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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

No nos dejemos engañar

Hace unos días se publicó en los medios que “Las ventas del sector servicios crecen en mayo un 15%”. Este tipo de noticias hay que leerlas con mucho cuidado. Una lectura superficial puede dar a entender que el sector servicios va viento en popa. Pero hay que tener en cuenta que los dos meses anteriores ese mismo sector sufrió unos descensos del 22% y el 26%.

Por otro lado, si una empresa o un sector bajan sus ventas un mes un 50% y al mes siguiente suben un 50%, uno puede pensar que se han quedado igual que antes y ponerse muy contento. Esto no es cierto. Supongamos que el nivel de ventas es de 100. Si en un mes baja el 50% es que las ventas están en 50. Si al mes siguiente sube un 50%, entonces se sitúan en 75 (el 50% de 50 es 25). Así que al final de esa subida y bajada del 50% las ventas son un 25% menores.

Cuando hay datos no es muy difícil presentarlos de modo que digan lo que uno quiera que digan. Por ejemplo, el número de hombres fallecidos por Covid de enero a mayo es muy similar al número de mujeres. Esto es cierto. Pero también es cierto que el virus ha tenido más incidencia mortal entre los hombres que entre las mujeres. Parece paradójico, pero es así.

También es posible que el precio medio de los pisos de todas las provincias de una comunidad autónoma bajen y sin embargo el precio medio de los pisos en esa comunidad autónoma suban. Alguien dirá que esto es imposible. pues no, es perfectamente posible.

Hay que tener cuidado cuando se utilizan datos porque pueden decir lo que queramos que digan dependiendo de qué aspecto de los datos mostramos. Hasta el jueves que viene, y que alguien en los comentarios explique las paradojas.

Hablar y actuar

En algún mensaje de hace años hablé de que las personas nos comunicamos con los hechos y no con nuestras palabras. En función de cómo actuamos, la gente se hará una idea de cómo somos. Una empresa cuyos jefes no paran de decir que las personas son lo más importante en esa organización, pero luego no respetan los horarios laborales y hacen trabajar hasta mucho después de la hora de salida, es una empresa cuyos jefes no tendrán ninguna credibilidad entre su gente.

Nos comunicamos, no con las palabras sino con los hechos. Nuestras palabras son una medida de nuestra hipocresía: la gente verá cómo actuamos, y si lo que decimos es coherente con nuestro modo de actuar, la gente se fiará de nosotros. Pero si nuestro discurso va por un lado y nuestras actuaciones por otro entonces problema.

Malo cuando una persona tiene que aclarar algo. Malo cuando hay que decir que somos honrados. Malo cuando una empresa tiene que decir que cumple con las leyes. Si esas cosas ya las hacemos nuestras actuaciones lo dejarán bien claro y si lo tenemos que aclarar es que nuestras actuaciones son problemáticas. Nos comunicamos con los hechos y no con las palabras. Hasta el jueves que viene. Os dejo un tercer video sobre toma de decisiones en entornos VUCA.

Felicidad y egoismo

Si hay algo común en todas las personas es que todos queremos ser felices y todos buscamos la felicidad. No hay ninguna persona que quiera ser desgraciada. Otra cosa es que discrepemos sobre en qué consiste la felicidad y los modos para alcanzarla. Pero todo el mundo quiere ser feliz.

Cuando tratamos a las personas, vamos conociéndolas poco a poco, y cuanto más las tratamos mejor las conocemos. De una persona que hemos tratado mucho podemos decir si es simpática o antipática, más o menos inteligente. Trabajadora, vaga, caradura, etc. Esto no significa que las juzguemos, pues no somos quien para juzgar a nadie. Pero lo que es cierto que a las personas las vamos conociendo y nos vamos haciendo una imagen de cómo son.

¿A qué vienen estas dos ideas tan poco relacionadas, el interés por alcanzar la felicidad y el conocimiento de las personas? Pues a que el otro día cuando estaba pensando en estas cosas, a mí me gusta pensar en soledad, a la sombra de un árbol en un banco de algún parque, cuando estaba pensando estas cosas, me dí cuenta que las personas que conozco que son más felices son las personas menos egoístas, son personas que están pensando en los demás, el como ayudarles y en cómo facilitarles la vida. Y, por el contrario, las personas más infelices son las que buscan la felicidad pensando continuamente que es lo mejor para ellos. Personas egoístas y que, paradójicamente, cada vez se les ve más desgraciadas. Buscan lo que quieren allí donde no está.

No juzgo a nadie porque no soy quién para hacerlo, pero es una cosa sobre la que reflexionaba el otro día, por si te da que pensar. Hasta el jueves que viene.

