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Posts Tagged ‘desconfianza’

Cliente incognito

desconfiarAlgunas empresas para saber si sus empleados dan un servicio adecuado a los clientes contratan lo que se llama un “Mystery Shopper” es decir un “cliente incognito”. Este personaje es alguien que se hace pasar por cliente y luego informa a la dirección de la empresa cómo lo han tratado. Los que lo contratan suelen ser restaurantes, hoteles e incluso clínicas.

Cuando me enteré, hace años, de la existencia de estos servicios me llevé las manos a la cabeza. Qué manera más burda tiene una empresa de transmitir que desconfía de sus empleados, que contratar a un “mystery shopper”. Si no confías de tus empleados mejor que los despidas y trabajes con gente en quien puedas confiar.

A lo mejor lo que le sucede a un equipo directivo es que la generación de confianza en sus empleados es algo que no está en su horizonte mental, y por eso contrata al “mystery shopper”. Pero si este es el caso entonces el problema es otro. El problema son las carencias de capacidades de dirección de este equipo directivo.

Es bien sabido que la principal variable que afecta la rentabilidad de una empresa es la productividad de sus empleados, y la principal variable que afecta a la productividad de un empleado es su compromiso con la empresa. Una empresa que desconfía de sus empleados es imposible que genere compromiso por lo que, en el mejor de los casos, la mediocridad está garantizada. Yo empiezo esta semana las vacaciones pero seguiré escribiendo cada jueves.

Soledad

soledadEn una agradable conversación con unos amigos en estos días que dispongo de vacaciones salió el tema de cómo es que el desarrollo económico y tecnológico de las últimas décadas ha ido parejo con que la vida ahora es mucho más complicada. Al menos eso me parece a mi. Yo percibo, aunque es un juicio que podría estar equivocado, que la vida ahora es más difícil que, por ejemplo, cuando yo empezaba a situarme profesionalmente a principios de los años 80.

Uno de los conversantes adujo que la vida ahora es más difícil porque la gente está más sola. Y sola, no porque no esté rodeada de gente alrededor, sino porque muy en general las relaciones con los que nos rodean son muy superficiales. Añadía además que son muy superficiales por la falta de confianza de unos con otros. Si eres profesor de niños, ojo con lo que le haces a un niño con tus mejores intenciones para educarle, porque sus padres te pueden denunciar. Si te vas a casar posiblemente tengas la duda de si tu cónyuge te va a dejar al cabo de unos pocos años cuando ya no le compense estar contigo. Ojo con darle un merecido suave cachete a un hijo, que puedes ser acusado de malos tratos.

Hay demasiada desconfianza y así las relaciones entre las personas se deterioran. Cuando la situación llega a este punto prolifera una agobiante legislación en los países que acaba regulando todos los aspectos de las relaciones humanas.

Cuál es la solución todo esto. Pues recordar que las personas tenemos una capacidad afectiva. Una capacidad de querer y una necesidad de ser queridos. Pero para ser queridos, y este tema les gusta mucho a mis alumnos cuando lo introduzco en clase, uno tiene que ser querible. Y para ser querible uno tiene que ser capaz de perdonar ofensas que una persona nos pueda hacer. Uno tiene que ser capaz de sacrificarse por ese otro. Es el modo de demostrarle que le apreciamos.

Si no, todo son exigencias de derechos y cumplimientos de deberes, que sofocan la posibilidad de ayudar a los demás. La sensación de soledad se instala en cada uno. Y todo acaba deviniendo en cumplir una legislación cada vez más asfixiante que se nos entromete en nuestra vida. Esto es lo que pienso. Pero podría estar equivocado. Hasta el jueves que viene.

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