El éxito de las decisiones

octubre 18, 2018 6 comentarios

exitoEl que tengamos éxito o no cuando tomamos decisiones, el que una empresa vaya mejor o peor, depende de muchos factores: el realismo con que abordamos una situación, lo racionales que somos, nuestra experiencia, la intuición, y otros muchos factores.

Después de muchos años observando como las personas y los equipos directivos toman decisiones, he llegado a la conclusión de que el factor más importante del éxito de las decisiones es la suerte. Sí, la suerte. Pensamos que somos buenos planificadores, que razonamos bien, etc, pero al final si nos ha salido algo bien fundamentalmente es porque hemos tenido suerte.

Uno puede pensar en el éxito que tienen empresas como Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc. Pues bien, pienso que además de talento y capacidad directiva de sus promotores, esas empresas son lo que son porque han tenido suerte. Cuantas iniciativas tipo Facebook o cualquier otra ha habido en el mundo y no han funcionado. Seguramente muchísimas, pero como no han funcionado no las conocemos y solo nos han llegado las que han tenido éxito. Solo las que les ha acompañado la suerte han visto la luz.

Pero para tener suerte hay que estar preparado para tenerla. Me explicaré. Si uno juega a la lotería y le toca un buen premio, lo único que puede decirse de esta persona es que ha tenido suerte. Si no le toca ningún premio no diremos que ha tenido mala suerte. Es lo normal que no te toque nada. Sin embargo, si esta persona ha podido tener suerte es porque ha comprado boletos de lotería. Al que no juega, nunca le acompaña la suerte.

O sea que, efectivamente la suerte tiene su espacio de influencia, pero hay quien está preparado para aprovecharse de la suerte y hay quién no. Que la suerte os acompañe, y que os pille preparados. Hasta el jueves que viene.

Innovación

octubre 11, 2018 12 comentarios

culturaTodas las empresas hablan de la necesidad de innovar. No se pueden hacer las mismas cosas y del mismo modo que hace 10 años. Uno quedaría absolutamente fuera de juego. Es necesario Innovar, estar al día y adelantarse a los tiempos.

Pero aparte de los tópicos expuestos en el párrafo anterior. La innovación es un concepto del que se habla mucho y del que se sabe poco. Para facilitar la innovación en las organizaciones hace falta que estas tengan una cultura, un “modo de hacer” que facilite la puesta en práctica de nuevas ideas.

Esa cultura requiere de dos condiciones por lo menos. Una de ellas que la organización no tenga miedo a los fallos. Que los permita. Un fallo se produce cuando se intenta algo nuevo, que esperamos que salga bien y nos lleve a una mejor situación, aunque también sabemos que podría fallar. Si una organización penaliza los fallos, su gente no intentará cosas nuevas y no habrá innovaciones.

Hay que distinguir los fallos de los errores. Un error es una cosa que falla porque se ha hecho mal. Los errores hay que intentar evitarlos. Las cosas las tenemos que hacer bien. Tenemos que ser buenos profesionales.

Una segunda condición para que la innovación en una empresa sea fructífera, es que una vez se reconozcan los fallos, no se persista en el ellos. A veces sucede que una cosa no funciona y se sigue manteniendo “sine die” porque interrumpirla es reconocer que ha fracasado, y eso no gusta. Pues no. Cuando una cosa se ve que no funciona hay que abandonarla. No hay que dedicar más recursos de modo improductivo.

Se trata de experimentar, si la cosa se ve que función seguir adelante y si no, abandonarla rápidamente. Hasta el jueves que viene.

Pensar en los demás

ayudaTodas las personas tomamos decisiones, porque queremos alcanzar unos objetivos. Pero todos vivimos rodeados de otros, y estamos continuamente interactuando con ellos. A veces las cosas que hacemos para conseguir lo que queremos entran en conflicto con los intereses de alguna otra persona ¿qué hacemos entonces?

