Inmediatez

atolondramientoDiagnosticar bien una situación es un paso previo para tomar buenas decisiones. Si ante un asunto sobre el que tenemos que decidir algo no conocemos bien el asunto malas decisiones tomaremos sobre él. Muchas veces a la hora de juzgar una situación nos dejamos llevar por lo que ha sucedido en el pasado reciente y no nos damos cuenta que esos sucesos pueden ser anecdóticos si tenemos presente un cuadro más amplio de la situación.

Me explicaré, porque hasta ahora el mensaje está resultando un poco abstracto. Pero lo que quiero decir es muy claro. Como siempre, un ejemplo me servirá para ilustrar el post de esta semana. Una noticia en la prensa de hace unos días alarmaba sobre las consecuencias de la subida del precio del petróleo. Decía “El crudo rebasa los 61 dólares tras subir un 23% en dos semanas” todo apuntaba  una gran catástrofe. Se hunde el mundo.

Efectivamente, el precio del petróleo ha subido de unos 50 dólares a los 61 en quince días. Una barbaridad. Pero si miramos un poco más atrás, con mayor perspectiva, vemos que un mes antes en la primera semana de diciembre ya había rebasado los 60 euros. Y que en todo el 2018 su precio ha fluctuado entre un máximo de 86 dólares en octubre y los mínimos de 50 a finales de año. Si vamos un poco más lejos, en los últimos cinco años el precio ha fluctuado entre los 25 y los 120 dólares. Así que los movimientos de los últimos 15 días son pecata minuta.

Al hacer juicios sobre situaciones debemos fijarnos en un contexto amplio. Evitar que el árbol nos impida ver el bosque. Evitar los nerviosismos de última hora. Un enfado con una persona hay que ponerlo en perspectiva. Una contrariedad en un momento dado también. Igual que las euforias momentáneas. Tengamos amplitud de miras y no nos centremos en lo periférico del momento. Hasta el jueves que viene.

¿Riesgo por la situación política?

politicaLeo en un titular de la prensa que importantes bancos españoles alertan a sus inversores del riesgo que supone para sus negocios la actual inestabilidad política en España.

La verdad es que en España ya llevamos varios años de inestabilidad política, tanto a nivel de toda España como a nivel de alguna de sus zonas. Y lo que se ha visto en estos años es que la incertidumbre política no ha afectado para nada a la actividad económica. Si acaso una desaceleración puntual en algún momento puntual en alguno de los territorios.

La actividad económica en España la mueven los acontecimientos internacionales, no las diatribas locales. Son las incertidumbres sobre el precio del petróleo, las noticias de aceleración o desaceleración de la economía china, la deuda internacional, etc lo que mueve al crecimiento económico, y no nuestras batallitas políticas.

La economía en el mundo desarrollado está tan globalizada que solo le afectan acontecimientos de ámbito internacional y no local. La prueba está en qué después de la convulsión política en Cataluña el cuarto trimestre del 2017, la economía siguió creciendo a buen ritmo. Y sin que ocurriera nada especial desde el punto de vista político desde el verano, desde entonces la economía ha venido desacelerándose. Y lo ha hecho por razones de economía internacional y no local.

Uno puede argumentar que poco antes del verano hubo un drástico cambio de gobierno en España y esto ha podido afectar a la desaceleración. Pues no. La desaceleración (que de momento no es grave) está viniendo a la par de una desaceleración en todas las economías. De hecho, los mismos bancos que ahora alertan del impacto de la incertidumbre política, en su día aplaudieron la solidez del equipo económico del nuevo gobierno.

Resumen, la economía española la mueven las fuerzas económicas internacionales y no la política local. De esto ya hablé hace un año aproximadamente.

Un año para…

azulIniciamos el año y tenemos por delante 365 días. Estos días son un activo que todos tenemos sin importar cuan ricos o pobres somos, cuan listos o tontos o qué otras cualidades podemos tener o carecer. Todos disponemos de 365 días. El rendimiento que saquemos a este activo ya depende de cómo lo usemos. De cómo empleemos estos días de que disponemos

Por tanto, más allá de los propósitos de inicio de año que mucha gente hace, hemos de plantearnos cómo aprovecharlos. Al final del año, estos días se nos habrán gastado sin posibilidad de recuperarlos. Decía el filósofo Leonardo Polo que todo gasto es un gasto de tiempo.

