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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Profecías autocumplidas (II)

profecia autocumplidaYa hablé de esto en otra ocasión, pero la bancarrota del banco Popular nos sirve de ejemplo para mostrar cómo simplemente anunciar una profecía hace que esta se cumpla, cosa que no pasaría si la profecía no se hubiera anunciado.

Si se empieza a hablar de que cierto banco tiene problemas ¿qué pasa? Pues que los depositantes, por si acaso, empiezan a retirar el dinero. Esa retirada de dinero hace que efectivamente el banco acabe teniendo problemas. Si no se hubiera rumoreado nada, las eventuales dificultades seguramente se hubieran podido capear y salvar al banco.

Basta con decir que algo puede pasar para que acabe pasando. Si yo siembro la duda de que tal empresa puede estar utilizando a niños de siete años como mano de obra en países asiáticos. Siendo esto falso, es posible que haya un boicot a esa empresa y acabe teniendo dificultades, Dificultades que no tendría si no se hubiese sembrado la duda.

Con esto no pretendo ni defender ni atacar al banco Popular. Solo advertir que via rumorología se puede crear un problema innecesario. Ya lo dice el refrán ¡Calumnia que algo queda! Antes de emitir un juicio, preguntate si es verdad lo que estás juzgando o no. Y aunque sea verdad, quiza no sea necesario ni hacer ni emitir el juicio. Podemos hacer mucho daño. Ojo con la fama del prójimo. Y no estoy defendiendo ni atacando al banco Popular, pues desconozco que ha pasado allí. Solo hago una llamada a la prdencia. Hasta el jueves que viene.

Ilusionar

ilusionHay empresas en las que la gente va a trabajar ilusionada. Aprenden, pueden aplicar lo que aprenden en su trabajo, pueden sugerir mejoras, ponerlas en práctica, experimentar…

En cambio hay otras empresas en las que los directivos tienen la extraña habilidad de desilusionar a la gente. Matan la iniciativa, dicen en cada momento lo que tienen que hacer. La gente en ese tipo de empresas sienten que son meros ejecutores de las órdenes de otros. Los jefes saben muy bien lo que tienen que hacer y cualquier iniciativa no tiene ningún futuro.

De lo que no se dan cuenta estos jefes es que los que están a pie del cañón en una empresa, los empleados, tienen mucha informaión muy útil sobre cómo mejorar las cosas, como servir mejor a los clientes, etc. pero no, la dirección piensa que lo sabe todo y que no precisan de ninguna idea de su gente. Ellos ya saben lo que hay que hacer. El resultado de esta actitud es la frustración de la gente y la pasividad, y los que tienen oportunidades dejan la compañía a lugares más favorecedores.

Jefe, un consejo: escucha más a tu gente, aunque a priori te pueda parecer que lo que proponen no va a funcionar, déjalo poner en práctica, si no funciona ya se cambiará, pero al menos tu gente se sentirá escuchada y trabajará con ilusión. Por supuesto que si lo que proponen puede tener consecuencias desabelladas, entonce no hacer experimentos, pero si es facilmente rectificable, permítelo.

Hasta la semana que viene. Por cierto, los días 6 y 7 de julio hacemos un programa en el IESE sobre Big Data. Lo titulamos “From Big data to Big Profits”, Invitamos a un profesor de Kellog que nos dará muchas de las sesiones. 

Ciberataques

terrorismoYa he hablado en alguna otra ocasión en este blog del peligro de los ciberataques. También en las diversas sesiones con antiguos alumnos que he mantenido el último año sobre las causas más frecuentes por las que fracasan las empresas, terminaba hablando del gran riesgo que suponía el ciberterrorismo. Y efectivamente el pasado viernes hubo el masivo ataque que tenía que llegar.

El negocio que más ha crecido en las compañías aseguradoras en los últimos tiempos ha sido los seguros contra los ciberataques. Pero de lo que las compañías se han asegurado ha sido fundamentalmente contra los riesgos de responsabilidad jurídica en caso de sufrir un robo de datos.

A mí todo esto me parecía sorprendente. Por supuesto que hay que asegurarse contra estos posibles eventos. Pero el mayor riesgo que corren las empresas en la red, no es por las posibles repercusiones jurídicas del robo de datos. El mayor riesgo es perder los datos. Perder los archivos y la información que tienen. Y de eso no hablan ni las compañías ni las aseguradoras.

El viernes pasado tuvimos un episodio muy importante, pero yo creo que el gran ataque cibernético está todavía por llegar. Todavía no hemos visto el cisne negro. Empresas, prepárense.

Simplifica

complejoSe dice que cada vez el mundo es más complejo, más incierto, ambiguo, y una serie de adjetivos más. Vamos, que las cosas no son como antes, que ahora todo va más deprisa. A nivel profesional, social, cultural y a cualquier nivel que uno quiera pensar.

¿Qué hacer en una situación así? Pues voy a dar dos consejos. Como las cosas son más complicadas y más difíciles de prever, hay que ser más tolerantes con el error. No hay que pretender hacerlo todo bien a la primera. Lo normal será equivocarnos. Lo que hay que intentar es que los errores no tengan consecuencias drásticas, y que seamos muy flexibles y sepamos rectificar a tiempo.

Ya he dicho en algún otro mensaje de este blog que intentar la perfección es una garantía de frustración. Hay que intentar hacer las cosas medianamente bien y, eso sí, cada día un poco mejor. Ese es el camino más rápido para la excelencia.

Otra consideración es que en entornos tan complicados como son los entornos profesionales actuales, las soluciones que hay que adoptar ante las cosas que surjan han de ser soluciones simples. Si es difícil acertar, ¿para que intentar una solución compleja? Si al final hay que acabar corrigiéndola y mejorándola, mejor y más fácil es corregir una cosa sencilla que una complicada.