Pues muy sencillo, se trata de intentar entender cuáles son los intereses de los demás y hacerlos nuestros. Si vas a la tuya, a tus objetivos sin pensar en los demás te conviertes en un egoísta y acabas siendo un insociable y la gente no querrá tratar contigo. Menudo fracaso vital. Si haces tuyos los objetivos de los demás estarás continuamente ayudando a la gente. Además, eso no te costará mucho, pues lo que pretenden los demás son cosas que tú estás queriendo. Te apreciarán y serás muy querido.

Todo lo anterior requiere dos salvedades. La primera es que si los objetivos de otra persona con la que te relacionas son objetivos que dañan a alguien, entonces ni te puedes hacer solidario ni querer esos objetivos. Te haría cómplice de esos desbarajustes. Tienes que intentar cambiar los objetivos de esa persona. En definitiva, ayudarle a ser mejor persona.

La segunda cosa a tener en cuenta es que no puedes ocuparte de la gente solo por el interés de que los demás se preocupen por ti. Eso es manipularles. Es un modo sofisticado de egoísmo. En cuanto la gente se percate de tus intentos de manipulación se irán de ti asqueados.

En definitiva, la cosa es tan sencilla como ponerse en la situación de los demás y preguntarnos cómo nos sentiríamos si alguien nos tratara como nosotros intentamos tratar a otro. Este es un ejercicio muy fácil de formular, pero tenerlo incorporado a nuestra vida requiere una mentalidad muy trabajada. Hasta el jueves que viene y no te olvides de pensar en los demás.

¿En qué están pensando?

septiembre 27, 2018 12 comentarios

gobiernoCorre un viejo chiste del patriarca de una familia que estando en el lecho de muerte rodeado de sus hijos va preguntando uno a uno “fulanito, ¿estás tú aquí?” y le contesta “Sí, aquí estoy contigo” y así uno a uno con todos sus hijos, y al final salta y dice “¿Y quién, entonces, está al cuidado de la tienda?”

Resulta que los políticos españoles están discutiendo sobre plagios en tesis y tesinas, en sacar a Franco de la tumba, en artilugios legales para salirse cada uno con la suya. Bueno ¿y quién se está preocupando de la marcha del país? En agosto el empleo dio unas muy malas noticias. El turismo se está ralentizando. Todos los que nos dedicamos a hacer previsiones económicas estamos alertando de la desaceleración que se está produciendo. Y nuestros gobernantes como Alicia en el país de las maravillas. Centrados en cosas importantes sí, pero no claves para la buena marcha del país.

La semana pasada leí en Expansión un demoledor artículo de Rubini y un colega suyo. Rubini es un profesor de la New York University, que predijo con antelación la pasada gran recesión. El artículo se titulaba (entre comillas para que no me acusen de plagio) “La gestación de una recesión y crisis financiera en 2020”. Señores gobernantes, preocúpense de lo que se tienen que preocupar, del bienestar de los ciudadanos.

Hablando de corrupción, un día contaré lo que pasó en una oposición a profesor titular en la Universidad de Barcelona en octubre de 1986. Fruto de ello decidí marcharme de allí. Hasta el jueves que viene.

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Aprender de los sabios

septiembre 20, 2018 6 comentarios

Una de las ventajas de trabaja en el IESE es que de vez en cuando tienes conversaciones con colegas que son tremendamente formativas. A la vuelta del verano hablando con uno de ellos de diversas cosas me dijo: “Ni los incentivos son un buen sustitutivo del «good management» ni la transparencia es un buen sustitutivo de la confianza”

Sobre lo perniciosos que son los incentivos en una organización ya he hablado en muchas otras ocasiones. Hacen a las personas olvidarse de hacer un buen trabajo y centrarse en conseguir los objetivos asociados al incentivo.

Por otro lado, cuando en una organización se exige transparencia, y está muy bien la transparencia, es que falla la confianza. Si hay confianza en las personas te fías de ellas y no hace falta la transparencia. Pero para ello tienes que ser una persona confiable. Si se te exige transparencia es porque no se fían de ti.

