Esconder la cabeza debajo del ala

erroresUno de los modos más estúpidos de engañarnos cuando una cosa no nos gusta es negarla. Decir que no eso es así. Cómo si por un decreto nuestro esa cosa dejara de ser como es. ¿A qué viene esto? Pues a unas declaraciones de un político español esta semana: “Si hay elecciones el día de navidad la culpa la tendrá fulanito”.

Mire usted, si hay elecciones el día de navidad, es irrelevante de quien sea la culpa. Lo relevante es cómo va a afectar este hecho a su partido. No porque usted achaque la culpa a su oponente, este va a ser el culpable y este va a ser castigado en las urnas.

Más inteligente es intentar atisbar cual va ser el impacto en las urnas de unas eventuales terceras elecciones en España, y prepararse para obtener los mejores resultados posibles. No por pensar que la culpa es de nuestro oponente, este va a salir mal parado. Esto es confundir los deseos con la realidad, uno de los peores errores en la toma de decisiones que puede cometer un directivo. Esto es esconder la cabeza debajo del ala y ver así solo la realidad que queremos ver.

No señores. La realidad es la que es, nos guste o no. Lo que hay que hacer es saber captarla para aprovecharla si es favorable y prepararnos si es adversa. Pero nunca negarla. Hasta el jueves que viene.

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

autoritarismoHay directivos que dan órdenes y la razón por la que hay que cumplir esas órdenes es porque lo mandan ellos. Son los directivos autoritarios. Son personas que como no tienen autoridad necesitan ser autoritarios: “esto se hace porque lo digo yo”.

Los directivos que tienen autoridad no necesitan ese estilo de mando. Inspiran confianza. Cuando dicen que hay que hacer una cosa su gente la hace porque saben va a ser lo mejor. Puede que vean las razones por las que hacer eso es conveniente. Pero a veces no conocen estas razones, pero se fían del jefe. Tiene autoridad. Cuando manda algo por algo será. “Seguro que es lo mejor” piensa su gente.

Si eres jefe piensa si muchas veces el argumento para que se haga una cosa es porque lo has dicho tú. Mucho tienes que cambiar como directivo. Si eres de los de abajo y te encuentras con un directivo autoritario, tienes muchas ocasiones de reírte. Ver cómo tu jefe no tiene argumentos razonables y todo lo que sabe hacer es señalar que él es el que manda. Si tienes un jefe con autoridad, enhorabuena, es una joya. Aprende de él. Crecerás mucho. Hasta el jueves que viene.

¿De verdad puedes estar tan seguro?

riesgo

A todo el mundo la incertidumbre nos genera malestar. Preferimos vivir en un mundo de certezas  donde tenemos controlado todo lo que puede pasar. Pero el mundo no es así. La incertidumbre nos rodea constantemente. Para defendernos de ella solemos ignorarla y pensar que las cosas son como querríamos que fueran. Y este es nuestro error porque después la realidad siempre nos sorprende y nos pilla mal preparados.

Como ejemplo sirvan unas declaraciones del entonces presidente el gobierno español: “Se empezará a crear empleo neto en la segunda parte de 2011”.  Esto era un deseo más que una previsión razonada. Hay gente que juega a la lotería creyendo que le va a tocar. Confundimos los deseos con la realidad. Decía el poeta Antonio Machado “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”. Nos negamos a aceptar que las ventas en nuestra compañía están yendo mal y preferimos pensar que rapidamente se enderezarán antes de aceptar la realidad.

Este es un modo habitual de autoengañarnos. Hace que percibamos la realidad de modo falso, lo que nos hace tomar malas decisiones. Para evitar caer en esta trampa lo que tenemos que hacer es estar abiertos a diversas posibilidades futuras; cuestionar nuestras suposiciones. Cuando estemos seguros de algo pensar si este algo podría ser distinto.

 

Fugacidad

inmigrantesHace poco más de un mes todo el mundo se despertó consternado. La bolsa bajó un 12% ese día. Terroríficos males acechaban la economía. El Reino Unido había decidido salirse de la Unión europea. Había ganado el Brexit. Ahora ya nadie habla de esto. La bolsa se recuperó en pocos días, el asunto se asumió, y todo volvió a la normalidad.

Grandes problemas dejan de serlo en el momento que desaparecen de los titulares de los periódicos. La vida sigue. Vivimos en un mayúsculo presente. Todo lo momentáneo nos afecta muchísimo para olvidarnos poco después cuando otro presente se nos pone por delante.

¿A dónde voy con todo esto? Pues a que problemas, problemas realmente tenemos pocos. Tenemos los que queremos tener y les damos la importancia que queremos darles. Problemas, problemas, los de los que sufren el terrorismo y tienen que huir de sus países con lo puesto, los refugiados. Los inmigrantes que se juegan la vida por la legítima aspiración de una vida mejor.

Cuando pasemos dificultades, pensemos que estas son relativas, y que hay personas que las sufren mucho mayores. Y puestos a preocuparnos, ayudemos al que realmente lo necesita. Hasta el jueves que viene. Yo ya estoy acabando mis vacaciones.

