Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

Controla tus impulsos

corto plazoEstoy releyendo el libro “Decídete” de los hermanos Heath y entre las muchas cosas interesantes que dicen hay una que voy a comentar. Es el test 10-10-10.

Muchas veces al tomar decisiones, damos excesivo peso a las consecuencias que puedan tener a corto plazo, y no prestamos tanta atención a lo que pueda suceder en un futuro más lejano. Esto unido a lo viscerales que podemos ser ante una situación sea esta positiva o negativa, puede hacer que nuestras decisiones no sean todo lo juiciosas, y que nos podamos arrepentir más delante de lo que hemos hecho.

Los hermanos Heath, ante una decisión recomiendan aplicar el test 10-10-10. Consiste en juzgar, ante una decisión, cómo nos sentiremos 10 minutos después de haberla tomado, cómo nos sentiremos 10 meses después, cómo nos sentiremos 10 años después. Este test garantiza que no va a ser el cortísimo plazo el que va a mandar en nuestras decisiones, sino que también el medio y el largo plazo van a estar presentes.

Este procedimiento evitará que la rabia o la emoción se impongan en nuestra decisión y que esta sea más juiciosa. Piensa en una decisión que hayas tomado y de la que al cabo de poco tiempo te hayas arrepentido. Piensa si habiendo aplicado este test, hubieras tomado esa misma decisión o la hubieras hecho algo distinto.

No te autolimites

alternativasMuchas veces cuando tomamos decisiones o bien nos limitamos innecesariamente o bien somos tan genéricos que todo acaba en nada.

Hay quien decide centrarse en la calidad de los productos o bien disminuir costes o adelgazar o dejar de fumar. Ninguna de estas cosas son decisiones. Son declaración de intenciones. Para que llegue a ser una decisión, hay que especificar de modo más concreto cómo se va a conseguir eso. Decidir entre distintas posibles alternativas para que esas intenciones tengan una mínima posibilidad de convertirse en realidad. Si no, no se está decidiendo.

Otras veces uno piensa que está decidiendo entre alternativas y tampoco está decidiendo realmente. La situación de “me compro un coche o no” o bien “empiezo un master o no” tampoco son decisiones, pues en estos casos solo hay una alternativa “hacer esto o no”.

Para decidir hay que presentar varias alternativas: “Me compro un coche o bien aguanto dos años más con el que tengo y me compro uno mejor dentro de dos años” “empiezo un master o me pongo a trabajar y dentro de dos años me planteo si quiero seguir trabajando o volver a estudiar, o quizá dentro de 5 años hago un programa de desarrollo directivo o un master para profesionales”. Esto son verdaderas decisiones, porque hay más de una alternativa. En situaciones de sí o no, no hay más que una alternativa. Esto es muy pobre.

También cuando decidimos entre dos alternativas a veces no ponemos imaginación suficiente y pensamos que solo podemos optar por una cosa u otra. ¿Por qué no pensamos un poco más y miramos a ver si puedo hacer una cosa Y la otra?

No nos autolimitemos y exploremos más posibilidades de las que inicialmente pensamos que tenemos. Tomaremos mejores decisiones. Feliz inicio de verano y pamplonicas ¡Viva San Fermín! (va por mis sobrinos). Hasta el jueves que viene.

No es lo mismo

pelotaNo es lo mismo ser simpático y caer bien que ser un buen directivo. ¿Y a qué viene esto hoy? Pues a una práctica que he visto algunas veces en directivos. Cuando queda un puesto vacante en una empresa y se decide llenarlo promoviendo a una persona de dentro de la organización, a veces el criterio que se utiliza para seleccionar una persona es que esa persona me cae bien.

Evidentemente ese criterio opera a nivel de subconsciente. Encontramos un montón de razones que justifican que esa es la persona adecuada para el puesto. Pero en el fondo su única virtud es que nos cae bien. Y puede caernos bien por dos razones, porque esa persona tenga un natural agradable y queremos trabajar con ella, o tristemente porque esa persona se sabe vender muy bien y sabe cómo hay que comportarse con según quién para conseguir según qué. Y lo consigue!!!!! He visto expertos en manipulación. Me parece, aunque solo es una intuición, que en esa trampa caen más fácilmente los hombres que las mujeres.

Hablo de esto esta semana porque hace poco me contó un antiguo alumno lo que pasó en su empresa. Por necesidades de crecimiento hubo que ampliar en una persona el equipo de mandos intermedios que se hacía cargo de un departamento. Ante la sorpresa y frustración de todo el equipo, ascendieron a la más incompetente de todos los operarios del departamento. Se llevaba muy bien con el responsable de la decisión, me explicaba este antiguo alumno. Hasta el jueves que viene.

Y yo ¿a quién voto este domingo?

elecciones al parlamentoTerminaba mi mensaje de la semana pasada diciendo que quizá esta semana hablaría de qué criterios utilizar para decidir a quién votar. Para los lectores de fuera de España, recordarles que este próximo domingo 26J los españoles volvemos a estar convocados a las urnas para elegir a los parlamentarios que eventualmente decidirán quién gobierna España.

