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Confianza

junio 23, 2022 3 comments

Las empresas y las organizaciones toman decisiones para alcanzar sus objetivos. Dependiendo de los recursos que tienen, hay cosas que pueden hacer y otras que no. Estos recursos pueden ser financieros, de personas, conocimientos, etc. Pero para que algo salga adelante hace falta, además de estos recursos, que los que tienen que llevar a cabo esas acciones quieran hacerlo.

Y ahí es donde viene lo complicado. En función de cómo se toman las decisiones en una organización, aumenta o disminuye la buena voluntad de la gente para hacer lo que hay que hacer. Es decir, que cosas que en un momento dado se podían hacer porque se tenían los recursos necesarios para hacerlas y los encargados de ejecutarlas tenían la buena voluntad de hacerlas, puede suceder que más adelante esta misma empresa ya no pueda hacerlo. Y no porque no disponga de los recursos necesarios, sino porque la gente ya no quiere hacerlo.

Es el aprendizaje negativo. Cosas que antes se podían hacer ahora ya no se pueden hacer. La empresa está peor que antes. También puede suceder lo contrario, que había cosas que antes no había buena voluntad para hacerlas y actualmente sí que se pueden hacer. La gente es más colaboradora. Es el aprendizaje positivo.

La pregunta que surge es ¿Cómo conseguir la colaboración de la gente? ¿Cómo conseguir que la gente quiera hacer lo que hay que hacer? Pues este es el gran truco. Muy elemental y muy difícil a la vez. Generar confianza entre tu gente. Y la confianza depende de cuánto valora la dirección de una empresa a la gente.

Esto es algo que requiere una mayor explicación. Trataré de este tema la semana que viene. Pero decir por lo menos que de esto habló mucho el profesor del IESE Juan Antonio Pérez López. De quien aprendí un montón de cosas. Como el tema es tan fundamental para dirigir bien una empresa, dejo aquí el enlace a algunos posts que sobre este tema he hablado en alguna otra ocasión:

Valor económico de la confianza

Soledad

El jefe siempre tiene razón

Directivos con autoridad y directivos autoritarios

Inmigración

junio 16, 2022 15 comments

Por los comentarios al mensaje de la semana pasada ya se ve que el asunto de la inmigración es muy problemático. Vaya por delante que yo creo que Dios ha dado el mundo a los humanos, y no Francia a los franceses, España a los españoles y Marruecos a los marroquíes. Y que si unas personas piensan que pueden encontrar un mejor futuro en otro lugar tienen el derecho a buscarlo.

Dicho esto, también tengo que decir que la inmigración de un país a otro debe ser ordenada. Ordenada porque si no, la inmigración se convierte en un negocio para las mafias que trafican con personas. Pone en peligro la seguridad de las personas que cruzan el mar en endebles abarrotadas pateras, no sabiendo lo que les espera. A nadie le gusta desarraigarse de su lugar por lo que la decisión de emigrar a otro país debe ser muy dolorosa.

Por otro lado, dada la crisis demográfica del occidente son necesarios los inmigrantes para que con su trabajo se pueda sostener la creciente población jubilada. Es un win-win tanto para los locales como para los inmigrantes. Pero esta inmigración ha de ser ordenada para evitar los abusos de los que hablaba antes. Y la dificultad de hacerse legal en España, el conseguir los “papeles” no hace más que complicar el asunto.

Se requieren dos mejoras. Por un lado, ordenar la inmigración, facilitando que se puedan contratar legalmente las personas que vienen a trabajar. Por otro lado, los inmigrantes deben intentar integrarse en la cultura que los acoge y los países de acogida deben ser solidarios con los inmigrantes. Y recordar. Nadie inmigra por gusto, sino por necesidad por lo que hay que ser comprensivos. Esto sí, el que delinque a su país. Pero facilitemos que no tengan que delinquir.

