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Archive for the ‘Modos de decidir’ Category

Conectores

En las relaciones humanas se dan todo tipo de situaciones. Hay personas que se llevan muy bien con unos, pero no con otros. Hay personas que merecen la confianza de unos, y a otros no les inspiran ninguna confianza. Y de esta variedad de situaciones surge el entramado de relaciones en una organización.

Una buena conocida mía, me viene diciendo desde hace tiempo que su hermano no se lleva bien ni con su suegra ni con otra cuñada (hermana de su mujer). Esta conocida mía tomaba partido. Su postura es que su hermano tenía toda la razón y que los problemas surgían por el carácter y las disposiciones de la cuñada y suegra de su hermano.

Yo creo, aunque no conozco ni de primera ni de segunda mano la situación, que ambas partes deben tener algo de responsabilidad de esa mala relación. Sucede siempre, rara vez hay uno que es el totalmente bueno y otro el ogro total. En un par de ocasiones le he comentado a esta conocida mía la oportunidad que tiene de ser mediadora. Por supuesto comprender a su hermano, pero también intentar comprender a la suegra y a la cuñada. Y facilitar el entendimiento. Con un poco de mano izquierda se puede conseguir. Es lo que yo llamo ser un conector.

Los beneficios son muy grandes. Por un lado, se rebaja la tensión del problema e incluso puede llegar a resolverse, que es el objetivo. Pero, por otro lado, el conector consigue generar relaciones de amistad con ambas partes y eso siempre es bueno para unos y para otros, y ser el causante de la solución de un problema entre personas es algo que produce gran satisfacción.

Evidentemente no todo el mundo tiene las características adecuadas para ser un buen conector. Es más, no es fácil serlo. Pero si puedes facilitar el que se resuelva un conflicto entre dos partes, inténtalo. Pero ojo, ser conector es una cosa muy distinta a ser un manipulador. Un conector sin muy buenas intenciones puede convertirse en manipulador, y eso es destructivo. Ánimo y a ayudar a la gente. Hasta la semana que viene.

Perspectivas Económicas

coronavirusEn estas semanas de confinamiento, desde diversos lugares me han pedido a ver si podía darles una conferencia-coloquio telemáticamente. He dado varias, e irremediablemente me han preguntado cómo veía el futuro económico de España. Del crecimiento económico ya hablé en un post hace unas semanas. Ahora podemos aventurar algo más ya que tenemos algo más de información sobre lo que está pasando.

Caben dos escenarios. El primero es que cuanto antes nos pongamos a trabajar y recuperemos pronto todo lo perdido. En ese caso, la caída del PIB en España este año 2020 será muy pronunciada. Dos o tres meses de paro no perdonan. Pero habrá pronta recuperación, 2021 será un año de crecimiento y el 2022 estaremos ya a pleno gas.

Otro escenario es que las empresas tarden en volver a la actividad normal, de modo que muchas de ellas tengan que cerrar. No olvidemos que la inmensa mayoría de empresas en España son Pymes. En ese caso habrá mucho paro a corto y medio plazo, y la recuperación tardará en llegar.

¿En cuál de los dos escenarios nos vamos a encontrar? Pues no lo sé, pero parece que los últimos días el gobierno de España está muy interesado en volver a la normalidad y nos va a dejar ir a trabajar. Está acelerando la vuelta a la normalidad y va a permitir que nos visiten los turistas, por lo que aventuro que nos encontraremos en el primer escenario, la crisis económica habrá sido profunda pero corta.

Bueno todo esto con permiso del virus si no vuelve a hacer de las suyas este otoño o invierno. Pero supongo que si reaparece no pillará mejor preparados. Eso espero. Mi previsión final es que 2020 lo terminaremos con una caída del PIB de en torno al 10%. Os dejo otro video que me hicieron durante el confinamiento.

Se ha complicado todo

Paz¿Qué hacemos con los niños todo el día en casa? ¿Cómo atiendo el trabajo telemáticamente cuando no lo había hecho anteriormente? No sé cómo hacerlo y no se dan las condiciones adecuadas. No lo tengo fácil el consultar asuntos con mis colegas.

