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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Un sencillo consejo para la toma de decisiones

Cuando uno al tomar una decisión se decanta por una alternativa, busca razones por las que esa alternativa es buena. Craso error. Hay que buscar razones por las cuales esa alternativa podría ser mala, y comprobar si esas razones tienen peso y en ese caso rechazar la propuesta, o comprobar que esos inconvenientes se pueden superar y seguir adelante con la alternativa.

Muchas de las fracasadas fusiones de empresas podrían haberse evitado si se hubiera seguido este elemental principio. Muchas fallidas inversiones se habrían podido evitar también.

Además, cuando queremos hacer algo, solemos ser ciegos ante los posibles inconvenientes que puede tener nuestro plan y solemos ser demasiado optimistas sobre sus bondades. Por tanto, cuando quieras hacer algo, sea de tipo profesional o la elección del lugar de vacaciones, piensa razones por las que lo que quieres hacer pueda no ser una buena idea. Hasta el jueves que viene.

Más sobre métricas, incentivos y evaluaciones

No sé dónde leí que, en una provincia de la India, ante la proliferación de cobras, el respectivo gobierno decidió dar una cantidad de dinero cada vez que alguien cazara una cobra. El resultado fue que empezaron a proliferar las granjas de cobras para presentarlas y obtener el premio. Cuando los inteligentes ideadores de esta medida se dieron cuenta, la retiraron. Qué pasó, pues que esas granjas de cobras, como ya no tenían utilidad liberaron las cobras, con lo cual aún hubo más de las que había inicialmente.

Tampoco recuerdo qué banco norteamericano incentivó a sus empelados en función del número de cuentas, tarjetas de créditos y otros productos que vendían a sus clientes. Resultado, los empleados de las oficinas empezaron a abrir cuentas y emitir tarjetas a sus clientes sin que ellos lo supieran. Algún cliente llegó a tener 10 productos sin su consentimiento. Cuando todo se descubrió, las multas que recibió el banco por lo pleitos puestos por los clientes y las autoridades bancarias casi hacen quebrar el banco. Todo esto lo explica un artículo de la “Harvard Business Review” titulado “Cómo las métricas pueden hacer descarrilar tu empresa”.

Porqué no se hacen las cosas de modo más sencillo. Explica a tus empleados los que pretende la compañía, págales el sueldo adecuado y entusiásmales con el proyecto de tu empresa y verás los magníficos resultados. No los trates como niños con caramelos y premios en función de cómo hacen las cosas. Recuerda que la persona más interesada en realizar un buen trabajo es el propio empleado. Todos queremos ser buenos profesionales. Nadie disfruta siendo chapucero, salvo que quiera dar lecciones a su jefe cuando este no lo trata como debe.

Jefe, crea retos, paga bien y entusiasma a tu gente, y no los marees con incentivos y chorradas. Así de fácil y así de difícil. Hasta el jueves que viene.

Métricas, indicadores y evaluaciones

Las empresas para calibrar la marcha de sus negocios, la productividad de sus empleados, la calidad de sus productos y de sus servicios, y otras muchas cosas utilizan unas métricas e indicadores. Los empleados, que no son tontos, realizan sus actividades de modo que esas métricas e indicadores salgan lo mejor posible, pues normalmente son evaluados de acuerdo con esos indicadores.

Lo que ocurre es que rara vez son un fiel reflejo de lo que están midiendo. Fácilmente se puede conseguir que el indicador salga muy satisfactorio, y lo que pretende que ese indicador evalúe no sea tan satisfactorio. Hecha la ley, hecha la trampa.

Un hipotético y simple ejemplo. Si a un colegio lo evalúan por el porcentaje de alumnos que aprueban las pruebas de acceso a la universidad, ese colegio se centrará en entrenar a los alumnos para que aprueben dicho examen. Pero la formación que debe dar un colegio va más allá de aprobar un examen. Si embargo, los colegios desatenderán otros aspectos muy importantes de la formación de los alumnos, que no son relevantes para aprobar el acceso a la universidad.

El ejemplo es muy trivial, pero el mundo de la empresa está plagado de situaciones en las que se produce este efecto. Dime lo que mides y determinaré lo que hago. Hay jefes que incluso se creen que la calidad de algo viene medida por el valor del indicador. Cuando el indicador se convierte en objetivo, deja de ser un buen indicador.

