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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Buen humor

alegríaHace unos días llevé el coche al taller para la puesta a punto antes de las vacaciones. Desde hace 27 años voy al mismo taller en el que siempre me han tratado muy bien, excepcionalmente bien. Esta vez quien me atendió no fue el de siempre sino una nueva empleada. Quedé sorprendido por su optimismo, su alegría, su buen hacer y su actitud de excederse en el servicio.

Esto me recordó a un alumno que tuve hace algunos años, que, el par de veces que apareció por mi despacho, rebosaba alegría y buen humor. También una persona que atendí en el despacho el mes pasado me sorprendió por su actitud positiva ante la vida y su alegría contenida.

El trato que recibí en el taller del coche me ha recordado la actitud de estas otras personas. Personas que tenían la mirada limpia. No era postiza. No era intentar aparentar lo que no se es. Tras reflexionar un poco lo que aprendí es que hay que tener una actitud muy positiva ante la vida. Hay que sonreír, hay que tener buen humor.

Evidentemente no por tener una actitud positiva se resuelven inmediatamente los problemas. Los problemas hay que trabajarlos para solucionarlos, pero lo que también es cierto es que el mal humor y la actitud fúnebre tampoco los resuelve. Tener personas a tu alrededor con actitud positiva, con buen humor y optimistas hace la vida mucho más agradable que tener cenizos. La mirada limpia es lo que distingue a los verdaderos optimistas y positivos de los impostores de actitud postiza.

Reflexión que me hago: alegría, optimismo y ver los muchos aspectos positivos que la vida tiene. Hasta el jueves que viene.

Creer en Dios

creerUna de las secciones más leídas de “La Vanguardia”, el periódico de más solera en Barcelona, es la contraportada. La sección se titula “La Contra” y en ella cada día entrevistan a un personaje. Hay una entradilla donde dan los datos más relevantes del entrevistado y a continuación la entrevista. En la entradilla habitualmente hablan de sus convicciones religiosas.

En una de las entrevistas de la semana pasada el personaje en cuestión decía “Creo en una energía superior”. Con frecuencia se hacen afirmaciones de ser tipo: “mi religión es la paz”, “creo en el ser humano” etc. También alguna vez alguno afirma se católico practicante.

Yo me pregunto ¿y no es más fácil creer en Dios? Menuda fe hay que tener para creer en fuerzas cósmicas, energías superiores y otras mandangas. ¿No es más fácil creer en Dios? Pues no, hay que ser original e inventarse una creencia y, al parecer, cuanto más rara, mejor. Felices vacaciones y hasta el jueves que viene.

Aprovechar el tiempo

aprovechar el tiempoSiempre he creído que uno de los mejores recursos con los que nos ha dotado Dios a todos y cada uno (me niego a usar el uno/una, me parece una estupidez) es el tiempo. Además, a todos nos ha dado la misma cantidad: veinticuatro horas cada día. Qué uso hacemos de este tiempo es responsabilidad de cada uno.

Cuando uno dice que no tiene tiempo para hacer algo, lo que realmente está diciendo es que, en su escala de prioridades, ese algo no ocupa un lugar suficientemente importante. Porque tiempo se tiene, veinticuatro horas cada día.

Aprovechar el tiempo no significa estar obsesionado por hacer algo importante en cada momento, ni dedicar el menor tiempo posible en hacer cada cosa para poder hacer más cosas. Eso es activismo, nerviosismo e impaciencia. Aprovechar el tiempo es estar haciendo en cada momento lo que se debe hacer, y hacerlo bien. Ya sea atender un asunto profesional, descansar, o atender con paciencia a un hijo pequeño que requiere algo.

Dos consideraciones. La primera es un consejo que oí hace tiempo. Cada día ten una lista de cosas que hacer y ve tachándolas una a una conforme las vayas completando. Ver cómo avanzamos en lo que tenemos que hacer anima mucho y nos hace ser más eficaces. La segunda es que tengo muy comprobado que las personas obsesionadas con sacar el máximo rendimiento de su tiempo acaban perdiendo mucho tiempo por atolondramiento y por estar continuamente manifestando lo ocupados que están.

Feliz verano y utiliza bien el tiempo. Hasta el jueves que viene.

No tengo que demostrar nada a nadie

envidiaEn nuestro trabajo intentamos ser buenos profesionales y que se nos valore. Y muchas veces trabajamos pensando en el prestigio que vamos a adquirir y en lo que nos van a valorar los demás, nuestros jefes, nuestros colegas.

Muestra de madurez es trabajar bien porque hay que trabajar bien con independencia de lo que puedan pensar los demás sobre nosotros, sean quienes sean, jefes o no. Trabajar pensando en la aprobación y aplauso de los demás es agotador. Que piensen lo que quieran. Tú a lo tuyo a hacer un buen trabajo del que puedas sentirte orgulloso.

En caso contrario uno se sumerge en una asfixiante carrera de acciones con el objetivo de que los demás le valoren y esto es agotador. Además, muchas veces los demás tienen un nivel profesional que deja que desear. ¿Esos quiero que me valoren? A mí que un tonto me apruebe o me suspenda me resulta irrelevante, el que me tengo que aprobar o suspender soy yo mismo al final de cada jornada.

