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Archive for the ‘Estrategia’ Category

Personalidad

estrategiaLas empresas lo que han de hacer es ofrecer un producto o servicio que satisfaga una necesidad real de clientes. Y cuando mejor lo haga mejor empresa será y como consecuencia, si lo hace suficientemente bien, ganará dinero. Pero a veces, lo he visto en declaraciones de directivos y artículos escritos por profesores, parece que de lo que se trata es de batir a los competidores, hundirlos. Y parece que más que tener una buena estrategia lo único que les importa es aniquilar al contrario. Esto es una falta de personalidad.

Pasa también en política. Parece que hay partidos políticos que en vez de tener propuestas lo único que les preocupa es desbancar al partido que está gobernando. Me parece que esto es un error. Los partidos que pretenden gobernar lo que tienen que hacer es trabajar un buen programa, entusiasmar a los votantes y una vez que consiguen gobernar desarrollar ese atractivo programa. Si su único plan es derrotar al partido que gobierna, una vez derrotado ¿qué van a hacer? ¿Qué programa tienen?

Está bien que apunten las carencias del partido rival, pero sobre todo lo que han de hacer es propuestas, programa político. Agradecería que no se viera en el mensaje de esta semana ideología política, que no la hay. De lo que escribo lo he visto en partidos políticos de unos y otros colores, y también lo he visto en empresas sin estrategia que parecen pollos descabezados cuyo único objetivo es descalificar a los competidores.

No. Cuanto mejor lo haga un competidor, mejor tendré que organizarme para salir adelante. Mejor tendré que ingeniármelas. Las empresas mejores son aquellas que tienen muy buenos competidores. Hasta el jueves que viene.

Internacionalización

SevillaHace tres años, paseando por Boston entré en un supermercado, y para mi gran sorpresa me encontré con las “legítimas y acreditadas tortas de Ines Rosales”. Esas tortas las tomo esporádicamente desde hace cuarenta años, y verlas allí me hizo sentirme como en casa. Les hice unas fotos, que por cierto, en el supermercado me llamaron la atención y me dijeron que no podía hacer fotos de los productos. Pensarían que estaba haciendo espionaje industrial.

¿Y a qué tanto preámbulo? Pues esta semana voy a hablar de la internacionalización de la empresa. Una empresa que sale a vender sus productos al extranjero muestra que es dinámica. Hacer lo que siempre se ha hecho es muy fácil, pero si exportas estás diversificando el riesgo de una disminución de ventas en tu mercado local, ya sea por una recesión económica o por cualquier otra causa.

Además internacionalizarte te obliga a hacer cosas diferentes a las que has hecho toda la vida. Así aprendes, logística, legislación, distribución…, estás mejor preparado para abordar nuevos retos y generas nuevos puestos de trabajo. Empresario, a poco que puedas internacionalízate. Que tu empresa no dependa solo de las ventas en tu país. Aprende a vender fuera. Pero no te lances inconsciéntemente al vacío, entérate de cómo se hace. Pregúntale al empresario de al lado cómo lo ha hecho. Si la empresa de un país se internacionaliza, ese país mejora. Holanda, Suiza, son países pequeños pero prósperos, con muchas empresas internacionales.  Y enhorabuena a Doña Ines Rosales. Aquí podeis ver su página en íngles. Hasta el jueves que viene.

Toma de decisiones y aprendizaje

equivocarseLeía la semana pasada en un diario declaraciones de un empresario de éxito. Entre otras afirmaba “Hay que equivocarse mucho para aprender”. Estoy totalmente de acuerdo con que de los errores se puede y se debe aprender. Pero de allí a afirmar que para aprender hay que equivocarse mucho, con esto ya no estoy de acuerdo. Hay otras maneras de aprender aparte de reflexionar sobre los errores cometidos.

Las personas tenemos una propiedad que nos distingue de los demás seres que pululan a nuestro alrededor. Podemos pensar. Podemos razonar. Y razonando se pueden aprender muchas cosas.

Las estrategias empresariales no siempre es necesario poner en práctica para saber si van a funcionar. Esto sería muy costoso y conduciría a numerosos fracasos. Primero hay que razonar para calibrar sus posibilidades de éxito. Una vez pensamos que es bueno llevarlas a cabo las ponemos en práctica, y comprobamos si efectivamente está funcionando o hay alguna variable a la que no habíamos prestado atención y la está haciendo fracasar.

