Experimentar y aprender

septiembre 22, 2016 23 comentarios

experimentarTengo un amigo que dice que no hay fracaso en la toma de decisiones. O bien conseguimos lo que pretendíamos o bien aprendemos. Yo estoy totalmente de acuerdo con esta idea. El único fracaso es no decidir por temor a equivocarnos.

Toda decisión debe concebirse como un experimento. Decidir es hacer la hipótesis de que si hago esto ocurrirá tal cosa. Si hago A ocurrirá B. Una vez hacemos A comprobaremos si ocurre B, en cuyo caso confirmaremos nuestra hipótesis y además habremos obtenido lo que queríamos. También puede suceder que no ocurra B, en cuyo caso sabremos que nuestra hipótesis  no es correcta y tendremos que modificarla, seguir experimentando y seguir aprendiendo.

Si las cosas salen de forma distinta a como queríamos que salieran, podemos sentirnos fracasados o podemos aprender. Si nos sentimos fracasado no sacamos nada en limpio de esa decisión. Si aprendemos porqué con esa decisión no hemos conseguido lo que pretendíamos estaremos mejorando para la próxima vez.

Saludos y hasta el jueves que viene. Si hacéis comentarios en este blog no es necesario que pongáis vuestro correo electrónico en el comentario, aunque el diseño de la página os lo pida. Gracias por seguir difundiendo y participando en el blog.

Disfrutar

septiembre 15, 2016 22 comentarios

Universidad de BarcelonaHe empezado esta semana un nuevo curso en el MBA del IESE. Un colega afirma que si los alumnos se lo pasan bien en clase, quizá aprendan algo. Es decir que si no se lo pasan bien difícilmente aprenderán. Desde que empecé a dar clase hace 35 años he intentado que estas fueran amenas.

Hace unos días me quedó un rato libre por el centro de Barcelona, cerca del edificio histórico de la universidad donde estudié y donde fui profesor en los años 80. Me acerqué y entré en un aula donde había dado muchas clases. Es el aula de la foto del post de esta semana. Si os fijáis, a la derecha del todo, cuando se acaba la pizarra, también se acaba la tarima. Yo, de vez en cuando, me divertía mucho en clase escribiendo en la pizarra de espaldas al borde de la tarima, haciéndome el despistado, mientras los alumnos, que abarrotaban el aula, estaban pendientes a ver si me caía de la tarima.

En el desempeño del trabajo uno tiene que pasárselo bien. Pasarlo bien y hacerlo pasar bien a la gente. ¿Que hay veces que el trabajo es arduo y complicado? Pues sí, pero eso no justifica que estemos huraños. Al mal tiempo buena cara. Que actitud adoptamos ante nuestro trabajo es algo que decidimos nosotros. Yo estoy preparado para volver a pasármelo muy bien en las clases de este año y por supuesto como siempre, preparado para aprender.

Oir las dos campanas

septiembre 8, 2016 11 comentarios

PrudenciaA veces nuestros juicios son algo precipitados. Ante una situación, nos hacemos una idea de lo que está pasando, tomamos partido y decidimos qué es lo correcto y quienes son los culpables. Pero ese juicio que hacemos se basa en la información que tenemos, y la información que nos llega rara vez es completa, y eso hace que a veces nuestros juicios sean equivocados por precipitados.

Cuando nos corresponde diagnosticar y juzgar una situación, lo prudente es oir a todas las partes implicadas. Si no, inconscientemente seremos selectivos a la hora de recabar información, y en cuanto encontremos una razón que condena al que nos cae mal, ya habremos encontrado la explicación de lo que está pasando, y actuaremos en consecuencia. Podemos estar siendo muy injustos; estaremos siendo benévolos con los que nos caen bien y tenderemos a condenar a los que no nos caen tan bien.

Cuando uno es un jefe tiene que ser especialmente sensible a evitar juicios precipitados, pues con frecuencia a un jefe le llega gente que le da información parcial, sesgada e interesada con la finalidad de que tome una decisión en favor de unos interesse u otros. Dicho de un modo más sencillo, un jefe tiene que estar muy al tanto de que no le manipulen. Saber escuchar las dos partes y copmprobar la veracidad de las informaciones que le llegan son parte del saber dirigir bien.

Muchas felicidades a las Nurias y a las Marías. Bienvenidos a todos después de las vacaciones y muchas gracias por seguir leyendo y difundiendo el blog. Os dejo un  video de una intervención mía en este verano sobre la actual situación económica. Son 18 minutos.

Fomentar la iniciativa o matarla

septiembre 1, 2016 3 comentarios

iniciativaEn las empresas hay que tener iniciativa para ir solucionando las cosas que surgen e ir consiguiendo los objetivos que se proponen. Aparecen circunstancias nuevas que hay que abordar. Sin iniciativa habría que ir continuamente consultando al jefe qué es lo que hay que hacer. Cosa que además de ser muy cansada acaba hartando al jefe. En definitiva, hay que tener iniciativa.

