Comparto en mi post de esta semana un nuevo libro que acabo de publicar, junto con dos coautoras, Nuria Chinchilla y Pilar García Lombardía: “Decidir bien Cómo nuestras decisiones configuran nuestro futuro”. El 23 de abril celebramos el día del libro. Es una buena ocasión para reflexionar sobre cómo nuestras decisiones configuran lo que somos. De esto es lo que tratamos en el libro y lo expongo en el mensaje de esta semana.
En el mensaje de esta semana en el blog hablo de que la inteligencia artificial está transformando profesiones enteras. El reto no es solo tecnológico. Es directivo. ¿Cómo incorporar la IA sin dejar atrás a quienes han dedicado su vida a la empresa? La tecnología es imprescindible. Pero la persona sigue siendo el centro. Cuestión compleja de abordar
En el mensaje de esta semana hablo de cómo la IA puede mejorar la calidad de las decisiones, pero no sustituye al juicio humano. Integrarla bien es una cuestión de prudencia: usarla sin perder de vista a las personas. La verdadera ventaja competitiva no está en la tecnología, sino en la prudencia con la que se utiliza para decidir.
Pedir consejo es una muestra de inteligencia, no de debilidad. Pero elegir mal al consejero puede llevarnos al error. La prudencia exige contrastar nuestras ideas con personas competentes y que nos aprecien. Solo así encontramos razones para reafirmarnos o cambiar de opinión.
En el mensaje de esta semana hablo de que el siglo XXI nos ha sorprendido con crisis encadenadas: terrorismo, crisis económicas, pandemias, guerras y una Europa cansada. El futuro traerá sorpresas. Necesitamos un diagnóstico realista y capacidad de decisión para reorientar el rumbo de Europa.
Cuando una empresa está dirigida por controladores, los procesos gobiernan y se vuelven burocracia. Descubra las ventajas y riesgos de los cuatro perfiles directivos (creativo, racional, idealista y controlador) y por qué un buen líder necesita la prudencia para saber cuándo saltarse el procedimiento.
¿Sabes qué perfil predomina en tu estilo de dirección? Descubre los cuatro tipos de directivos más frecuentes y por qué rodearse de personas con perfiles complementarios —aunque dificulte el entendimiento inicial— es una de las claves principales para tomar mejores decisiones en tu organización.
La educación es un servicio público y debe ser accesible para todos. Pero una cuestión distinta es quién debe prestarla. Reflexiono sobre la diferencia entre servicio público y financiación pública y sobre cómo esa distinción afecta a la libertad de elección de las familias.
En la última década las universidades privadas han aumentado notablemente su número de alumnos. ¿Qué explica este cambio? Más allá de las cifras, quizá convenga reflexionar sobre cómo los incentivos y la competencia influyen en la calidad de las instituciones.
Conseguir resultados es imprescindible, pero no basta con exigirlos. Los buenos directivos dedican gran parte de su esfuerzo a crear las condiciones que permiten a las personas hacer bien su trabajo y alcanzar esos resultados.