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Archive for the ‘Estrategia’ Category

Corto o largo plazo

inversiones y estrategiasEl mensaje de esta semana me lo sugiere un antiguo alumno, que quizá él mismo haya sufrido las consecuencias de lo que aquí voy a hablar. Me refiero a la exigencia de los accionistas de las empresas por beneficios a corto plazo.

Muchas veces estas exigencias obligan a los directivos de las empresas a planes cortoplacistas, no poniendo en marcha inversiones y planes que darían muy buenos resultados a largo plazo, pero que suponen sacrificios a corto plazo.

Como muy bien me comentaba este antiguo alumno, esas estrategias cortoplacistas muchas veces van en contra de los propios intereses de las empresas. Es pan hoy y hambre mañana. Las empresas necesitan accionistas comprometidos con la misma, no impacientes por resultados rápidos. Accionistas estables interesados más en el buen hacer de la empresa que en las fluctuaciones coyunturales del precio de las acciones.

¿Qué compromiso con la empresa tiene un accionista que me compra hoy y me vende mañana, con el único interés de sacar una rentabilidad puntual, sin interesarle la buena marcha global de la empresa?

Es a los clientes que compran los productos de una empresa y a los empleados que empeñan en ella su actividad profesional a quien debe estar mirando la empresa, y no mirar tanto a unos accionistas que hoy vienen y mañana se van. Mucho mejor irían las empresas si se distrajeran menos con los resultados a corto y pensaran más en el futuro a medio y largo plazo. Hasta el jueves que viene

No confiar en la suerte

por pocoA veces en la empresa se hacen unos planes, la cosa funciona según los planes previstos, pero de repente surge un contratiempo que parece que todo se va a desbaratar. Pero al final, algo sucede y se vuelve a encarrilar. Respiramos con tranquilidad. Qué suerte hemos tenido. Estamos satisfechos.

Mucho cuidado. Más que alegrarse por la suerte que se ha tenido hay que intentar aprender del suceso. ¿Por qué se torció el plan en un momento dado? Pues bien puede suceder que una situación similar se vuelva a torcer el plan y esta vez ya no tengamos suerte y nos aboquemos al fracaso.

Estar a punto de haber fracasado y haber salido la cosa bien al final puede significar dos cosas. Que la empresa tiene recursos suficientes para salir airado de los problemas o también puede significar que la empresa es vulnerable y que ha habido suerte. Ojo con alegrarse porque al final las cosas se hayan arreglado

Cuando se planifica algo hay que tener en cuenta la posibilidad de que las cosas no vayan según el plan previsto. Si planificamos solo pensando que las cosas van a suceder tal como pensamos, cuando vengan las dificultades nos pillarán desprevenidos. Que no sea la suerte la que nos tenga que sacar de los apuros. Porque hay veces hay suerte, pero a veces no. Si hemos planificado teniendo en cuenta la posibilidad de fallos, cuando estos vengan no nos pillarán por sorpresa. Estaremos preparados. Hasta el jueves que viene.

Fichar en la empresa

fichar en el trabajoDesde el próximo lunes las empresas españolas están obligadas a que sus empleados fichen cuando entran y salen a trabajar. El gobierno quiere saber cuántas horas dedica cada español al trabajo. ¿Por qué? Pues muy sencillo. Porque si hay empleados que dedican más del tiempo reglamentario, esas horas se considerarán horas extras y así se podrán gravar con impuestos por esas horas extras trabajadas.

Esto es poner puertas al campo. ¿Qué pasa con un vendedor que está todo el día en la calle? Dice la ley que los que hacen teletrabajo también tendrán que fichar (no especifica el procedimiento). Pero, en mi caso, así como el de muchos profesionales, ¿qué? Yo a veces trabajo en la oficina, a veces en casa, a veces en una cafetería y a veces en la empresa de un antiguo alumno. ¿Cómo se me ficha?

Además, en mis actividades de consultoría yo no vendo mi tiempo, vendo mis ideas, por lo tanto ¿qué sentido tiene que me hagan medir el tiempo? No se pueden poner puertas al campo. Decía la semana pasada que solo se puede medir lo medible. Y el tiempo que se dedica al trabajo, en muchos casos como el mío, no es medible. Qué ganas de controlarlo todo. A reírnos del intento de controlarnos, y hasta el jueves que viene.

Decepcionante

rana plaza factoryDos profesoras de una de las mejores escuelas de negocios de los Estados Unidos han escrito un libro donde ponen como ejemplo una muy famosa compañía que vende sus productos en el mercado masivo. Esta compañía tuvo durante los años 90 una importante crisis porque se le acusó de utilizar niños en un país del sudeste asiático para confeccionar los productos que la empresa vendía en todo el mundo.

Fruto de esta crisis de imagen la compañía se encontró con el dilema de seguir empleando esos baratos trabajadores como hacían muchos competidores o pagar unos salarios más altos a sus fabricantes, en ese mismo país o en otros países similares. Decidieron esta última opción y empezaron a fabricar siguiendo unos principios morales más razonables.

En el libro escrito por estas dos profesoras indican que la decisión fue muy acertada. La razón que dan es que cuando en el año 2013 se vino abajo en Bangladesh un edificio donde murieron más de mil empleados que trabajaban en condiciones infrahumanas, el mundo se echó encima de muchas multinacionales que encargaban la fabricación a empresas cuyas prácticas eran muy indignas. Sin embargo, esta empresa de la que hablaban salió bien parada.

