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Archive for the ‘Consideraciones prácticas’ Category

Disfrutar

diciembre 13, 2018 10 comentarios

IESE

Recomiendo hacer todo lo posible por disfrutar en el lugar de trabajo. Muy aproximadamente dedicamos un tercio de nuestra vida a dormir, otro tercio a trabajar y otro tercio a familia, descanso, amigos, etc. Si todo este tiempo que pasamos en el trabajo estamos a disgusto y enfadados, estamos desaprovechando una buena parte de nuestra vida.

Las circunstancias en las que nos encontramos son las que son. Si podemos hacer algo por mejorarlas lo hacemos y si no podemos hacer nada entonces hay que aceptarlas. Lo que sí depende de nosotros totalmente es la actitud que tomamos ante nuestro trabajo.

Mi recomendación es ir con disposición de ayudar a la gente que trabaja con nosotros, a no ser generadores de problemas, a estar dispuestos a aportar todo lo que esté en nuestra mano para resolver los problemas que puedan surgir. En definitiva, a estar pendientes de las personas con las que trabajamos. Si adoptamos una actitud así disfrutaremos más de nuestro trabajo.

Desde que tenía 7 años quise ser profesor, y lo estoy siendo desde hace 37 años. Y cada vez disfruto más en el aula. Voy dispuesto a aprender mucho de los alumnos y a que ellos aprendan mucho en las clases. Acabo de terminar dos cursos en el MBA del IESE y las caras de agradecimiento de los alumnos es algo impagable. Reflexión para todos: piensa qué puedes hacer para disfrutar de tu trabajo. Hasta el jueves que viene.

MBA IESE

No hay más ciego que el que no quiere ver

noviembre 22, 2018 8 comentarios

insistirA veces sucede que estamos comprometidos con algo, queremos que algo pase y ponemos todo el esfuerzo para que suceda. Puede ser un proyecto empresarial, que nuestro hijo sea ingeniero, o cualquier otra cosa. Y resulta que las cosas no van como nosotros pensábamos, el proyecto empresarial no acaba de salir, a nuestro hijo las matemáticas no se le dan, etc. Y en vez de reconocer la realidad, rectificar e ir a por otra cosa, como estamos encariñados con nuestro objetivo seguimos empeñándonos en que va a salir, cuando la evidencia es que el fracaso está asegurado.

No aceptamos el fracaso y seguimos ciegos ante la realidad, encontrando excusas de por qué de momento está fallando y por qué enseguida las circunstancias cambiarán y obtendremos lo que pretendíamos. Esto es autoengañarnos. No aceptar la realidad y huir hacia adelante. Pasa muchas veces, cuando las cosas no acaban de salir no lo reconocemos y seguimos intentando nuestro objetivo, convencidos de que las circunstancias adversas son pasajeras, y cuando vuelvan las circunstancias normales, con ellas vendrá el éxito.

Recomiendo ser realista y no insistir en el error. Si algo no funciona reconocerlo y a por otra cosa. Esta reflexión no significa que tengamos que abandonar los proyectos que iniciamos en cuanto se presenta una dificultad. No. Las cosas normalmente hay que trabajarlas y duro para que salgan. La reflexión de esta semana es para advertir, que cuando ya es evidente que una cosa no va a salir, por el mucho esfuerzo que hemos puesto y los pocos resultados, no nos ceguemos, reconozcamos la realidad y rectifiquemos. Como decía Peter Drucker, no sigamos cavando si lo que pretendemos es salir de un hoyo. Hasta la semana que viene.

El imperio de la frivolidad

noviembre 15, 2018 21 comentarios

aprobarHan aparecido esta semana dos noticias en la prensa española que me han dejado pasmado. El gobierno anuncia que prohibirá en el año 2040 los coches de gasolina y diésel. Podrán circular solo los eléctricos.

Menuda imprudencia. En primer lugar, ¿cómo pueden asegurar una ley que entrará en vigor dentro de 22 años? Pues no habrá habido para entonces cambios de gobiernos, de opiniones, de datos, etc, para que en cualquier momento de estos 22 años salga una ley revocando esta futura prohibición. En segundo lugar, ¿quién asegura que las baterías para los coches eléctricos no requerirán unos metales (litio por ejemplo) que solo se encuentren en unos pocos países, y que pasemos vivir de una dependencia del petróleo a una dependencia de un material mucho más escaso?

Con el actual debate de la contaminación de los coches diésel está cayendo sustancialmente la venta de coches, ralentizándo la economía en un sector tan importante, al menos en España.