Y en cualquiera de los dos casos, esté teniendo éxito nuestra estrategia o esté fracasando, aprendemos. Del fracaso aprendemos viendo porqué ha ido mal y de los éxitos debemos aprender si las cosas han ido bien por las razones que pensábamos, o por otras razones. Puede ser que haya habido suerte. Puede ser que la estrategia haya funcionado pero por razones distintas a las que inicialmente pensábamos que iban a funcionar. De todo debemos aprender.

Un buen amigo mío me decía que nunca hay fracasos. Que o bien hay éxitos, o bien hay aprendizaje. O sea que resumiendo, primero razonar. Luego experimentar para a continuación aprender. Y nunca cometer la insensatez de achacar a una buena visión estratégica lo que simplemente ha sido cuestión de suerte. La suerte no la podemos controlar. Si la pudiésemos controlar ya no sería suerte. Sería bien hacer.

Más sobre Decisiones Estratégicas y Operativas

octubre 15, 2015 12 comentarios

estrategiaEn cierta ocasión me contaron el epitafio grabado en una tumba. Decía “Hizo el bien y el mal. El bien lo hizo mal y el mal lo hizo bien”. Supongo que será una leyenda sin base real, pero me sirve para hablar algo de lo que ya traté hace años: la distinción entre decisiones estratégicas y operativas. Las decisiones estratégicas son el decidir bien lo que hay que hacer y las decisiones operativas consisten en hacer bien lo que se ha decidido hacer.

No hay nada peor que una correcta ejecución de algo que no se debería haber hecho. Por poner un ejemplo ficticio, un fabricante de automóviles que decide trucar sus motores para que indiquen que contaminan menos de lo que realmente contaminan está tomando una decisión estratégica equivocada. Si al ponerla en práctica lo hubiesen hecho mal no habrían llegado a fabricar semejantes motores. Si ejecutan bien esa equivocada decisión estratégica el resultado es un fraude monumental y grandes pérdidas económicas, de prestigio y de confianza una vez se descubre el pastel.

Es muy importante decidir bien qué es lo que hay que hacer. Las sucesivas decisiones operativas para conseguir esos objetivos pueden ir modificándose si no se acierta al principio. Pero si nos equivocamos con los objetivos, cuanto mejor lo hagamos peores serán los resultados. Hasta el jueves que viene.

Por cierto, el próximo jueves 22, a las 7.00 de la tarde daré en el IESE de Barcelona una sesión titulada “Las tres causas más comunes por las que fracasan las empresas, y cómo enfrentarnos a ellas”.

El valor de una marca

partidos políticosEn el año 2000, Joaquin Almunia dimitió como líder del PSOE tras perder en unas elecciones generales en España en las que José María Aznar ganó por mayoría absoluta. Se convocó un congreso general en el partido socialista y salió como nuevo líder un desconocido José Luis Rodríguez Zapatero tras ganar al rival José Bono por unos 10 votos entre más de 900 compromisarios que votaron.

El equipo de Zapatero, los Caldera, Pepe Blanco, Teresa Fernández de la Vega, etc, eran también unos desconocidos para el público en aquel entonces. Cuatro años después eran estos los que formaban el gobierno de España. Este mismo equipo, si en vez de presentarse a las elecciones bajo la marca PSOE se hubieran presentado bajo una desconocida marca XXXX, posiblemente no se hubieran comido un rosco.

¿A donde voy con  todo esto? Pues a subrayar el valor de una marca, bien sean las siglas de un partido político, bien sea el distintivo de una empresa como IBM o Coca-cola.

Un equipo de políticos bajo una nueva denominación no tiene el mismo reconocimiento que bajo una denominación reconocida por todos. Esto sirve tanto para las siglas de un partido político como para la marca de un producto. Empresario, construir una marca es muy importante. Cuídala y protégela. Es un activo intangible muy importante. Hasta el jueves que viene.