Castigar

Unión EuropeaSe ha hablado últimamente en la prensa de la posible multa de Bruselas a España por no haber cumplido con los objetivos del déficit marcados por la Unión Europea. Un montón de prestigiosos economistas españoles han salido al paso indicando que en este caso una multa-castigo sería inapropiada. Al final ayer se supo que no habrá tal multa.

Yo también estoy de acuerdo con todos estos economistas. Cuando hemos tenido una profunda recesión, no se puede esperar que nuestros ingresos y gastos estén equilibrados, o que registren un déficit muy moderado. Esto habría ahogado más nuestra economía y la crisis hubiera sido más larga y profunda de lo que ya lo fue.

Ya vendrán (están viniendo) épocas de vacas gordas, donde una mayor actividad económica generará mayor empleo y mayores beneficios empresariales, lo que dará lugar a una mayor recaudación de impuestos y a una disminución del déficit. Pero désenos tiempo para lograrlo.

Este hecho me da pie para hablar de los castigos. Las razones para imponer castigos pueden ser varias. Una es para defendernos de un malhechor. Una sociedad mete en la cárcel a un asesino para defenderse de él, para que no mate. Otra es para ayudar a mejorar. Unos padres castigan a un hijo que ha sacado malas notas a quedarse los sábados en casa a estudiar sin salir con los amigos, para que este hijo estudie, y para que vea que si no estudia no tendrá recompensa el fin de semana. Quizá así puede conseguirse que estudie (no sé si este es un método válido porque no trato con adolescentes, pero sirva simplemente el ejemplo)

Pero nunca un castigo debe imponerse por venganza. La venganza genera odio, malestar y represalias y no conduce a nada. “No me has obedecido, pues ahora verás” No se saca nada con esta actitud. Simplemente se gana una batalla pero se acaba perdiendo la guerra.

Volviendo al tema con que inicio el mensaje de esta semana, una posible multa-castigo de Bruselas a España me parece que no hubiera cumplido con ninguno de los requisitos que justifican un castigo. En agosto seguiré publicando cada jueves. Gracias por leerme.

Cotillear

informarseLas personas nos relacionamos unos con otros y nos interesamos los unos por los asuntos de otros. Pero hay personas que tienen una enfermiza necesidad de saber asuntos de otros mucho más allá de lo que es el razonable interés de unos por otros. Necesitan saber detalles de la vida y de actuaciones de otros.

Trafican con chismorreos. A veces es por pura curiosidad malsana. Morbo. Otras veces es porque el estar informados les hace sentirse importante ante los demás, dan a entender que tienen información confidencial no accesible a otros. Se sienten muy satisfechos de sí mismos y les gusta pensar que los demás les envidian.

A este perfil de gente enseguida se les ve el plumero. Yo con estos me suelo hacer el tonto. En general hacerse pasar por tonto suele ser muy divertido y en muchas ocasiones eficaz. Cuando se me acerca alguien de este tipo intentando entrometerse donde no le llaman, les despisto con informaciones irrelevantes y datos absurdos intentando hacerles pensar que creo que les estoy contando indiscreciones.

Cuando la razón a la que acuden a mi es para hacerme ver que tienen información picante, al empezar a conversar conmigo empiezo a mostrar interés por cosas irrelevantes. Les pregunto estupideces. Terminan pensando que soy tonto y se van sin haber podido exhibir ante mí sus habilidades.

Ojo con los cotillas. Suelen generar mal ambiente y, con expresión que se usa mucho ahora, suelen ser personas tóxicas. Felices vacaciones.

Controla tus impulsos

corto plazoEstoy releyendo el libro “Decídete” de los hermanos Heath y entre las muchas cosas interesantes que dicen hay una que voy a comentar. Es el test 10-10-10.

Muchas veces al tomar decisiones, damos excesivo peso a las consecuencias que puedan tener a corto plazo, y no prestamos tanta atención a lo que pueda suceder en un futuro más lejano. Esto unido a lo viscerales que podemos ser ante una situación sea esta positiva o negativa, puede hacer que nuestras decisiones no sean todo lo juiciosas, y que nos podamos arrepentir más delante de lo que hemos hecho.

Los hermanos Heath, ante una decisión recomiendan aplicar el test 10-10-10. Consiste en juzgar, ante una decisión, cómo nos sentiremos 10 minutos después de haberla tomado, cómo nos sentiremos 10 meses después, cómo nos sentiremos 10 años después. Este test garantiza que no va a ser el cortísimo plazo el que va a mandar en nuestras decisiones, sino que también el medio y el largo plazo van a estar presentes.

Este procedimiento evitará que la rabia o la emoción se impongan en nuestra decisión y que esta sea más juiciosa. Piensa en una decisión que hayas tomado y de la que al cabo de poco tiempo te hayas arrepentido. Piensa si habiendo aplicado este test, hubieras tomado esa misma decisión o la hubieras hecho algo distinto.

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