Justicia

justiciaNo hay nada que deteriore más las relaciones entre las personas que el sentirse injustamente tratado. Se trata injustamente a una persona cuando no se le valora, cuando se da por supuesto que tiene que hacer una determinada cosa y esa cosa no le corresponde hacerla. La hace voluntariamente porque quiere facilitar la vida a otros.

A veces hay personas en una empresa que cumpliendo con su trabajo, no ponen toda la carne en el asador ¿Por qué esta persona le falta ilusión? Se preguntan sus jefes. Es buen cumplidor pero no parece entusiasmado. Si esto pasa, jefe, pregúntate si ha recibido un trato injusto en algún momento. Quizá sea esa la razón de su falta de entusiasmo.

Hay un principio elemental básico que dice que todo lo que pasa, pasa por alguna causa. Si hay alguien en tu organización que no está muy contento, es por algo. Intenta averiguar por qué. No te satisfagas con la fácil suposición de que “es que fulanito es muy raro”. No, eso es lo cómodo. Intenta saber por qué pasan las cosas que pasan. Es el único modo de ponerles remedio.

Una falta de justicia es letal para una organización. Si uno ve que ha metido la pata, lo que tiene que hacer es pedir disculpas. Si no, se deteriorarán rápidamente las relaciones en la organización. Y el jefe andará preguntándose ¿y porque fulanito es así? Y si no se lo pregunta es porque le falta la más mínima sensibilidad hacia su gente.

Lo expuesto en este mensaje sirve tanto para las empresas como para una familia, o cualquier otra organización de personas. Hasta el jueves que viene.

Sobre libertad e iniciativa

febrero 16, 2017 6 comentarios

innovacionComentaba en un mensaje reciente que las empresas deben dejar espacio a la iniciativa de su gente. Si cómo hay que actuar en cada momento está rigurosamente especificado y nadie se puede salir de esas rígidas pautas la gente se frustra y además no se aprovecha el mucho talento que hay en los empleados y directivos de la organización.

Pero surge una cuestión. Si dejamos que florezca la iniciativa y la experimentación en nuestra gente ¿cómo garantizamos que no se van a hacer cosas que supongan un alto riesgo para la empresa? Pues muy sencillo la empresa debe establecer una serie de políticas, una serie de comportamientos que no son admisibles. “No se manipulará la contabilidad”; “No se aceptarán pedidos sin factura”, o las que sean.

Son una serie de políticas, pocas que evitarán comportamientos e iniciativas que vayan en contra de los intereses de la empresa, aunque puntualmente saltarse esas normas pudiera reportar beneficios a corto plazo. Se puede tener iniciativa y creatividad dentro de los amplios límites que marcan esas políticas.

Esas políticas deben ser pocas, pero claras y de obligadísimo cumplimiento. Deben estar avaladas por sanciones ejemplares a quien se las salte. No cumplirlas podría entrañar alto riesgo para la empresa. Si no cumpliéndolas no pasa nada, son papel mojado, inútiles y causa de cachondeo dentro de la empresa.

Deben estar establecidas en términos negativos, en el sentido que se puede hacer de todo menos …. menos lo que dice esa determinada política.  Y por supuesto la dirección de la empresa ha de ser ejemplar en su cumplimiento. En su cumplimiento y en las sanciones impuestas a quien se las salta.

De esta manera se fomenta la iniciativa de todo el mundo dentro de la empresa y se evitan actuaciones que pongan en riesgo a la empresa.

Fracasa pronto y rápido

ExitoEste es el consejo que dan a los que empiezan un nuevo negocio. Fracasa pronto y rápido. Sirve también para muchas circunstancias en la vida ordinaria. Cuando se acomete algo nuevo es muy difícil que las cosas salgan bien a la primera. Lo ordinario es que al principio salga algo mal y haya que ir rectificando.

Lo peor es cuando uno diseña un plan y se compromete con él a toda costa, y le falta la flexibilidad para rectificar, reorientar el plan y cambiar las cosas que haya que cambiar. El caso paradigmático es el Concorde, que cruzaba el Atlántico en unas 3 horas. Perdió dinero desde el principio. Pues no, siguió funcionando durante 28 años. Algo había que haber hecho antes.

Como es improbable que las cosas salgan según teníamos previsto, lo mejor es que las dificultades salgan pronto y rápidamente, y tener la flexibilidad mental para rectificar los planes. Esto no es un fracaso, es ir aprendiendo conforme se hacen las cosas

Además, el temor al fracaso hace que no fomentemos la iniciativa, que dejemos de hacer muchas cosas, que nos paralicemos y dejemos las cosas como están. Conformismo. Pero esto es llevar una vida pasiva, dejando que sean las circunstancias las que orienten nuestra vida.

No, hay que tener iniciativa, no tener miedo a equivocarnos. Cuando nos equivocamos rectificamos y seguimos adelante, y cuanto antes nos equivoquemos más fácil será rectificar. Hasta el jueves que viene.