¿Qué tipo de persona eres?

Una de las entradas que más visitas recibe este blog es una que publiqué en diciembre de 2012 y titulaba “El arte de vivir amargados”. El contenido de ese mensaje lo he vuelto a percibir durante esta última temporada. Por emails, WhatsApps, videoconferencias, etc. y últimamente viéndonos presencialmente, he tratado con bastantes personas. Y he visto a algunos que han intentado sacar el mejor partido posible del confinamiento. Han hecho lo que han podido y se han adaptado a las circunstancias, conscientes que era lo que les tocaba vivir.

En cambio, otras personas han estado permanentemente amargadas, maldiciendo su desdicha. Enfadadas por las circunstancias en las que se encontraban. Ambos tipos de personas se enfrentaban a las mismas circunstancias: confinamiento y aislamiento. Sin embargo, unas eran dueñas de sus vidas y decidían ellas la actitud que adoptaban e intentaban sacar el mejor partido posible a la situación en que se encontraban. En cambio, otras estaban permanentemente amargadas, desoladas por la situación y culpando al universo de sus múltiples desgracias. Eran las circunstancias las que tomaban posesión de sus vidas.

Todo el mundo se encontraba en la misma situación. Sin embargo, unos la aceptaban y con optimismo intentaban sacar el partido que pudieran de las circunstancias, mientras que otros estaban amargados. Estos últimos no son dueños de sus vidas. No son libres. Son las circunstancias las que determinan su felicidad o desgracia. Las personas libres, las dueñas de sus vidas, dadas las circunstancias en las que se encuentran, sean estas mejores o peores, intentan sacar partido de ellas. Tú decides qué actitud adoptar ante la vida. No seamos cenizos.

No nos alteremos

En el primer capítulo del libro cuenta Cervantes que el Quijote “se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio”. Ojo, después de estar tres meses hablando de la misma cosa y sólo pensando en la misma cosa, sin nada más que hacer, nos vaya a pasar a muchos lo mismo que a Don Quijote.

Lo digo porque veo actitudes excesivamente exageradas. Gente que increpa a otros otorgándose el derecho a juzgar lo que hacen los demás. El otro día iba por la calle sin mascarilla, siempre a más de dos metros de distancia del resto de la gente. Me crucé con un matrimonio y la señora me reprendió indignada, que por qué no llevaba mascarilla. Vecinos que durante el confinamiento han protestado porque alguna familia salía con los niños. Eso sí a los perros hay que cuidarlos mucho.

Ojo no nos vayamos a volver locos cómo D. Quijote. Procuremos cuanto antes llevar una vida normal y pronto olvidaremos todo. Pero no a la nueva normalidad, como se dice ahora, sino a la normalidad de siempre, a la de toda la vida, a la de hace 5 meses. Ojo, no nos autoinduzcamos conductas raras. Los problemas pueden generarse porque nos autosugestionemos con ellos. No digo que no haya que tener cuidado de no contagiarse y de no expandir el virus. Pero no nos pasemos, que nos vamos a volver locos. Espero que los comentaristas del blog no se me vuelvan a echar encima como hace dos semanas. Pero estoy preparado. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de hace unos años.

Todos somos muy listos

coronavirusLeo una noticia que una familia ha presentado una querella contra Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias. Pues le consideran responsable de la muerte de más 27.000 personas en España por el Covid19, por haber “comunicando públicamente una serie de directrices erróneas y contradictorias”. También piden al juez que le retiren el pasaporte y le prohíban salir de España.

Mire demandante, quien ha matado a esas 27.000 personas ha sido un virus, no el señor Fernando Simón. Sabiendo lo que ha pasado, es muy fácil decir qué es lo que había que haber hecho. Pero las medidas hay que tomarlas con la información que se tiene en el momento que se toman, y haciendo las suposiciones razonables que haya que hacer.

Este es un error muy común que cometemos las personas. Juzgar una situación pasada a la luz de acontecimientos conocidos posteriormente. Es muy fácil caer en ese error por nuestra subconsciente tendencia de deformar la realidad pasada. La deformamos porque no es muy difícil librarnos de lo que ya sabemos y ponernos en la situación anterior.

Todos somos muy listos y sabiendo lo que ha pasado todos sabemos lo que habría que haber hecho. Acertar una quiniela cuando ya se han jugado todos los partidos es muy fácil. Aciértela por adelantado a ver si puede. Vamos, que, si yo soy el juez, el palo que le pego a los demandantes por hacer perder el tiempo sería para acordarse en años. Quizá por eso yo no soy juez. Mis condolencias a los familiares de todos los fallecidos estos días. Hasta el próximo jueves.