Esta noticia me parece simplemente una frivolidad sin grandes consecuencias, pues cuando se pase de moda el tema quedará en el olvido. ¡Quién sabe lo que pasará de aquí a 22 años! Lo que me parece más serio es la otra noticia que quiero comentar. También aparecida esta semana. Pues resulta que el gobierno plantea dar el título de bachillerato aún con una asignatura suspendida. Y la sorprendente razón que ha aducido nuestra brillante ministra de educación es que “El peor castigo que puede tener una persona es la rebaja de la autoestima”. Para que no se frustren los chicos que no tienen capacidad para el estudio se les da un título que no implica que tengan las competencias y conocimientos necesarios que confieren ese título.

Tener el título de bachillerato en España ya no valdrá nada, porque no garantiza que se posean las capacidades que el título otorga. Menuda faena para aquellos que obtienen ese título superando todas las asignaturas. Los equiparan a los que no las han superado. ¿De qué autoestima está hablando la señora ministra? Frustración tendrán esos chicos cuando vean que no pueden ejercer esas profesiones que requieren el bachillerato. Que estudien otra cosa o adquieran una capacitación para la cual sí que estén dotados. Toda persona sirve para algo, y será más feliz y sacará más provecho si se dedica a esas cosas para las que sirve, y no si tienen un título ficticio que no refleja la formación que tiene.

¿Nos hemos vuelto locos o es que ya lo estábamos desde el principio? Hasta la semana que viene.

Beneficios empresariales

octubre 31, 2018 20 comentarios

MBAEn las clases que imparto en el IESE a veces salen los estados contables de las empresas sobre las que estamos tratando. Dentro de la cuenta de resultados el último número es el beneficio de la compañía. Surge en alguna ocasión el debate de si ese beneficio, es grande o pequeño, suficiente o insuficiente.

Ese debate suscitado me permite sacar el tema de que el beneficio que produce una compañía es mucho más que los ingresos menos los costes. Entre los costes a los que se enfrenta una compañía unas buenas partidas son los salarios y la compra de suministros a otras empresas. Y aunque desde el punto de vista contable esas partidas son costes, la realidad es que esas partidas son también beneficios que la actividad de esa empresa produce.

Los salarios son beneficios para los empleados que pueden así llevar una vida digna, dar educación a sus hijos y muchas cosas más. Las compras realizadas a otras empresas generan actividad económica en esas empresas a las que se compra, pues estas otras empresas pagarán salarios a sus empleados, generarán beneficios que tributarán impuestos en beneficio de todos y así muchas cosas más.

La verdad es que inicialmente en la clase sorprende ese punto de vista, pero es así. La actividad económica y empresarial produce muchos beneficios más allá del resultado de la cuenta de pérdidas y ganancias. Además, la actividad empresarial da trabajo a las personas y el factor principal del desarrollo de una sociedad es el trabajo que realizamos. Con nuestro trabajo mejoramos la sociedad desde el punto de vista material, pues construimos autopistas, casas, productos útiles para el hombre. Pero también con el trabajo nos desarrollamos como personas, pues nos permite aplicar nuestras capacidades y destrezas en algo útil. Así que bienvenida sea la actividad empresarial y un homenaje a los empresarios que con su iniciativa promueven la mejora de todos.

Creo que este punto de vista de la empresa y la centralidad de la persona dentro de la empresa es algo que nos diferencia al IESE respecto a otras escuelas de negocio. Me parece, y esto es opinión personal, esta es la característica diferencial del IESE. Aunque serán los responsables de esta escuela de negocios los que digan si esto es así o no. Lo que he expresado es opinión personal. El mensaje de esta semana ha surgido de un interesante debate que tuvimos en clase con mis alumnos del MBA.

El éxito de las decisiones

octubre 18, 2018 15 comentarios

exitoEl que tengamos éxito o no cuando tomamos decisiones, el que una empresa vaya mejor o peor, depende de muchos factores: el realismo con que abordamos una situación, lo racionales que somos, nuestra experiencia, la intuición, y otros muchos factores.

Después de muchos años observando como las personas y los equipos directivos toman decisiones, he llegado a la conclusión de que el factor más importante del éxito de las decisiones es la suerte. Sí, la suerte. Pensamos que somos buenos planificadores, que razonamos bien, etc, pero al final si nos ha salido algo bien fundamentalmente es porque hemos tenido suerte.

