Soledad

activismoHace pocos años, un profesor de enseñanza media me comentó que preceptuando a un alumno adolescente, surgió el tema de que lo que más temor le producía era la posibilidad de quedarse solo. Poco tiempo después otro alumno le reveló los mismos temores. Sorprendido el profesor hizo un experimento. Pidió en clase que los alumnos escribieran en un papel qué era lo que temían más. Y resultó que para más de la mitad de la clase su principal temor era quedarse solo. Esto me parece que les sucede no solo a los dolescentes, sino a mucha gente.

Esta apreciación me lleva a mí a hacer dos comentarios. El primero, que ojo a un excesivo activismo social, fiestas, celebraciones, cenas con unos y con otros. Puede estar significando un problemático modo de llenar un vacío existencial. Digo problemático porque son relaciones sociales superficiales que llenan solo los ratos que duran esas actividades y que para olvidar el vacío existencial requieren de más y más actividades de ese tipo.

La segunda apreciación es el valor de la familia y de los buenos amigos. La familia es muy importante por muchos motivos. No el menor de ellos dar seguridad a los adolescentes de sus temores de soledad. Qué decir de los buenos amigos. No necesariamente son los que se ven con mucha frecuencia sin aquellos que están cuando los necesitan y a aquellos que pueden disponer de ti cuando te necesitan.

Ojo si en tu vida hay muchos fuegos artificiales y muchas luces de bengala. Son poco duraderos. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre el Master Ejecutivo del IESE, el EMBA. Es un programa al que tengo especial cariño.

El futuro de las pensiones

segurosAunque es un tema muy manido no por ello voy a dejar de hablar de él. Tendremos un problema, y si ya sabemos que lo tendremos, lo tenemos ya. En el sector de seguros hay dos tipos de actividades. Asegurar un bien durante un periodo de tiempo y asegurar una pensión una vez uno está jubilado (aparte de los seguros de vida).

Para las compañías de seguros, la primera actividad, asegurar un bien, no presenta gran problema. La gente compra un seguro para su coche, contra incendios o lo que sea. La compañía de seguros cobra la prima a principios de año, y acabado el año ya sabe a cuantos tomadores del seguro hay que pagarles el arreglo, y volver a empezar el año siguiente. Si han hecho bien los cálculos, con las primas que han cobrado cubren los siniestros que se han producido y con lo sobrado más los intereses de las primas que cobraron a principios de año hacen un beneficio.

Pero ¿y las pensiones? Nosotros estamos pagando cada mes a la seguridad social, o a un seguro privado, para que cuando nos jubilemos tener una pensión. Si con lo que pagamos cada mes se pagan las pensiones de los actuales jubilados, dentro de 30 años el número de jubilados habrá aumentado sustancialmente y sin embargo el número de cotizantes será menor, pues las generaciones jóvenes son menos numerosas que las de los que estemos jubilados dentro de 30 años. Problema.

Por otro lado si las pensiones se pagan con los rendimientos de lo cotizado por cada persona, con los tipos de interés casi nulos, estos rendimientos son muy exiguos. Problema. El futuro de las pensiones es una bomba de relojería que algún día estallará. Es un problema a dos o tres décadas vista y el horizonte temporal de un político es de 4 años. Para qué quemarme piensan, el que venga que se lo encuentre y lo resuelva.

Sé que he simplificado mucho al tratar ese tema, que es mucho más complejo que lo que he expuesto, pero no quiero alargarme y en líneas generales no anda muy errada mi exposición. Hasta el jueves que viene.

La falacia de la esperanza de vida

ancianosSe dice que cada vez vamos a vivir más años, pues dados los avances de la medicina, la esperanza de vida cada vez es mayor. Estas afirmaciones contienen algunas verdades y algunas falacias. Es cierto que los avances de la medicina hacen aumentar la esperanza de vida, pero eso no significa que cada vez vayamos a vivir más.

Todos los errores de comprensión proceden de no tener en cuenta que lo que vive una persona es su vida y la esperanza de vida en cambio, es una media, el promedio de la edad a la que se muere la gente. Díganle a una persona de 85 años que tiene una esperanza de vida de 80. Se echará a reír.

