quizá nos llevaríamos menos sorpresas. Si no tratas a tus empleados como personas, es fácil predecir lo que va a pasar en tu empresa. Consejo: observar la realidad y pensar. Pensar. Si pensáramos más nos llevaríamos menos sorpresas y controlaríamos mejor las situaciones.

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