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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Amabilidad

octubre 17, 2019 1 comentario

afabilidadSer amable es gratis y además es muy confortador. Cuando tratamos un asunto con una persona tenemos varias opciones. Podemos ser ariscos, desconfiados, amables, agradecidos… Puestos a ser, mejor optemos por la afabilidad y por ser cercanos. No cuesta nada.

Esta actitud tiene unas consecuencias indirectas, que son que los demás están a gusto con uno, que a uno le empiezan a pedir consejo, que se empieza a compartir cosas. En definitiva, que se desarrolla la amistad. Amabilidad y amistad tienen la misma raíz. Y la amistad es uno de los grandes valores que uno puede tener.

La amistad es una relación entre dos personas, por la cual hay confianza mutua, se comparten cosas, se estrecha una relación. Se es alguien. Hay un enriquecimiento mutuo. La alternativa es ir cada uno a lo suyo, sin importarle los demás más que en la medida que nos puedan aportar algo. Esa actitud, antes o después, acaba descubriéndose y produce rechazo en los demás. Uno se queda solo, acompañado de su egoísmo.

Reflexión: se amable, piensa en los demás, haz favores desinteresados. Sé útil a los demás. Todo esto desinteresadamente. No buscando una contrapartida. La sensación de satisfacción debe ser infinita. Otro consejo, compatible con todo lo dicho: huye de los tontos. Hasta el jueves que viene.

Oír las dos campanas II

octubre 10, 2019 9 comentarios

justiciaRecuerdo que me ha pasado en varias ocasiones. Precipitarme al juzgar alguna situación. En un asunto profesional, hace ya años, surgió un conflicto entre dos personas. Conflicto que me afectaba indirectamente. Una de estas personas vino a hablar conmigo y me explicó el asunto. Enseguida me hice una composición de lugar y vi quien era el culpable del conflicto.

Me equivoqué. Había oído solo la versión de una de las personas. El juicio que hice estaba basado en datos parciales, sesgados y malinterpretados. Afortunadamente no me tocaba intervenir pues solo me afectaba indirectamente. Así que, por suerte, mi error de juicio no tuvo ninguna consecuencia.

En otra ocasión, un amigo que conozco mucho me contó otra situación de conflicto en su empresa. En esa situación estaban involucrados dos profesionales que también conocía yo. Conociéndolos, enseguida supuse lo que estaba pasando. Uno de ellos estaba acosando laboralmente al otro. Otra vez me equivoqué. Nada de acoso. Resulta que este otro, muy amable en la vida diaria, en el entorno profesional, que yo desconocía, era insoportable y era el generador del conflicto.

Pensando en ambos hechos, me di cuenta que las personas a las que había juzgado favorablemente eran personas que me caían simpáticas y las que había considerado culpables, no es que me cayeran mal, pero tampoco me unía a ellos una especial amistad.

Dos conclusiones extraigo de estas experiencias. La primera es que para juzgar una situación hay que escuchar a todas las partes implicadas. Y la segunda que ojo, que solemos ponernos de parte de las personas que nos caen mejor. El que alguien nos caiga bien, no es garantía de que sea la parte inocente en un conflicto. También es una buena práctica el no juzgar cuando no nos corresponde hacerlo. Hasta el jueves que viene.

Virtudes y defectos

defectosTodos tenemos virtudes y defectos. La mayoría de la gente tiene más virtudes que defectos. Los defectos proliferan sin esfuerzo. Los tenemos, y para evitarlos tenemos que proponérnoslo. En cambio, a las virtudes les pasa lo contrario, No nos surgen por generación espontánea, sino que conseguirlas requiere algo de esfuerzo.

Somos la combinación de nuestras virtudes y defectos. Cualquier persona con un poco de sentido común quiere ser una buena persona. Raro es el que quiere ser malo. El asunto es ¿qué es ser buena persona? ¿Cómo sé que con mis decisiones me voy convirtiendo en mejor y no en peor persona?

En el mensaje de esta semana voy a proponer un camino, sé que es genérico y que cada uno lo tiene que concretar según su situación particular. También sé que es muy sencillo. Pero son las cosas sencillas las que son útiles. Lo complejo es muy complicado.

