Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Más sobre Impuestos

El otro día me llegó una carta de la Agencia Tributaria Catalana. Susto ¿Qué impuesto se me habrá olvidado pagar y con qué recargo me vendrá? Pues no, nada de eso. Estoy en paz con todas las haciendas locales, de la comunidad autónoma y estatales. Me anunciaban un nuevo impuesto por las emisiones de CO2 de mi coche.

Si lo que se pretende es recaudar más impuestos, eso es síntoma de incompetencia como gestor. Gestionar una comunidad subiendo por decreto los impuestos es muy fácil. Consiste solo en gastar y gastar lo sabe hacer cualquiera. Competencia gestora es saber gestionar bien con recursos limitados. Si a la primera necesidad que le surge a un responsable público lo único que se le ocurre es recaudar más, es que es un mediocre. Eso se le ocurre a cualquiera.

Puede haber una segunda razón para ese impuesto al CO2. También discutible, pero que se puede argüir: paliar los efectos de la contaminación. En ese caso, ya digo discutible, pero aceptable, la solución de gravar no parece muy afortunada. El rico puede permitirse el lujo de cambiar de coche con frecuencia, tener el más moderno y el más eficiente en emisiones. El rico no paga impuestos. En cambio, el que no tiene recursos para cambiar de coche, es a ese al que le aumentan los impuestos. Si uno tiene un coche viejo normalmente no es porque no le gusta tener coches nuevos. Es porque no puede permitírselo.

En definitiva, estamos acribillados a impuestos. Nuestros gobernantes no saben gobernar la escasez. Solo saben gestionar la abundancia. Eso lo hace cualquiera. Hasta el jueves que viene.

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