Más de inmigración

demografíaEl nuevo ministro de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones del gobierno de España, afirmaba la semana pasada que en 30 años España necesitará nueve millones más de trabajadores para mantener activa la economía. Nueve millones de trabajadores significa un aumento de la población de entre 18 y 20 millones de personas más.

Como ya advertía en mi post de hace quince días, el crecimiento vegetativo en España actualmente es negativo: mueren más personas que nacen. Y la tendencia es a que esto vaya a peor. Por lo tanto, este aumento de la población tendrá que ser de inmigrantes de otros países.

Bienvenidos sean estas nuevas personas de otras procedencias, que con el trabajo que aporten van a mantener activa la economía. Estas personas seguramente vendrán de culturas distintas a la nuestra. Verán en nuestro país oportunidades de aumentar su nivel de vida, por lo que vendrán dispuestos a trabajar mucho. Tendrán más hijos que las familias españolas. Va a haber un cambio radical en la configuración de nuestro país en las próximas décadas.

Ante esta nueva realidad caben dos actitudes: la defensiva, que intentará que estos nuevos habitantes nos afecten lo menos posible. Y la actitud que verá en esta nueva configuración una oportunidad. Una oportunidad de aprender de gente distinta de un mismo. Eso siempre enriquece. Unas nuevas familias para las que la posibilidad de mejora en su nivel de vida hará que se esfuercen. Vendrán con esperanza y con ganas de construirse un futuro.

Bienvenidos sean. Qué futuro más apasionante nos espera. Qué grandes oportunidades de aprender. El que piense que nuestros nuevos vecinos van a ser molestos, que tenga una actitud más generosa ante la vida, y que piense que será esta nueva gente quienes con su trabajo nos mantendrán a los que ya seamos ancianos. Las personas generosas son más felices. Los egoístas suelen ser personas amargadas. Ahora bien, los delincuentes a la cárcel, sean de donde sean. Hasta el jueves que viene.

El paro en España

mercado laboralSe suele considerar el crecimiento del PIB de un país como el mejor indicador de la marcha de la economía. Y efectivamente, esa cifra indica si se crece económicamente o no. Sin embargo, hay un indicador que a mí me parece mucho más importante. Es la creación de empleo y el paro. En España hemos cerrado el año 2019 con una cifra de poco más de tres millones de parados. En concreto 3.163.605. Lejos de los más de 5 millones de parados del primer trimestre del 2013, pero también lejos de los menos de los dos millones del verano del 2007.

Creo que, en el ámbito económico, la principal preocupación de un gobierno debe ser la creación de empleo. Me corrijo. Su principal preocupación debe ser crear las condiciones para que se genere empleo. Porque el empleo se crea en las empresas (sin descontar por supuesto la administración pública).

Cierto que la creación de empleo viene ligada al crecimiento económico. Pero mientras haya paro un gobierno no puede quedarse tranquilo. También es cierto que la creación de empleo es posterior al crecimiento económico. Cuando la actividad económica y empresarial crece, entonces se crea empleo.

Qué se debe hacer para que se produzca crecimiento y generación de empleo, eso está en manos de los economistas y las políticas económicas. Hay políticas que dinamizan la economía y facilitan la creación de empleo y hay políticas que lo ahogan todo. A los gobiernos, en materia económica, hay que juzgarlos por cuánto empleo se crea en el país que dirigen.

Para una persona que observa la economía como parte de su actividad profesional, los momentos actuales en España son interesantísimos. Para una persona, prácticamente todo el mundo, que vive de su trabajo, la creación y destrucción de empleo es algo de máxima prioridad. El tiempo validará o condenará las políticas económicas de nuestro nuevo gobierno. De momento el paro está en 3.163.605 personas y el nivel de empleo es aproximadamente 19.640.000 personas. Hasta el jueves que viene.

Cosas nuevas

tendenciasEstas navidades he estado leyendo un libro que ya había leído cuando se publicó a principios de los años 90. Se trata de “Hacia el Siglo XXI” de Paul Kennedy. El libro habla de las tendencias que se avecinaban para los inicios del siglo en que ahora nos encontramos. Hablaba de cambios demográficos. De la tensión inmigratoria del norte de África al sur de Europa. Del auge de China, etc. Cuando lo leí entonces me pareció curioso, pues salvo las tendencias demográficas, nada hacía pensar que pudiera producirse lo que el libro apuntaba. También hay que decir que en el libro no se nombraba internet. No existía

He vuelto a leer el libro, decía, porque efectivamente fue premonitorio. Europa envejece y sufre un declive demográfico. Desde el norte de África, al igual que desde Asia y Sudamérica están llegando oleadas de inmigrantes a todo el occidente. China se está erigiendo como una potencia económica y política. Y esto no ha hecho más que empezar.