Independientemente de lo anterior, la transparencia, siempre es buena. Indica que no hay nada que ocultar. No hay modo más eficaz de que una noticia se propague que el intentar ocultarla.

Lo dicho anteriormente sobre la bondad de la transparencia no indica que todo el mundo tenga que saberlo todo. Hay que ser transparente con aquellos que tengan derecho a saber algo. Saludos y hasta el próximo jueves.

¿Cómo va la economía española?

septiembre 13, 2018 2 comentarios

crecimiento económicaPues muestra signos que generan preocupación. Me explicaré. A principios de año el consenso de las previsiones de crecimiento para la economía española que hacían los principales institutos era que se crecería en 2018 entre el 2% y el 2,4%. Mis previsiones eran que creceríamos en torno al 3%. Avanzó el año y esos organismos fueron corrigiendo sus previsiones hacia un crecimiento de entre el 2,7% y el 3%.

Analizando la situación económica este verano, observé una desaceleración en la economía y corregí mis previsiones al 2,6%. Conforme avance el año veremos si esto es puramente coyuntural o nos abocamos a una importante desaceleración (todavía no me atrevo a llamarla ni crisis ni recesión).

Al volver de las vacaciones, los titulares económicos nos anuncian que el empleo en agosto ha sido desastroso. El peor en muchos años. El turismo no ha ido todo lo bien que esperábamos. Muchos turistas que dejaron de ir a Egipto, Turquía y otros destinos similares, han vuelto a esos lugares, restando visitas a España. La relación Cataluña-España no ayuda nada. Para colmo, un titular de los primeros días de septiembre ponía en boca de la nueva ministra de economía que el crecimiento en España era robusto. Sospechoso cuando tienes que aclararlo.

En fin, que hay que estar alerta, aunque el Índice IESE de Incertidumbre Económica está bajo mínimos, lo que significa que no se percibe incertidumbre. De momento yo aviso de lo que se vislumbra.

También es cierto que la economía la mueven las expectativas. Es lo de las profecías autocumplidas. Si se empieza a hablar mucho de las dudas sobre la salud de una economía, la gente se pone alerta y frena la actividad (ya sea inversión, ya sea consumo) y esto hace que al final esa economía acaba sufriendo. Más vale seguir diciendo que la cosa va viento en popa, pero por si acaso, ojo.

El martes 18 de este mes doy una conferencia en el IESE sobre “La Toma de Decisiones: Suerte o Planificación”. El que quiera asistir que se apunte pinchando aquí. Hasta el jueves que viene.

Volver a sentar la cabeza

septiembre 6, 2018 4 comentarios

empresaA veces, entre el colectivo de directivos se piensa que la empresa está para ganar dinero. Y muchos de ellos centran su actividad profesional en hacer más competitiva su empresa y en que los beneficios sean los mayores posibles. Creo que este es un desenfoque de la actividad empresarial y económica que conduce a nefastas consecuencias.

La actividad empresarial tiene como función, no extraer el dinero de los consumidores sino en satisfacer necesidades de las personas. Por supuesto que para que esta actividad empresarial tenga continuidad y pueda cumplir con esta finalidad la empresa debe ganar dinero, si no acabara desapareciendo. Pero ganar dinero para poder seguir satisfaciendo estas necesidades de las personas.

Cuando se desenfoca esta finalidad y todo se centra en el beneficio económico, ya no importa que haya que despedir a las personas. Ya no importa la seguridad de estas. En este punto la disyuntiva es qué es más barato invertir en seguridad o pagar las correspondientes indemnizaciones debidas a accidentes. La persona accidentada pasa a ser algo secundario.

En aras al beneficio a veces se pierde la cabeza y uno se va animando poco a poco, y esos ánimos colectivos desembocan en crisis económicas con funestas consecuencias en términos de paro, pobreza y cierre de empresas.

Hay que volver a la sensatez y poner la economía al servicio de las personas y no al revés. Es algo que entendí desde los primeros tiempos que empecé a trabajar en el IESE hace ya 31 años. Feliz regreso de vacaciones. El lunes que viene empiezo otra vez las clases.

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