Algo elemental en la toma de decisiones es que al hacer algo el coste de hacerlo no debe ser superior al beneficio que se consigue. Cuando uno compra un seguro la prima que paga nunca debe ser superior al valor de lo asegurado. Cuando se busca información para decidir mejor, el coste de esta información no debe ser superior al valor que aporta. Del mismo modo el coste de controlar algo no debe ser superior a lo que se consigue controlándolo.
Las burocracias colapsan precisamente por eso, porque pretendiendo tenerlo todo controlado asumen unos costes siempre en aumento hasta hacerse insostenibles. Pasó en la Rusia comunista y acaba pasando en toda sociedad en el que el estado pretende estar omnipresente en la vida de sus ciudadanos. Pasa también en las empresas dirigidas por controladores más preocupados en que cada uno haga en cada momento lo que está dispuesto que haga en vez de centrarse en conseguir objetivos comunes.
¿Y qué tiene que ver todo esto con el ébola? Pues que me parece que en esto también hemos equivocado los objetivos y por tanto los medios para tratar el problema. El objetivo debe ser el tratamiento de las personas que hayan podido contraer la enfermedad y evitar que se propague, y lo que parece que están haciendo los responsables de tratar el asunto es emplearse a fondo en demostrar que ellos no tienen la culpa y que los culpables son otros. Así se despilfarran muchos recursos y esfuerzos.
Punto de reflexión: piensa si en lo que haces a diario no puedes simplificar algo y hacerlo más sencillo. Cambiando de asunto, estoy pensando en organizar otra reunión de blog-lectores como hicimos hace un par de años. No sé si estaréis interesados. Hasta el jueves que viene.
