Icono del sitio Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Tonto y terco

Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Salir de la versión móvil