Pero qué pasa cuando se presenta una situación, hay diversos modos de abordarla, todos más o menos igual de válidos, se escoge uno y el jefe pone mala cara porque hubiera preferido otro modo de resolverlo, cuando en realidad da lo mismo uno que otro. ¿Qué pasa si esto ocurre una y otra vez?.

Pues que ese jefe acaba hartando a su gente, cada vez que se hace algo, el jefe lo critica por alguna tontería. Al final la gente o bien deja de tener iniciativa y no aborda los asuntos. Que se lo encuentre el jefe y que entonces nos diga qué es lo que hay que hacer. O bien la gente empieza a resolver los asuntos sin informar al jefe para que este no interfiera con tonterías.

Cualquiera de las dos actitudes van en detrimento de la compañía. En un caso porque se paraliza la acción y en el otro porque hay una desconexión entre el jefe y su equipo.

Consejo, si eres jefe, da criterios generales a tu gente, y luego déjales que actúen con iniciativa. La mayoría de las veces da lo mismo que una cosa se haga de un modo o de otro. De vez en cuando te sorprenderás de lo imaginativo que puede llegar a ser alguno de tus colaboradores. De lo contrario estarás matando la iniciativa.

Esconder la cabeza debajo del ala

erroresUno de los modos más estúpidos de engañarnos cuando una cosa no nos gusta es negarla. Decir que no eso es así. Cómo si por un decreto nuestro esa cosa dejara de ser como es. ¿A qué viene esto? Pues a unas declaraciones de un político español esta semana: “Si hay elecciones el día de navidad la culpa la tendrá fulanito”.

Mire usted, si hay elecciones el día de navidad, es irrelevante de quien sea la culpa. Lo relevante es cómo va a afectar este hecho a su partido. No porque usted achaque la culpa a su oponente, este va a ser el culpable y este va a ser castigado en las urnas.

Más inteligente es intentar atisbar cual va ser el impacto en las urnas de unas eventuales terceras elecciones en España, y prepararse para obtener los mejores resultados posibles. No por pensar que la culpa es de nuestro oponente, este va a salir mal parado. Esto es confundir los deseos con la realidad, uno de los peores errores en la toma de decisiones que puede cometer un directivo. Esto es esconder la cabeza debajo del ala y ver así solo la realidad que queremos ver.

No señores. La realidad es la que es, nos guste o no. Lo que hay que hacer es saber captarla para aprovecharla si es favorable y prepararnos si es adversa. Pero nunca negarla. Hasta el jueves que viene.

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

autoritarismoHay directivos que dan órdenes y la razón por la que hay que cumplir esas órdenes es porque lo mandan ellos. Son los directivos autoritarios. Son personas que como no tienen autoridad necesitan ser autoritarios: “esto se hace porque lo digo yo”.

Los directivos que tienen autoridad no necesitan ese estilo de mando. Inspiran confianza. Cuando dicen que hay que hacer una cosa su gente la hace porque saben va a ser lo mejor. Puede que vean las razones por las que hacer eso es conveniente. Pero a veces no conocen estas razones, pero se fían del jefe. Tiene autoridad. Cuando manda algo por algo será. “Seguro que es lo mejor” piensa su gente.

Si eres jefe piensa si muchas veces el argumento para que se haga una cosa es porque lo has dicho tú. Mucho tienes que cambiar como directivo. Si eres de los de abajo y te encuentras con un directivo autoritario, tienes muchas ocasiones de reírte. Ver cómo tu jefe no tiene argumentos razonables y todo lo que sabe hacer es señalar que él es el que manda. Si tienes un jefe con autoridad, enhorabuena, es una joya. Aprende de él. Crecerás mucho. Hasta el jueves que viene.

¿De verdad puedes estar tan seguro?

riesgo

A todo el mundo la incertidumbre nos genera malestar. Preferimos vivir en un mundo de certezas  donde tenemos controlado todo lo que puede pasar. Pero el mundo no es así. La incertidumbre nos rodea constantemente. Para defendernos de ella solemos ignorarla y pensar que las cosas son como querríamos que fueran. Y este es nuestro error porque después la realidad siempre nos sorprende y nos pilla mal preparados.

Como ejemplo sirvan unas declaraciones del entonces presidente el gobierno español: “Se empezará a crear empleo neto en la segunda parte de 2011”.  Esto era un deseo más que una previsión razonada. Hay gente que juega a la lotería creyendo que le va a tocar. Confundimos los deseos con la realidad. Decía el poeta Antonio Machado “En mi soledad he visto cosas muy claras que no son verdad”. Nos negamos a aceptar que las ventas en nuestra compañía están yendo mal y preferimos pensar que rapidamente se enderezarán antes de aceptar la realidad.

Este es un modo habitual de autoengañarnos. Hace que percibamos la realidad de modo falso, lo que nos hace tomar malas decisiones. Para evitar caer en esta trampa lo que tenemos que hacer es estar abiertos a diversas posibilidades futuras; cuestionar nuestras suposiciones. Cuando estemos seguros de algo pensar si este algo podría ser distinto.

 

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