2020 y 2021

A finales de año y principios de este todos nos hemos felicitado el año nuevo, y más o menos nos hemos dicho que 2021 sea mejor que el 2020. Que el 2020 es un año para olvidar. Después de escucharlo muchas veces me he parado a pensar que estamos siendo muy negativos. Que en el 2020 también han ocurrido cosas muy buenas. Voy a glosarlo.

Primero dar mis condolencias a todos los que han perdido familiares y personas queridas por el virus. También a todos los que han sufrido seriamente la enfermedad. Dicho esto, y sin minusvalorarlo, seamos positivos y pensemos las muchas cosas buenas que nos han ocurrido este 2020. Cosas buenas en sí y cosas buenas causadas por la pandemia.

Los periodos de confinamiento a mi me han servido para leer mucho, cosa que no habría hecho en la misma medida en situaciones normales. He aprendido muchas nuevas metodologías docentes. He aprendido a dar clases y conferencias desde mi despacho. He podido estar más tiempo con los míos. He podido meditar y contemplar más de lo que lo hacía antes. En fin, muchas cosas.

Lo que quiero decir con este mensaje es que dejemos de ver las cosas negativas, que han sido muchas, y empecemos a centrarnos en la positivas. Si estando triste se solucionara algún problema mi consejo sería que te entristezcas, pero como no soluciona nada, es más empeora el ambiente en el que nos movemos, mi consejo es optimismo y saber ver las oportunidades que nos proporciona todo lo que estamos viviendo. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video que actualiza el índice de situación de la pandemia.

Igualdad

Como anunciaba la semana pasada, hoy voy a reflexionar sobre la igualdad. La igualdad entre el hombre y la mujer de lo que tanto se habla. Es evidente que la mujer y el hombre son distintos. Por lo que hay que entender bien esto de la igualdad para no decir tonterías. Desde el aspecto físico hasta el modo de ser somos distintos.

Por citar algunas diferencias, en general, el hombre tiene más fuerza física que la mujer (aunque puede haber mujeres con más fuerza que los hombres). También creo, que, siempre en general, la mujer es más acogedora que el hombre. Aunque admito que, en esto, como en todo, se pueda discrepar. Pero no en vano Dios decidió poner los nueve primeros meses de cada persona dentro de una mujer y no dentro de un hombre. Por algo será.

En lo que somos radicalmente iguales es en nuestra dignidad como personas. Aquí nadie es más que nadie. Y es por conseguir el reconocimiento de esta igual dignidad por lo que hay trabajar. Pero igualdad de todas las personas no solo con independencia del sexo, también con independencia de la raza, de puesto de trabajo, de edad, y de cualquier otra circunstancia que nos distinga.

Pero como decía al principio hay muchas dimensiones en las que mujeres y hombres somos diferentes y plantear la igualdad en esas dimensiones puede dar lugar a hacer cosas muy artificiales. Cada profesión requiere una serie de características. Profesiones que requieren características más presentes en las mujeres que en los hombres y viceversa. Por eso no ha de extrañarnos que haya profesiones en las que estén más presentes las mujeres que los hombres y viceversa. También hay muchísimas profesiones que requieren características que están presentes en hombres y en mujeres.

Igualdad sí, pero en lo que tenemos en común. En lo que somos diferentes pretender la igualdad es forzar artificialmente las cosas. Quizá me lluevan las críticas tras este mensaje, cosa que acepto siempre. Pero en mi defensa he de decir varias cosas. Primero, que un día escribiré un post donde hablaré de situaciones donde no se respeta la igual dignidad de mujeres y hombres (aunque el mensaje de la semana pasada ya hablaba de eso). Segundo, que difícilmente se puede encontrar un mayor defensor de la mujer que a mí. Y tercero, que lo que he defendido es de pura lógica: igualdad en lo que somos iguales y en lo que somos distintos no pretendamos una inexistente igualdad. Me dispongo a ser criticado.

Feminismo

Las reflexiones de esta semana se me han ocurrido tras leer un comentario de una conocida en las redes sociales. Recuerdo un anuncio de los años 70’s de la lavadora Super Ser. Una desaparecida marca de una empresa fabricante de electrodomésticos. La gente de mi edad quizá se acuerde. Aparecía una mujer lloriqueando y su marido diciéndole “No me llores, no me llores. Te compraré la Super Ser” y a continuación se veía a la mujer saltando de alegría.