Uno puede pensar en el éxito que tienen empresas como Google, Facebook, Amazon, Microsoft, etc. Pues bien, pienso que además de talento y capacidad directiva de sus promotores, esas empresas son lo que son porque han tenido suerte. Cuantas iniciativas tipo Facebook o cualquier otra ha habido en el mundo y no han funcionado. Seguramente muchísimas, pero como no han funcionado no las conocemos y solo nos han llegado las que han tenido éxito. Solo las que les ha acompañado la suerte han visto la luz.

Pero para tener suerte hay que estar preparado para tenerla. Me explicaré. Si uno juega a la lotería y le toca un buen premio, lo único que puede decirse de esta persona es que ha tenido suerte. Si no le toca ningún premio no diremos que ha tenido mala suerte. Es lo normal que no te toque nada. Sin embargo, si esta persona ha podido tener suerte es porque ha comprado boletos de lotería. Al que no juega, nunca le acompaña la suerte.

O sea que, efectivamente la suerte tiene su espacio de influencia, pero hay quien está preparado para aprovecharse de la suerte y hay quién no. Que la suerte os acompañe, y que os pille preparados. Hasta el jueves que viene.

Innovación

octubre 11, 2018 20 comentarios

culturaTodas las empresas hablan de la necesidad de innovar. No se pueden hacer las mismas cosas y del mismo modo que hace 10 años. Uno quedaría absolutamente fuera de juego. Es necesario Innovar, estar al día y adelantarse a los tiempos.

Pero aparte de los tópicos expuestos en el párrafo anterior. La innovación es un concepto del que se habla mucho y del que se sabe poco. Para facilitar la innovación en las organizaciones hace falta que estas tengan una cultura, un “modo de hacer” que facilite la puesta en práctica de nuevas ideas.

Esa cultura requiere de dos condiciones por lo menos. Una de ellas que la organización no tenga miedo a los fallos. Que los permita. Un fallo se produce cuando se intenta algo nuevo, que esperamos que salga bien y nos lleve a una mejor situación, aunque también sabemos que podría fallar. Si una organización penaliza los fallos, su gente no intentará cosas nuevas y no habrá innovaciones.

Hay que distinguir los fallos de los errores. Un error es una cosa que falla porque se ha hecho mal. Los errores hay que intentar evitarlos. Las cosas las tenemos que hacer bien. Tenemos que ser buenos profesionales.

Una segunda condición para que la innovación en una empresa sea fructífera, es que una vez se reconozcan los fallos, no se persista en el ellos. A veces sucede que una cosa no funciona y se sigue manteniendo “sine die” porque interrumpirla es reconocer que ha fracasado, y eso no gusta. Pues no. Cuando una cosa se ve que no funciona hay que abandonarla. No hay que dedicar más recursos de modo improductivo.

Se trata de experimentar, si la cosa se ve que función seguir adelante y si no, abandonarla rápidamente. Hasta el jueves que viene.

Pensar en los demás

ayudaTodas las personas tomamos decisiones, porque queremos alcanzar unos objetivos. Pero todos vivimos rodeados de otros, y estamos continuamente interactuando con ellos. A veces las cosas que hacemos para conseguir lo que queremos entran en conflicto con los intereses de alguna otra persona ¿qué hacemos entonces?

Pues muy sencillo, se trata de intentar entender cuáles son los intereses de los demás y hacerlos nuestros. Si vas a la tuya, a tus objetivos sin pensar en los demás te conviertes en un egoísta y acabas siendo un insociable y la gente no querrá tratar contigo. Menudo fracaso vital. Si haces tuyos los objetivos de los demás estarás continuamente ayudando a la gente. Además, eso no te costará mucho, pues lo que pretenden los demás son cosas que tú estás queriendo. Te apreciarán y serás muy querido.

Todo lo anterior requiere dos salvedades. La primera es que si los objetivos de otra persona con la que te relacionas son objetivos que dañan a alguien, entonces ni te puedes hacer solidario ni querer esos objetivos. Te haría cómplice de esos desbarajustes. Tienes que intentar cambiar los objetivos de esa persona. En definitiva, ayudarle a ser mejor persona.

La segunda cosa a tener en cuenta es que no puedes ocuparte de la gente solo por el interés de que los demás se preocupen por ti. Eso es manipularles. Es un modo sofisticado de egoísmo. En cuanto la gente se percate de tus intentos de manipulación se irán de ti asqueados.

En definitiva, la cosa es tan sencilla como ponerse en la situación de los demás y preguntarnos cómo nos sentiríamos si alguien nos tratara como nosotros intentamos tratar a otro. Este es un ejercicio muy fácil de formular, pero tenerlo incorporado a nuestra vida requiere una mentalidad muy trabajada. Hasta el jueves que viene y no te olvides de pensar en los demás.

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