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Datos y Opiniones en la Toma de Decisiones

septiembre 14, 2017 11 comentarios

economiaEn la portada del periódico económico que suelo leer veo un titular que dice “Alerta en la economía por la tensión en Cataluña”. En la misma portada a la derecha pone “El Ibex sube un 1,91% en su mejor sesión desde abril”. En las páginas interiores el titular de un artículo dice “las salidas a bolsa anuncian un año record en mercado de capitales”. En otra página dice que el euro está fuerte.

¿En qué quedamos? ¿hay tensión e incertidumbre económica o las aguas están calmadas? Pues como siempre es mejor acudir a los datos que dejarse llevar por impresiones. Desde el año 2010 publicamos cada mes en el IESE lo que llamamos el Índice IESE de Incertidumbre Económica. Y lo que dice ese índice es que ahora la incertidumbre económica está bajo mínimos.

Es más, observando los movimientos de ese índice se puede muy bien ver que los avatares de la política española no tienen ningún impacto en la incertidumbre de nuestra economía. Por el contrario, es la situación económica más allá de nuestras fronteras la que provoca la mayor o menor incertidumbre en España.

Me explicaré. Cuando hace un año nuestro actual presidente de gobierno en España, Mariano Rajoy, se negó a intentar formar gobierno aduciendo que no contaba con los apoyos necesarios, ni la bolsa, ni el bono español, ni el precio del petróleo, ni el tipo de cambio del euro sufrió la más mínima variación. Al igual que cuando Pedro Sánchez intentó fallidamente formar gobierno, o cuando un partido separatista catalán tuvo en vilo la formación de un gobierno en Cataluña, lo que provocó que el que aspiraba a seguir siendo presidente, Artur Mas, tuviera que desistir de sus aspiraciones.

Por el contrario, la semana que China devaluó tres veces su moneda en el verano del 2015, o cuando surgieron rumores de un frenazo en la economía mundial tanto en verano del 2015 como a principio del año 2016, fue entonces cuando la bolsa, el petróleo, los tipos de cambio y los bonos de los países presentaron grandes turbulencias.

No, no es la situación política interna de España la que genera incertidumbre económica, sino lo que pasa fuera de nuestras fronteras. Un error clásico en la toma de decisiones es basar las decisiones en opiniones y no en datos. Cuando hay datos hay que usarlos. Hasta el jueves que viene.

Castigar

Unión EuropeaSe ha hablado últimamente en la prensa de la posible multa de Bruselas a España por no haber cumplido con los objetivos del déficit marcados por la Unión Europea. Un montón de prestigiosos economistas españoles han salido al paso indicando que en este caso una multa-castigo sería inapropiada. Al final ayer se supo que no habrá tal multa.

Yo también estoy de acuerdo con todos estos economistas. Cuando hemos tenido una profunda recesión, no se puede esperar que nuestros ingresos y gastos estén equilibrados, o que registren un déficit muy moderado. Esto habría ahogado más nuestra economía y la crisis hubiera sido más larga y profunda de lo que ya lo fue.

Ya vendrán (están viniendo) épocas de vacas gordas, donde una mayor actividad económica generará mayor empleo y mayores beneficios empresariales, lo que dará lugar a una mayor recaudación de impuestos y a una disminución del déficit. Pero désenos tiempo para lograrlo.

Este hecho me da pie para hablar de los castigos. Las razones para imponer castigos pueden ser varias. Una es para defendernos de un malhechor. Una sociedad mete en la cárcel a un asesino para defenderse de él, para que no mate. Otra es para ayudar a mejorar. Unos padres castigan a un hijo que ha sacado malas notas a quedarse los sábados en casa a estudiar sin salir con los amigos, para que este hijo estudie, y para que vea que si no estudia no tendrá recompensa el fin de semana. Quizá así puede conseguirse que estudie (no sé si este es un método válido porque no trato con adolescentes, pero sirva simplemente el ejemplo)

Pero nunca un castigo debe imponerse por venganza. La venganza genera odio, malestar y represalias y no conduce a nada. “No me has obedecido, pues ahora verás” No se saca nada con esta actitud. Simplemente se gana una batalla pero se acaba perdiendo la guerra.

Volviendo al tema con que inicio el mensaje de esta semana, una posible multa-castigo de Bruselas a España me parece que no hubiera cumplido con ninguno de los requisitos que justifican un castigo. En agosto seguiré publicando cada jueves. Gracias por leerme.