Lo decepcionante es que estas dos profesoras indicaran que la decisión fue buena porque libró a esta empresa de ser acusada nuevamente de imponer esas condiciones laborales. La decisión inicial fue buena porque esta empresa dejó de utilizar prácticas inhumanas, no por conseguir que no la acusaran de malas prácticas.

Nos movemos en un economicismo apestante. Las escuelas de negocios tenemos una gran responsabilidad en mostrar buenas prácticas directivas. Da la impresión que, si no se hubiera derrumbado ese edificio y si no hubieran salido a la luz pública esos modos de subcontratar la fabricación, el hacer trabajar a la gente en esas indignantes condiciones hubiera estado justificado. Puro economicismo. Feliz semana santa.

Pan para hoy, hambre para mañana

corto plazoEn las organizaciones se fijan objetivos y se marcan unos indicadores que reflejan cómo se están cumpliendo esos objetivos. Incluso muchas veces esos indicadores llevan asociados unos incentivos económicos. Este modo de actuar genera un problema. Los indicadores son necesariamente a corto plazo. Si no, no indican nada, y sin embargo los objetivos a conseguir muchas veces requieren acciones cuyo valor solo se muestra a largo plazo.

Y ahí está el problema. La organización está muy contenta porque está consiguiendo lo que se propone a corto plazo. Su gente también está muy satisfecha con su trabajo y los incentivos económicos que están ganando, y sin embargo con el paso del tiempo surgen los problemas. Hemos estado haciendo muy bien lo que tenemos que hacer ahora y nos hemos olvidado que en el futuro se requerían nuevas cosas, y no nos hemos puesto al día.

El logro de los objetivos a corto plazo nos ha cegado y no hemos visto cambios en el entorno que requerían que se hicieran otras cosas. Cuando nos percatamos de que las cosas no van bien ya es demasiado tarde. Hacía tiempo que teníamos que haber cambiado y ahora nos encontramos empantanados sin saber cómo salir del atolladero.

Ojo que hay demasiados signos, todavía débiles e inconexos, de una desaceleración económica. Ojo no nos pille dormidos en los laureles de un éxito cortoplacista. Hasta el jueves que viene y feliz semana santa.

Organizaciones que no aprenden

organizacionesHay empresas que el modo como están diseñadas les impide aprender. Son empresas altamente jerarquizadas, donde desde arriba se dice qué es lo que hay que hacer. En esas empresas casi todo está establecido cómo debe hacerse. En muchas de ellas los jefes animan a que se den ideas, pero en cuanto se sugiere algo distinto de lo que se ha establecido, aparecen las malas caras de los jefes.

Por esta razón, los cuadros intermedios de estas organizaciones, en vez de velar por los de abajo están preocupados porque sus jefes estén contentos con ellos. Los problemas se ocultan. No se quiere dar una mala impresión.

Cómo los altos mandos de esas empresas están muy seguros de lo que hacen, el cambio en esas organizaciones cuesta mucho, y solo se cambia cuando ya es evidente que lo que se está haciendo ya no lleva a ninguna parte. Siempre los cambios llegan tarde. Se pierden así muchas oportunidades. Los de abajo no sugieren posibles cambios. Todo está establecido. Los jefes están muy seguros de cómo hay que hacer las cosas.

En esas empresas, cuando algo no sale bien, la culpa la tienen las circunstancias externas. Nunca se investiga si hay algo que se ha hecho mal ¿Para qué? En esas organizaciones todo se hace bien. En definitiva, son empresas en las que no se aprende.

Directivo, empresario, mira si alguna de estas cosas pasa en tu empresa y rectifica. Hay que dar cauce al potencial creativo de tu gente, que es impresionante. No limites las posibilidades de tu empresa a tus únicas ideas. Facilita el aprendizaje. Hasta el jueves que viene. Os dejo otro video de una entrevista que me hicieron

Aviso a navegantes

gestión del cambioHay empresas que siguen una estrategia y unas prácticas que les llevan al éxito. Cómo les va tan bien mantienen estas prácticas como fórmula de éxito. Pero resulta que los tiempos cambian y el entorno también cambia, y esas estrategias y esas prácticas dejan de ser las adecuadas, y conviene cambiarlas y hacer las cosas de un modo distinto.

Y aquí viene la dificultad. Muchas veces no se reconoce que lo que sirvió durante quizá mucho tiempo, ya no sirve. Y empiezan todo tipo de argumentos. “Esto siempre lo hemos hecho así y nos ha ido muy bien”. “Esta fórmula nos ha llevado al éxito. No podemos prescindir de ella”. Y organizaciones que eran buenas se vuelven mediocres. Y solo cuando ya es evidente lo obsoleto de esas prácticas se empieza un tímido cambio. Pero suele ser demasiado tarde y se ha perdido un tiempo precioso por no estar atento a los cambios, y por la habitual aversión al cambio.

Hay que saber anticipar los acontecimientos y cambiar de barco a tiempo. Mantenerse en el mismo barco, en las mismas prácticas, cuando en el barco ya entra aguas por todas partes es no saber ver la realidad.

Anticipar los cambios y prepararse para ellos cuando todavía nos van las cosas bien es una habilidad directiva poco común, pero quien es consciente de que las cosas están cambiando y adapta su modo de hacer las cosas puede estar siempre muy bien posicionado y muy bien preparado para el futuro, en lugar de seguir sedado por un pasado glorioso, que fue eso, pasado. Hasta el jueves que viene. Os dejo una foto que me he hecho con unos alumnos del EMBA que se graduarán el mes que viene. Enhorabuena a toda la promoción.

Alumnos

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