Aprovechar el tiempo

aprovechar el tiempoSiempre he creído que uno de los mejores recursos con los que nos ha dotado Dios a todos y cada uno (me niego a usar el uno/una, me parece una estupidez) es el tiempo. Además, a todos nos ha dado la misma cantidad: veinticuatro horas cada día. Qué uso hacemos de este tiempo es responsabilidad de cada uno.

Cuando uno dice que no tiene tiempo para hacer algo, lo que realmente está diciendo es que, en su escala de prioridades, ese algo no ocupa un lugar suficientemente importante. Porque tiempo se tiene, veinticuatro horas cada día.

Aprovechar el tiempo no significa estar obsesionado por hacer algo importante en cada momento, ni dedicar el menor tiempo posible en hacer cada cosa para poder hacer más cosas. Eso es activismo, nerviosismo e impaciencia. Aprovechar el tiempo es estar haciendo en cada momento lo que se debe hacer, y hacerlo bien. Ya sea atender un asunto profesional, descansar, o atender con paciencia a un hijo pequeño que requiere algo.

Dos consideraciones. La primera es un consejo que oí hace tiempo. Cada día ten una lista de cosas que hacer y ve tachándolas una a una conforme las vayas completando. Ver cómo avanzamos en lo que tenemos que hacer anima mucho y nos hace ser más eficaces. La segunda es que tengo muy comprobado que las personas obsesionadas con sacar el máximo rendimiento de su tiempo acaban perdiendo mucho tiempo por atolondramiento y por estar continuamente manifestando lo ocupados que están.

Feliz verano y utiliza bien el tiempo. Hasta el jueves que viene.

No tengo que demostrar nada a nadie

envidiaEn nuestro trabajo intentamos ser buenos profesionales y que se nos valore. Y muchas veces trabajamos pensando en el prestigio que vamos a adquirir y en lo que nos van a valorar los demás, nuestros jefes, nuestros colegas.

Muestra de madurez es trabajar bien porque hay que trabajar bien con independencia de lo que puedan pensar los demás sobre nosotros, sean quienes sean, jefes o no. Trabajar pensando en la aprobación y aplauso de los demás es agotador. Que piensen lo que quieran. Tú a lo tuyo a hacer un buen trabajo del que puedas sentirte orgulloso.

En caso contrario uno se sumerge en una asfixiante carrera de acciones con el objetivo de que los demás le valoren y esto es agotador. Además, muchas veces los demás tienen un nivel profesional que deja que desear. ¿Esos quiero que me valoren? A mí que un tonto me apruebe o me suspenda me resulta irrelevante, el que me tengo que aprobar o suspender soy yo mismo al final de cada jornada.

No te preocupes por el juicio que hacen los demás. Preocúpate de ser un buen profesional que tendrá días mejores y días peores, y vivirás más relajado y más alegre. Disfrutarás más de la vida. El problema de ser bien valorado por os demás tiene algo que ver con la envidia, defecto que no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes. También tiene mucho que ver con ser una persona insegura y necesitar del aprobado de los demás. Fuera inseguridades. A trabajar bien y basta. Hasta el jueves que viene.

Pensarlo dos veces

correoEl otro día recibí un correo electrónico que me puso de mal humor y lo contesté. Apenas había dado al botón de enviar cuando me arrepentí de haberlo hecho. Mi contestación había sido muy agresiva.

Salvo que sean rutinarios, los correos electrónicos que se envían hay que dejarlos dormir. Especialmente si tratan de algún asunto en que pueda haber contraste de pareceres. Cuando tenemos una opinión sobre algo y la expresamos en un “email” muchas veces no nos damos cuenta que no es lo mismo la conversación cara a cara con una persona que la conversación vía email.

Lo que puede ser natural en una conversación presencial puede sonar muy agresivo en medios electrónicos. La persona que lo envía lo puede estar haciendo en un momento de crispación y el que lo recibe puede leerlo en un momento de calma y sonarle muy agresivo.

Los correos electrónicos medianamente importantes hay que reposarlos. No escribirlos y enviarlos en caliente. Muchas veces cuando los releemos unas horas más tarde o al día siguiente nos damos cuenta que es un correo excesivamente agresivo y lo suavizamos.

Aprovecho para decir que rara vez un correo requiere respuesta inmediata. También aprovecho para aconsejar limitar el acceso al correo a dos o tres momentos del día. Si estamos continuamente pendientes de si hemos recibido algo además de perder mucho el tiempo tendremos la mente dispersa.

Otro consejo es no escribir con letras mayúsculas. En un medio electrónico eso suena como a estar gritando. Hasta el jueves que viene, y los que estéis empezando las vacaciones que lo paséis muy bien.

La universidad

financiaciónLeo una noticia en la prensa de una reunión de seis rectores de universidades públicas. Reclaman mayor financiación para enfrentarse a los nuevos retos que se presentan.

¡Qué fácil es reclamar que me den dinero! Pues si necesitan financiación para cumplir sus objetivos, búsquenla. Las universidades privadas nos buscamos la vida. No recibimos financiación de papá estado. Hagan ustedes lo mismo universidades públicas. Consigan convencer a las empresas que compensa invertir en ustedes.

Porter, un “gurú” de la estrategia empresarial de Harvard afirmaba que los sectores que reciben subsidios en un país nunca despuntan. Despuntan los sectores que tienen que buscarse la vida, los que no lo tienen fácil. En esos sectores, les va la supervivencia, tienen que espabilarse y con uñas y dientes subsistir. Si tienes las cosas muy fáciles pones poco esfuerzo, y con poco esfuerzo solo se llega a la mediocridad.

Quizá por eso entre las 100 mejores universidades del mundo según diversos rankings no hay ninguna universidad pública española, y sin embargo varias escuelas de negocios privadas están entre las 25 primeras del mundo, y en concreto al IESE los cuatro últimos años el Financial Times nos ha colocado como la primera escuela de negocios del mundo.

Señores de la universidad pública, menos llorar y más ponerse a trabajar para solucionar sus problemas. Hasta el jueves que viene.

Armarse un lío

tartaSé que con el tema que voy a abordar esta semana voy a recibir palos por todas partes. Pero a la altura de la vida en que me encuentro me puedo permitir el lujo de decir lo que pienso, y al que no le guste que no me lea. Cualquier persona respetuosa respetará mi opinión.

Leí el otro día en la prensa que el tribunal supremo de los Estados Unidos “respalda al pastelero que se negó a hacer una tarta nupcial gay”. Al parecer el tal pastelero alegaba motivos religiosos.

Por un lado, la pareja en cuestión alegaba que el pastelero había violado la ley estatal que prohíbe la discriminación por motivos sexuales. Por otro lado, el asunto llegó hasta el supremo porque el tribunal estatal no había atendido los argumentos del pastelero que había actuado por convicciones religiosas.

Total que se armó un lio. Y lio siempre se armará cuando las leyes con las que nos gobernamos contradigan a la ley de Dios. Y aquí no hablo de ninguna religión en particular sino de los 10 mandamientos entregados a Moisés.

Más vale que nos organicemos de acuerdo con los planes de Dios. Como afirmaba San Juan Pablo II, cuando el hombre se rebela contra Dios, acaba rebelándose contra el propio hombre. Compatible con lo afirmado en el mensaje de esta semana es mi máximo respeto por todas y cada una de las personas que habitan la tierra. Me preparo para recibir. Hasta el jueves que viene.

Categorías:varios

Contar con los demás

éxitoDe vez en cuando tengo interesantes conversaciones con un buen amigo de las que saco buenas ideas. Hace unos días le pedí que me dijera temas para tratar en este blog, y surgió una interesante conversación.

Este buen amigo orienta a muchos jóvenes profesionales y me comentaba que es habitual que los que inician su carrera profesional buscan el éxito. Triunfar. Y que suelen andar bastante desorientados. Buscan el éxito, pero no saben ni en qué consiste ni donde está.

Para poder orientar profesionalmente una vida uno tiene que preguntarse primero qué es lo que pretende en su vida. A dónde quiere llegar, y solo después dirigir los pasos a ese fin. Intentar triunfar sin saber a dónde se quiere ir es causa de muchos trastornos de todo tipo.

También me comentaba este amigo que a la hora de plantearse la vida profesional y en el intento de triunfar, uno piensa solo en uno mismo. Con frecuencia no se cuenta con los demás. No se cuenta con los demás. Con cómo afectan las decisiones profesionales al futuro de la familia que eventualmente uno pueda formar. Primero triunfar y luego ya se verán los demás aspectos de la vida.

Mi consejo, reflexionado después de la conversación con este amigo, es que primero va el qué quiero hacer con mi vida y que la contestación a esa pregunta guíe las posteriores decisiones. Ánimo y antes de intentar triunfar, entérate en que consiste triunfar. Hasta el jueves que viene.

Cumplir con los compromisos

compromisosDesde que inicié este blog hace ocho años he intentado evitar hablar de política. Es un blog de toma de decisiones y no quiero que haya polémica que ponga a unos en contra de otros. Así que fiel a mi propósito, aunque en España y en Catalunya la situación política está candente, esta semana también voy a evitar el tema y voy a hablar de cumplir los compromisos que uno contrae.

Cumplir con los compromisos es una manifestación de profesionalidad y de seriedad personal. Si uno se compromete a algo y no lo cumple ¿Quién se puede fiar de él? Una persona que cumple sus compromisos manifiesta respeto por los demás. El que no los cumple está diciendo que los demás, aquellas personas con quien se comprometió le importan muy poco.

Muchas veces uno no cumple con lo que dice por despiste. Porque no se da cuenta que se comprometió a tal y tal cosa. Esa actitud es también un sistema de falta de seriedad. De frivolidad.

Puede pasar también que después de comprometerse uno con algo, surjan nuevas circunstancias que hagan muy difícil cumplir con lo que se prometió. Entonces lo que hay que hacer es explicar las razones por las cuales uno no puede cumplir. Si estas razones son suficientemente serias, la gente lo entiende y no suele pasar nada, y si estas razones son pura excusa, también la gente entiende nuestra falta de seriedad y respeto.

Así que consejo si quieres crecer como persona y como profesional, cumple con aquello con lo que te has comprometido. Serás una persona fiable y confiable. Hasta el jueves que viene.

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