Flujos y stocks

crecimientoHace muchas décadas España era un país subdesarrollado, con el tiempo y el trabajo de todo el mundo el país empezó a mejorar. Las carreteras pasaron a tener dos carriles, más tarde se construyeron autovías y autopistas. Mejoraron las infraestructuras, y ahora tenemos un país bastante bien dotado. Esto se ha conseguido con el trabajo año a año de todos los que hemos estado por aquí. Si hacemos las cosas bien, al acabar un año estamos mejor que al empezarlo. Y si las hacemos mal, peor.

Lo que se logra en un año es lo que se llama flujo de ese año. Y el acumulado de lo que se ha logrado a lo largo de los años es lo que se llama stock. Lo que es un país es el acumulado de lo que se ha ido logrando año tras año.

Esto que acabo de describir de un país, se puede aplicar a las personas. Lo que soy yo al final de un año es lo que yo era al principio del año más lo que he añadido a mi vida, en el sentido más amplio de la expresión, a lo largo de ese año. Si al final del año estoy peor, el flujo de ese año ha sido negativo. Habré perdido el tiempo.

Lo que uno añade a su vida en un año, en la terminología que he introducido, el flujo de ese año, son todos los conocimientos que ha adquirido, todo lo que ha ayudado a otros en ese año, todo el bien y todo el mal que ha hecho, etc. En definitiva, el tiempo es el marco que uno tiene para construirse a sí mismo a través de sus decisiones y sus acciones en ese tiempo. Al final, cada uno es el acumulado de lo que ha decidido y ha hecho. Con nuestras decisiones y nuestras acciones nos hacemos egoístas o generosos, nos hacemos optimistas o cenizos.

Cada día, cada semana, cada año, podemos planteárnoslo como ocasiones para mejorar como personas o empeorar, en función de cómo vivimos ese día, esa semana, ese año. Al final, somos, nuestra vida es el acumulado de lo que hemos ido haciendo a lo largo del tiempo. Aprovechar el tiempo es utilizarlo para mejorar como personas. Perderlo es empeorar como personas, el flujo en ese tiempo habrá sido negativo. Cada día, cada momento es una oportunidad (y una responsabilidad). Aprovechemos la situación pandémica actual para crecer como personas. Si no habremos perdido el tiempo. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de una entrevista que me hicieron hace unos días.

Confinamiento

confinamientoEn los atentados terrorista del 11 de septiembre en Nueva York murieron casi 3.000 personas. Fruto de ese atentado mucha gente le cogió miedo a volar y se empezó a utilizar más el automóvil en detrimento del avión. Consecuencia, los meses siguientes al atentado, el número de víctimas mortales en accidentes de coche excedió al número habitual de víctimas en mucho más de 3.000.

A este hecho no se le presta atención, porque estos últimos fueron de uno en uno y los fallecidos en el atentado fueron todos de golpe. Además, dado un fallecido en accidente de coche después del 11 de septiembre, no se sabe si fue fruto del miedo a volar, o si habría sido un fallecido de los que son habituales cada mes.

¿A qué viene todo esto, y qué tiene que ver con el confinamiento? Pues muy sencillo. Para erradicar la propagación del virus actual, el gobierno de España está imponiendo unas severas medidas de aislamiento a la población. Todo esto con el loable objetivo de preservar nuestra salud. Lo cual está muy bien. Pero además de preservar nuestra salud, simultáneamente nuestra economía se está hundiendo. Fruto de lo cual está habiendo mucho desempleo y mucho más que habrá, lo cual ira en contra del bienestar y la salud mental, y quien sabe si física, de mucha gente. Se elevará la tasa de suicidios, etc.

Es decir, que una de las consecuencias, ni querida ni buscada, de intentar prevenir la salud de los ciudadanos va a ser un deterioro de la salud de los ciudadanos. Como ya dijo el presidente de una de las comunidades autónomas de España, ojo no sea que intentando matar al virus muramos nosotros también en el intento.

No soy profesional de la salud y no sé si hay que confinar tal cómo se está haciendo, si hay que confinar más o si hay que confinar menos. No lo sé. Lo que si quiero apuntar es que ojo que el excesivo confinamiento de los ciudadanos puede ir en detrimento de la propia salud.