Efectivamente, todo esto está pasando estos días. Una situación nueva que no es nada placentera. Estamos perdiendo control de muchas cosas que dábamos por garantizadas. ¿Qué podemos hacer en estas condiciones? Hay una cosa que podemos hacer: ser pacificadores. Antes los problemas pequeños y grandes que surgen del confinamiento a que estamos sometidos en medio mundo, seamos pacificadores. No echemos leña al fuego ante los contratiempos que surjan. A nivel familiar y en nuestro entorno de trabajo.

Por otro lado, esta paralización está afectando profundamente a muchas empresas. Las dificultades están siendo grandes y lo van a ser más todavía. Arrimemos el hombro en nuestra empresa. No es el momento de exigir derechos. Actuemos como lo están haciendo los profesionales de la sanidad. Su único afán es curar y atender a los enfermos, sin pensar en derechos ni obligaciones.

Si somos clientes de una empresa no seamos exigentes con el servicio que ahora quizá pueden no estar dando. No es porque no quieran. Es porque no pueden. Seamos comprensivos. Si todos colaboramos pasaremos mejor este trance. Pregúntate qué es lo que quieres ser: una persona que aporta soluciones o una persona que complica más las cosas. Lo que estoy viendo en todas partes estos días es solidaridad de unos con otros. Sigamos así. Que pase pronto todo esto.

Priorizar

decidirDecía la semana pasada que toda decisión implicaba una asignación de recursos, y en función de cómo estamos asignando nuestros recursos estaremos decidiendo mejor o peor. Voy a enlazar lo que decía la semana pasada con algo que hay que tener en cuenta para decidir bien. Tomamos decisiones porque queremos alcanzar un objetivo, tenemos distintas alternativas y tenemos recursos limitados.

Por tanto, para decidir bien tendremos que tener claras nuestras prioridades. Asignar unos recursos a una cosa significa no asignarlos a otras. Si empleo mi tiempo y mi dinero en un crucero por el Mediterráneo, no lo puedo estar empleando en un plan de esquí. Por tanto, hay que priorizar.

Para saber priorizar bien, tenemos que tener claros cuáles son nuestros objetivos. En función de cuáles son nuestros objetivos así serán nuestras prioridades y dependiendo de cuales sean nuestras prioridades tomaremos unas decisiones u otras.

Por tanto, para poder decidir bien el primer punto es tener claros nuestros objetivos. Dicho esto, parece que es suficiente con aclararnos con nuestros objetivos. Pues no, pues puede suceder que nuestros objetivos sean algo que nos dañe, que nos perjudique. Si mi objetivo es pasarlo muy bien, o ser muy rico, puede haber modos inmorales de conseguirlos, y en este caso los principales perjudicados seríamos nosotros. Aquí las prioridades juegan un papel esencial. Pasarlo bien puede ser un objetivo muy digno, pero el modo de conseguirlo es lo que puede ser problemático. Hay que saber qué líneas rojas no se pueden saltar.

No sé si me ha salido muy rollo el mensaje de esta semana. Pero se puede resumir en aclárate con tus objetivos. Asegúrate de que tus objetivos valen la pena y no te dañan y eso dependerá de cuáles son tus prioridades. Feliz 2020 y hasta la semana que viene.

Decidir

diciembre 26, 2019 2 comentarios

decidirToda decisión que hace una persona o que se lleva a cabo en una empresa significa realizar una asignación de recursos. Si no se asignan recursos la decisión no se puede llevar a cabo. Los recursos son de muy diversos tipos: financieros si es mi dinero o el dinero de la empresa. El recurso más universal que tenemos es el tiempo. Todos disponemos de 24 horas cada día. Eso sí, no sabemos durante cuántos días. Si nuestro tiempo lo asignamos a una cosa no lo asignamos a otra.

Y una decisión significa asignar recursos porque los recursos que tenemos, ya sea nosotros o la empresa, son limitados. Si nuestros recursos fueran ilimitados podríamos llevar a cabo todas las alternativas que quisiéramos y por tanto no tendríamos que decidir. Pero no, tenemos un tiempo limitado y unos recursos financieros limitados. No podemos estar viendo siete películas en una tarde ni podemos gastar todo el dinero que queramos en lo que queramos.

Los recursos pueden ser tangibles o intangibles. El dinero o el tiempo de que disponemos son recursos tangibles. Nuestra reputación es un recurso intangible. Esta reputación nos puede servir para diversas cosas y en qué emplearla es también una decisión.