La mitad de las decisiones que se toman son equivocadas

DecisionesPaul Nutt, profesor de dirección de empresas en la Ohio State University, es un experto en el estudio de la toma de decisiones, que hace años llevó dirigió un estudio para intentar determinar las principales razones por las que fallan las decisiones. Aunque el estudio lo llevó a cabo para las decisiones en el ámbito empresarial, las conclusiones a las que llegó me parece que son extrapolables a todo tipo de decisiones. O por lo menos nos pueden ayudar a reflexionar.

El trabajo de Nutt, que duró casi 5 años, consistió en estudiar más de 350 decisiones importantes tomadas en empresas de Estados Unidos y Canadá, y rastrear durante dos años cada una de ellas para ver si se había conseguido el logro que se proponían. Su más mediática conclusión es que la mitad de las decisiones que se toman fallan. No consiguen el objetivo que se proponen.

Tres son las principales causas, según Nutt, por las que fallan las decisiones que se toman. La primera es cuando los directivos imponen soluciones a los problemas que surgen o a los retos que se plantean. Ante una situación, y esto puede suceder tanto en la empresa como fuera de ella, el jefe, el responsable de la situación, decide lo que hay que hacer, muchas veces sin contar con la opinión de personas que están más cerca del problema y que pueden aportar información útil para resolver el problema que se tiene entre manos.

La segunda causa por la que fallan las decisiones es porque se limita mucho el número de alternativas que se consideran. En cuanto se nos ocurre una idea que puede resolver nuestro problema, la llevamos a la práctica sin explorar posibles mejores alternativas

La tercera causa es porque a la hora de poner en práctica  la solución que hemos decidido imponemos el modo de hacerlo. Una vez más no buscamos el concurso de las personas que tienen que aplicar la solución. Somos muy listos nosotros y ya imponemos como hay que hacer todo.

Mira a ver si estas tres ideas te sirven para reflexionar y tomar mejores decisiones. Feliz semana santa y hasta el jueves que viene.

Pedro Sánchez y el déficit cero

diciembre 4, 2014 22 comentarios

PSOELeo hace unos días un titular de prensa “Sánchez vota cambiar la reforma de la Constitución de Zapatero“. Para los de fuera de España. Pedro Sánchez es el actual líder del Partido socialista en España. Dice la noticia que el líder del PSOE admite que, en su día, votó el déficit cero, pero que fue un error.

Evidentemente. Obligar a un país a tener déficit cero es un error y por razones elementales. Está claro que no se puede gastar más de lo que se ingresa. Pero esto es así en el largo de los años, porque hay periodos en que está justificado gastar más de lo que se ingresa y endeudarse para sufragar déficit.

En una familia de jóvenes recién casados que se quieren comprar un coche seguramente no lo podrán pagar de golpe. Lo lógico es endeudarse y pagar el prestamos del coche en los sucesivos años. Lo que esta familia no puede hacer es permanentemente gastar más de lo que ingresa y aumentar continuamente su deuda. Llegará un momento que los bancos ya no le prestarán. A lo largo de los años habrá periodos de superávit familiar que compensarán los periodos de déficit. Normalmente en edades maduras se ingresa más de lo que se gasta y se devuelve la deuda contraída anteriormente.

Pues lo mismo pasa con un país. Si se quiere construir una tren de alta velocidad, no se puede esperar a tener el dinero disponible. Nunca se tiene. El país se endeuda, construye el AVE y va pagando la deuda en los años sucesivos. Obligarse por ley a no tener nunca déficit es limitar innecesariamente el desarrollo de un país. Más lógico sería poner un límite a la deuda que el país pueda contraer. Hay épocas que por recesión económica o por necesidad de infraestructuras se necesita gastar más dinero del que se ingresa y otras épocas que sucede al revés y se pagan las deudas contraídas anteriormente.

Obligar por ley a no tener nunca déficit es tan absurdo como obligar a las familias a no pedir préstamos. Poco se puede avanzar así. Dicho todo esto, hay que añadir que no se puede gastar irresponsablemente y contraer unas excesivas deudas que pueden lacrar el desarrollo en años futuros. También añadir que hay que estar seguro de que las infraestructuras que se construyen son necesarias y que están dentro de las posibilidades económicas de un país. Lo que he defendido en este mensaje no debe entenderse como una licencia para derrochar.

Saludos y hasta el jueves que viene.

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