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Archive for the ‘Modos de decidir’ Category

Bajar al terreno

decidirPara gobernar bien una institución hay que tener conocimiento de primera mano de lo que está pasando allí. Y este conocimiento solo se tiene si se baja al terreno. Si se conocen las dificultades que tienen las personas que allí trabajan. Dirigir desde un despacho a partir de informes que a uno le llegan y dando instrucciones sin tener en cuenta a las personas a las que van dirigidas estas instrucciones es un modo muy deficiente de llevar una empresa.

Una misma orden puede ser tomada de muy distinta manera por una persona que por otra. Y una misma persona, dependiendo de las circunstancias que se estén atravesando, puede ser muy oportuna o muy inoportuna.

Dirigir sin conocer sobre el terreno la realidad de la empresa implica necesariamente que solo se valoran los resultados. Que no se tienen en cuenta el cómo se han hecho las cosas. Si se han conseguido los objetivos bien y si no se han conseguido pues mal. No, no es así como se debe dirigir. Se han podido conseguir los objetivos por pura suerte. También una cosa ha podido salir mal por mala suerte, habiéndose sido muy diligente.

Si tienes que dirigir mejor baja al terreno entérate de lo que pasa y entérate de porqué pasan las cosas que pasan. Si no, son altas las probabilidades de que estés dirigiendo mal. Os dejo un video sobre un programa del IESE

Algunas ideas sobre las pensiones

gobiernoEstos días en España se está hablando mucho de las pensiones. Las pensiones son el dinero que se paga a los jubilados tras retirarse después de una vida de trabajo. El gobierno anuncia que en los próximos años van a subir solo el 0,25% mientras que la opinión mayoritaria dice que deben subirse por lo menos lo que suba la inflación.

Sobre este asunto no soy un especialista, pero como es un tema muy importante me propongo estudiarlo a fondo próximamente. Por un lado, hay un principio claro de toda economía doméstica, y un país es como una economía doméstica pero muy grande. El principio es que a largo plazo no se puede gastar más de lo que se ingresa. Durante uno o varios años una familia puede gastar más de lo que ingresa, pero al final tendrá que saldar sus deudas. Cierto que puede vender patrimonio, pero este no es ilimitado, así que hay que acabar ajustando ingresos y gastos.

Resulta que gracias a los avances de la medicina cada vez somos más longevos y por tanto el tiempo que pasamos jubilados es mayor. Por otro lado, los que ahora tenemos más de 45 años somos generaciones muy numerosas, mientras a partir hace 45 años el número de nacimientos iba en declive año tras años.

Si juntamos todos esto significa que cada vez un número menor de población activa va a tener que financiar las pensiones de un inmenso número de jubilados durante cada vez un mayor número de años. Total, que las cuentas no salen.

Hay varias alternativas. La primera es que las pensiones aumenten muy poco, perdiéndose capacidad adquisitiva. Otra es retrasar la edad de jubilación. Esto provocaría que hubiera un mayor número de personas cotizando y habría menos pensionistas y estos serían pensionistas durante menos tiempo. Facilitar la inmigración sería otra posible solución, entraría gente en edad de trabajar estas personas llegadas generarían ingresos para pagar pensiones. En cualquier caso aumentar la actividad económica haría aumentar la financiación de las pensiones vía impuestos tanto sobre las personas como sobre los beneficios empresariales.

No hay que olvidar que se pueden estudiar soluciones de privatización de las pensiones, no tiene porqué ser el estado el que recaude y reparta. También podrían hacerlo instituciones privadas a riesgo de los cotizantes. Pero ya digo que próximamente pretendo cuantificar los costes y beneficios de las distintas posibles medidas a adoptar. En cualquier caso parece que estas medidas pueden no ser muy populares y la tentación es no abordar el tema, intentar ganar las próximas elecciones y que el pastel se lo encuentren los que vengan detrás.

La dictadura del éxito

dictaduraHablaba este verano con un buen amigo y me contaba unos textos que estaba leyendo esos días. Las ideas que me aportaba me parecieron muy sugerentes por lo que voy a compartirlas con vosotros. Decía que actualmente las personas nos valorábamos en función del éxito. El éxito que tenemos al conseguir las cosas que nos proponemos, fruto de nuestro esfuerzo. Porque este éxito, si es fruto de nuestro esfuerzo, es una manifestación de nuestras cualidades, de nuestra valía.