Si vemos la toma de decisiones como asignación de recursos podemos preguntarnos cuáles son los recursos de que disponemos, seamos nosotros o nuestra empresa y preguntarnos si lo estamos aplicando del modo más adecuado posible. Este puede ser un modo de juzgar si estamos decidiendo bien. Durante esta semana muchos gozamos de vacaciones y podemos preguntarnos si lo que vamos a hacer es el mejor modo de emplear nuestro tiempo.

Espero que este modo de ver las decisiones os sea útil y os ayude a calibrar si estáis tomando buenas decisiones o no ¿Estoy utilizando bien los recursos de que dispongo? Espero que estéis pasando una feliz navidad. Hasta el jueves que viene.

La empresa y los beneficios

noviembre 7, 2019 4 comentarios

gobierno de organizacionesLa “Business Roundtable” es una asociación de empresas norteamericana cuyas propuestas tienen una gran influencia en el mundo empresarial. Esta asociación de empresas, desde finales de los años 80 sostenía que el principal deber de los directivos de una empresa era velar por los intereses de los accionistas intentando conseguir el mayor valor de las acciones de la empresa.

Si estos directivos tenían que preocuparse de alguna otra cosa debía ser en la medida en que esta otra cosa fuera instrumental para conseguir que aumentara el valor de las acciones. Y que cualquier otro interés de los directivos de las empresas era equivalente a estar jugando al póker con el dinero de otros (de los accionistas).

Pues bien, este verano esta “Business Roundtable” ha redefinido en un comunicado la finalidad de la empresa como “Promover una economía que sirva los intereses de todas las personas”. Se habla de la necesidad de que la empresa piense no solo en los accionistas, sino también en los empleados, en los clientes, proveedores y en la sociedad en general.

Mucho ha tardado este lobby de empresas de darse cuenta de lo obvio. Es de elemental sentido común que la empresa debe estar al servicio de las personas y nunca deben ser las personas instrumento al servicio de los beneficios. Las personas somos personas, y nos diferenciamos de las cosas y de los instrumentos. Cuando a las personas se nos instrumentaliza, se nos reduce y no se extrae de nosotros lo más distintivo nuestro. Lo que nos distingue de las cosas y del resto de los animales. Nuestra capacidad de razonar, de querer y de entusiasmarnos con algo.

Este gran hallazgo de la “Business Roundtable” lo vengo proponiendo yo desde hace más de 30 años en mis clases en el IESE (miles de alumnos lo pueden certificar). Lo puse de manifiesto en “Toma de Decisiones y Gobierno de Organizaciones” un libro que escribí en 2005 y en varios mensajes de este blog. Bienvenida sea esta declaración de estos sabios norteamericanos y a ver si humanizamos la actividad económica. Hasta el jueves que viene.

Estirar el brazo más que la manga

octubre 31, 2019 6 comentarios

peligroEs conocida la historia del granjero que cada día le daba un poco menos de paja a su burro. El granjero comprobaba que su burro seguía trabajando y que cada vez le costaba menos alimentarlo. Ya sabemos lo que pasó. Ante la sorpresa del granjero un día el burro desfalleció.

Hay empresas que, poco a poco, para ahorrar costes rebajan la calidad de sus productos. Cada cambio es imperceptible, pero el acumulado acaba pasando factura a la empresa sin que esta se vaya dando cuenta. Lo que pagan los clientes es cada vez un poquito más y el servicio cada vez un poquito peor. Al principio la desafección de los clientes no es alarmante, pero llega un momento que se van en tromba.

No se puede estirar el brazo más que la manga. Hay que dar la calidad que se espera y si se rebaja la calidad es porque se percibe que los clientes prefieren pagar menos y recibir menos. Pero regates en corto a base de quitarle al burro cada día un gramo de alimento, tienen un efecto acumulado mortal.

Hay sorpresas que son perfectamente predecibles. Hay curvas que no se ven porque no se quiere mirar. Hasta el jueves que viene. Os dejo una foto de una sesión que me pidieron dar hace unos dias a unos veinteañeros. Me hacen mucha ilusión ese tipo de sesiones.

conferencia

Decídete

octubre 24, 2019 8 comentarios

perplejidadHay quien le pasa. Cuando uno ha tomado una decisión muchas veces se piensa que si hubiera tomado una alternativa distinta hubiera sido mejor. Esto es una falacia psicológica. Cuando hemos tomado una decisión es porque creemos que es lo mejor que podíamos hacer, aunque, efectivamente, podíamos tener dudas.