La esperanza de vida ha aumentado, no porque ahora se viva más tiempo, sino porque ahora hay una mayoría de gente que llega a la vejez. Hace 100 años, la mitad de las personas que nacían se morían antes de los 65 años. Pero la otra mitad que llegaba a los 65 se moría a la misma edad que se muere ahora casi todo el mundo, entre los 65 y los 95 (con honrosas excepciones que superan, al igual que antes los 95)

En cambio ahora, dados los mencionados avances de la medicina, la inmensa mayoría de las personas llegan a los 65, y esa mucha gente que llega se muere entre los 65 y 95 al igual que hace montones de años. Esto hace que la media de la edad a la que la gente se muere aumenta gradualmente. Pero no es porque vivamos más, sino porque hay menos gente que se queda prematuramente en el camino. La mayoría llega a la vejez.

Así que no hay que alarmarse, no llegaremos a vivir 150 años. La naturaleza humana da para lo que da, y para nada más. Si se prevé que en el futuro habrá cada vez más ancianos es por dos razones una positiva y una negativa. La positiva es porque ahora casi todo el mundo llega a anciano, cosa que no pasaba antes. Y la negativa porque actualmente nacen menos niños, y eso lastra el futuro. Hasta el jueves que viene.

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Doing Good Doing Well

responsabilidadCada año, los alumnos del master del IESE organizan un congreso de dos días titulado “Doing Good Doing Well” que en roman paladino significa “Hacer el bien haciendo las cosas bien”. Es un congreso donde se debate y se muestran modos de organizar las compañías de modo que sean responsables primero con ellas mismas, sus empleados, con los clientes y con la sociedad en general, esto sí, siendo competentes en el modo de hacer las cosas. Todo lo contrario a ser bondadosos.

Es muy reconfortante ver cómo poco a poco el nefasto principio de maximización de beneficios que ha imperado durante los últimos treinta años va quedándose anticuado por los desastres que produce a medio y largo plazo y está dando paso a un modo responsable de dirigir la empresa.

Bill Gates ha sido uno de los adalides en cuanto a la responsabilidad solidaria. El alabado Jack Welch, que dirigió General Electric durante veinte años, y fue idolatrizado por su eficacia como directivo, al final se bajó del burro y admitió que la estrategia de maximización de beneficios era una de los modos más estúpidos de dirigir una empresa. Admitió su error. Admitió que maximizar beneficios no es ninguna estrategia, es un resultado.

Se ven en el mundo de la dirección de empresas unos brotes verdes. Parece que se impone el hacer las cosas bien, y si se hacen bien, ya vendrán los beneficios. Seguiré hablando de esto la semana que viene.

Alguien preguntará ¿Por qué el título del congreso lo ponen en inglés estos del IESE, y no en Román paladino? Pues muy sencillo, porque nuestros alumnos del Master proceden de 60 países distintos. Solo el 15% vienen de España, y porque a este congreso asisten alumnos de programas Master de escuelas de negocios de todo el mundo. Hasta el jueves que viene.

Justicia

febrero 23, 2017 2 comentarios

justiciaNo hay nada que deteriore más las relaciones entre las personas que el sentirse injustamente tratado. Se trata injustamente a una persona cuando no se le valora, cuando se da por supuesto que tiene que hacer una determinada cosa y esa cosa no le corresponde hacerla. La hace voluntariamente porque quiere facilitar la vida a otros.

A veces hay personas en una empresa que cumpliendo con su trabajo, no ponen toda la carne en el asador ¿Por qué a esta persona le falta ilusión? Se preguntan sus jefes. Es buen cumplidor pero no parece entusiasmado. Si esto pasa, jefe, pregúntate si ha recibido un trato injusto en algún momento. Quizá sea esa la razón de su falta de entusiasmo.

Hay un principio elemental básico que dice que todo lo que pasa, pasa por alguna causa. Si hay alguien en tu organización que no está muy contento, es por algo. Intenta averiguar por qué. No te satisfagas con la fácil suposición de que “es que fulanito es muy raro”. No, eso es lo cómodo. Intenta saber por qué pasan las cosas que pasan. Es el único modo de ponerles remedio.