Por favor que después de este mensaje que nadie me tache de poner por delante los asuntos económicos sobre los de salud. Cualquiera que me haya leído lo suficientemente sabrá que no pienso así. Solo estoy poniendo sobre la mesa alguna posible consecuencia para la salud de un excesivo confinamiento, además de declararme incompetente para hacer un juicio sobre este asunto. Solo lo pongo encima de la mesa para reflexionar. Si este mensaje te enfada, aun así, por el bien físico y mental tuyo y de tu familia, te deseo que no pierdas tu empleo. Hasta el jueves que viene.

Expectativas

coronavirus

Dicen los expertos que la expectativa del futuro disfrute de algo produce más satisfacción que el mismo disfrute de eso. Si planificamos unas vacaciones en París, produce más satisfacción el pensar que vamos a pasar la semana santa en París que el mismo hecho de estar en París esos días. Y eso para lo bueno y para lo malo. Los temores de poder sufrir algo desagradable es peor que el sufrimiento que nos produce una vez lo estamos pasando.

Y eso precisamente puede estar sucediendo ahora. Hay preocupación colectiva, pero los datos nos dicen que el año pasado la gripe en España mató a 6300 personas. Actualmente, en España mueren cada día, por diversas causas, 1170 personas. La muerte de una persona por el coronavirus o por cualquier otra razón es algo muy serio. Pero hay que ver las cosas con perspectiva. La perspectiva que dan los datos.

Cuando se produce un incendio en un edificio, si se procede a la evacuación ordenadamente, las consecuencias son mucho más livianas que si hay estampida. Quizá estemos ahora percibiendo más riesgos de los que realmente hay. Por supuesto que esto no significa que no haya que tomar las medidas que se están tomando, pero creo que hay que mandar un mensaje de calma no sea que colapsemos los hospitales con cosas que no requieren ir al médico y queden sin atender enfermos que si lo precisan. Ojo no vaciemos los supermercados innecesariamente.

Sin infravalorar la gravedad de la situación, creo que la situación ahora requiere mandar un mensaje de calma y no azuzar los temores más de lo necesario. Es esperanzador ver como en muchas empresas, ante las dificultades actuales, los empleados están haciendo todo lo posible, muy sacrificadamente en algunos casos, por mantener la actividad a flote. Es la hora de arremangarse y hacer cada uno lo que pueda, aunque las condiciones de trabajo no sean las óptimas.

La conferencia que voy a dar esta tarde en el IESE a las 19.00 (hora de Barcelona) para antiguos alumnos y lectores del blog sobre “Toma de Decisiones en entornos VUCA” no va a ser presencial. Se va a transmitir por la red a través de linkedin, para ello hay que conectarse aquí. Hasta el jueves que viene.

Asfixiante

febrero 13, 2020 29 comentarios

enseñanzaEl gobierno catalán pretende sacar un decreto por el cual serán, no sé si los ayuntamientos o las oficinas del mismo gobierno, quienes decidan a qué colegio tiene que ir cada niño. ¿Y por qué no dejan a las familias que lo escojan? Si una familia prefiere, por los motivos que sean, el colegio A le asignan el B y otra familia prefiere el B y le asignan el A, están fastidiando a las dos familias. Que dejen que cada familia escoja el colegio que quiera.

Alguien argumentará que unas familias con recursos económicos llevarán a sus hijos a colegios mejor dotados y otras familias menos adineradas tendrán que llevarlos a colegios más modestos. Pues si se financian todo tipo de colegios, no habrá colegios mejor dotados y colegios peor dotados.

Mejor si a cada familia se le asigna una cantidad por hijo y que se lo gaste en el colegio que quiera. Público, privado o el que quiera. Los colegios en vez de competir por los recursos de las familias competirían por dar la educación de mejor calidad, sean estos públicos o privados. Familias con pocos recursos podrían acceder a los colegios que quisieran, públicos o privados.

Pero Miguel Angel, qué inocente eres. Lo que propones implicaría dar libertad a la gente y eso es incompatible con un estado controlador y autoritario. Además, los ciudadanos no somos suficientemente maduros para decidir por nuestra cuenta. Afortunadamente tenemos un estado que vela por nosotros, decide por nosotros y nos evitamos problemas y complicaciones de tener que tomar decisiones. Además, si decidimos nos podemos equivocar, y eso un estado benevolente no lo puede permitir. Es verdad, no me había dado cuenta. Miguel Angel, qué inocente eres!

Que se empiece teniendo el estado el monopolio de la educación, luego que nacionalicen la banca, las eléctricas, los supermercados y los grandes almacenes y así hasta llegar a la tierra prometida del paraíso comunista donde no tendremos que preocuparnos de nada. El estado vela por nosotros. Basta ya. Que no somos borregos. ¿Por qué tanto miedo a la libertad?

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