La semana pasada comenzamos en el IESE un nuevo curso del Global EMBA. Es uno de nuestros programas más internacionales, con alumnos procedentes de numerosos países. Esta es la décima edición del programa, que empezamos en 2001. Yo he dado clase a todas las promociones. La impresión que tengo es que los graduados de nuestro Global EMBA están encantados con el IESE y con el programa.
Ahora viene lo del benchmarking. Cada vez que oigo esa palabra me pongo nervioso. Casi tanto como cuando oigo hablar de incentivos. Se dice que las compañías tienen que hacer benchmarking: aprender de las prácticas de las mejores empresas de su sector e incorporarlas a su actividad habitual. En mi opinión este es uno de los caminos más eficaces hacia la mediocridad. Es renunciar de partida a ser una de las mejores empresas del sector. Es ir siempre a remolque de las demás. Si todos imitan las mejores prácticas, esas supuestas mejores prácticas acaban siendo patrimonio común de todas las empresas, dejan de ser fuente de excelencia y pasan a ser condición indispensable para sobrevivir.
Hacer del benchmarking uno de los pilares de una compañía es seguir una estrategia de supervivencia. Es renunciar a tener personalidad. Una compañía lo que tiene que hacer es desarrollar su competencia distintiva. Desarrollar aquellas competencias que le hacen a uno ser lo que es y distinguirse de los demás. Una competencia distintiva que sea difícil de imitar y por tanto no susceptible se ser «benchmarkeada». Los que hacen del benchmarking su práctica central acaban quedándose solo con lo que se puede imitar de los demás. Solo pueden aspirar a la mediocridad.
¿Las empresas tienen que hacer benchmarking? Sí, pero como aprendí de Manolo Velilla, para saber si hay algo que podrían hacer mejor, no para configurar lo que va a ser la compañía. Y conectamos con nuestro Global EMBA. Cuando yo dirigía el programa ¿hacíamos benchmarking? Pues sí. Mirábamos lo que hacían en programas similares otras escuelas de negocios, pero por supuesto para ver si nos faltaba algo, no para determinar lo que teníamos que ser. Hasta el próximo jueves, que ahora tengo clase con …los del Global.