Lo peor es cuando esas métricas e indicadores llevan asociados unos incentivos económicos. Tengo un amigo, ya jubilado, que era experto en conseguir que los indicadores que le medían dieran muy alto y que la empresa no consiguiera lo que pretendía conseguir con esos indicadores. Hasta el jueves que viene.

Justicia

marzo 17, 2022 2 comments

Una condición necesaria para que haya buenas relaciones entre cualquier grupo de personas es que entre ellas se viva la justicia. Si no se respetan los derechos de las personas, si no se cumplen los compromisos contraídos, no se puede funcionar bien, ya sea en la familia, en la empresa o en cualquier grupo de personas.

Justicia es dar a cada uno lo que le corresponde. Y en la empresa esto va desde cumplir las condiciones de trabajo pactadas hasta respetar aquellas cosas en las que una empresa se ha comprometido con cualquier empleado suyo. Por supuesto que los empleados tienen que cumplir con sus compromisos, pero esto no suele ser el problema ya que son los jefes los que tienen el poder y por la cuenta que les trae el empleado cumple con lo que se le pide. Aún así, si un empleado puede escaquearse en algo que no se va a notar, si lo hace no está viviendo la justicia, y a la corta o a la larga esto tendrá repercusiones en el ambiente de trabajo.

Puede suceder alguna vez que en una empresa sea muy difícil en un momento dado cumplir con algún compromiso, y por alguna razón bien justificada. En ese caso lo que hay que hacer es hablar con los afectados y explicarles que eso a lo que tienen derecho va a ser mu y difícil cumplirlo. Si la empresa ha sabido ganarse la confianza de sus empleados, estos lo entenderán y fácilmente renunciarán a ese derecho si es por una razón suficiente. Si la empresa no ha tratado con respeto a sus empleados, estos se rebotarán, y bien que harán. Es para estas situaciones para las que son necesarias unos sindicatos firmes. Si la empresa trata con respeto a sus empleados, los sindicatos son menos necesarios. Un modo de no vivir la justicia es no respetar los horarios de las personas. Indicarles el trabajo que han de hacer sin atender si ese trabajo cabe en el horario aboral pactado.

Por supuesto que si la empresa hace promesas irresponsables que no sabe si podrá cumplir o no, en el momento que no las cumpla estará siendo injusta con su gente, y la confianza desaparecerá. Ya he hablado en otros mensajes la gran importancia de la confianza para la buena marcha de una empresa. Hasta el jueves que viene.

Valor del trabajo

marzo 10, 2022 6 comments

No recuerdo quién me sugirió que en el blog tratara algún día sobre el valor del trabajo. Me pareció una excelente idea y me propongo desarrollar alguna idea. Trabajar es una actividad que necesitamos todos. No podemos estar ociosos. Sea estudiar en el caso de un estudiante, colocar ladrillos en el caso de un albañil, la actividad de un ama o amo de casa, o la de un arquitecto.

Una primera razón es la de obtener los recursos para mantenerse y mantener a una familia, o para prepararse para el ejercicio profesional en el caso de los estudiantes. Pero el pensar que la única razón para trabajar es para ganar dinero y mantenernos sería un error. Hay más razones. Con el trabajo nos desarrollamos como personas al desarrollar las capacidades que todos tenemos. Y eso lo necesitamos todos.

Podemos concebir el trabajo como un instrumento para enriquecernos o como un medio para servir a los demás además de para ganarnos la vida. Vida muy pobre es la del que tiene como únicas razones para trabajar el enriquecerse o el desarrollarse personalmente. Digo vida pobre porque en ese caso el horizonte de su trabajo se termina en él mismo. Vida muy rica la del que concibe el trabajo como medio de servicio a los demás. Su acción queda multiplicada en la vida de los demás.