Como esto es un asunto muy sensible, sé que me van a acribillar a críticas. Las acepto porque el problema de la inmigración es complejo, y seguro que hay más razones que debatir y que no he expuesto en este post. Entre ellas la posibilidad de desarrollar los países de modo que sus habitantes no se encuentren en la tesitura de emigrar.  El problema es complejo y me dispongo a recibir toda clase de críticas. Pero no olvidemos que toda persona por el hecho de serlo tiene una dignidad y merece un respeto. Hasta el jueves que viene.

¿Sorprendente?

En las última tres semanas dos empresarios de la restauración me comentan las dificultades que tienen para encontrar empleados, camareros, cocineros, etc. Hasta el punto de que uno de ellos ya solo abre por las noches. No porque no haya de manda sino porque le faltan empleados. En la prensa llegan noticias en la misma línea. A la vez se observa con sorpresa que en España hay casi 3 millones de parados.

¿Por qué sucede esto? Yo no lo sé, pero debe ser una confluencia de varios motivos. Quizá haya mucha economía sumergida y los parados sean menos de los que las estadísticas dicen. No lo sé.

Otra cosa que me parece curiosa es lo complicado que es para un inmigrante ser legalizado en España y poder trabajar. Resulta que para legalizarte y poder tener los papeles para que te contraten uno tiene que justificar llevar, me parece, tres años residiendo en España. Pero ¿Cómo uno va a poder estar tres años en España sin poder trabajar legalmente? ¿De qué vive esta persona? Necesariamente tiene que estar trabajando en la economía sumergida. Y muchos casos con el interés y buena voluntad del contratante de hacerlo legalmente. Pero no se puede. Es todo muy complicado. ¿Alguien puede explicar por qué pasa todo esto? Hasta el jueves que viene.

Absentismo laboral

Salió en la prensa hace pocos días una alarma sobre el absentismo laboral. Resulta que después durante la pandemia este absentismo aumentó, quizá justificadamente. Pero que una vez se ha vuelto a una supuesta “normalidad”, el absentismo sigue siendo muy elevado.

En concreto dice la noticia que actualmente en España cada día no acuden a su lugar de trabajo 1,2 millones de personas. Que el 25% de ellas no presentó a su empresa el expediente de baja laboral. Que en la industria el absentismo supera el 6% de los empleados. Que todo esto está suponiendo una pérdida anual de 1800 millones de horas de trabajo con un coste total de entre 39.000 y 78.000 millones de euros.

¿Quién está asumiendo ese coste? Pues yo no lo sé. Se supone que las empresas. Pero yo creo que una buena parte de ese coste lo estarán asumiendo los mimos empleados que sí acuden a su lugar de trabajo. Si un día un empleado no acude a trabajar, para un día la empresa no creo que contrate un sustituto. Lo que posiblemente pase es que el trabajo de este ausente lo realicen sus compañeros, asumiendo estos una mayor carga de trabajo. Aunque la verdad esto es solo una suposición. Supongo que esto será así en algunos casos y no en otros. Muchas veces debe ser el silencioso y responsable empleado el que carga con las consecuencias.

Una cosa preocupante de la noticia aludida es que indica una falta de compromiso por parte del empleado a su empresa. Esto me parece muy serio y creo que los directivos y empresarios deberían preocuparse más de esto. El absentismo es una consecuencia y la falta de compromiso una de sus posibles causas.

Los problemas si no se bordan desde su raíz, desde su causa, no se solucionan nunca. Hasta el jueves que viene.

Un sencillo consejo para la toma de decisiones

Cuando uno al tomar una decisión se decanta por una alternativa, busca razones por las que esa alternativa es buena. Craso error. Hay que buscar razones por las cuales esa alternativa podría ser mala, y comprobar si esas razones tienen peso y en ese caso rechazar la propuesta, o comprobar que esos inconvenientes se pueden superar y seguir adelante con la alternativa.

Muchas de las fracasadas fusiones de empresas podrían haberse evitado si se hubiera seguido este elemental principio. Muchas fallidas inversiones se habrían podido evitar también.