¿Qué nos deparan las próximas décadas? Hasta ahora en el mundo solo pintaba la cultura occidental. De 1000 millones de personas que vivíamos en el mundo desarrollado, en el occidente, en pocas décadas vamos a ser 5.000 millones. China ya cuenta, y mucho, en el mundo. La inmigración con sus tasas de natalidad va a hacer cambiar el entorno social y cultural de muchos países.

Nos esperan grandes cambios. Lo que pronosticaba Paul Kennedy, y que no se veía por ninguna parte, ya está aquí. Con los cambios vienen las oportunidades de aprendizaje, unos de otros, y vienen oportunidades de enriquecernos con nuevas experiencias. El mundo occidental tiene las de perder, por las bajas tasas de natalidad con el correspondiente envejecimiento de la población. Apasionante el futuro que nos espera y que en cierta medida un poco de vértigo. Aprovechemos y aprendamos de las cosas nuevas que se avecinan. Feliz año nuevo y feliz década de los 20.

Priorizar

decidirDecía la semana pasada que toda decisión implicaba una asignación de recursos, y en función de cómo estamos asignando nuestros recursos estaremos decidiendo mejor o peor. Voy a enlazar lo que decía la semana pasada con algo que hay que tener en cuenta para decidir bien. Tomamos decisiones porque queremos alcanzar un objetivo, tenemos distintas alternativas y tenemos recursos limitados.

Por tanto, para decidir bien tendremos que tener claras nuestras prioridades. Asignar unos recursos a una cosa significa no asignarlos a otras. Si empleo mi tiempo y mi dinero en un crucero por el Mediterráneo, no lo puedo estar empleando en un plan de esquí. Por tanto, hay que priorizar.

Para saber priorizar bien, tenemos que tener claros cuáles son nuestros objetivos. En función de cuáles son nuestros objetivos así serán nuestras prioridades y dependiendo de cuales sean nuestras prioridades tomaremos unas decisiones u otras.

Por tanto, para poder decidir bien el primer punto es tener claros nuestros objetivos. Dicho esto, parece que es suficiente con aclararnos con nuestros objetivos. Pues no, pues puede suceder que nuestros objetivos sean algo que nos dañe, que nos perjudique. Si mi objetivo es pasarlo muy bien, o ser muy rico, puede haber modos inmorales de conseguirlos, y en este caso los principales perjudicados seríamos nosotros. Aquí las prioridades juegan un papel esencial. Pasarlo bien puede ser un objetivo muy digno, pero el modo de conseguirlo es lo que puede ser problemático. Hay que saber qué líneas rojas no se pueden saltar.

No sé si me ha salido muy rollo el mensaje de esta semana. Pero se puede resumir en aclárate con tus objetivos. Asegúrate de que tus objetivos valen la pena y no te dañan y eso dependerá de cuáles son tus prioridades. Feliz 2020 y hasta la semana que viene.

Decidir

diciembre 26, 2019 2 comentarios

decidirToda decisión que hace una persona o que se lleva a cabo en una empresa significa realizar una asignación de recursos. Si no se asignan recursos la decisión no se puede llevar a cabo. Los recursos son de muy diversos tipos: financieros si es mi dinero o el dinero de la empresa. El recurso más universal que tenemos es el tiempo. Todos disponemos de 24 horas cada día. Eso sí, no sabemos durante cuántos días. Si nuestro tiempo lo asignamos a una cosa no lo asignamos a otra.

Y una decisión significa asignar recursos porque los recursos que tenemos, ya sea nosotros o la empresa, son limitados. Si nuestros recursos fueran ilimitados podríamos llevar a cabo todas las alternativas que quisiéramos y por tanto no tendríamos que decidir. Pero no, tenemos un tiempo limitado y unos recursos financieros limitados. No podemos estar viendo siete películas en una tarde ni podemos gastar todo el dinero que queramos en lo que queramos.

Los recursos pueden ser tangibles o intangibles. El dinero o el tiempo de que disponemos son recursos tangibles. Nuestra reputación es un recurso intangible. Esta reputación nos puede servir para diversas cosas y en qué emplearla es también una decisión.