Hay quien se plante a el uso del tiempo como una posibilidad de hacer cosas, de ser eficaz, de conseguir resultados. Todo eso está muy bien, pero está la pregunta esos resultados, esa eficacia ¿para qué? Yo hace tiempo que me he contestado a esa pregunta y quiero compartir con vosotros mis reflexiones. Tengo que aprovechar este tiempo para ser mejor persona. Si dentro de un año soy mejor persona que ahora habré aprovechado el tiempo. Si soy mucho mejor persona, habré aprovechado mucho el tiempo y si no soy mejor, habré perdido miserablemente un tiempo que no puedo recuperar.

¿Y cómo saber si soy o no mejor persona? Esta pregunta es muy profunda, por lo que solo voy a ofrecer algunas ideas. Mejoro como persona si soy mejor profesional, es decir, si trabajo bien, si en el proceso aprendo a hacer mejor las cosas. También soy mejor persona si soy mejor padre de familia, o madre de familia, o hermano o hijo o abuelo. Mejor amigo de las personas que trato, mejor colega de mis compañeros de trabajo. Pero al final todas estas mejoras se reducen a si sirvo mejor a los demás. Si concibo mi vida como un servicio. Si los demás pueden contar conmigo.

El egoísmo, el ir uno a la suya pensando en sus objetivos puede llevar a una vida eficaz, pero ¿de qué me sirve la eficacia si no puedo mejorar la vida de los demás? Los resultados que consigas no te los llevas contigo a la tumba. Ya lo he escrito en alguna otra ocasión, una buena pregunta a hacerse es si yo ayudo a resolver problemas o soy un generador de problemas. Si los demás se alegran cuando yo estoy presente o respiran con tranquilidad cuando yo estoy ausente. Los 364 días que tenemos por delante son una hoja en blanco (o azul para justificar la imagen de este post) que irremisiblemente vamos a rellenar haciéndonos mejores o peores personas.

No funciona

diciembre 27, 2018 8 comentarios

tontosCuando nos enfrentamos a una situación en la que tenemos que solucionar algo o conseguir alguna cosa, ideamos un plan que nos parece razonable y que con él conseguiremos lo que pretendemos conseguir. Y oh sorpresa, no acabamos de conseguir nuestro objetivo porque incomprensiblemente, las personas que tenían que actuar de una determinada manera, no están actuando como corresponde y la cosa no se acaba de solucionar.

Esto pasa muchas veces y no deberíamos sorprendernos tanto. En primer lugar, a nosotros nos puede parecer que si actuamos de determinada manera “los demás” responderán haciendo “esto y lo otro” y así se resolverá el asunto. Pero “los demás” son “los demás” y actúan como creen que es mejor y lo que ellos creen que es lo mejor no es necesariamente lo mismo que nosotros creemos que es lo mejor. Cada uno tiene sus opiniones, sus puntos de vista, y entiende las cosas de un modo particular. Y no todo el mundo ve las cosas del mismo modo que nosotros

O sea que ojo con los planes muy bien ideados. Hay que ver si los que tienen que colaborar en la ejecución de un plan lo ven del mismo modo que nosotros. La mayoría de las veces no es así. De ahí la importancia de contar con los demás a la hora de llevar a cabo las cosas.

Otras veces lo que sucede es que, efectivamente, nuestro plan es objetivamente bueno, y sin embargo otros no colaboran y no sale adelante. Efectivamente, no todo el mundo tiene la capacidad de ver que ese plan es bueno, muy bueno. Un error que a veces se da, aunque este no es muy común, es pensar que las personas con las que colaboras son inteligentes.

Finalmente puede pasar que las personas con las que colaboras no estén alineadas contigo y buscan sutilmente la manera de torpedear tus planes. Si esto es así, debes preguntarte cómo has estado tratando a estas personas para que hayan llegado a tener esta actitud. Espero que hayáis pasado un feliz día de navidad

Agotadores

diciembre 20, 2018 10 comentarios

trabajoEn la actividad empresarial los objetivos se consiguen mediante la coordinación de actividades de diversas personas. En estas actividades intervienen jefes y sus colaboradores. Y es aquí donde se cuece que el lugar de trabajo sea un entorno agradable o un verdadero infierno.

Hay jefes que marcan a su gente lo que hay que hacer y luego les dejan libertad para que con iniciativa estos resuelvan lo que tiene que resolver del modo que creen oportuno. Quizá recibiendo algunas indicaciones de los jefes. Esta gente puede emplear su creatividad y con iniciativa conseguir lo que tienen que conseguir.

Sin embargo, hay otro tipo de jefes que son inaguantables. Dan indicaciones hasta el último detalle. Una vez el trabajo está terminado indican cambios que hay que hacer, que contradicen las indicaciones dadas anteriormente. Estos cambios apenas mejoran el resultado, suponen un gran esfuerzo para el que lo tiene que realizar, y una vez hechos el jefe tampoco está contento y sugiere nuevos cambios.

