Siguiendo con el mensaje de la semana pasada, decíamos que las empresas pueden clasificarse en dos tipos: aquellas cuya finalidad es ganar dinero o aquellas cuya finalidad es ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real y como consecuencia de ello ganan dinero. También decíamos que hay dos tipos de empleados, aquellos cuya única razón por la que trabajan es por ganar dinero y aquellos que van a trabajar para cualificarse, ganarse la vida y ser útiles con lo que hacen.
En el mensaje de la semana pasada abordamos la situación de una empresa concebida solo para ganar dinero y un empleado cuyo único interés es ganar dinero. Pero ¿qué pasa cuando una empresa tiene como único interés ganar dinero, y un empleado está intentando ser útil y cualificarse además de ganarse la vida? Pues que el empleado estará frustrado. Verá cómo se pueden hacer muchas cosas en favor de los clientes, que la empresa no valora e incluso muchas veces penaliza.
Frustrado porque sus esfuerzos por cualificarse ni serán fomentados ni valorados por la empresa. Este empleado acabará marchándose de la empresa si tiene alternativas. Y si no las tiene no tendrá otro remedio que quedarse muy a disgusto. La empresa estará infrautilizando las posibilidades de este empleado y a la larga se estará quedando solo con la gente que trabaja por dinero, generándose la situación que describíamos la semana pasada.
¿Qué pasa si es al revés, que la empresa está empeñada en satisfacer las necesidades de sus clientes lo mejor posible, y un empleado solo está interesado en el sueldo que gana? Pues que mientras ese empleado haga bien su trabajo todo puede funcionar. El empleado no participará del entusiasmo de la empresa por ofrecer un buen producto, pero mientras haga bien su trabajo algo está aportando a la empresa. Por supuesto si un día ese empleado deja la empresa, basta con encontrar otro con la capacidad técnica suficiente para reemplazarlo. Lo cuál en general no es muy difícil, salvo que el empleado sea muy cualificado.
Pero si este empleado hace cosas que van en contra de la misión de la empresa, si traspasa líneas que la empresa no está dispuesta a traspasar, entonces hay que desprenderse de esta persona. Es un cáncer que lo mejor es extirpar cuanto antes sin importar lo técnicamente valioso que sea ese empelado. Es más si es muy valioso, despedirlo es una manera que tiene la empresa de comunicar su innegociable compromiso con sus valores.
La semana que viene comento la última de las relaciones empresa empleado. Hasta el jueves que viene.