Un asunto interesante es el de si hay trabajos más importantes que otros. Desde un punto de vista objetivo, el trabajo del presidente del gobierno de un país o el máximo responsable de una empresa de miles de trabajadores es más importante que el trabajo de un empleado de a pie como por ejemplo puedo ser yo. Pues las decisiones de los de arriba tienen un impacto, para bien o para mal, mucho mayor que las decisiones de los de abajo. Pero desde el punto de vista subjetivo, no hay trabajos más importantes que otros. Un trabajo, por muy humilde que sea, sirve para que la persona que lo desempeña se desarrolle como persona, y eso tiene mucho valor. Sirve para que esta persona pueda levantar una familia y dar educación a sus hijos, lo cual tiene también muchísimo valor.

En definitiva, no hay trabajos más importantes que otros. Lo que sí hay personas que con su trabajo al servicio de los demás crecen como personas y otras que con su trabajo con la exclusiva finalidad del engrandecimiento propio tienen una vida un poco pobre. Seguiré tratando más delante este apasionante tema. Hasta el jueves que viene.

Valor económico de la confianza

La confianza no es un bien económico. No se puede ir al supermercado y comprar un kilo de confianza. Si lo fuera su precio estaría por las nubes. El que no sea un bien económico no significa que no tenga valor económico. Las empresas en las que hay confianza entre directivos y empleados, no hay que controlar. Se sabe que la gente va a realizar el trabajo que le corresponde. Estas empresas se pueden ahorrar el coste del control. Si hay confianza, las personas están dispuestas a hacer lo que haga falta por su empresa. Sabe que la empresa les tiene en cuenta.

A nivel de sociedad, si hubiera confianza, si todo el mundo fuera digno de confianza, no necesitaríamos cerrar con llave las casas ni lo coches ni nada. Se viviría mucho mejor. Una familia solo se sostiene sobre la base de la confianza entre marido y mujer. Confianza que se traslada a los hijos. En definitiva, la confianza no es ningún bien económico, pero tiene un gran valor económico.

Por tanto, todo lo que puedan hacer las empresas por invertir en confianza serán inversiones rentabilísimas. Lo que pasa es que no hay dinero que pueda comprar la confianza. Estas inversiones no son económicas. Son inversiones en uno mismo. Uno es confiable o no lo es. Uno es confiable en la medida en que tiene en cuenta el impacto de sus decisiones en los demás. En la medida en que cumple sus compromisos. En la medida en que valora, de modo real y no verbal, a las personas de su alrededor. La confianza se gana. Se la otorgan los demás a uno. Uno todo lo que puede hacer es ser confiable. Así que invertir en confianza es invertir en uno mismo. Hasta el jueves que viene.

Autoritarismo asfixiante

enero 27, 2022 14 comments

No voy a hablar de política sino de libertad. En torno al año 1974 una mañana temprano sonó el teléfono de mi casa. Era una amiga de mi madre, viuda (la amiga), que llamaba preocupada porque su hijo, estudiante de los últimos cursos en la universidad, no había regresado a casa en toda la noche.

Poco después volvió a sonar comunicando que ya había llegado. Lo que pasó fue que se había reunido con otros en una casa, había aparecido la policía y los había detenido y habían pasado toda la noche en el cuartelillo. Es lo que pasaba en España en aquella época. Reunirse era ilegal.

Parece que vuelven aquellos tiempos. Una ministra del gobierno de España pretende que sea delito el que la gente rece pacíficamente delante de las clínicas donde se realizan abortos. Igualito que en la época anterior. Yo entiendo que, si uno quiere montar una manifestación, deba comunicarlo para que se respete el orden público. Pero estar rezando pacíficamente en la calle sin perturbar el orden público ¿por qué va a ser delito?

Vuelven los tiempos autoritarios en los que o piensas cómo el que manda quiere o eres un peligro que hay que castigar. Esto es asfixiante. Una imposición de pensamiento único. Yo nunca he ido a rezar ante una de esas clínicas, pero el día que lo prohíban acudiré a rezar pacíficamente. Viva la libertad. Viva la libertad. Fuera imposiciones ideológicas. Hablo de libertad, no de política. Preferiría que el blog no fuera un espacio de confrontación política. Denunciaré las imposiciones provengan de donde provengan y defenderé la libertad de todo el mundo. Hasta el jueves que viene.

Intereses personales

enero 13, 2022 6 comments

Cuando se trata un asunto los que defienden una cosa esgrimen razones a favor y muestran los problemas que tiene el hacer lo contrario, y a los que defienden lo contrario les pasa al revés.

