Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Ser o parecer

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Al parecer el nuevo símbolo de estatus es realizar una tarea profesional que te haga estar muy ocupado y continuamente pendiente de asuntos y sin diferenciar el tiempo de ocio y descanso del tiempo de trabajo, por lo interesante que resulta el trabajo que se desempeña.

Esto es lo que comenta un artículo de Luis Jiménez en La Vanguardia este pasado domingo, haciéndose eco de una investigación llevada a cabo por tres profesoras de tres escuelas de negocios norteamericanas (ni más ni menos que de Columbia, Harvard y Georgetown, en Nueva York, Boston y Washington)

Por lo que dice La Vanguardia, en la investigación dicen que antes el estatus social y la imagen venía dada por los bienes materiales que se poseían; posteriormente fue el disponer de calidad de vida teniendo un trabajo que te permitía dedicar tiempo a la familia y al ocio. Parece que ahora el estatus es tener un trabajo omnipresente en tu vida y estar continuamente haciendo cosas.

A mí todo esto me da mucha pena. Mi colega del IESE Pablo Fernández a esto le llamaba poseer mucha energía cinética. Y me da mucha pena porque estos criterios valoran a la persona por cosas externas a ella. Yo creo que toda persona vale por el simple hecho de ser persona. Y desde este punto de partida, las diferencias están en cómo es una persona, es decir las virtudes que tiene. El egoísmo del que hablaba la semana pasada.

Digo virtudes y no inteligencia, porque la inteligencia de una persona no es mérito ni demérito propio. En cambio el grado de virtud que tiene, lealtad, justicia, responsabilidad, laboriosidad, sociabilidad, humildad, etc. es algo que está al alcance de todo el mundo. Basta con esforzarse por adquirir esas virtudes, y eso sí que depende de cada uno de nosotros.

Además a corto plazo quizá sí que brille una persona por su estatus o por lo que posee. Pero este brillo es efímero. Depende de las modas de lo que se está socialmente valorado en cada momento. En cambio el desarrollo como persona, la adquisición de virtudes es lo que nos hace valer con independencia de lo que otros valoren. Hasta la semana que viene.

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