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PIB y Felicidad

febrero 28, 2019 10 comentarios

ButanMe han llegado a las manos últimamente artículos de prensa, capítulos de libros y otros escritos donde hay una queja generalizada que el PIB de los países no mide el grado de felicidad de la gente. Que hay países con alto nivel de vida y que sus habitantes no tienen un nivel de satisfacción con sus vidas superior a los de los habitantes de otros países menos favorecidos económicamente.

Hay un pequeño país en el Himalaya, Butan, cuyo rey decidió hace unas pocas décadas medir en vez del PIB, en vez del Producto Interior Bruto, medir la Felicidad Interior Bruta

A mí me parece muy bien que los gobernantes de un país se preocupen de la felicidad de los gobernados. Pero esto no tiene que nada que ver con medir el crecimiento del PIB. Si la economía de un país produce solo coches, y un año ha fabricado 100 coches y al año siguiente 103, el PIB de este país ha crecido un 3%. Eso es lo que mide el PIB ni más ni menos. Criticar esta medida porque no mide la felicidad de los habitantes de ese país es una estupidez. El PIB no mide grado de felicidad. Mide crecimiento económico y punto.

Desde luego que la felicidad de las personas es algo muy importante, pero eso no significa que haya que descalificar el PIB. Un apunte aparte es que está extensivamente estudiado que para niveles de riqueza bajos la felicidad de las personas de un país está relacionada con la riqueza de ese país. A más riqueza más felicidad. Pero que llegado a un cierto umbral mayor riqueza no reporta mayor felicidad. Es decir que la felicidad está relacionada con tener cubiertas las necesidades básicas. Pero una vez cubiertas el grado de felicidad depende de otros factores.

Me parece muy bien que se mida la felicidad de los habitantes de un país, y que los gobernantes tengan este tema en su agenda de gobierno, pero eso no implica que la medida del PIB no sea importante también. Hasta el jueves que viene.

Servicio, alegría y toma de decisiones

persona alegre Hay personas con las que se está muy a gusto, generan paz. Piensan en los demás. Intentan no ser problemáticos. Te ayudan cuando perciben que tienes una dificultad. Conciben su vida como un servicio. Son personas que se alegran del bien ajeno. Piensan en los demás. No son egoístas.

Una consecuencia que tiene esta actitud, y que he observado en este tipo de personas es que son alegres. Que siempre ven el lado positivo de las cosas. No son agoreros. Y lo más importante, se les ve felices. Quizá este sea el secreto de la felicidad.

Ya lo decía Tagore en uno de sus más conocidos poemas: “Yo dormía y soñé que la vida era alegría. Desperté y vi que la vida era servicio. Serví y comprendí que el servicio era la alegría”.

Esto explica que haya personas con buena posición social y económica, que parece no faltarles nada, pero que no se les ve felices. Su cara no refleja alegría. Les falta dejar de pensar en sus cosas y pensar en los demás. Les sobra egoismo.

Piensa en un día normal de tu vida y busca cinco ocasiones de servir y de facilitar la vida a los demás. Te puede cambiar la vida. Servir y ser alegre es una decisión propia. Hasta el jueves que viene. Felices vacaciones a los que las empecéis estos días. Os dejo un video de una antigua alumna mia que explica lo que ha supuesto para ella su paso por el IESE

Cogito ergo sum

DescartesComentaba hace unas semanas que conocer la realidad es imprescindible para tomar buenas decisiones. Siempre se había pensado que la realidad es la que es y que nosotros la podemos conocer mejor o peor y así estar en la verdad o estar equivocados. Pero el “cogito ergo sum” de Descartes derivó en que las cosas son lo que cada uno piensa que son. Y este fue el origen del monumental caos actual.

Si las cosas son lo que cada uno piensa que son, entonces si alguien piensa que robar es bueno ¿Qué autoridad en la tierra puede discutírselo? Si alguien piensa que es legítimo matar a un ciudadano para defender la independencia de un territorio ¿Qué autoridad en la tierra puede discutírselo?

No, por muy contracultural que parezca y por muy cómodo que uno se sienta creando su verdad, la verdad no la creamos nosotros. La verdad está en las cosas. Desmantelar el relativismo moral al que estas ideas conducen es uno de los objetivos de Benedicto XVI. Yo pienso como el republicano Antonio Machado: existe la verdad objetiva. Machado lo manifestó en muchas de sus poesías:

“Tu verdad no, la verdad; y ven conmigo a buscarla; la tuya guárdatela”

“El que espera desespera, dice la voz popular; Que verdad tan verdadera; Verdad es lo que es; y sigue siendo verdad; aunque se piense alrevés”

“El ojo que tú ves, no es ojo porque tú lo veas; es ojo porque te ve”

“En mi soledad; he visto cosas muy claras; que no son verdad”

Conocer la realidad es imprescidible para tomar buenas decisiones. Sugerencia de esta semana: buscar la verdad. Cuestionar nuestras “verdades”. Nos va en ello cómo orientar nuestra vida y en definitiva nuestra felicidad.

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