¿Recesión a la vista?

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En un mensaje de hace unos años hablaba de que las empresas se enfrentan a tres tipos de riesgos, los evitables, los estratégicos y los externos. Voy a hablar hoy de estos últimos. Los riesgos externos son todas aquellas circunstancias que pueden afectar negativamente a una empresa sobre las que no tenemos ninguna posibilidad de influir ni de controlar: una pandemia, una subida del precio del petróleo, una subida de los tipos de interés, etc.

Entre estos riesgos externos hay uno que es el más universal de todos, el riesgo del ciclo económico, el riesgo de que venga una desaceleración o recesión económica. Es el más universal por dos razones, porque afecta a la totalidad de las empresas, a unas más que a otras, pero afecta a todas, y porque seguro que ocurre. Más tarde o más temprano, siempre llega una recesión.

Parece que hay una cierta probabilidad de una próxima desaceleración económica de mayor o menor intensidad. El cierre del estrecho de Ormuz y la incertidumbre sobre su futuro va a afectar a todas las economías mundiales. La pregunta es ¿cómo abordar ese riesgo? Porque el que no podamos ni controlar ni influenciar no significa que no podamos paliar y defendernos de sus consecuencias.

Para estar bien preparados para abordar una crisis económica hay que tomar medidas antes de que esta se asome. Si empezamos a pensar en ella cuando ya le tenemos inminente ya habremos llegado tarde. Las empresas han de prepararse para afrontar una recesión cuando la economía va bien. Es entonces cuando hay que preparase para una posible futura desaceleración. Lo que hay que hacer es no perseguir todas las oportunidades que se presentan cuando la cosa va bien. Si ampliamos capacidad, contratamos empleados y hacemos inversiones para satisfacer una demanda creciente, cuando la demanda se estanca o se contrae nos pilla con activos a medio utilizar, con exceso de empleados, quizá incluso con deuda excesiva.

Lo que hay que hacer cuando hay boom económico es dimensionarse moderadamente para aprovechar ese boom, pero pensando que llegará el día en que se acabe y no nos puede pillar sobredimensionados. Las empresas que saben moderarse cuando hay bonanza económica son las que mejor preparadas están para capear las crisis y salir reforzadas de ella cuando los competidores están medio quebrados.

Esta propuesta es muy difícil ¿Quién es el guapo que no amplia capacidad cuando aumenta la demanda? Los que tienen el temple necesario para no sobredimensionarse, esos son los que capean bien las recesiones. Si no has hecho los deberes antes, quizá sea ya demasiado tarde ante lo que posiblemente se avecina. Si los has hecho capearás bien los turbulentos tiempos que vienen. Os dejo otro video, y hasta el jueves que viene.

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Miguel Angel Ariño es Catedrático de IESE Business School y conferenciante, experto internacional en toma de decisiones, estrategia y liderazgo. Con más de 35 años de experiencia global, ayuda a Consejos de Administración y a la alta dirección a transformar la complejidad en claridad estratégica, impulsando un crecimiento sostenible y ético.

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4 COMENTARIOS

  1. Querido Miguel Ángel, hay un punto respecto del que es importante hacer una corrección, pues no hacerla supondría perpetuar una preconcepción equivocada que hace que las crisis sigan existiendo:

    No es cierto que las crisis por ciclos económicos sean inevitables.

    La escuela austríaca de economía ya demostró, de manera apodíctica, que los ciclos económicos son el resultado de la manipulación de la cantidad de dinero por los gobiernos mediante los bancos centrales.

    Es importante conocer esto para que dejemos de ver con simpatía los intentos fútiles (y a menudo interesados) de «gestionar la economía», que inevitablemente causan más daño que el que pretenden evitar.

    El corpus teórico a este respecto es muy sólido, y comienza con von Mises. Pero, en España, también tenemos a grandes contribuidores como a Huerta de Soto (Dinero, crédito bancario y ciclos económicos) o a Rallo con su teoría de la liquidez.

    En última instancia, se debe siempre tener presente a Hayek que explicó cómo el problema económico sólo puede resolverse mediante el orden espontáneo del mercado, pues la información es: dispersa (nadie la tiene toda); incompleta (aunque la pudiésemos sumar, no se sabe todo); e imperfecta (hay cosas que se creen y son erróneas). Y añadiendo otra lección de Mises y Rothbard: la información es dinámica y está en permanente cambio con cada acción individual de cada persona.

    La fatal arrogancia es creer que se puede manejar la economía, que no es otra cosa que presumir que se puede conocer ahora todo lo que todas las personas quieren y querrán en todo momento presente y futuro, y qué recursos hay y habrán disponibles.

    Un fuerte abrazo,

    Carlos

    • Gracias Carlos por tu comentario, pero permíteme puntualizar algo. La práctica demuestra que la economía evlouciona en ciclos de expansión y desaceleración. La política económica puede acentuar o atenuar esos ciclos. Pero estos se darán.
      Por otro lado si las recesiones fueran causadas solo por causas económicas, una adecuada política económica, la que fuera, por ejemplo la que propones tú, sería suficiente para evitar las recesiones. Pero hay causas morales, el comportamiento de las personas, que tienen efectos económicos.Por tanto, para paliar las recesiones no solo son necesarias adecuadas políticas económicas, sino también un comportamiento moral honrado. Mientras haya faltas de honradez, habrá problemas económicos.
      Muchas gracias Carlos por tu aportación y, también, un fuerte abrazo,
      Miguel Angel

      • Hola Miguel Ángel, no hablamos aquí de las crisis que pueden aparecer en determinados sectores cuando se produce una disrupción tecnológica o cuando cambia la disponibilidad de algún recurso necesario, por ejemplo. En estas circunstancias se producirá un shock que requerirá adaptación.

        Hablamos, como decías en tu escrito, de crisis que afectan a la totalidad de la economía. Y estás son las crisis que van asociadas al ciclo económico como se le entiende.

        Las otras «crisis» no pueden asociarse a un «ciclo» pues no están asociadas a factores periódicos, como son la expansión y contracción crediticias.

        De nuevo, es algo ampliamente estudiado por la escuela austríaca que, lamentablemente, no ha recibido suficiente atención por la academia mainstream.

        Un abrazo!

        Carlos

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