 

 

Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

Disfrutar de los éxitos de los demás

alegríaUna muestra de salud mental en las personas es saber disfrutar de los éxitos de los demás. Cuando a alguien le sucede algo que es motivo de alegría, alegrarse con él o con ella es multiplicar la alegría. Los bienes materiales si se comparten se pierden. Si yo tengo 100 euros y los comparto con alguien, esa parte que comparto dejo de poseerla yo.

No sucede así con los bienes que no son materiales. Si yo tengo un motivo de alegría y lo comunico a otro, este otro puede alegrarse conmigo y no por eso pierdo yo parte de alegría.

Pues muchas veces no pasa eso. Es la maldita envidia la que nos impide disfrutar que a otro le vayan bien las cosas. Disfrutemos con lo bueno de los demás. Seremos más positivos, más alegres, tendremos más amigos, estaremos contentos. Todo es mejor. La gente confiará más en nosotros, nos hará partícipes de sus cosas. Podremos disfrutar de más cosas. La envidia nos hará cenizos. Decide lo que quieras ser, alegre o cenizo. Hasta el jueves que viene.

Ser o parecer

workalcoholicoAl parecer el nuevo símbolo de estatus es realizar una tarea profesional que te haga estar muy ocupado y continuamente pendiente de asuntos y sin diferenciar el tiempo de ocio y descanso del tiempo de trabajo, por lo interesante que resulta el trabajo que se desempeña.

Esto es lo que comenta un artículo de Luis Jiménez en La Vanguardia este pasado domingo, haciéndose eco de una investigación llevada a cabo por tres profesoras de tres escuelas de negocios norteamericanas (ni más ni menos que de Columbia, Harvard y Georgetown, en Nueva York, Boston y Washington)

Por lo que dice La Vanguardia, en la investigación dicen que antes el estatus social y la imagen venía dada por los bienes materiales que se poseían; posteriormente fue el disponer de calidad de vida teniendo un trabajo que te permitía dedicar tiempo a la familia y al ocio. Parece que ahora el estatus es tener un trabajo omnipresente en tu vida y estar continuamente haciendo cosas.

A mí todo esto me da mucha pena. Mi colega del IESE Pablo Fernández a esto le llamaba poseer mucha energía cinética. Y me da mucha pena porque estos criterios valoran a la persona por cosas externas a ella. Yo creo que toda persona vale por el simple hecho de ser persona. Y desde este punto de partida, las diferencias están en cómo es una persona, es decir las virtudes que tiene. El egoísmo del que hablaba la semana pasada.

Digo virtudes y no inteligencia, porque la inteligencia de una persona no es mérito ni demérito propio. En cambio el grado de virtud que tiene, lealtad, justicia, responsabilidad, laboriosidad, sociabilidad, humildad, etc. es algo que está al alcance de todo el mundo. Basta con esforzarse por adquirir esas virtudes, y eso sí que depende de cada uno de nosotros.

Además a corto plazo quizá sí que brille una persona por su estatus o por lo que posee. Pero este brillo es efímero. Depende de las modas de lo que se está socialmente valorado en cada momento. En cambio el desarrollo como persona, la adquisición de virtudes es lo que nos hace valer con independencia de lo que otros valoren. Hasta la semana que viene.

Soy egoista

selfishIntento ser lo más egoísta posible y a mis alumnos les aconsejo lo mismo. Ser egoísta. Invertir en uno mismo. Intentar ser lo mejor posible. ¿Y qué es intentar ser lo mejor posible? Preocuparse por ser cada vez mejor persona. Esforzarse por mejorar en todas las virtudes. Ser cada vez más generoso. Ser más trabajador. Ser más leal a los compromisos a los que te debes. Esto es lo que entiendo por ser egoísta y es lo que aconsejo a todo el mundo, y por supuesto a mis alumnos, que me miran con ojos como platos cuando hablo de esto en clase.

Sí, quiero que las personas que trato sean muy egoístas: que se esfuercen por ser buenas personas: que tengan virtudes. Así sabré que no me van a engañar. Que se van a preocupar por mí. Que me puedo fiar de ellas. Que van a estar a mi lado cuando las necesite, que por supuesto voy a estar con ellas cuando me necesiten. Que puedan confiar en mí.

Programa de vida adquirir y mejorar en las virtudes. Cada vez se es mejor persona. Cada vez es más fácil establecer relaciones de amistad. Pero amistad amistad, no oportunistas.

Uno puede pensar que el programa de adquirir virtudes es muy costoso y que por lo tanto no merece la pena. Nada de eso. No es ni necesario ni posible alcanzar el más alto grado de virtud en todas las virtudes. Se puede ir poco a poco. Cada uno a su ritmo. Así, también lo explico a mis alumnos, se puede llegar muy lejos. Ánimo y a invertir en ti. Hasta la semana que viene, que quizá hable de un libro que he escrito y que en un par de meses saldrá a la venta.

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