Un fumador que argumenta que en tal lugar se permita fumar, su argumento tiene poco valor, pues como es fumador tiene un interés personal que se pueda fumar. El argumento tendría fuerza si lo defendiera un no fumador, pues estaría libre de intereses personales. Análogamente, el argumento de que no se permita fumar tiene fuerza si lo defiende un fumador. Si lo defiende un no fumador pierde fuerza, pues otra vez no se sabe si está defendiendo un interés personal.

Que determinadas reuniones no se tengan en inglés, sino que se tengan en español tiene fuerza si el que lo argumenta sabe inglés. Si no sabe inglés no se sabe ese idioma, seguramente estará defendiendo un interés personal y no un convencimiento de que es mejor utilizar en esa reunión el español.

Directivo, cuando se discute sobre algo y alguien defiende una postura, lo primero que hay que averiguar si tiene un interés personal en esa postura. Si lo tiene, sus argumentos carecen de fuerza. Es famosa la frase de alguien que dijo “que difícil es que alguien entienda una cosa si su salario depende de que no lo entienda”. Intereses personales. Hasta el jueves que viene.

¿Cascarrabias o entrañables?

Poco antes de las fiestas de navidad, en distintas situaciones, me topé con un par de personas que hacía tiempo que no veía. Eran unos cascarrabias. Protestaban y le echaban la culpa a todo el mundo de no sé qué contratiempo habían tenido. Y en seguida pensé, “yo no quiero ser así. Yo no quiero tener esa actitud”.

No sé si porque estas personas eran así y esa era su actitud ante cualquier contrariedad o es que tuvieron un mal momento. Prefiero pensar lo segundo. En cualquier caso, ser amable cuesta lo mismo que ser un cascarrabias. Pues seamos amables.

Hay quienes que ante los desconocidos o las personas con las que se cruzan poco son amables. No han tenido suficiente trato como para que hubiera roces. Pero estas mismas personas, con sus allegados o compañeros de trabajo que tratan con cierta frecuencia se ponen insoportables. Se conocen suficientemente y se saben los defectos de unos y de otros. Han tenido más ocasiones de molestarse. Pues bien, es precisamente con esas personas que se tratan más con las que hay que ser especialmente amables. Precisamente porque son con las que nos cruzamos más.

Una buena resolución para el año que empieza es ser amables. Especialmente con las personas que más nos cuesta. Con los desconocidos es fácil serlo. Un cascarrabias no tiene amigos. No seas cascarrabias. Feliz fiesta de los Reyes magos y feliz 2022.

Ley de Reforma Laboral.

diciembre 30, 2021 2 comments

Me ha pasado con la ley de reforma laboral en España algo similar a lo que me pasó cuando en verano del año pasado, el 2020, anunciaron la obligatoriedad de llevar mascarillas tanto en sitios cerrados como al aire libre.

Ese día de hace año y medio escuchaba las noticias por la radio. Dijeron que un de los momentos en los que podía no llevarse la mascarilla era cuando se estaba comiendo. En ese momento iba yo conduciendo y casi me estampo contra un árbol.

Algo similar me pasó escuchando las noticias sobre la nueva ley de reforma laboral. La ministra responsable de la ley anunciaba que con esa aprobación se terminaba la precariedad laboral. Como si la precariedad laboral la determinara una ley. No conozco los entresijos de la ley y por tanto no la voy a valorar, pero afirmar que con una ley se acaba la precariedad laboral es como afirmar que con una ley se acaba el paro o la inflación, o que con una ley se acaba el presunto cambio climático.

Las leyes pueden facilitar o dificultar la creación de empleo, empleo de calidad o empleo precario. También pueden frenar el supuesto cambio climático. Pero una ley no resuelve todos los problemas. Menuda insensatez. ¿Se imaginan ustedes una ley que dijera que a partir de ahora todos los españoles podrían disfrutar de unas buenas vacaciones porque por ley todos los españoles iban a tener una segunda vivienda? El comentario de esta semana no prejuzga que la ley sea buena o mala. Hablo de la valoración hecha por la ministra.

Feliz 2022, que el año nuevo nos traiga empleo, nos traiga oportunidades para todos y que podamos disfrutar de salud y de nuestra familia. Hasta el año que viene.

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