Tonto y terco

Relacionado

Huella del odio y de la polarización

Se ha anunciado en España la puesta en marcha de una herramienta que pretende medir la “huella del odio” en redes sociales. La intención puede parecer buena, pero plantea una pregunta inquietante: ¿quién decide qué es odio? Reflexiono sobre la tentación de controlarlo todo… y sobre por qué la verdadera solución empieza en la educación.

Inteligencia artificial y ética

En el mensaje de hoy del blog hablo de que muchos aspectos relacionados con la inteligencia artificial se presentan como una “cuestión ética”. Privacidad de datos, ciberseguridad, propiedad intelectual, sesgos de los algoritmos…Pero ¿son realmente problemas éticos? Quizá estamos usando la palabra ética con demasiada facilidad y poco rigor. Espero tus opiniones en el blog.

Inteligencia artificial: innovación y obsolescencia

En el mensaje de esta semana en el blog hablo de que la inteligencia artificial está transformando profesiones enteras. El reto no es solo tecnológico. Es directivo. ¿Cómo incorporar la IA sin dejar atrás a quienes han dedicado su vida a la empresa? La tecnología es imprescindible. Pero la persona sigue siendo el centro. Cuestión compleja de abordar

Gobernar es más que anunciar medidas

En el mensaje de esta semana hablo de la subida del Salario mínimo interprofesional. Subir salarios es algo deseable. Pero los salarios los pagan empresas reales, muchas de ellas pequeñas. A la hora de legislar hay que contemplar todas las consecuencias de lo que se decide. Gobernar no es algo más que anunciar medidas populares.

Indignación

La semana pasada hubo una orden de suspender un montón de actividades en Cataluña por la amenaza de unos vientos muy fuertes. En el mensaje de esta semana planteo si esto es una protección necesaria o exceso de intervención. Cuando las autoridades asumen toda la responsabilidad, ¿qué espacio queda para la responsabilidad personal? Espero tus opiniones.

Share

Hace unos años me topé en la vida con un tonto terco. Aprendizaje, tratar lo menos posible con este tipo de personas. El individuo en cuestión se empeñaba una y otra vez que había una cosa que no se podía hacer porque tenía un inconveniente. Era incapaz de darse cuenta que los inconvenientes de las alternativas eran aún mayores y no se podía razonar con él y hacérselo ver. Era tonto y terco.

Al respecto tengo que decir dos cosas. La primera que a todas las personas hay que intentar ayudarlas. También a los tontos tercos. Pero llega un momento que si no se puede hacer más mejor no tratar muchos asuntos con esta persona para que no te complique la vida. Pero siempre después de haber intentado ayudarle.

La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados.

Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

Website |  + posts

Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

¿Buscas elevar la mirada estratégica de tu equipo? Si deseas una intervención que genere un impacto duradero, explora mis conferencias y talleres de alto impacto o conversemos directamente sobre cómo podemos colaborar.

¿Te interesa agendar una de mis conferencias magistrales?: https://miguelarino.com/oferta-de-conferencias


Descubre más desde Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

12 COMENTARIOS

  1. «Honradamente creo que esta persona de la que hablo era más tonto y terco que yo. Pero admito que puedo estar equivocado.»
    Decia San Ignacio que «si no tengo humildad, nada soy». Tu humildad tambien es un ejemplo!!

  2. Yo creo que a los tontos tercos, si no entran en razón, y tras preguntar a los demás colegas si todos comparten nuestra opinión sobre esa persona… hay que darle una lección. En caso contrario puede producir un desgaste insoportable en las personas y equipos.
    Es muy difícil colaborar con tontos-tercos, porque son un obstáculo insufrible en la vida y en la empresa. Los problemas se enfrentan de raíz, y éste es uno de de ellos.

    • Efectivamente Anónimo. Por eso digo que si después de intentarles ayudar no se consigue nada, hay que intentar alejarse de ellos para que no te compliquen la vida.
      Gracias por participar y saludos,
      Miguel Angel

  3. Si… y cuando el «tonto terco» tiene poder ó es el jefe……. ¿Cómo lidiar ese toro?. Ni puedes evitar la interacción, ni que los efectos de sus acciones te alcancen

  4. “La segunda cosa es que cuando vemos un defecto en una persona lo primero que hay que preguntarse si no tenemos nosotros también ese defecto. Preguntarse si no soy yo más tonto y terco que mi interlocutor. Y actuar en consecuencia. Así evitaremos ser injustos con las personas y hacer juicios equivocados”.

    No hay virtud sin humildad.

    Un saludo cordial.

  5. Hola Miguel Angel,

    Muy interesante. Una puntualización: en muchos casos creo que es más correcto decir terco-tonto. Pienso que la terquedad pesa más en general, al menos por mi experiencia.

    Yendo al fondo de la cuestión, creo que son muy importantes los intereses y las motivaciones del terco-tonto. No es que sea alguien que no está capacitado, sino que muchas veces intereses y motivaciones hacen que los criterios para su toma de decisiones estén sesgados, sean incoherentes o no busquen el bien común (o simplemente distintos de los nuestros)

    Por último, creo que nadie tiene la razón al 100% y debemos tener humildad para escuchar al otro y tratar de entender lo que dice, sobre todo el contenido o sustancia.

    Es verdad que cuando te juegas un puesto de trabajo, la viabilidad de una empresa, tu prestigio profesional o que un proyecto acabe bien o mal, deberás ser tajante y muchas veces esto implica cortar con el terco-tonto y «pasar» de él. Sobre todo porque en muchas ocasiones tampoco él tiene la humildad ni la inteligencia suficiente para establecer una relación de cooperación y tomar en consideración lo que tú estás argumentando, aunque sea haciendo un «challenge» a nuestros argumentos.

    Un saludo,

    Paco

  6. Peor que un tonto terco, es un tonto, terco y con iniciativa.
    Emprenden proyectos desastrosos y su iniciativa hace que muchos «lideres» les respalden sin entender sus necias ideas.

    • Totalmente de acuerdo. Afortunadamente, la persona de la que hablo en el post no tenía mucha iniciativa. Pero el tonto terco con iniciativa es un peligro constante al que hayque tener atado corto.
      Gracias y saludos,
      Miguel Angel

Deja un comentario

Artículo anterior
Artículo siguiente

Descubre más desde Toma de Decisiones Miguel A. Ariño

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo