Productividad, rentabilidad y compromiso

septiembre 16, 2021 2 comentarios

Después de muchos estudios, he llegado a la conclusión de que una de las variables más importantes de las que depende la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, entendiendo esta productividad como el cociente de las ventas totales de la empresa dividido entre el número total de empleados.

Y también he llegado a la conclusión que la principal variable de la que depende la productividad del empleado es su compromiso con la empresa. Empleados más comprometidos ponen un mayor esfuerzo por su trabajo y por su empresa, y los poco comprometidos cumplen con su trabajo y poco más. Malo cuando en una empresa se oye de alguien “esto a mi no me corresponde. No es responsabilidad mía”. Los empleados comprometidos van más allá y ponen su empeño en favor de la empresa.

¿Y de qué depende el compromiso de los empleados? Pues muy sencillo, de cómo les trata la dirección. De cómo los valora la dirección. Así de sencillo y así de difícil.

La productividad de los empleados, tal como la he definido en el primer párrafo (hay otras definiciones de productividad) me parece que es el principal indicador que debe seguir la dirección de una empresa. Seguir la evolución en el tiempo para ver si mejora o empeora y compararlas con las empresas de su mismo sector, para ver si lo está haciendo bien o puede mejorar. La ventaja que tiene este indicador es que es muy fácil de calcular. Hasta el jueves que viene.

Impuestos

septiembre 9, 2021 11 comentarios

Ha salido en la prensa estos días la maraña de impuestos que se pagan en España. Ese es el gran truco de la recaudación. Uno piensa que lo que paga de impuestos es la tasa impositiva que tiene cuando cada año hace la declaración de la renta.

Pues no. Primero está que la empresa paga por ti una cotización a la seguridad social. Ese dinero que el empleado ni siquiera ve es dinero del empleado que van directamente de la empresa a hacienda. Luego está lo que paga en la declaración de la renta. Luego el IVA de muchos productos. Luego lo que paga cuando llena el depósito de la gasolina y muchos otros consumos. También pagas por otro lado el impuesto de recogida de basuras, el de circulación. Cuando pagas el recibo de la luz contiene más impuestos, etc.

El gran truco es repartir los impuestos entre distintas administraciones, distribuir el cobro en distintos momentos del año y cobrar por distintos procedimientos. Así uno no se da cuenta de lo que está pagando. No he hecho cálculos, porque no hay manera de hacerlos con tanta complicación, pero al final yo diría que a uno le queda un tercio de lo que realmente gana. Algún experto que haga los números.

No digo que no haya que pagar impuestos, porque los servicios públicos hay que pagarlos entre todos. Lo que digo es que seamos conscientes de todo lo que estamos pagando y que exijamos a los administradores un uso responsable de nuestro dinero. No sé que ministro de qué partido dijo una vez que el dinero del estado no es de nadie. Hasta el jueves que viene, y seamos conscientes que vivimos en un país con un buen nivel de servicios.

Al empezar el curso

septiembre 2, 2021 4 comentarios

Empezamos un nuevo curso y disponemos de 12 meses por delante. Todas las personas disponemos de una serie de recursos para vivir nuestra vida: una mayor o menor inteligencia, una mayor o menor habilidad manual, capacitación profesional, etc. Pero hay un recurso del que disponemos todos por igual: todos disponemos de tiempo, del mismo tiempo, de 24 horas cada día, y es este tiempo el que tenemos que hacer fructificar.

Dediquemos un poco de tiempo para pensar que queremos conseguir en los 12 meses que tenemos por delante. Cómo vamos a abordar estos 12 meses de modo que dentro de un año podamos decir que somos mejores profesionales, mejores padres o madres de familia, mejores colegas de nuestros colegas… en definitiva mejores personas.

Hay quien llena los años de vida y hay quien llena a vida de años. Seamos de los primeros. Dediquemos un rato a pensar cómo sacar partido a los 12 meses que tenemos por delante. Pocas ideas, pero con las que nos comprometamos seriamente. Apuntémoslas en un papel y acudamos a ellas con frecuencia para ver si siguen vigentes, si hemos de cambiar alguna o si estamos perdiendo el tiempo.

Todo lo que estoy exponiendo es incompatible con el activismo del que pretende hacer muchas cosas. Esto es lo más parecido a lo del ratón caminando en una rueda que siempre da vueltas. Se esfuerza mucho pero no avanza nada. Las que nos propongamos deben ser cosas que nos hagan mejores personas, en nuestra dimensión como padres o madres o lo que sea, como profesionales o en cualquier dimensión que nos parezca oportuna.

No sé si las reflexiones de esta semana te van a ser útiles o no, pero a mi me sirven y mucho. Hasta el jueves que viene.

Fe y razón

Este verano he dedicado la primera semana de julio a hacer los últimos 114 kilómetros del Camino de Santiago. Todo el que lo haya hecho sabe que, al menos en los últimos años, es imposible perderse. Está perfectamente señalizada la dirección. Basta con seguir las abundantes flechas amarillas.

Todo esto me ha hecho reflexionar sobre la fe. Cada vez que seguía la dirección de la flecha hacía un acto de fe. No había manera de saber ni por evidencia ni por razonamiento, que esa era la dirección correcta. Puro acto de fe. Sin embargo, ese acto de fe no iba contra la razón. Era razonable hacer ese acto de fe. Lo irracional habría sido no seguir las flechas.

Digo todo esto porque oigo a veces decir que el progreso de la ciencia y de la técnica ha superado el tener que creer. El hombre es ya maduro y no necesita de creencias. La fe es algo de épocas pasadas y es algo que la ciencia ya ha superado. No puedo estar más en desacuerdo con esa tesis. La fe es un modo de conocer. Un modo distinto del conocimiento por razonamiento o por evidencia, pero un modo de conocer. Y, como muestro en el ejemplo del Camino de Santiago, no se contradice con la razón sino todo lo contrario. Es más, para no creer algo hay que tener fe en que ese algo no es cierto. No nos podemos librar de la fe como modo de conocer. Además, cualquier científico basa su ciencia en cosas aportadas por científicos en épocas pasadas, tiene por tanto fe.

¿Por qué esta desacreditación de la fe, cuando es lo más razonable y cualquier buen científico lo debería reconocer? Pues porque el hombre en su soberbia no quiere reconocer que hay cosas que no puede conocer por sus propios medios y reniega de la fe. También porque la fe nos compromete en un modo de vivir, una moralidad, que muchos no están dispuestos a aceptar. “Food for thought” como dice los anglosajones. Hasta el jueves que viene y feliz vuelta al trabajo.

Dime de qué presumes y…

El refranero español es muy rico y recopila siglos de sabiduría popular. “Dime de qué presumes y te diré de qué careces” es uno de los conocidos refranes. La gente humilde no presume de nada a pesar de que lo podría hacer dadas las muchas cualidades que tienen. No les hace falta. Cuando alguien necesita presumir de algo… sospechoso.

Me sugiere el mensaje de esta semana un artículo leído en la prensa de una entrevista a una persona en la que el entrevistador le pregunta cómo ha conseguido tanto éxito en su carrera profesional. Resulta que hace años, antes de que se convirtiera en un personajillo más o menos conocido en algunos ámbitos, pude conocer brevemente, pero de modo intenso a esta persona.

Pude experimentar durante ese periodo lo arrogante que era y lo segura de sí misma que estaba. Estaba convencida de que todo lo que hacía lo hacía bien y sus opiniones no se podían cuestionar. Pues bien, en la entrevista que le hacían daba como razones de su éxito precisamente lo flexible y abierto que era. Pegué un respingo cuando leía la entrevista. Reflexioné un poco y llegué a la conclusión que la raíz de esa falta de autoconocimiento era precisamente su falta de humildad. Esta persona se creía perfecta.

Quizá el mensaje de esta semana debería llamarse “Elogio a la humildad”. Qué bien se está con las personas humildes. Qué realistas son. No necesitan publicitar sus cualidades. No les hace falta. Qué difícil resulta al que no es humilde reconocer que no lo es y qué difícil le resulta al humilde reconocerse como tal. El mundo al revés. Hasta el jueves que viene.

La toma de decisiones y la suerte

Tomamos decisiones porque queremos conseguir algún objetivo. Y hay muchos factores que afectan al resultado de nuestra decisión: el mayor o menor interés que hemos puesto al ponerla en práctica, cómo han reaccionado otras personas ante nuestra decisión, cuán acertados hemos estado a la hora de elegir la mejor alternativa para conseguir nuestro objetivo, y un largo etcétera.

Después de un montón de años estudiando la toma de decisiones y observando como se toman he llegado a la conclusión que el factor que más influye en el éxito o fracaso de una decisión es la suerte. Por supuesto que hay muchos otros factores, que pueden afectar el resultado de nuestra decisión, pero el mas importante es la suerte. La suerte son todos aquellos factores que influyen en el resultado de una decisión sobre los cuáles no tenemos ningún control ni capacidad de influir.

Uno puede razonar diciendo que, si el principal factor que determina el éxito de nuestras decisiones es la suerte, entonces no hay que preocuparse por intentar decidir bien. El resultado depende más de cosas que no controlamos que de lo correcta que sea nuestra decisión. Craso error esta conclusión. La suerte juega tanto para bien como para mal, y si bien es cierto que en una decisión puede pasar de todo, a largo plazo, la buena y la mala suerte se contrarrestan, y el resultado de un montón de decisiones es mejor o peor en función de si decidimos mejor o peor.

Sobre el tema de la suerte ya escribí hace algunos años. Saludos a todos y que estéis teniendo unas buenas vacaciones. Hasta el jueves que viene.

Crecimiento de la economía

Según publicaba la semana pasada el Instituto Nacional de Estadística (INE) de España, la economía española, en términos interanuales ha crecido en el segundo trimestre de este año un 19,8%. Muy buena noticia. Lo de “en términos interanuales” significa que, en España, en el segundo trimestre del 2021 se ha producido un 19,8% más que lo que se produjo en el mismo periodo del 2020.

¿Muy buena noticia? Quien venda esta noticia diciendo que “nunca la economía había crecido tanto” está diciendo una cosa que es cierta, pero además de cierta es una estupidez. Solo faltaba que no hubiéramos crecido a ese nivel o más. De abril a junio del 2020 la economía española, y la mundial, estuvo parada. Se produjo muy poco. Hubo muy poca actividad. Es lógico que el crecimiento interanual de este último trimestre fuera muy elevado.

Una pequeña advertencia. Si una economía se contrae un trimestre un, por ejemplo 50%; y al trimestre siguiente crece un 50%, no queda como estaba antes, sino que queda muy por debajo de como se encontraba al principio. Un ejemplo numérico lo aclarará. Si el PIB de un país es 100 y se contrae un 50% pasa a ser de 50. Si posteriormente crece un 50% habrá crecido en 25 (el 50% de 50), por lo que tendrá un PIB de 75, muy por debajo del 100 inicial.

Es conocido el dicho que hay mentiras, mentiras gordas y estadísticas. Las estadísticas hay que entenderlas muy bien porque sino uno puede pensar que dicen cosas muy distintas a las que realmente dicen. Hasta el jueves que viene.

Míster Sí

Si la semana pasada hablaba de las características de “Míster No” hoy voy a hablar de “Míster SI”. Son personas alegres, optimistas que siempre tienden a ver el lado positivo de las cosas. Si Míster No es fácil de detectar porque nos causa problemas, más difícil es darnos cuenta si tenemos a nuestro lado a un Míster Sí. Solo cuando después de reflexionar nos damos cuenta de lo a gusto que se está con esa persona. Se les nota más cuando se les echa en falta que cuando lo tenemos a nuestro lado.

Con ella los problemas tienen más fácil solución. No echa leña al fuego, sino que es como aceite balsámico. No significa esto que tengan mentalidad apocada. Pueden ser muy enérgicos, pero proyectan su energía en cosas que merecen la pena: solucionar problemas, facilitar las cosas. Cumplen los procedimientos cuando hay que cumplirlos y se los saltan cuando las circunstancias así lo aconsejan. Caen bien a la gente. No hacen acepción de personas. Facilitan la vida tanto a los de arriba como a los de abajo. Es más tienden a defender a los de debajo de los abusos de los de arriba.

En fin, que se está muy a gusto con los “míster sí”. Generan paz. Todo un programa de vida, ir convirtiéndose en un míster sí. Ni que decir tiene que tanto los míster sí como los míster no pueden ser hombres o mujeres. Es más. Creo que los “Mr Sí” se dan más entre mujeres y los “Mr No” más entre hombres, aunque esto es una generalización muy discutible. Hasta el jueves que viene y felices vacaciones para los que las empezáis esta semana. Yo voy a estar unos días de descanso pero seguiré con mi mensaje de cada jueves.

Míster No

Nadie en el mundo vive aislado. Nos relacionamos unos con otros. Trabajamos con otros, descansamos con otros. Nos relacionamos con mucha gente. En las actividades profesionales y en la familia hay un perfil de personalidad que genera cierto rechazo. Les suelo llamar “Míster no”. Son personas que cuando acudes a ellas para tratar algún asunto siempre contestan de entrada que “no”. “Esto no se puede hacer”. “Esto no está previsto”, No, no, no…no

Suelen tener un perfil burócrata y el modo de tratar los asuntos con este tipo de personas es no llevarles la contraria, pues en ese caso se enrocan más en su actitud y entonces no hay nada que hacer. Hay que seguirles el juego. Hay que decirles algo así como, ya sé que en tales circunstancias esto es impensable, pero lo que te estoy proponiendo no es eso sino tal y tal y tal… y poco a poco, si hay suerte y se tiene mano izquierda pueden ir dándose cuenta que uno no pretende ningún privilegio ni que pone en peligro los procedimientos hiper-preestablecidos en la mente de este míster no.

Si quieres tener alguna probabilidad de éxito, tienes que ser muy amable con ellos y que no se sientan agredidos. Hacerles ver que gracias a ellos se va a poder solucionar tal asunto. Hacerles ver lo importantes que son. Sobre todo, mucha amabilidad, y quizá, aunque no siempre se tiene éxito, se puede conseguir algo.

Alguien puede pensar que esto es manipulación. Yo prefiero verlo de otra manera. Esto es una táctica para intentar, no siempre con éxito, quitar los obstáculos que innecesariamente alguien te esta poniendo en tu camino.

Míster no siempre se ajusta a las reglas y es muy consciente de las restricciones intraspasables que marcan estas reglas. Hasta el jueves que viene e intenta ser míster sí, de quien hablaré la semana próxima.

Pan para hoy… hambre para mañana

Ya sé de dos empresas donde ya sé que ha pasado esto. Con el afán de recortar costes por las dificultades causadas por la pandemia despidieron a algunas personas. El trabajo que desempeñaban estas personas fue distribuido entre los que quedaban en la empresa. Lo que pasa, y pasaba en las dos empresas, es que una de las cosas que hacía una de las personas despedidas, requería experiencia y saber hacer, y no había nadie en la empresa con ese expertise. Ese trabajo a realizar era de poca visibilidad, pero fundamental en la empresa. Total, un caos.

Resulta que se aliviaron los costes de la empresa, pero destruyendo activos muy importantes, el conocimiento acumulado durante años por algunos empleados. Es un problema de cortoplacismo. Se ve la ventaja de tener que pagar menos nóminas, pero uno no cae en la cuenta de lo que va a pasar cuando esas personas despedidas no estén realizando el trabajo que hacían.

Los activos más importantes de las empresas no son los activos tangibles. Son los conocimientos, la experiencia, el compromiso de sus empleados. Y son esos activos los que hay que cuidar. Los otros activos, los tangibles, habitualmente se pueden comprar con dinero. Y como decía un buen amigo mío, que era sabio, todo lo que se puede comprar con dinero es barato.

Total, estas empresas a las que me refería al principio tenían pan en su momento, pero ahora están pasando mucha hambre y algo de arrepentimiento. Lástima que haya que aprender a base de errores ¿No sería mejor razonar antes de lanzarse sin pensar en las consecuencias? Hasta el jueves que viene.

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