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No nos alteremos

En el primer capítulo del libro cuenta Cervantes que el Quijote “se enfrascó tanto en su lectura, que se le pasaban las noches leyendo de claro en claro, y los días de turbio en turbio; y así, del poco dormir y del mucho leer, se le secó el cerebro de manera que vino a perder el juicio”. Ojo, después de estar tres meses hablando de la misma cosa y sólo pensando en la misma cosa, sin nada más que hacer, nos vaya a pasar a muchos lo mismo que a Don Quijote.

Lo digo porque veo actitudes excesivamente exageradas. Gente que increpa a otros otorgándose el derecho a juzgar lo que hacen los demás. El otro día iba por la calle sin mascarilla, siempre a más de dos metros de distancia del resto de la gente. Me crucé con un matrimonio y la señora me reprendió indignada, que por qué no llevaba mascarilla. Vecinos que durante el confinamiento han protestado porque alguna familia salía con los niños. Eso sí a los perros hay que cuidarlos mucho.

Ojo no nos vayamos a volver locos cómo D. Quijote. Procuremos cuanto antes llevar una vida normal y pronto olvidaremos todo. Pero no a la nueva normalidad, como se dice ahora, sino a la normalidad de siempre, a la de toda la vida, a la de hace 5 meses. Ojo, no nos autoinduzcamos conductas raras. Los problemas pueden generarse porque nos autosugestionemos con ellos. No digo que no haya que tener cuidado de no contagiarse y de no expandir el virus. Pero no nos pasemos, que nos vamos a volver locos. Espero que los comentaristas del blog no se me vuelvan a echar encima como hace dos semanas. Pero estoy preparado. Hasta el jueves que viene. Os dejo un video de hace unos años.

El tiempo coloca a cada uno en su sitio

octubre 25, 2018 4 comentarios

humildadNo he encontrado el texto exacto, pero Cervantes pone en boca de Don Quijote las bondades de la humildad. Entre otras cosas dice que, sin humildad, ninguna virtud lo es.

En las organizaciones hay personas de gran valía y que no están todo el día mostrando sus grandes hazañas. Simplemente trabajan, hacen bien las cosas y nada más. Con el tiempo la gente se va dando cuenta de sus cualidades.

También hay personas que se sienten muy satisfechas de sí mismas. Dan por sentado que todo el mundo aprecia su valía. Van sobrados por la vida. Esta actitud tiene un peligro. Se puede engañar a muchos por poco tiempo y a pocos durante mucho tiempo, pero no se puede engañar a muchos durante mucho tiempo. Y a estas personas que se sobrevaloran, el tiempo las acaba poniendo en su sitio.

Con el tiempo se acaba sabiendo cómo es cada persona. No hace falta venderse. El que se sobrevende acaba poniéndose en evidencia. Y el que trabaja intensa y humildemente también acaba siendo reconocido.

Hay estudios que muestran que las personas que tienen un puesto de trabajo que excede sus capacidades, son personas muy satisfechas con su trabajo. Las que tienen un puesto acorde con sus capacidades tienen un nivel normal de satisfacción, mientras que las personas subempleadas, las que tienen más capacidades que las que exige su puesto de trabajo son personas insatisfechas. Se ve por el mundo algunas personas con una alta autoestima de las que todo el mundo se pregunta ¿de qué se jacta?

Abogo por cultivar la humildad, virtud poco de moda en un mundo donde hay mucha preocupación por la imagen que se proyecta.

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