También, me decía este amigo, que nos valoramos en función de la opinión que los demás tienen de nosotros. Cuanto mayor éxito mejor opinión tendrán y la opinión que tengan de nosotros será una medida de nuestro éxito.

Esta actitud vital es agotadora. Obliga a la gente a estar haciendo continuamente el esfuerzo titánico por conseguir cosas dignas de admiración. Y como la inmensa mayoría de nosotros somos muy normalitos y no destacamos especialmente, no tenemos brillo externo, esto produce una gran frustración.

Es mucho más saludable pensar que la valía de una persona no depende de cosas externas, del reconocimiento, del logro. Prefiero pensar que la valía de una persona depende de estar haciendo lo que debe. De trabajar bien. De querer a sus allegados. De alcanzar su potencial con independencia del reconocimiento de los demás.

Si uno deja de valorarse en función sus logros y de la opinión de los demás vive menos tenso, disfruta más de la vida. Es más objetivo. Recomiendo dedicar tiempo a la contemplación, a disfrutar de nuestra existencia. Hasta el jueves que viene.

Urgencia en la toma de decisiones

noviembre 30, 2017 4 comentarios

futbolEs un tópico que los directivos en las empresas tienen que tomar frecuentemente decisiones muy importantes, con carencia de tiempo y con información limitada.

Esto a mí me parece una tontería. Si esto fuera así la vida del directivo sería insoportablemente estresante. Rara vez se tienen que tomar ese tipo de decisiones. Si se dirige bien se pueden anticipar la mayoría de las cosas futuras que nos pueden pasar y planificar con tiempo lo que se va a hacer dependiendo de lo que pueda llegar a pasar.

Pero muchas veces a los directivos nos pillan las cosas por sorpresa. Y esto suele pasar porque pensamos que sabemos lo que va a pasar. Nos imaginamos un futuro, que normalmente es un futuro favorable para nosotros. Pensamos que lo que nos gustaría que sucediera es lo que va a suceder. Confundimos deseos con realidad. Luego viene la tozuda realidad y las cosas suceden de un modo muy distinto al previsto, nos pillan por sorpresa, y vienen los estreses y las prisas.

Esto se evita pensando. Pensar es algo que siempre recomiendo en mis clases. Parece que es una perogrullada, pero deberíamos pensar más. Pensar en distintos posibles escenarios futuros, y planificar planes para cada escenario. Así cuando las cosas suceden rara vez nos pillarán por sorpresa. Tendremos pensado de antemano cómo actuar y no vendrán las prisas de última hora.

Cuando ya tenía el mensaje listo, un alumno me ha hecho ver que la decisión del arbitro en el último partido Valencia-Barcelona este fin de semana de no dar por bueno un gol de Messy es una de esas raras situaciones en las que efectivamente no hay tiempo, hay información incompleta y la decisión es muy importante. En este caso el pobre arbitro tuvo que hacer un juicio rápido, instantáneo, y en una situación así, cualquiera se equivoca.

Hasta el jueves que viene. Gracias a los fieles lectores que seguís difundiendo el blog.

Más de Big Data

noviembre 16, 2017 6 comentarios

big dataEmpecé a hablar la semana pasada de la posibilidad técnica que hay actualmente de recabar y analizar información que hasta ahora no había manera de procesar. Ahora hay tecnologías suficientes para hacerlo. Una empresa puede saber qué es lo que se dice sobre ella en las redes sociales. Puede saber qué se dice sobre los competidores y calibrar cuáles son sus ventajas y debilidades comparativas. Se puede saber lo que se opina sobre sus productos, y muchísimas cosas más.

Todo esto hace que las profesiones de analista de datos, “data scientist” y sus variantes estén en gran demanda. Pero hay un problema. Por un lado los técnicos, los que saben extraer y analizar los datos no suelen tener suficiente conocimiento de negocio para saber la utilidad que puede tener para la empresa los conocimientos que ellos tienen. No suelen tener conocimientos suficientes de negocio para saber qué tipos de ventajas pueden aportar. Por otra parte, los directivos, en general, desconocen las posibilidades tecnológicas que existen y que serían útiles para mejorar sus negocios. Son dos tipos de perfiles que hablan idiomas distintos.

