Escribía hace unos meses que me da la impresión que vivimos la vida demasiado deprisa. Que vamos muchas veces innecesariamente estresados. Si nos paráramos un poquito todo iría mejor. Algo que está en manos de todos hacer es pedir las cosas por favor y dar las gracias.
A mi me gusta hacer experimentos para ver cómo reacciona la gente, y es impresionante. Siempre que cojo un avión, que últimamente es muy pocas veces, a la persona que se encarga de coger las tarjetas de embarque empiezo dándole los buenos días y termino dándole las gracias. Son muy animantes las caras de sorpresa y agradecimiento que ponen. Me despiden con una sonrisa que es muy gratificante. En una ocasión un agente que estaba a cargo del detector de metales me contestó: llevo toda la mañana aquí y es usted la primera persona que me dirige la palabra. Se le veía muy agradecido.
Dar las gracias y pedir las cosas por favor cuesta muy poco y puede alegrar a las personas un rato. Con esta actitud se les comunica que se les valora como personas. Que se les distingue de una máquina. Decía un profesor del IESE del que yo aprendí muchísimo que le bastaba ver cómo un directivo trataba a la recepcionista de su empresa para calibrar la calidad del directivo y de la empresa.
En el lugar donde trabajas, si a una persona la saludas cada vez que te la encuentras, y mejor si te diriges a ella por su nombre, a esta persona le podrás pedir cualquier esfuerzo que lo hará. Si ignoras a tu gente en el día a día no te extrañes que la gente te rehuya. Con muy poquito esfuerzo podemos hacer la vida agradable tanto a las personas que trabajan con nosotros habitualmente como aquellas que nos prestan un servicio esporádicamente en una estación de tren o en una tienda.
Como sabeis, cada mes publicamos el Índice IESE de Incertidumbre Económica. El pasado mes de junio se disparó. Subió 39 puntos situándose en 153 en una escala 0 – 200. Os dejo un video donde se explica este índice. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones para los que las empeceis.