Además, cuando queremos hacer algo, solemos ser ciegos ante los posibles inconvenientes que puede tener nuestro plan y solemos ser demasiado optimistas sobre sus bondades. Por tanto, cuando quieras hacer algo, sea de tipo profesional o la elección del lugar de vacaciones, piensa razones por las que lo que quieres hacer pueda no ser una buena idea. Hasta el jueves que viene.

Más sobre métricas, incentivos y evaluaciones

mayo 19, 2022 1 comment

No sé dónde leí que, en una provincia de la India, ante la proliferación de cobras, el respectivo gobierno decidió dar una cantidad de dinero cada vez que alguien cazara una cobra. El resultado fue que empezaron a proliferar las granjas de cobras para presentarlas y obtener el premio. Cuando los inteligentes ideadores de esta medida se dieron cuenta, la retiraron. Qué pasó, pues que esas granjas de cobras, como ya no tenían utilidad liberaron las cobras, con lo cual aún hubo más de las que había inicialmente.

Tampoco recuerdo qué banco norteamericano incentivó a sus empelados en función del número de cuentas, tarjetas de créditos y otros productos que vendían a sus clientes. Resultado, los empleados de las oficinas empezaron a abrir cuentas y emitir tarjetas a sus clientes sin que ellos lo supieran. Algún cliente llegó a tener 10 productos sin su consentimiento. Cuando todo se descubrió, las multas que recibió el banco por lo pleitos puestos por los clientes y las autoridades bancarias casi hacen quebrar el banco. Todo esto lo explica un artículo de la “Harvard Business Review” titulado “Cómo las métricas pueden hacer descarrilar tu empresa”.

Porqué no se hacen las cosas de modo más sencillo. Explica a tus empleados los que pretende la compañía, págales el sueldo adecuado y entusiásmales con el proyecto de tu empresa y verás los magníficos resultados. No los trates como niños con caramelos y premios en función de cómo hacen las cosas. Recuerda que la persona más interesada en realizar un buen trabajo es el propio empleado. Todos queremos ser buenos profesionales. Nadie disfruta siendo chapucero, salvo que quiera dar lecciones a su jefe cuando este no lo trata como debe.

Jefe, crea retos, paga bien y entusiasma a tu gente, y no los marees con incentivos y chorradas. Así de fácil y así de difícil. Hasta el jueves que viene.

Métricas, indicadores y evaluaciones

Las empresas para calibrar la marcha de sus negocios, la productividad de sus empleados, la calidad de sus productos y de sus servicios, y otras muchas cosas utilizan unas métricas e indicadores. Los empleados, que no son tontos, realizan sus actividades de modo que esas métricas e indicadores salgan lo mejor posible, pues normalmente son evaluados de acuerdo con esos indicadores.

Lo que ocurre es que rara vez son un fiel reflejo de lo que están midiendo. Fácilmente se puede conseguir que el indicador salga muy satisfactorio, y lo que pretende que ese indicador evalúe no sea tan satisfactorio. Hecha la ley, hecha la trampa.

Un hipotético y simple ejemplo. Si a un colegio lo evalúan por el porcentaje de alumnos que aprueban las pruebas de acceso a la universidad, ese colegio se centrará en entrenar a los alumnos para que aprueben dicho examen. Pero la formación que debe dar un colegio va más allá de aprobar un examen. Si embargo, los colegios desatenderán otros aspectos muy importantes de la formación de los alumnos, que no son relevantes para aprobar el acceso a la universidad.

El ejemplo es muy trivial, pero el mundo de la empresa está plagado de situaciones en las que se produce este efecto. Dime lo que mides y determinaré lo que hago. Hay jefes que incluso se creen que la calidad de algo viene medida por el valor del indicador. Cuando el indicador se convierte en objetivo, deja de ser un buen indicador.

Lo peor es cuando esas métricas e indicadores llevan asociados unos incentivos económicos. Tengo un amigo, ya jubilado, que era experto en conseguir que los indicadores que le medían dieran muy alto y que la empresa no consiguiera lo que pretendía conseguir con esos indicadores. Hasta el jueves que viene.