Una falta de justicia es letal para una organización. Si uno ve que ha metido la pata, lo que tiene que hacer es pedir disculpas. Si no, se deteriorarán rápidamente las relaciones en la organización. Y el jefe andará preguntándose ¿y porque fulanito es así? Y si no se lo pregunta es porque le falta la más mínima sensibilidad hacia su gente.

Lo expuesto en este mensaje sirve tanto para las empresas como para una familia, o cualquier otra organización de personas. Hasta el jueves que viene.

Sobre libertad e iniciativa

febrero 16, 2017 6 comentarios

innovacionComentaba en un mensaje reciente que las empresas deben dejar espacio a la iniciativa de su gente. Si cómo hay que actuar en cada momento está rigurosamente especificado y nadie se puede salir de esas rígidas pautas la gente se frustra y además no se aprovecha el mucho talento que hay en los empleados y directivos de la organización.

Pero surge una cuestión. Si dejamos que florezca la iniciativa y la experimentación en nuestra gente ¿cómo garantizamos que no se van a hacer cosas que supongan un alto riesgo para la empresa? Pues muy sencillo la empresa debe establecer una serie de políticas, una serie de comportamientos que no son admisibles. “No se manipulará la contabilidad”; “No se aceptarán pedidos sin factura”, o las que sean.

Son una serie de políticas, pocas que evitarán comportamientos e iniciativas que vayan en contra de los intereses de la empresa, aunque puntualmente saltarse esas normas pudiera reportar beneficios a corto plazo. Se puede tener iniciativa y creatividad dentro de los amplios límites que marcan esas políticas.

Esas políticas deben ser pocas, pero claras y de obligadísimo cumplimiento. Deben estar avaladas por sanciones ejemplares a quien se las salte. No cumplirlas podría entrañar alto riesgo para la empresa. Si no cumpliéndolas no pasa nada, son papel mojado, inútiles y causa de cachondeo dentro de la empresa.

Deben estar establecidas en términos negativos, en el sentido que se puede hacer de todo menos …. menos lo que dice esa determinada política.  Y por supuesto la dirección de la empresa ha de ser ejemplar en su cumplimiento. En su cumplimiento y en las sanciones impuestas a quien se las salta.

De esta manera se fomenta la iniciativa de todo el mundo dentro de la empresa y se evitan actuaciones que pongan en riesgo a la empresa.

Fracasa pronto y rápido

ExitoEste es el consejo que dan a los que empiezan un nuevo negocio. Fracasa pronto y rápido. Sirve también para muchas circunstancias en la vida ordinaria. Cuando se acomete algo nuevo es muy difícil que las cosas salgan bien a la primera. Lo ordinario es que al principio salga algo mal y haya que ir rectificando.

Lo peor es cuando uno diseña un plan y se compromete con él a toda costa, y le falta la flexibilidad para rectificar, reorientar el plan y cambiar las cosas que haya que cambiar. El caso paradigmático es el Concorde, que cruzaba el Atlántico en unas 3 horas. Perdió dinero desde el principio. Pues no, siguió funcionando durante 28 años. Algo había que haber hecho antes.

Como es improbable que las cosas salgan según teníamos previsto, lo mejor es que las dificultades salgan pronto y rápidamente, y tener la flexibilidad mental para rectificar los planes. Esto no es un fracaso, es ir aprendiendo conforme se hacen las cosas

Además, el temor al fracaso hace que no fomentemos la iniciativa, que dejemos de hacer muchas cosas, que nos paralicemos y dejemos las cosas como están. Conformismo. Pero esto es llevar una vida pasiva, dejando que sean las circunstancias las que orienten nuestra vida.

No, hay que tener iniciativa, no tener miedo a equivocarnos. Cuando nos equivocamos rectificamos y seguimos adelante, y cuanto antes nos equivoquemos más fácil será rectificar. Hasta el jueves que viene.

 

 

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