No hay más ciego que…

septiembre 19, 2019 7 comentarios

crecimientoEn marzo de 2008, en plena campaña electoral para dirimir quien gobernaría España hubo un debate entre los que iban a ser ministros de economía en función de quien ganara esas elecciones: Manuel Pizarro, aspirante, y el entonces ministro Pedro Solbes. Pizarro aseguraba que venía una crisis muy potente y Solbes la negaba.

Por aquel entonces, ya había explotado el asunto de las hipotecas basura en Estados Unidos, en España los precios de los pisos llevaban 10 meses bajando, la economía se desaceleraba a pasos agigantados y lo único que faltaba era que estallara Lehman Brothers. Pues nada, el entonces ministro aseguraba que no pasaba nada.

Hace 15 días leí un titular en el que decía que los responsables económicos del gobierno de España aseguraban que la economía española está creciendo sólidamente. No hay más ciego que el que no quiere ver.

Los datos económicos indican una clara desaceleración. La única duda es si será una simple desaceleración o será una crisis más profunda. Quizá otra vez los responsables económicos del gobierno de España sean los últimos que se enteren. Quizá acaben enterándose por el telediario.

Esperemos que la desaceleración sea suave y que la sangre no llegue al río. Lo más importante es la creación de empleo. Que todos podamos trabajar. Hasta el jueves que viene.

¡A Robar!

septiembre 12, 2019 19 comentarios

delincuenteHace unos días apareció un reportaje en la prensa de Barcelona que informaba que los 10 delincuentes más activos en la ciudad, habían sido detenidos un total de 100 veces en los 79 días que van del 1 de junio al 18 de agosto de este año. Robos con violencia, intimidación, fuerza, apropiaciones indebidas, dentro y fuera de un vehículo, etc. Los 20 delincuentes que más veces han sido detenidos suman un total de 180 detenciones

¿Cómo puede ser esto? Pues resulta que cuando uno delinque, si no le pillan no le pasa nada y si le pillan tampoco, pues a las pocas horas de ser detenido, todavía no entiendo por qué razón, queda en libertad. Y así, a actuar otra vez.

Conclusión, a robar y a delinquir, que no pasa nada. Bueno sí que pasa, pues si yo soy sujeto pasivo de un acto delictivo, me llevo un susto y pierdo aquello que me han robado. Son unas pérdidas materiales y económicas, pero uno se acaba apañando. Lo del susto pude ser más serio. Pero si yo soy sujeto activo del acto delictivo, entonces las consecuencias son más graves. Además de disfrutar de aquello que he robado, me he convertido en un ladrón. Y esto es un vicio que genera adicción y cada vez soy más ladrón. De muy baja estofa tiene que ser uno para que le compense.

Hay otra consideración a hacer. Qué desprotección tenemos los ciudadanos, si los delincuentes pueden campar a sus anchas y no pasa nada. ¿No habría que endurecer las leyes? ¿No debería estar más castigada la reincidencia? Hasta el jueves que viene.

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Prudencia

septiembre 5, 2019 11 comentarios

incompetenteLa prudencia es una virtud muy importante y que se puede tratar desde diversas perspectivas. Voy a centrarme en una de ellas. A veces suceden cosas que nos producen una gran contrariedad. En seguida sospechamos la causa de lo que ha pasado y nos ponemos a bramar contra algo o contra alguien. Y resulta que tal persona no tiene ninguna culpa y la causa de nuestro mal es otra distinta.

Si bramamos contra alguna cosa, pues no pasa nada. Somos nosotros los únicos perjudicados. Ya se nos pasará el enfado. Pero si bramamos contra alguien y ese alguien no tiene la culpa podemos estar cometiendo una gran injusticia. Podemos hacer sufrir injustamente a alguien. Sobre todo, si uno es jefe y puede lanzar castigos y sanciones contra ese alguien, la cosa puede ser muy grave.

