Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

El jefe se está pasando

el jefe se pasa

Algunos directivos tienen una tendencia a actuar como si pudieran disponer de sus empleados para todo lo que necesiten. O por lo menos exigen de sus empleados en ambitos más allá de lo que la relación profesional requiere. Esto va desde dar por supuesto horarios más allá de lo estipulado como exigir actuaciones profesionales que superan las capacidades del empleado y que no eran esas actuaciones para las que se le contrató. A veces lo que sucede es que no se le dan los medios necesarios para realizar lo que se le pide y «que espabile».

No importa. Parece que una vez contratado se le puede exigir cualquier cosa. Esto es una falta de respeto hacia el empleado, que por muy subordinado que sea no deja de ser persona digna de ser respetada y tratada con justicia. Esto puede suceder sin mala intención por parte del jefe. Que va pidiendo cada vez un poquito más, y llega un momento que lo que está pidiendo es mucho más de lo estipulado. Un jefe así tiene que pararse a reflexionar y ver si inconscientemente está exigiendo a su gente en ámbitos más allá de lo que debe exigir.

Otras veces este trato es fruto de una prepotencia chulesca por parte del jefe que piensa que por ser jefe puede tratar a sus subordinados como le da la gana. A veces sucede que como el jefe sabe que el empleado necesita ese trabajo y dificilmente va a encontrar otro puesto, especialmente en los momentos actuales, este jefe piensa que puede tratarle de cualquier manera. Incluso que su subordinado todavía tiene que estarle agradecido. En una situación así el principal perjudicado es el mismo jefe. Tendrá grandes insatisfacciones en su vida, fruto de su modo de actuar. y quizá viceversa, su modo de actuar puede ser fruto de no soportarse a sí mismo.

En cualquier caso reflexiona qué tipo de jefe eres y corrige si detectas que tienes algo que corregir. Hasta el jueves que viene y gracias por seguir el blog.

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