
Yo creo que es debido a que muchos directivos tienen una visión compartimentada de la empresa. Por un lado todos quieren tener empleados satisfechos y comprometidos. Nadie dice lo contrario. Incluso se establecen políticas de recursos humanos con el objetivo de hacer la vida del empleado más agradable. Sin embargo a la hora de planificar la acción parece que, sin mala intención pero con una gran ausencia de visión unitaria, se olvidan de cómo afectan esas acciones a los empleados y se piensa exclusivamente en los resultados.
Yo creo que hay más insensatez que mala intención, aunque de todo hay. Este incongruente modo de actuar se da más en las decisiones en el ámito empresarial. En las decisiones personales uno es más cuidadoso y se tienen en cuenta múltiples factores. Parece como si la realidad empresarial fuera solo una realidad económica en donde las personas son meras circunstancias.
Mi consejo es que al tomar decisiones en el ámbito empresarial consideres otras dimensiones más allá de los resultados inmediatos de tus acciones. Parece trivial, pero no lo es tanto a juzgar por lo poco que se hace. Creo que para esto están más capacitadas las mujeres que los hombres. Pero ya hablaré en otra ocasión de la diferencia en el modo de dirigir entre hombres y mujeres.
La semana pasada impartimos en el IESE un curso de tres días sobre Toma de Decisiones del que tanto profesores como participantes quedamos muy contentos. Hasta el jueves que viene.