Cuando uno se da cuenta que ha culpado a quien no tenía la culpa, uno queda en evidencia. Si al cometer este error uno tiene categoría humana, pide perdón y rectifica. Pero si no se tiene esta categoría, uno se autojustifica y ante sí mismo queda bien parado. Lo que pasa es que ante los demás sufre un gran desprestigio, del que el protagonista no se da ni cuenta.

Prudencia. Antes de culpar a alguien estar muy seguros de que este alguien tiene la culpa. En principio es buena práctica, ante la sospecha de que alguien es culpable, pensar que es inocente y solo cuando se está seguro de su culpabilidad entonces actuar.

Este mensaje me ha venido a la cabeza por la grandísima injusticia que, hace muchos años, un buen amigo me comentó que había sufrido. Su jefe no se paró a pensar y cargó contra él. Era el jefe y por lo tanto tenía razón. Hasta el jueves que viene.

Comunicar

comunicaciónEstudiaba yo en el bachillerato que para que se diera una buena comunicación tenían que funcionar bien tres elementos: el emisor, el receptor y el mensaje. Si el emisor emite mal porque no se le oye, o porque se come las palabras o las sílabas, no hay comunicación. Si el receptor recibe mal el mensaje, porque es sordo, o porque hay mucho ruido en el ambiente o por cualquier otra razón, tampoco hay comunicación. Si el mensaje es ininteligible, si no se entiende, porque no tiene ninguna lógica, o porque son frases muy largas con muchas oraciones subordinadas y explicativas dentro de la frase principal, tampoco funciona el mensaje.

Lo dicho hasta ahora es muy elemental y básico, aunque muchas veces no se tiene en cuenta. Pero hay otras características de la buena comunicación. La gesticulación del cuerpo y en especial de la cara es muy importante. El número de palabras que se utiliza para transmitir algo también afecta a la buena comunicación. Hay quienes para decir algo utilizan el triple de palabras de las necesarias, y esto aburre al interlocutor o a la audiencia. Si uno es demasiado escueto y transmite demasiadas ideas por unidad de tiempo entonces agota a los oyentes. Vocalizar bien y no comerse sílabas es también importante.

Comunicar es un arte. No es suficiente con emitir bien. Mucha gente piensa que con haber dicho claramente lo que se quería decir ya es suficiente. No. Hasta que el interlocutor no ha captado lo que se quería transmitir, no ha habido comunicación. Uno puede pensar que lo que capte el interlocutor es asunto suyo y no del que habla. No, si uno quiere comunicar, uno es responsable de que su interlocutor capte lo que se quiere decir.

Todo esto aplicado a un profesor significa que la labor de un profesor no es enseñar, es que el alumno aprenda. La semana que viene empiezo las clases con los alumnos del MBA del IESE. Espero disfrutar tanto como los años anteriores. Hasta el jueves que viene.

Más sobre libertad

enseñanzaUn personaje de la política española se preguntaba la semana pasada “¿El hijo de un reponedor puede llevar a sus hijos al colegio británico?” y se contestaba “No. La única libertad es tener garantizada para tus hijos una escuela pública de calidad”. Afirmar esto implica un totalitarismo asfixiante. Por supuesto que debe haber una escuela pública de calidad. Pero no exclusivamente. Eso sería falta de libertad.

En una sociedad libre una familia tiene derecho a elegir libremente la escuela para sus hijos. Por lo tanto, es razonable que tanto las promovidas por el estado como las promovidas por la iniciativa privada gocen de las mismas condiciones de financiación pública.

También la semana pasada leí en la prensa un artículo que abogaba por que la empresa privada financiara la investigación en las universidades. ¿Se aceptaría que la empresa privada solo financiara la investigación de las universidades privadas? No. Debería financiar los mejores proyectos de investigación con independencia de que se hicieran en centros públicos o privados. ¿Por que los fondos públicos, que son de todos, solo van a ir a financiar un tipo de educación?