Propongo como plan personal intentar adquirir virtudes y erradicar defectos. Así de genérico y así de sencillo. Es mejor ser leal a los compromisos que uno adquiere que ser una persona cuyos compromisos no valen nada. Es mejor ser optimista que cenizo. Es mejor ser trabajador que vago. Es mejor servir a los demás que ser un egoísta.

El programa es amplísimo y cada uno lo puede adaptar a su situación. Ir a por todo es una tarea imposible, pero centrarse una temporada en adquirir una virtud o erradicar un defecto, y más adelante centrarse en otro puede ayudar. Pero uno tiene que proponérselo. Si se deja a la tendencia natural fácilmente campan los defectos y no aparecen las virtudes. Al final somos (en sentido impropio) la suma de nuestras virtudes menos la suma de nuestros defectos. Cada uno es lo que ha decidido ser. Ánimo y a por ello. Hasta el jueves que viene.

Prudencia

septiembre 5, 2019 11 comentarios

incompetenteLa prudencia es una virtud muy importante y que se puede tratar desde diversas perspectivas. Voy a centrarme en una de ellas. A veces suceden cosas que nos producen una gran contrariedad. En seguida sospechamos la causa de lo que ha pasado y nos ponemos a bramar contra algo o contra alguien. Y resulta que tal persona no tiene ninguna culpa y la causa de nuestro mal es otra distinta.

Si bramamos contra alguna cosa, pues no pasa nada. Somos nosotros los únicos perjudicados. Ya se nos pasará el enfado. Pero si bramamos contra alguien y ese alguien no tiene la culpa podemos estar cometiendo una gran injusticia. Podemos hacer sufrir injustamente a alguien. Sobre todo, si uno es jefe y puede lanzar castigos y sanciones contra ese alguien, la cosa puede ser muy grave.

Cuando uno se da cuenta que ha culpado a quien no tenía la culpa, uno queda en evidencia. Si al cometer este error uno tiene categoría humana, pide perdón y rectifica. Pero si no se tiene esta categoría, uno se autojustifica y ante sí mismo queda bien parado. Lo que pasa es que ante los demás sufre un gran desprestigio, del que el protagonista no se da ni cuenta.

Prudencia. Antes de culpar a alguien estar muy seguros de que este alguien tiene la culpa. En principio es buena práctica, ante la sospecha de que alguien es culpable, pensar que es inocente y solo cuando se está seguro de su culpabilidad entonces actuar.

Este mensaje me ha venido a la cabeza por la grandísima injusticia que, hace muchos años, un buen amigo me comentó que había sufrido. Su jefe no se paró a pensar y cargó contra él. Era el jefe y por lo tanto tenía razón. Hasta el jueves que viene.

Comunicar

comunicaciónEstudiaba yo en el bachillerato que para que se diera una buena comunicación tenían que funcionar bien tres elementos: el emisor, el receptor y el mensaje. Si el emisor emite mal porque no se le oye, o porque se come las palabras o las sílabas, no hay comunicación. Si el receptor recibe mal el mensaje, porque es sordo, o porque hay mucho ruido en el ambiente o por cualquier otra razón, tampoco hay comunicación. Si el mensaje es ininteligible, si no se entiende, porque no tiene ninguna lógica, o porque son frases muy largas con muchas oraciones subordinadas y explicativas dentro de la frase principal, tampoco funciona el mensaje.

Lo dicho hasta ahora es muy elemental y básico, aunque muchas veces no se tiene en cuenta. Pero hay otras características de la buena comunicación. La gesticulación del cuerpo y en especial de la cara es muy importante. El número de palabras que se utiliza para transmitir algo también afecta a la buena comunicación. Hay quienes para decir algo utilizan el triple de palabras de las necesarias, y esto aburre al interlocutor o a la audiencia. Si uno es demasiado escueto y transmite demasiadas ideas por unidad de tiempo entonces agota a los oyentes. Vocalizar bien y no comerse sílabas es también importante.

Comunicar es un arte. No es suficiente con emitir bien. Mucha gente piensa que con haber dicho claramente lo que se quería decir ya es suficiente. No. Hasta que el interlocutor no ha captado lo que se quería transmitir, no ha habido comunicación. Uno puede pensar que lo que capte el interlocutor es asunto suyo y no del que habla. No, si uno quiere comunicar, uno es responsable de que su interlocutor capte lo que se quiere decir.