Yo nunca me equivoco

Leí el otro día, en una de las secciones más leídas de La Vanguardia, una entrevista a un personaje relativamente conocido en España. Preguntado por sus creencias dice “Dios no lo hace bien, me defrauda”.

Una actitud así denota un poco de soberbia. Parece que es uno el que posee la verdad y que sabe qué es lo bueno y qué es lo malo. Yo aconsejo a todo el mundo que adquieran y practiquen la virtud de la humildad, que entre otras cosas implica admitir que uno puede estar equivocado. La persona soberbia, el que lo sabe todo, el que nunca se equivoca provoca rechazo en los demás además de risa cuando se equivoca.

Admitir que uno puede estar equivocado genera cercanía, que uno es como los demás, que no es superior. Además el humilde cuando se equivoca no le cuesta rectificar y no provoca esa risa, sino comprensión por parte de los demás. Creo que la humildad es una virtud especialmente necesaria para los jefes, pues facilita que los demás confíen en él.

Jefe, no tenga miedo a mostrar que puedes equivocarte. Tu gente te verá como un ser humano. Hasta el jueves que viene.

Empresas con propósito

abril 28, 2022 1 comment

Está muy de moda ahora hablar de empresas con propósito. Con ello puede querer decirse muchas cosas, pero simplificando mucho, lo que viene a decir que las empresas han de tener una finalidad más allá que la de ganar dinero. Que el ganar dinero es una condición necesaria para la viabilidad de la empresa, pero que la empresa ha de tener claro para qué existe, cual es la necesidad de los clientes que pretende satisfacer con el producto o servicio que ofrece.

Yo he de decir, que para mi esto no es ninguna novedad. Desde que empecé a dar clase en el IESE siempre dije que ganar dinero es una consecuencia de tener una misión -o propósito- y llevarla a cabo bien. Cuando decía esto los alumnos me miraban desconfiados como diciéndome “Ariño, que idealista eres. La empresa está para ganar dinero y cuanto más mejor”. Pero yo seguía en mis trece.

Ahora parece que hay, a nivel de discurso, una aceptación de que las empresas han de tener un propósito y perseguirlo. Pero como digo, me parece que es a nivel de discurso. En la acción diaria todavía muchas actúan intentando ganar cuanto más dinero mejor, y dejan el propósito como frase bonita para ser mostrada. Empresario, directivo, créete el propósito de tu empresa y orienta la estrategia y las decisiones día a día en conseguir ese propósito. Todavía queda mucho por hacer y campo de mejora. De esto hablaré próximamente. De momento hasta el jueves que viene.

El gobierno y la inflación

abril 21, 2022 8 comments

Ocurre en las playas del norte de Barcelona. Cuando el mar decide comerse una playa esa playa desaparece. Los ayuntamientos pueden alargar algo la vida de la playa a base de bombear arena cada primavera. Pero con los años, la playa desaparece.

Lo mismo pasa con la inflación. Cuando las fuerzas macroeconómicas deciden que ha de haber inflación, al final la acaba habiendo. La política económica y la actuación de los bancos centrales la pueden amortiguar (o alguna vez acentuar) un poco, pero al final acaba habiendo inflación.

Poco puede hacer el actual gobierno de España con la inflación. Algo puede hacer, pero poco. Es un fenómeno que se está dando en todas las economías occidentales por la coincidencia de diversas causas.

Lo que sí puede hacer el presidente del gobierno es ser más cuidadoso. Hace unos días escribió en las redes sociales “Los datos de Eurostat confirman que la factura eléctrica de los hogares españoles en 2021 fue similar a la de 2018, descontando la inflación.” Menuda tontería, y si no hubiera habido inflación en los últimos cincuenta años los precios de todas las cosas serían los mismos que hace 50 años. Porque suben los precios es por lo que hay inflación. De hecho, la inflación es la medida de la subida de los precios. No suben los precios porque hay inflación, sino que hay inflación porque suben los precios. Hasta el jueves que viene.

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