No te preocupes por el juicio que hacen los demás. Preocúpate de ser un buen profesional que tendrá días mejores y días peores, y vivirás más relajado y más alegre. Disfrutarás más de la vida. El problema de ser bien valorado por os demás tiene algo que ver con la envidia, defecto que no aporta ninguna ventaja y sí muchos inconvenientes. También tiene mucho que ver con ser una persona insegura y necesitar del aprobado de los demás. Fuera inseguridades. A trabajar bien y basta. Hasta el jueves que viene.

Pensarlo dos veces

correoEl otro día recibí un correo electrónico que me puso de mal humor y lo contesté. Apenas había dado al botón de enviar cuando me arrepentí de haberlo hecho. Mi contestación había sido muy agresiva.

Salvo que sean rutinarios, los correos electrónicos que se envían hay que dejarlos dormir. Especialmente si tratan de algún asunto en que pueda haber contraste de pareceres. Cuando tenemos una opinión sobre algo y la expresamos en un “email” muchas veces no nos damos cuenta que no es lo mismo la conversación cara a cara con una persona que la conversación vía email.

Lo que puede ser natural en una conversación presencial puede sonar muy agresivo en medios electrónicos. La persona que lo envía lo puede estar haciendo en un momento de crispación y el que lo recibe puede leerlo en un momento de calma y sonarle muy agresivo.

Los correos electrónicos medianamente importantes hay que reposarlos. No escribirlos y enviarlos en caliente. Muchas veces cuando los releemos unas horas más tarde o al día siguiente nos damos cuenta que es un correo excesivamente agresivo y lo suavizamos.

Aprovecho para decir que rara vez un correo requiere respuesta inmediata. También aprovecho para aconsejar limitar el acceso al correo a dos o tres momentos del día. Si estamos continuamente pendientes de si hemos recibido algo además de perder mucho el tiempo tendremos la mente dispersa.

Otro consejo es no escribir con letras mayúsculas. En un medio electrónico eso suena como a estar gritando. Hasta el jueves que viene, y los que estéis empezando las vacaciones que lo paséis muy bien.

Entusiasmar

entusiasmarDedicamos un tercio de nuestro tiempo a trabajar. Es a lo que más tiempo dedicamos. En general la gente quiere hacer un buen trabajo. Dedicar la mayor cantidad de tiempo de tu vida a una cosa y hacerla de mala gana es frustrante. Se quiere hacer las cosas bien, poniendo interés y si es posible disfrutando.

Pero si todo lo anterior es muy razonable luego ¿cómo es posible que haya mucha gente que no disfruta en su trabajo? ¿Cómo es que hay muchos que sufren al tener que ir a trabajar cada día? He reflexionado últimamente sobre esto y creo que una buena parte de la culpa la tienen los jefes. Los jefes inmediatos que uno tiene. Muchos jefes frustran a su gente al no valorar el trabajo y el esfuerzo de estos.

A veces el jefe piensa ¡por algo soy jefe! Y este sencillo pensamiento le hace creer que puede tratar de cualquier manera a su gente y mandar cualquier cosa (por algo es el jefe) sin tener en cuenta a los que lo tienen que ejecutar. Muchas veces en contra de la opinión de estos que son los que saben del tema.

Entusiasmo o frustración. Eso es lo que generan los jefes en su gente. Y la diferencia entre esas dos actitudes es grandísima. Es la diferencia entre ir a gusto a trabajar e ir frustrado. Y no digamos cual es el impacto de cada una de estas actitudes en la calidad del trabajo. Menuda diferencia, un trabajo hecho con entusiasmo o un trabajo hecho con frustración. Hasta el jueves que viene.

“Milenials”

millennials

Se está hablando mucho de los milenials (escríbase como se escriba, yo lo escribo tal como lo pronuncio; lo siento, no soy milenial). La generación nacida en los años 80 y 90 y que por tanto empiezan a incorporarse al mundo del trabajo o se han incorporado no hace mucho tiempo.

Se dice que es una generación informal, que no les gusta que se les controle, que quieren tener un trabajo creativo donde puedan ejercer y cultivar sus capacidades. Que no quieren atarse a un trabajo fijo, quieren viajar, tener nuevas experiencias. Están acostumbrados a la inmediatez de estar todo el día conectado.

Menuda bofetada se van a pegar estos milenials cuando dejen de vivir como Alicia en el país de las maravillas y se topen con la realidad. Un colega me dijo que un milenial deja de serlo el día que tiene que empezar a pagar una hipoteca.

Bajar a la realidad. Es muy cómodo llevar una vida independiente pero que a la hora de lavarte la ropa acudes a mamá. Cuando las facturas las pagan papá y mamá porque todavía pernoctas en su casa. Bajar a la realidad.

Dejar huella, aportar valor para alguien requiere esfuerzo. Nada valioso se consigue sin esfuerzo. Más vale que estos milenials empiecen a espabilar si no quieren toparse con una frustración vital cuando lleguen a la edad madura y se pregunten qué han hecho en la vida.

No todos los nacidos en esa franja responden a este perfil. Tengo montones de alumnos en edad de milenials que tienen un compromiso con sus trabajos, que se están preocupando por formarse para lo que no están regateando esfuerzo. Y como ellos muchos más; afortunadamente. Hasta el jueves que viene.

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