Se ha dicho que la gran depresión que siguió al crash bursátil de 1929 y que duró toda la década siguiente fue tan intensa y tan duradera por la mala política económica llevada a cabo por las autoridades de entonces. Se restringió el crédito, no inyectó dinero en la economía y todo se paralizó. Fue, paradójicamente, el inicio de la segunda guerra mundial lo que puso en marcha una década después la actividad económica. Había que dotar al ejercito norteamericano de material y de tecnológía.
Lo que se aprendió de la Gran Depresión fue que las crisis se superan inyectando los bancos centrales dinero a la economía, facilitando el credito e impulsando proyectos. 80 años después parece que se han olvidado estas lecciones y se intenta superar la crisis actual ahogando más la economía, con recortes presupuestarios y paralización de proyectos. Precisamente el error que se cometió en los años 30.
No digo que no hubiera que hacer ningún recorte. Todos los gastos innecesrios que había -que eran muchos- había que suprimirlos. También había muchas infraestructuras y proyectos que se sabía que iban a ser infrautilizados, pero todo pueblo quería tener su aeropuerto. Todas esas cosas había que atajarlas. Pero esas y no más. No se puede ahogar la actividad económica productiva, necesaria para crecer y generar empleo.
Se está exigiendo reducir tremendamente el déficit público en un plazo record. Esto ahoga la economía. Así está siendo más difícil salir adelante. Los primeros síntomas de la crisis empezaron a manifestarse en 2007, fue en 2008 cundo ya fueron patentes y 2009 y 2010 los años más difíciles. Cuando se iniciaba la recuperación en 2011 vinieron las restricciones presupuestarias que han vuelto a frenar la economía. Estados Unidos ha seguido una política económica más laxa y está creciendo. En Europa se han olvidado las lecciones aprendidas hace 80 años.
Pesimista ha salido el último post del año. El primero que publique en 2013 será alrevés, expondré las muchas posibilidades que se nos presentan en el año entrante. De momento hasta el año que viene y ¡Feliz 2013!
