Hay personas de las que se dice que tienen un sexto sentido. Que captan cosas que otros no captan. Que tienen intuiciones. Yo creo que no tenemos un sexto sentido, que los sentidos son cinco, los tradicionales. Creo que esos de los que se dice que tienen un sexto sentido son sencillamente personas inteligentes.
Una persona inteligente es una persona que sabe captar relaciones de causa efecto. Es la persona que sabe por qué pasan las cosas que pasan. Hay relaciones de causa efecto que son superficiales y otras más profundas. Si llueve y las calles están mojadas, es muy sencillo relacionar que las calles están mojadas porque llueve. Cualquiera lo entiende. Sin embargo, intuir porqué una persona está actuando del modo que actúa no es tan obvio, pero siempre hay una o varias razones por las que una persona actúa como actúa. Las personas inteligentes saben captar estas causas. Y cuanto más profundas son las causas que una persona es capaz de captar más inteligente es.
Es frecuente pensar que una persona inteligente es la que sabe hacer cosas complejas. No, el que sabe hacer cosas complejas es un experto. Diseñar un cohete es de expertos. Hay que saber mucho, y mucho de cosas técnicas. Pero esa persona puede ser un verdadero patoso relacionándose con otros, no sabiendo cómo actuar.
Se puede ser muy inteligente y no tener estudios, ni tener capacidad para realizar estudios medianamente avanzados, y sin embargo ser muy inteligente. Saber captar por qué pasan las cosas que pasan. Juan Antonio Pérez López, profesor del IESE del que yo he aprendido mucho y del que ya he hablado en otras ocasiones, solía decir que no hay nada más eficaz que saber por qué pasan las cosas que pasan. Y no hay nada más ineficaz que no saberlo.
A veces me he encontrado con personas perplejas que no se explicaban alguna situación, cuando era evidente la razón de esa situación. Cuando una persona de este tipo ocupa un cargo de dirección en una organización es un desastre. Hasta el jueves que viene.