Si vemos la toma de decisiones como asignación de recursos podemos preguntarnos cuáles son los recursos de que disponemos, seamos nosotros o nuestra empresa y preguntarnos si lo estamos aplicando del modo más adecuado posible. Este puede ser un modo de juzgar si estamos decidiendo bien. Durante esta semana muchos gozamos de vacaciones y podemos preguntarnos si lo que vamos a hacer es el mejor modo de emplear nuestro tiempo.

Espero que este modo de ver las decisiones os sea útil y os ayude a calibrar si estáis tomando buenas decisiones o no ¿Estoy utilizando bien los recursos de que dispongo? Espero que estéis pasando una feliz navidad. Hasta el jueves que viene.

Diversidad

diciembre 19, 2019 8 comentarios

culturasAl final del mensaje de la semana pasada os dejé una foto con mis alumnos el último día del curso que les acabo de dar. Hoy os dejo la foto de la otra clase. Si observáis, por los rasgos de las caras, veréis que hay alumnos de muy distintas procedencias. Más 30 países representados. Esto es muy enriquecedor.

En el IESE tengo la suerte de poder tratar a personas de muy diversos países. Unos son alumnos jóvenes como los de la foto y otros, en programas para directivos, participantes más experimentados. Y digo que es muy enriquecedor, porque se puede aprender de muchas culturas, de modos muy distintos de ver el mundo.

Uno puede sentirse más cómodo entre sus iguales. Sabe cómo piensan y cómo reaccionarán ante distintas situaciones. Pero se puede aprender mucho de las personas que tienen una cultura distinta a la que uno tiene. Así que una reflexión: no tener miedo a la diversidad. Es muy enriquecedora.

Es lo que ahora se dice, con una frase que se ha vuelto un lugar común, que uno tiene que salir de su “zona de confort”. Esto me recuerda a lo que decía Carlos Abadía, buen amigo y antiguo alumno mío del máster de hace 30 años: “con lo que me ha costado entrar, ahora no estoy dispuesto a salirme”.

En el fondo, en el fondo, no somos tan distintos. Lo veo al tratar con todos mis alumnos de las más diversas procedencias. Todos apreciamos que se nos valore y que se nos aprecie. Las relaciones de amistad son algo común a todas las culturas. Hasta el jueves que viene. Os dejo la foto con los otros alumnos a los que también he dado clase este trimestre. Feliz navidad.

IESE

Un Consejo

diciembre 12, 2019 8 comentarios

decidir bienNo voy a hablar del cambio climático, porque ya ha hablado todo el mundo y no hay mucho más que decir. Además, el tema ya cansa un poco. Voy a hablar de unas reflexiones que he hecho a mis alumnos. La semana pasada terminé el curso básico de Toma de Decisiones en el MBA del IESE. Como cada año, lo he vuelto a pasar muy bien.

Una de las cosas que salieron en una clase fue algo que yo he experimentado siempre, y así lo comenté con los alumnos. Yo siempre que he seguido los consejos de las personas sabias, siempre me ha ido bien, y cuando me he apartado de sus consejos me han salido mal las cosas. Consecuencia, sigue las advertencias de los sabios. Al respecto, uno comentó: seguir los consejos de mi madre. Buena consideración me pareció.

En ese momento les pregunté ¿y quién es la persona más sabia del mundo? Los alumnos, siempre dispuestos al cachondeo en clase, cosa que yo permito con moderación, en clase hay que pasarlo bien, si no, no se aprende nada, empezaron a susurrar, aunque cada vez más fuerte “Ariño, Ariño, Ariño…”. Después de las risas, les apunté que, en mi opinión, la persona más sabia es Jesucristo. Así, si cada vez que tenéis que hacer algo os preguntáis ¿cómo actuaría Jesucristo en una situación como esta? Y actuáis de esa manera, estaréis haciendo las cosas bien. Y para saber cómo actuaría Jesucristo, en los evangelios tenemos suficientes ejemplos de sus actuaciones, para podernos imaginar cómo lo haría en una situación determinada.

Consejo de esta semana: sigue las advertencias de los sabios y en general te equivocarás poco. Seguir los consejos de tu madre es una sabia medida. Esto es lo que yo creo, y así lo expuse a los alumnos. Hoy os dejo la imagen de una de las clases, la semana que viene os pondré la imagen de la otra. Os estoy escribiendo desde Hong Kong, donde estoy dando unas clases como cada año. Hasta el jueves que viene.

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