Cuando ya se ha tomado, las demás alternativas ya desaparecen. Si decidimos ir al cine una tarde, ya no podemos hacer deporte, ni cualquier otro plan. Estamos en el cine. Y es cuando ya no hay remedio cuando empezamos a pensar si haber hecho otra cosa hubiera sido mejor.

Además, si hubiéramos decidido otra cosa también estaríamos pensando si hubiera sido mejor escoger otra alternativa. Nunca estaremos satisfechos. Estos pensamientos son preocupaciones estériles con las que mejor no entretenerse ni perder el tiempo.

Cuando decidimos escogemos lo que nos parece mejor, y darle vueltas al asunto no hace más que complicarnos la vida. A veces sí, habría sido mejor haber decidido otra cosa. Pero eso ya no tiene remedio, y no nos podemos pasar la vida pensando en qué hubiera sucedido si en vez de……

La alternativa para que no nos entren esas dudas es no tomar ninguna decisión. Que, por cierto, eso es ya tomar una decisión, aunque sea de modo pasivo. Hay que decidirse. Si no renunciamos a ser protagonistas de nuestras vidas. Hay que dar por sentado que a veces nos equivocaremos, pero hay que seguir viviendo y avanzando.

Conclusión: no tener miedo a decidir. Aprender a vivir con los errores propios e intentar paliar las consecuencias adversas. Pero dejar de lamentarnos y mirar hacia adelante. Hasta el jueves que viene.

Cliente incognito

desconfiarAlgunas empresas para saber si sus empleados dan un servicio adecuado a los clientes contratan lo que se llama un “Mystery Shopper” es decir un “cliente incognito”. Este personaje es alguien que se hace pasar por cliente y luego informa a la dirección de la empresa cómo lo han tratado. Los que lo contratan suelen ser restaurantes, hoteles e incluso clínicas.

Cuando me enteré, hace años, de la existencia de estos servicios me llevé las manos a la cabeza. Qué manera más burda tiene una empresa de transmitir que desconfía de sus empleados, que contratar a un “mystery shopper”. Si no confías de tus empleados mejor que los despidas y trabajes con gente en quien puedas confiar.

A lo mejor lo que le sucede a un equipo directivo es que la generación de confianza en sus empleados es algo que no está en su horizonte mental, y por eso contrata al “mystery shopper”. Pero si este es el caso entonces el problema es otro. El problema son las carencias de capacidades de dirección de este equipo directivo.

Es bien sabido que la principal variable que afecta la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, y la principal variable que afecta a la productividad de un empleado es su compromiso con la empresa. Una empresa que desconfía de sus empleados es imposible que genere compromiso por lo que, en el mejor de los casos, la mediocridad está garantizada. Yo empiezo esta semana las vacaciones pero seguiré escribiendo cada jueves.

Descalificar

decisionesLa buena toma de decisiones requiere habitualmente confrontar opiniones y pareceres de distintas personas, lo cual suscita sanas discusiones hasta que se llega a una conclusión. La buena práctica de la toma de decisiones debe contemplar esta discusión. Si las cosas no se discuten no se pueden tratar sus pros y sus contras y las decisiones acaban no siendo tan buenas como lo podrían ser. Así que ánimo directivo, suscita en tu equipo la discusión constructiva.

Algunas veces estas discusiones no son tan sanas y generan enfrentamientos que pueden llegar a lo personal. Un indicador de que alguien no tiene razón es cuando en su argumentación descalifica a otros miembros involucrados con argumentos que no tienen nada que ver con lo que se está decidiendo.

“Es que tú eres matemático” me han dicho a mi alguna vez. Como si ser matemático o no tuviera algo que ver con lo que se está tratando. Cuando se aducen este tipo de razones es que no se tienen argumentos para defender lo que se está defendiendo. El que los emplea se autodescalifica.

Las sanas discusiones requieren que se lleven las ideas y al tratarlas, distinguir lo que son razones, lo que son intuiciones y lo que son preferencias. Esta distinción es importante para poder llevar una discusión inteligente.

Hasta el jueves que viene y feliz veraneo para los que lo empezáis estos días. Yo ya no tengo clases hasta el 9 de septiembre. Aunque sigo trabajando en diversas cosas.

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