Si realmente se quiere garantizar la libertad, lo lógico sería, en vez de financiar las escuelas, financiar a las familias. Dar por cada niño una cantidad de dinero, y que las familias decidieran dónde llevar a sus hijos. Las mejores escuelas tendrían muchas solicitudes y las menos buenas, públicas o de iniciativa privada, espabilarían para también atraer alumnos. Mejoraría el sistema educativo y se garantizaría la libertad. ¿Por qué no se hace así? ¿Por qué se le tiene miedo a la libertad? El hijo del reponedor podría llevar a sus hijos al colegio británico y al que le diera la gana. Eso sería libertad. Hasta el jueves que viene.

Conflictos

crisis institucionalFrecuentemente se dan conflictos entre dos partes, marido y mujer, colegas de trabajo e incluso dos grupos sociales y sus gobiernos. Hay muchas maneras de abordar los conflictos. Una de ellas es cuando cada parte ve los agravios cometidos por la otra parte, los considera intolerables y justifica de esta manera una actitud propia de confrontación. Este modo de abordar el conflicto no busca ninguna solución y por tanto no la encuentra. Las cosas van a más. Cada acción de la otra parte se ve sólo bajo el prisma de un nuevo agravio. El conflicto no tiene solución.

Una segunda actitud, más positiva es cuando cada una de las partes se pone en la situación del otro e intenta entender el porqué de su actitud. De este modo se pueden empezar a ver algunos aspectos en los que la otra puede tener razón. Si los dos enfrentados adoptan esta actitud, empieza un proceso de acercamiento. Posiblemente todavía no se llega a una solución, pero se ha entrado en una senda de empezar a entenderse.

Una vez se ha rebajado la tensión del conflicto, se puede empezar a negociar. Ver en qué aspectos una parte puede ceder a cambio de otras cesiones por parte del otro. Hablar, intentar entenderse, ponerse en la situación del otro… No siempre así se llega a una solución, pero en muchas ocasiones sí. Para que esto funcione es necesario que ambas partes adopten esta actitud. Del mismo modo que dos no se pegan si uno no quiere, tampoco dos se reconcilian si uno no quiere.

Centrarse solo en los agravios y en las injusticias cometidas por el otro no lleva a ninguna parte, recrudece el conflicto. Hay modos de salvar la situación cuando un matrimonio quiere divorciarse. Pero hay que querer salvar la situación. Hay modos de resolver el conflicto entre los Gobiernos de España y los de la Generalitat de Cataluña. Pero hay que querer resolverlo. Si alguien que me lee tiene un conflicto me ofrezco a mediar.

Disfrutando unos días de los campos de Castilla. A orillas del Duero. Felices vacaciones.

Corto o largo plazo

inversiones y estrategiasEl mensaje de esta semana me lo sugiere un antiguo alumno, que quizá él mismo haya sufrido las consecuencias de lo que aquí voy a hablar. Me refiero a la exigencia de los accionistas de las empresas por beneficios a corto plazo.

Muchas veces estas exigencias obligan a los directivos de las empresas a planes cortoplacistas, no poniendo en marcha inversiones y planes que darían muy buenos resultados a largo plazo, pero que suponen sacrificios a corto plazo.

Como muy bien me comentaba este antiguo alumno, esas estrategias cortoplacistas muchas veces van en contra de los propios intereses de las empresas. Es pan hoy y hambre mañana. Las empresas necesitan accionistas comprometidos con la misma, no impacientes por resultados rápidos. Accionistas estables interesados más en el buen hacer de la empresa que en las fluctuaciones coyunturales del precio de las acciones.

¿Qué compromiso con la empresa tiene un accionista que me compra hoy y me vende mañana, con el único interés de sacar una rentabilidad puntual, sin interesarle la buena marcha global de la empresa?

Es a los clientes que compran los productos de una empresa y a los empleados que empeñan en ella su actividad profesional a quien debe estar mirando la empresa, y no mirar tanto a unos accionistas que hoy vienen y mañana se van. Mucho mejor irían las empresas si se distrajeran menos con los resultados a corto y pensaran más en el futuro a medio y largo plazo. Hasta el jueves que viene

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