Doy por sentado que es prácticamente imposible que haya un partico político con el que coincidamos cien por cien, y con el que no tuviéramos ninguna discrepancia. Si esto fuera así la decisión de a quién votar sería obvia.

Así pues un procedimiento para decidir el voto consiste en determinar, en primer lugar, cuáles son los dos o tres aspectos que para mí son absolutamente importantes y que quiero que el próximo gobierno los defienda a capa y espada. Escoge el partido que vaya a defender mejor esas cosas que a ti te parecen fundamentales. ¿Que en otras cosas de menor importancia discrepas un poco de ese partido? Natural, no vas a estar de acuerdo en todo. Si resulta que hubiera más de un partido que satisface esa condición, entonces entre esos partidos mira con cual te identificas más en asunto de importancia no tan capital.

Parece que es una simpleza el criterio que acabo de dar. Pero tomar buenas decisiones es saber aplicar principios sencillos. Si el proceso para tomar una decisión es complejo, muy posiblemente será erróneo.

Te das cuenta que en ningún momento he valorado a uno u otro partido. Lo tiene que valorar cada votante en función de aquellos aspectos que a cada uno nos parezcan importantes. Prefiero que este blog no sea un espacio de debate político –que podría serlo. Podríamos crear otro blog para debatir proyectos políticos.

Un último apunte antes de terminar. Creo fundamental que los que nos vayan a representar en el parlamento sean competentes, así que habría que exigirles algún tipo de cualificación: saber inglés, haber ejercido una profesión antes de dedicarse a la actividad política… No sé. Que sean competentes. Hasta el jueves que viene y feliz verbena de san Juan.

No somos idiotas

parlamentoUn país necesita ser gobernado por profesionales competentes. Intento no prestar mucha atención a lo que dicen los líderes políticos, y más ahora que son tiempos de elecciones en España y sienten la necesidad de estar continuamente haciendo declaraciones para ocupar el máximo protagonismo posible. Pero cuando leo u oigo algo de lo que dicen, me da la impresión de que se creen que los ciudadanos somos idiotas.

Dicen que han hecho todo lo posible por llegar a acuerdos y posibilitar la gobernabilidad del país, pero que han sido las otras partes las que no han accedido a ningún acuerdo. Y se olvidan de que ellos mismos se han negado a pactar cuando otras formaciones políticas les han hecho propuestas.

Y lo dicen con toda la solemnidad y cara de seriedad que son capaces de poner. ¿Pero se creen ustedes que los ciudadanos somos idiotas?. Vaya tomadura de pelo. Si en cuatro meses de negociaciones no han sabido, podido o querido ponerse de acuerdo, ¿qué razón hay para que después de las elecciones de dentro de 10 se vayan a poner?. Y si ahora sí que consiguen acuerdos, ¿por qué no lo hicieron hace cuatro meses?. Cuando uno no es capaz de hacer su trabajo, debe dejar paso a otro.

Hablando sobre esto con un amigo me daba la explicación: no se han puesto de acuerdo por la soberbia propia de la naturaleza humana.

En España hay líderes empresariales que han sabido dirigir de modo cabal empresas y organizaciones. Tenemos muy buenos directivos y empresarios. A ustedes me dirijo ahora: láncense a liderar el gobierno del país. El país necesita ser gobernado por profesionales competentes.

Hasta la semana que viene que quizá hable de criterios para decidir a quien votar. Saludos a todos.

Caprichos del jefe

caprichosEn general las decisiones que toma un jefe están dirigidas a la buena marcha de la organización. A conseguir los objetivos prestando un servicio generando riqueza económica. Pero sucede a veces que el jefe tiene caprichos y se toman decisiones persiguiendo objetivos que no necesariamente van en beneficio de la empresa (empleados, clientes accionistas, etc.) sino que son “caprichos del jefe”. Se hace tal cosa porque el jefe quiere que se haga, que para eso es jefe.

Si esto pasa esporádicamente y en asuntos de poca importancia, entonces no pasa nada, sobre todo cuando el jefe muestra de modo habitual espíritu de servicio. Pero cuando esto lo hace con frecuencia, cada vez que se encariña con un proyecto, y como la empresa gana dinero, no pasa nada, entonces este jefe pierde toda autoridad entre su gente. Considera la empresa como su juguete en la que puede hacer lo que le da la gana. Nefasto. Su gente se frustra pues en vez de hacerse cosas útiles en la empresa se despilfarra caprichosamente.

Un antiguo alumno me comentaba que tenía un jefe así, y cada vez que mandaba estudiar una propuesta lo primero que había que hacer era saber si el jefe quería que saliera adelante o no. Y en función de eso se ajustaban los números y las razones para que el proyecto resultara aceptable o no. Puro hacer el paripé. Hasta el jueves que viene.

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