Las empresas que consiguen superar esta brecha son capaces de sacar mucho partido a la información que disponen. Sus directivos muchas veces desconocen que poseen esa información. Un perfil profesional que va a estar en gran demanda es el de aquél que sepa conectar ambos mundos. Aquel que tiene suficientes conocimientos de negocio para saber a qué problemas se enfrenta la empresa y cómo mejorar su competitividad y a la vez tiene suficientes conocimientos técnicos como para saber liderar un equipo de tecnólogos. Creo que ese perfil va a estar en gran demanda.

Como cuña publicitaria, el pasado mes de julio ofrecimos en el IESE un curso de dos sobre “Big Data”, y en el próximo junio del 2018 ofreceremos otro. Esperamos facilitar que las empresas puedan utilizar mejor los recursos que poseen en forma de datos.

Hasta el jueves que viene, y el que tenga interés en este curso, que no dude de ponerse en contacto con nosotros aquí

Ojo con los caprichos

octubre 26, 2017 3 comentarios

estrategiaAlguno de los fracasos empresariales surgen cuando el máximo responsable de una organización se ilusiona con un proyecto por la simple razón de porque le gusta. Si el capricho es el responsable de una decisión el fracaso está garantizado.

Uno de los ejemplos más sonados es el de un antiguo presidente de una importante compañía coreana fabricante de productos de electrónica de consumo. Tal presidente, que era hijo del fundador de la compañía, era conocido por su afición al automovilismo. Hasta tal punto que a mitad de la década de los 90 se le ocurrió la brillante idea de involucrar a su compañía en el sector de fabricación de automóviles. Solo consiguieron vender 50.000 unidades al año, cuando un fabricante para poder ser eficiente necesita vender un mínimo de 200.000 unidades. Dos años después, tras unas pérdidas de dos mil millones de dólares, la fábrica tuvo que ser vendida a un competidor por menos de la décima parte de lo que se había invertido en ella.

¿Cuál fue la razón para una empresa de electrónica de entrar en el sector del automóvil? Pues simplemente el capricho del jefe. Ojo con los “pet projects” de los jefes. Los proyectos capricho. Las decisiones empresariales han de estar basadas en sólidos análisis e intuición experimentada. No vale todo por mucho que lo proponga el jefe.

Esto nos lleva a otro punto. ¿Cómo es que nadie en la compañía cuestionó los planes del jefe? Esto suele pasar en las compañías presidencialistas en las que el jefe ejerce una incuestionable autoridad. Gran peligro. Jefe, somete tus planes al escrutinio de tu equipo, y si el equipo no lo acaba de ver claro, humildad. Así los errores que se evitarán sobrepasarán a las oportunidades perdidas. Hasta el jueves que viene.

Decisiones en caliente

enfadoMe pide uno de los lectores del blog que hable de las decisiones tomadas en caliente. Se refiere con ello a las decisiones que son fruto de un suceso repentino que provoca en nosotros que las emociones se disparen. Sean estas emociones de ira, alegría, rabia, dolor, o de cualquier otro tipo.

Rara vez las decisiones tomadas en caliente son buenas decisiones. Una decisión así se produce por un acontecimiento que nos turba y que hace que nos precipitemos al decidir. Pero ya hemos comentado otras veces que pocas veces las situaciones requieren una actuación inmediata, por lo que suele ser mejor dejar correr el tiempo y cuando tengamos la cabeza menos caliente, entonces actuar. Si es que hay que actuar, que muchas veces no habrá que hacer nada.

De esta manera evitaremos muchas veces tener que arrepentirnos de haber hecho algo que después de reflexionar pensamos que mejor sería no haberlo hecho.

Esto sirve también para cuando nos llega un email y lo contestamos en seguida. Al cabo de un rato nos arrepentimos de lo que hemos contestado. Los emails, whatapps y otros medios de comunicación hay que contestarlos pero salvo que sean de asuntos triviales, dejarlos reposar y leerlos más tarde o al día siguiente. Muchas veces nos damos cuenta de que lo que habíamos escrito inicialmente era fruto de la ira o de un enfado inicial, que lo único que hace es provocar un lio más grande.

Con las decisiones tomadas en caliente y los correos contestados de inmediato, en vez de resolver el problema que surge, lo que con frecuencia hacen es generar conflictos personales, y así es muy difícil entenderse. Consejo, no te precipites. Piensa dos veces lo que dices y lo que haces para no tener que arrepentirnos posteriormente.

Feliz vuelta de vacaciones para todos y volvemos a vernos el jueves que viene.

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