Todo esto aplicado a un profesor significa que la labor de un profesor no es enseñar, es que el alumno aprenda. La semana que viene empiezo las clases con los alumnos del MBA del IESE. Espero disfrutar tanto como los años anteriores. Hasta el jueves que viene.

Más sobre libertad

enseñanzaUn personaje de la política española se preguntaba la semana pasada “¿El hijo de un reponedor puede llevar a sus hijos al colegio británico?” y se contestaba “No. La única libertad es tener garantizada para tus hijos una escuela pública de calidad”. Afirmar esto implica un totalitarismo asfixiante. Por supuesto que debe haber una escuela pública de calidad. Pero no exclusivamente. Eso sería falta de libertad.

En una sociedad libre una familia tiene derecho a elegir libremente la escuela para sus hijos. Por lo tanto, es razonable que tanto las promovidas por el estado como las promovidas por la iniciativa privada gocen de las mismas condiciones de financiación pública.

También la semana pasada leí en la prensa un artículo que abogaba por que la empresa privada financiara la investigación en las universidades. ¿Se aceptaría que la empresa privada solo financiara la investigación de las universidades privadas? No. Debería financiar los mejores proyectos de investigación con independencia de que se hicieran en centros públicos o privados. ¿Por que los fondos públicos, que son de todos, solo van a ir a financiar un tipo de educación?

Si realmente se quiere garantizar la libertad, lo lógico sería, en vez de financiar las escuelas, financiar a las familias. Dar por cada niño una cantidad de dinero, y que las familias decidieran dónde llevar a sus hijos. Las mejores escuelas tendrían muchas solicitudes y las menos buenas, públicas o de iniciativa privada, espabilarían para también atraer alumnos. Mejoraría el sistema educativo y se garantizaría la libertad. ¿Por qué no se hace así? ¿Por qué se le tiene miedo a la libertad? El hijo del reponedor podría llevar a sus hijos al colegio británico y al que le diera la gana. Eso sería libertad. Hasta el jueves que viene.

Conflictos

crisis institucionalFrecuentemente se dan conflictos entre dos partes, marido y mujer, colegas de trabajo e incluso dos grupos sociales y sus gobiernos. Hay muchas maneras de abordar los conflictos. Una de ellas es cuando cada parte ve los agravios cometidos por la otra parte, los considera intolerables y justifica de esta manera una actitud propia de confrontación. Este modo de abordar el conflicto no busca ninguna solución y por tanto no la encuentra. Las cosas van a más. Cada acción de la otra parte se ve sólo bajo el prisma de un nuevo agravio. El conflicto no tiene solución.

Una segunda actitud, más positiva es cuando cada una de las partes se pone en la situación del otro e intenta entender el porqué de su actitud. De este modo se pueden empezar a ver algunos aspectos en los que la otra puede tener razón. Si los dos enfrentados adoptan esta actitud, empieza un proceso de acercamiento. Posiblemente todavía no se llega a una solución, pero se ha entrado en una senda de empezar a entenderse.

Una vez se ha rebajado la tensión del conflicto, se puede empezar a negociar. Ver en qué aspectos una parte puede ceder a cambio de otras cesiones por parte del otro. Hablar, intentar entenderse, ponerse en la situación del otro… No siempre así se llega a una solución, pero en muchas ocasiones sí. Para que esto funcione es necesario que ambas partes adopten esta actitud. Del mismo modo que dos no se pegan si uno no quiere, tampoco dos se reconcilian si uno no quiere.

Centrarse solo en los agravios y en las injusticias cometidas por el otro no lleva a ninguna parte, recrudece el conflicto. Hay modos de salvar la situación cuando un matrimonio quiere divorciarse. Pero hay que querer salvar la situación. Hay modos de resolver el conflicto entre los Gobiernos de España y los de la Generalitat de Cataluña. Pero hay que querer resolverlo. Si alguien que me lee tiene un conflicto me ofrezco a mediar.

Disfrutando unos días de los campos de Castilla. A orillas del Duero. Felices vacaciones.

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