¿Qué está pasando?

chinaDesde este pasado lunes se han acrecentado las dudas sobre la situación económica mundial. Las bolsas chinas sufrieron un descalabro que rapidamente se trasladó a las bolsas europeas y a Nueva York. ¿Qué está pasando? ¿Vamos a tener otra caída en la economía?

No se puede decir nada todavía (o al menos yo todavía no tengo una idea clara). Los mercados financieros, la bolsa, los mercados de divisas y de bonos, etc. reaccionan inmediata y bruscamente a cualquier noticia que surge. De hecho después de la importante caída el lunes de las bolsas occidentales, el martes se recuperaron.

Efectivamente, las bolsas chinas se desplomaron lunes y martes y no se han recuperado. Esto ha podido ser sencillamente porque estaban sobrevaloradas (lo que se llama una burbuja en las bosas chinas), y simplemente lo que ha pasado esta semana es que han sufrido la oportuna corrección. Si esto es así, entonces no hay porqué preocuparse. La recuperación económica tras la última crisis seguirá su ritmo.

Pero cómo lo sucedido en esta semana sea reflejo de una desaceleración o incluso de un parón en la economía china, entonces la cosa puede ser más seria. Si China frena su actividad económica, comprará en el exterior menos materias primas (con las materias primas se fabrican las cosas que se producen). Por tanto, los países a los que compra China verán frenada su actividad. China comprará menos energía, petróleo, lo que también afectará a los países a los que compra.

Si China tuviera un peso pequeño dentro de la economía mundial, como sucedía hace unas décadas, entonces sus dificultades tendrían un impacto mínimo en el resto del mundo. Pero China es ahora la segunda economía del mundo, y además es la causante de la mayor parte del crecimiento económico mundial, por lo un frenazo en la economía China tendría un impacto no despreciable en el resto del mundo.

En definitiva, hay que esperar a ver si lo que ha pasado esta semana es fruto de una corrección en los mercados financieros, o es una verdadera desaceleración de la economía china. Si este es el caso, el impacto en el resto del mundo dependerá de la magnitud de esta desaceleración. En cualquier caso, la decisión del gobierno chino e devaluar su moneda hace un par de semanas hace temer que la cosa sea algo más que una corrección en el mercado bursátil. En un par de meses podremos hacer un juicio más fundado. De momento a esperar. Hasta el jueves que viene y feliz vuelta de vacaciones.

¿Nunca debería haberse construido el AVE en España?

tren

Ha salido estos días en la prensa un informe que afirma que las distintas líneas de AVE en España solo generarán en los próximos 50 años unos ingresos entre el 10% y el 50% de los costes de construcción y mantenimiento. La conclusión del informe es que “estas líneas de alta velocidad no deberían haberse construido“.

¿Es que el único valor que tienen las cosas es el valor económico? Muy reduccionista me parece a mi considerar la conveniencia o no de unas infraestructuras teniendo en cuenta variables exclusivamente económicas. Por el mismo razonamiento en España a principios del siglo pasado no se habrían pavimentado los caminos y convertido en carreteras. No se paga por usarlas porque son gratis (salvo las autopistas de peaje solo a finales de siglo). ¿Significa esta no rentabilidad económica que nunca debían haberse pavimentado?

Me resulta muy triste el empobrecimiento humano que supone juzgar las cosas solo por su valor económico. Digo no a la reducción economicista a la que estamos continuamente sometidos (esto dicho por un profesor de una escuela de negocios tiene mucho mérito).

El citado estudio también considera el impacto social de estas infraestructuras. Al parecer, si se considera este impacto, solo se cubre un 79,6% del coste de estas infraestructuras. Solo sé de este estudio lo que dice la prensa, pero me temo que si se ha llegado a cuantificar este porcentaje hasta con un decimal, se habrá dejado de tener en cuenta un montón de cosas que no son cuantificables. La realidad es muy rica y tiene muchas dimensiones no cuantificables.

Con esto no estoy defendiendo la construcción del AVE. No soy un experto para juzgar si es una buena o una mala inversión (aunque ya veremos si dentro de 30 años seguimos arrepintiéndonos de haberlo hecho). Lo que estoy diciendo es que reducir la realidad a rentabilidad económica y a aspectos cuantificables es un triste reduccionismo que desafortunadamente está invadiendo nuestras vidas. Feliz Semana Santa.