Ese anuncio sería ahora impensable. Menuda manifestación de machismo. Lo que me sorprende es que en pleno siglo XXI haya manifestaciones más burdas y alentadas precisamente por algunas mujeres, y que no se ponga el grito en el cielo. Me refiero a la vestimenta, o no vestimenta, de algunas presentadoras de las galas de fin de año de diversas televisiones españolas. La mujer se expone y desde días antes el macho está a la expectativa y los medios no paran de hablar de que se superará a lo del año anterior.

Pero ¿no estamos luchando por la igualdad y por la dignidad de la mujer? ¿Cómo es que se acepta semejante manifestación de utilización de la mujer? Menuda esquizofrenia colectiva. Yo desde mi blog protesto. La semana que viene hablaré de lo que entiendo yo por igualdad.

Al mal tiempo… ¡Feliz año nuevo!

diciembre 31, 2020 11 comentarios

Nadie se podía imaginar hace un año lo que nos depararía este 2020. Todos hemos pasado muchas dificultades. Dificultades objetivas. Lo que ya no es objetivo es el modo como abordamos las dificultades. Unos han sido capaces de ver el lado positivo de las cosas y otros han profundizado en su desgracia.

Con mucha incertidumbre nos enfrentamos al 2021. Pasaremos por circunstancias que ahora no podemos prever. Habrá momentos buenos y momentos malos. Esto es de las pocas cosas seguras que sabemos. Preparémonos para ver el lado positivo de las cosas. Además, si lo pensamos un poco seguro que nos han sucedido cosas muy buenas este año. Yo podría contar bastantes.

Si por estar contrariados se solucionara algún problema, mi consejo para este próximo año sería que te enfadaras ante las dificultades. Pero esa actitud no soluciona nada. Afrontar las dificultades con optimismo y con un modo positivo no hace que las dificultades se solucionan, pero si que las abordemos mejor. Nos sentiremos mejor nosotros y nuestros allegados. Al mal tiempo buena cara. Feliz 2021 que vendrá lleno de oportunidades

Esto es contraintuitivo

diciembre 24, 2020 18 comentarios

Cuando a uno le dicen que la fiabilidad de una prueba para detectar una enfermedad es del 95% piensa que si le hacen la prueba y da positivo uno tiene un 95% de probabilidades de tener la enfermedad. Y que si le hacen la prueba y da negativo, uno tiene un 95% de probabilidad de estar sano y solo un 5% de tener la enfermedad.

Nada más contrario a la realidad. Si la enfermedad la padece un 10% de la población, si a una persona le hacen la prueba y da positivo, entonces tiene una probabilidad solo del 50% de tener la enfermedad.

Un ejemplo nos ayudará a entender por qué. Cojamos aleatoriamente un grupo de 100 personas. 10 tendrán la enfermedad y 90 no. Si hacemos la prueba a estas 100 personas, de los 10 que tienen la enfermedad, la prueba dará positivo en 9 y negativo en 1. Habrá 9 verdaderos positivos y 1 falso negativo. La prueba aplicada a las 90 personas sanas, en el 10% de ellas la prueba será errónea y dará positivo, es decir, habrá 9 falsos positivos. En el resto, en 81 la prueba dará negativo. Estos 81 será los verdaderos negativos.

En total la prueba habrá dado positivo en 18 personas: 9 verdaderos positivos y 9 falsos positivos. Es decir, cuando una persona de positivo en la pruebe, la probabilidad de que tenga la enfermedad es solo del 50%, 9 enfermos entre 18 en que la prueba ha dado positivo.

Esto es muy contra-intuitivo, pero es la realidad. Y si no se explica uno puede irse a casa con una preocupación injustificada. Además, si la enfermedad la padecen solo el 1% de la población, y la fiabilidad de la prueba es del 95%, cuando da positivo, la probabilidad de tener la enfermedad es del 16%. Increíble, pero lo podéis comprobar haciendo cálculos similares a los del ejemplo.

Hay que tener mucho cuidado con la información que proporcionan las pruebas médicas. Ojo cuando en una clínica le dicen a una embarazada que su bebé vendrá con malformaciones. Feliz navidad

Flexibilidad laboral

diciembre 17, 2020 2 comentarios

A principios de curso un conocido me comentaba “¿Cuando se enterarán los colegios, que los padres trabajan desde el 1 de septiembre?”. Lo decía en tono de queja, porque los primeros días de septiembre todavía no hay colegios y muchas madres y padres tienen que hacer horarios especiales en sus empresas para poder atender a sus niños.