Es agotador. Las personas que trabajan con semejante jefe acaban absolutamente hartas. Su trabajo deja de tener sentido. En vez de intentar realizar un buen trabajo lo que acaban haciendo es un sinfín de cosas sin sentido, contradictorias unas con otras para intentar ajustarse a los volátiles e impredecibles requerimientos de su jefe.

Si eres un jefe de este tipo quizá necesites ir al siquiatra. Confía en tu gente. Déjales trabajar. No estés continuamente dando indicaciones sobre cosa nimias y sin importancia. No exasperes a tu gente. Qué bien se está con lo jefes que confían en su gente. Que dan indicaciones y luego te permiten usar tu inteligencia para hacer del mejor modo posible lo que hay que hacer. Jefe, piensa que tu principal misión es desarrollar a la gente que trabaja contigo. Hasta la próxima semana. Feliz navidad.

Disfrutar

diciembre 13, 2018 10 comentarios

IESE

Recomiendo hacer todo lo posible por disfrutar en el lugar de trabajo. Muy aproximadamente dedicamos un tercio de nuestra vida a dormir, otro tercio a trabajar y otro tercio a familia, descanso, amigos, etc. Si todo este tiempo que pasamos en el trabajo estamos a disgusto y enfadados, estamos desaprovechando una buena parte de nuestra vida.

Las circunstancias en las que nos encontramos son las que son. Si podemos hacer algo por mejorarlas lo hacemos y si no podemos hacer nada entonces hay que aceptarlas. Lo que sí depende de nosotros totalmente es la actitud que tomamos ante nuestro trabajo.

Mi recomendación es ir con disposición de ayudar a la gente que trabaja con nosotros, a no ser generadores de problemas, a estar dispuestos a aportar todo lo que esté en nuestra mano para resolver los problemas que puedan surgir. En definitiva, a estar pendientes de las personas con las que trabajamos. Si adoptamos una actitud así disfrutaremos más de nuestro trabajo.

Desde que tenía 7 años quise ser profesor, y lo estoy siendo desde hace 37 años. Y cada vez disfruto más en el aula. Voy dispuesto a aprender mucho de los alumnos y a que ellos aprendan mucho en las clases. Acabo de terminar dos cursos en el MBA del IESE y las caras de agradecimiento de los alumnos es algo impagable. Reflexión para todos: piensa qué puedes hacer para disfrutar de tu trabajo. Hasta el jueves que viene.

MBA IESE

Ryanair, lo podían hacer mejor

diciembre 6, 2018 10 comentarios

mal tratoLos que me leéis con asiduidad sabéis que soy poco amigo de Ryanair y de su modo de actuar. La semana pasada, invitado por la Sociedad Gallega de Reumatología, asistí a su congreso anual impartiendo una conferencia sobre Toma de Decisiones. La combinación más conveniente para viajar hasta Vigo desde Barcelona requería volar con Ryanair.

Los organizadores del congreso tuvieron la delicadeza de comprarme un billete tipo “priority”. Lo cual me daba derecho a entrar de los primeros y llevar en cabina una pequeña maleta. Lo de la maleta no era necesario pues para pasar una noche suelo llevar un equipaje muy ligero. Sin embargo la posibilidad de tener preferencia a la hora de entrar me resultó atractiva.

Mientras esperábamos a que nos llamaran a embarcar se fueron formando dos colas. Una muy larga y la otra muy corta. Inocente de mi pensé que la cola corta era para los que viajábamos con “priority”. Cuál fue mi sorpresa cuando al incorporarme a la cola me enteré que los de “priority” éramos mayoría, éramos los de la cola larga.

Cuando me tocó mostrar mi billete mostré a la mujer que los controlaba mi sorpresa por que habiendo comprado “priority” había tenido que hacer una gran cola. Me dijo que había 100 con “priority”. Le pregunté que cuantos eran el resto y me dijo que 70.

Si todo el mundo hubiera comprado “priority”, ¿Qué prioridad era esta? Deberían limitar la venta de los pasajes “priority” para que estos tuvieran sentido. Pues no.

Aproveché esta breve conversación para preguntarle si los empleados también estaban hasta el gorro de la compañía al igual que los usuarios. Y me respondió que sí, con cara de pena. Esto me pareció mucho más triste que lo que pudiera ocurrirme a mi. En el fondo yo viajaba en esa compañía porque quería. Demás mi trato con esa compañía se reduce a un viaje cada 3 o 4 años. Sin embargo, para los empleados es una pesadilla diaria de la que la mayoría no pueden escapar si no quieren ir al paro. Espero la semana que viene comentar alguna noticia más positiva.

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