Repensar la actividad económica

dineroEl tema de esta semana me lo sugiere un buen amigo al que conocí hace 35 años en una butifarrada. Desde siempre he defendido que la finalidad de la actividad empresarial no debería ser  maximizar los beneficios y ganar cuanto más dinero mejor, sino ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real de las personas. Hace años se me miraba como si fuera un marciano cuando defendía estas ideas.

Últimamente cada vez es mayor el número de personas, académicos, hombres de empresa y público en general que habla de establecer unos nuevos fundamentos de la actividad empresarial y de la actividad financiera. En definitiva volver a pensar cuál debería ser la finalidad de una empresa y de la actividad económica.

Por vía experimental se ha visto que ir a ganar cuanto más dinero mejor ha conducido a quiebras de empresas, a un alarmante aumento del paro y a una mayor desconfianza entre unos y otros. Algo falla. Y lo que falla es pensar en la falacia de que lo que mueve a la gente es el dinero. Falso. Cuánta gente dedica su tiempo en actividades de ayuda social sin contraprestación económica. Cuánta gente colabora anónimamente en wikipedia, foros de ayuda técnica, etc. poniendo desinteresadamente su conocimiento al servicio de todo el mundo. Cuantas veces hacemos un favor por la simple razón de ayudar a alguien que lo necesita en un momento dado.

Lector del blog, si quieres vivir una vida humana no caigas en la trampa de actuar pensando que lo único que importa es el beneficio económico o el bienestar. La dimensión económica es solo una de las diversas dimensiones que tiene nuestra vida. Las relaciones humanas desinteresadas, la amistad, son fuentes de plenitud vital a nivel individual con repercusiones muy positivas a nivel social. Hasta el jueves que viene, y los que salgáis a la carretera estos días, prudencia en la conducción.

¿Es la deflación un problema?

inflacionLa semana pasada se conoció el dato de la inflación en España del año pasado: un 0,3%. La cifra más baja desde que se empezó a elaborar este índice. Que la inflación se modere siempre es una buena noticia. Sin embargo hay voces que alertan de los peligros de que esto desembocara en deflación, en una bajada generalizada de los precios.

Sobre los efectos de la deflación se sabe poco, pues en las economías avanzadas no se ha dado este fenómeno (en Japón las últimas décadas no ha habido deflación, solo estancamiento de precios) y otras economías lo que han experimentado algunas veces ha sido lo contrario, inflación galopante. Es por esto que lo que se sabe sobre la deflación es pura conjetura, pues sobre ella no hay experiencia práctica.

En mi opinión la deflación sólo tendría serias consecuencias económicas si alcanzara un nivel importante de bajada de precios. Si los precios de los bienes bajaran considerablemente, mucha gente esperaría a comprar cosas a que bajaran el precio. Si necesito cambiar de coche, pero se espera que el año que viene sea un 10% más barato, pues aguanto una año más con el que tengo y me lo compro el año que viene. Así buena parte del consumo se paralizaría y posiblemente vendría una depresión mayor que la de los últimos 5 años. Al paralizarse parte del consumo las empresas  dejarían de vender, despedirían a su gente, lo que agravaría más el consumo entrándose en un círculo vicioso imprevisible.

Deflaciones moderadas no deben suponer un peligro. Nadie deja de comprar un coche o ir de vacaciones porque se prevea el año que viene todo esto sea un 2%-3% más barato. Mucho menos se pospondrían la compra de ropa, comida o de artículos de primera necesidad. No pasaría nada. Del mismo modo que una inflación del 2%-3% no es muy grave para la economía (en la década de los 70 la inflación rondaba en torno al 20%-25% y salimos adelante) pienso que una deflación del 2% -3% tampoco sería nada importante, aunque ya digo, todo son especulaciones. De esto no se sabe nada, y menos yo que no soy economista. He aprendido algo de economía por pura observación.

Independientemente de lo escrito, sí que se puede afirmar que una recuperación económica es más fácil llevarla a cabo con lo precios contenidos como están ahora. La combinación de crecimiento muy lento junto con inflación (la famosa estagflación) es un escenario muy problemático. Ya ocurrió a finales de los 70 y parte de los 80. Si alguien tiene alguna idea sobre esto que yo no esté considerando, sea bienvenida en un comentario. Hasta el jueves que viene.

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