Cuando oía este comentario yo iba pensando ¿Y cuándo se enterarán las empresas de que sus empleados tienen niños, y adaptarán los horarios laborales a la realidad vital de sus empleados?

Precisamente este fin de semana, en el suplemento económico de La Vanguardia hablaban de dos empresas que habían implantado la semana laboral de cuatro días. Decían que lo habían hecho para mejorar la productividad, para incrementar la implicación de la plantilla con los objetivos de la empresa y para reducir el absentismo. Comentaban esas empresas que se habían cumplido esos retos con creces.

No digo que haya que implantar la semana de cuatro días o que haya que hacer esto o aquello. Lo que digo que si se gestionaran las empresas pensando más en las necesidades y retos de sus empleados, mejoraría mucho la marcha de las empresas, la vida de los empleados y el ambiente laboral. Sea ya una jornada laboral de 4 días, horarios flexibles, facilidades para llevar y traer a los niños del colegio, facilidades cuando los niños no tengan clase o lo que sea. Cada empleado necesitará una cosa u otra. Imaginación.

En mis clases explico que el principal factor del que depende la rentabilidad de una empresa es la productividad del empleado, y el principal factor del que depende esta productividad es el compromiso del empleado con la empresa.

Imaginación empresario, imaginación para ver cómo puedes mejorar el entorno laboral de tus empleados y verás lo que pasa en tu empresa. Hasta el jueves que viene.

¿Cómo será el mundo en el 2030?

diciembre 10, 2020 8 comentarios

En los años 90 del siglo pasado leía algunos libros sobre cómo sería el siglo XXI. Se hablaba del auge migratorio, sobre todo del norte de África hacia el sur de Europa, y de la irrupción de China en el orden mundial a todos los niveles. En aquella época esto me sonaba a chino. China era una desconocida y la inmigración distaba de percibirse como algo importante. 20 años entrados el siglo XXI, se ve que esas dos tendencias han irrumpido con fuerza en el mundo actual.

Con 30 años más de vida, me permito reflexionar sobre cuales van a ser las tendencias que van a impactar al mundo de aquí al 2030. Por un lado, creo que el declive demográfico del Occidente y el auge en los países emergentes, junto con la inmigración, tanto la legal como la ilegal, van a producir un cambio en la configuración de la sociedad. El occidente va a ser muy diferente a lo que era. Mucho menos privilegiado de lo que hemos sido hasta ahora. No digo que esto sea ni malo ni bueno. Simplemente apunto que es algo que va a producir cambios.

La globalización, de la cuál se ha hablado desde hace décadas, pero creo que es ahora cuando va a impactar. Nuestro entorno social y económico está dejando de ser local y ya es el mundo entero. La irrupción de China y países asiáticos añaden cuatro mil millones de personas al entramado económico. El centro de gravedad económico y social se desplaza del Occidente a Asia.

La preservación del medio ambiente y el uso de los recursos de la tierra va a ser otra preocupación que va a impactar al mundo y junto a ello el cambio de paradigma de la actividad económica y empresarial. La casi universal finalidad de las empresas de maximizar los beneficios va a dar lugar a una creación de valor compartido del que se beneficien todos. Positivo. Muy positivo. De esto llevo décadas hablando en mis clases.

También la preocupación, basada en la realidad o en la imaginación, por el cambio climático estará presente en la futura modelización del mundo.

Demografía, inmigración, globalización, China, preservación del medio ambiente, economía inclusiva y cambio climático creo que van a ser fuerzas que van a configurar cómo será el mundo en el 2030 ¿Me dejo algo importante? También hay que decir que, si el mundo cambió relativamente poco entre los años 1980 y 2000, ha cambiado mucho en los últimos 20 años, especialmente en los últimos 10. Y el cambio se acelera. No hay que esperar al 2030. El mundo e el 2025 será muy distinto a cómo es ahora, lo cual genera amenazas y oportunidades. Por cierto, y para acabar, un mayor sentimiento de vulnerabilidad va a estar presente. Terrorismo islámico, crisis económicas cada vez más agudas y globales, crisis sanitarias…

¿Prisas o falta de planificación?

diciembre 3, 2020 2 comentarios

Se ve frecuentemente a los directivos muy estresados con muchos asuntos importantes entre manos, muy atareados y siempre con cosas importantes. La primera reflexión es que, si uno siempre está haciendo cosas importantes, estas dejan de ser importantes y pasan a ser normales.