Consejo, en todo lo que haces, mira a ver si lo puedes simplificar. Gastarás menos energías y quizá salga mejor. No esperes que las cosas salgan perfectas. Cuando buscamos razones de porqué pasan las cosas que pasan, no seamos complicados. Cuanto más sencilla sea la explicación que damos a las cosas, más probable es que demos en el clavo. Consejo, simplifica. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video sobre mi último libro escrito con Pablo Maella.

Profesionales Maduros

despidosMe cuenta un habitual lector del blog de una empresa en la que el gerente tiene muchos años de experiencia, y en la que se han desprendido de un montón de mandos intermedios también con muchos años de experiencia y los han sustituido por jóvenes profesionales. El resultado al parecer es que las cosas no están funcionando del todo bien y han tenido que contratar una consultora que diagnostique el problema y le ponga solución. Conclusión de la consultora, falta de experiencia en la gestión.

Es muy habitual. Los profesionales jóvenes tienen una preparación quizá más actualizada y eso seduce a muchas empresas. Sin embargo el rendimiento profesional es fruto de la preparación y de la experiencia. Y la experiencia requiere años y no admite atajos. Prescindir de personas maduras en los puestos de trabajo muchas veces es tirar por la borda conocimiento y saber hacer.

Además cuando en una empresa la gente ve que los años de trabajo y dedicación son correspondidos con el despido, la gente joven y menos jóvenes saben lo que les espera en el futuro y ajustan a la baja su compromiso con la empresa. Y ya se sabe que uno de los factores críticos del éxito de las empresas es el compromiso de sus empleados.

Una empresa de alta calidad sabe aprovechar la experiencia de sus directivos maduros para mantener su alta calidad y para formar a los futuros cuadros directivos. Recompensar los años de esfuerzo con el despido no es de las mejores prácticas de buen gobierno.

Os recuerdo que el miércoles que viene 3 de mayo tenemos la presentación del libro que acabo de escribir con Pablo Maella “Con la misma Piedra. Los 10 errores que todos cometemos al decidir” en el Fnac de la Illa en Barcelona. Os esperamos allí. La firma de libros el dia de Sant Jordi fue todo un éxito. Os dejo alguna foto.

libro

Sobre libertad e iniciativa

febrero 16, 2017 6 comentarios

innovacionComentaba en un mensaje reciente que las empresas deben dejar espacio a la iniciativa de su gente. Si cómo hay que actuar en cada momento está rigurosamente especificado y nadie se puede salir de esas rígidas pautas la gente se frustra y además no se aprovecha el mucho talento que hay en los empleados y directivos de la organización.

Pero surge una cuestión. Si dejamos que florezca la iniciativa y la experimentación en nuestra gente ¿cómo garantizamos que no se van a hacer cosas que supongan un alto riesgo para la empresa? Pues muy sencillo la empresa debe establecer una serie de políticas, una serie de comportamientos que no son admisibles. “No se manipulará la contabilidad”; “No se aceptarán pedidos sin factura”, o las que sean.

Son una serie de políticas, pocas que evitarán comportamientos e iniciativas que vayan en contra de los intereses de la empresa, aunque puntualmente saltarse esas normas pudiera reportar beneficios a corto plazo. Se puede tener iniciativa y creatividad dentro de los amplios límites que marcan esas políticas.

Esas políticas deben ser pocas, pero claras y de obligadísimo cumplimiento. Deben estar avaladas por sanciones ejemplares a quien se las salte. No cumplirlas podría entrañar alto riesgo para la empresa. Si no cumpliéndolas no pasa nada, son papel mojado, inútiles y causa de cachondeo dentro de la empresa.

Deben estar establecidas en términos negativos, en el sentido que se puede hacer de todo menos …. menos lo que dice esa determinada política.  Y por supuesto la dirección de la empresa ha de ser ejemplar en su cumplimiento. En su cumplimiento y en las sanciones impuestas a quien se las salta.

De esta manera se fomenta la iniciativa de todo el mundo dentro de la empresa y se evitan actuaciones que pongan en riesgo a la empresa.

Ilusiona a tu gente

alegriaLas organizaciones las compones las personas. Cada persona es fuente de ideas, iniciativas y proyectos. Una buena organización sabe aprovechar todo este potencial, encauzarlo y sacar partido de él. Son organizaciones y empresas innovadoras. Saben aprovechar todo el potencial de su gente.

Por el contrario, hay otras organizaciones en la que está muy especificado qué es lo que se puede hacer y qué es lo que no se puede hacer. Uno no se puede salir de lo establecido y lo mejor es no tener iniciativa. Ya la tienen las cabezas pensantes de esa empresa. No solo se disipa mucho potencial creativo sino que se desilusiona a la gente. Los que allí están, ven posibilidades, se les ocurren ideas se ilusionan con posibles proyectos, para enseguida golpearse con la realidad al comprobar que ninguna de esas cosas tienen cabida en las cabezas pensantes de la organización. Son organizaciones con una gran capacidad de desilusionar a su gente.

Directivo, directiva, apoya la iniciativa de tu gente, quedarás sorprendido de hasta donde pueden llegar. Te sugiero una actitud de “en principio sí”, a las ideas que vayan surgiendo. Solo si van a ser muy perjudiciales recondúcelas. Pero si alguien se le ocurre proponer ideas muy perjudiciales, ese alguien quizá no debiera estar en la organización.

Pues como te digo: en principio sí. Ilusiona a tu gente, da espacio a la iniciativa, y no limites tu organización al estrecho marco de lo que se te pueda ocurrir a ti. Hasta el jueves que viene.

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