Por otro lado, si con frecuencia un jefe se ve desbordado puede ser por falta de planificación. Si nos paramos a pensar podemos anticipar futuras cosas que nos pueden pasar y hacer planes para cada cosa, y cuando se presente una situación ya tenemos pensado de antemano como hay que actuar, y evitamos las prisas y los atolondramientos.

En la primera ola de la actual pandemia en marzo y abril de este año, lo que ocurrió pilló por sorpresa a muchos. Se hizo lo que se pudo y ya fue suficiente. Pero la segunda ola iniciada a finales de agosto y principios de septiembre debía haber pillado más preparados a los que gestionan la situación.  No perder el tiempo discutiendo lo que hay que hacer y ponerse a hacer lo que de antemano se ha juzgado como lo mejor.

¿Se tienen pensados los futuros posibles escenarios para después de navidad? ¿Se tiene pensado qué hacer en función de si ocurre una cosa u otra? ¿o se volverá a discusiones medio sanitarias medio de poder político? Saludos y hasta el jueves que viene. Os dejo un video donde explico un índice que estamos elaborando sobre la situación de la pandemia

 

Parece una obviedad, pero no lo es

noviembre 26, 2020 10 comentarios

Tomar decisiones es escoger entre alternativas. Ante una situación podemos tener varias alternativas de actuación. ¿Cómo elegir? Uno puede pensar que cuantas más alternativas tienes mejor, pues tienes más opciones entre las que elegir. Esto es una falacia. Cuantas más alternativas más lío nos hacemos, así que lo primero que hay que hacer es seleccionar unas pocas que sean razonables. Con más de cuatro nos solemos liar.

Cuando tenemos cuatro, o menos, empezamos a descartar las que nos parezcan menos buenas hasta que nos quedamos con dos. Y ahí es cuando interviene la decisión. Cuando tenemos ya dos alternativas identificadas, llamémoslas A y B, hay que fijarse en una de ellas, por ejemplo A. y empezar a ver B que ventajas tiene sobre A y qué inconvenientes tiene (siempre comparado con A). Si son más grandes las ventajas que los inconvenientes escoge B. Si es al revés escoge A.

Parece una tontería esta metodología, pero no lo es, puesto que muchas veces ante tres o cuatro alternativas, vamos viendo las ventajas y los inconvenientes de cada un de ella. Mal. Mal porque las ventajas serán ventajas con respecto a algo y lo mismo los inconvenientes. Serán inconvenientes comparado con algo. Ver ventajas e inconvenientes sin compararlo con algo fijo es hacernos un lio monumental.

Parece elemental el consejo de esta semana, pero cuando ves cómo la gente toma decisiones, te das cuenta que no es elemental. Que la gente se lía mucho comparando desordenadamente no se sabe qué con no se sabe qué.

Un último consejo. Nunca pienses en términos de coste de oportunidad, pues entonces el lío está garantizado. De verdad. Créeme. Fija una alternativa, la A por ejemplo, y mira ventajas e inconvenientes de B comparado con A.

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Calumnias y buena fama

noviembre 19, 2020 10 comentarios

A veces, en las redes sociales, cuando uno lee una noticia con la que no está de acuerdo, en vez de exponer su opinión, empieza a insultar gratuitamente al autor de la noticia, al protagonista de lo que se cuenta o a un colectivo de personas sobre las que se habla. Hay que tener mucho cuidado con esto. Insultar no ayuda nadie, solo envilece al que insulta y daña al insultado.

Hay que tener mucho cuidado, pues si lo que se dice de alguien es mentira se está calumniando, y esto es una falta muy grave contra las personas. Si lo que se dice es verdad, también hay que tener mucho cuidado, pues se está difamando a esa persona y todos tenemos derecho a la buena fama. No somos perfectos. Todo el mundo mete la pata una vez u otra, y los errores no hay que exponerlos al escrutinio público.

¿Significa esto que hay de pasar por alto los errores de la gente y dejar que los siga cometiendo? No, ni mucho menos, los errores hay que corregirlos, y por tanto hay que decirlos a aquellas personas que pueden ayudar, facilitar u obligar a corregir esos errores. Pero cuidado con dañar la buena fama de la gente.

Si siempre hablas bien de todo el mundo, si evitas airear los errores serás una persona en la que se puede confiar. La gente acudirá a ti a pedir consejo, pues confiarán en ti, y podrás hacer mucho bien. Hasta el jueves que viene.

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